Irlanda en coche

 

Te gustará

Recorrer el país en coche, a tu aire, buscando rincones remotos y pequeños pueblos pintorescos.

Descubrir imponentes paisajes siempre verdes salpicado de ruinas y castillos.

 

Día 1º. Salida en vuelo regular con destino Dublín. En el Aeropuerto, recogida del coche de alquiler y alojamiento en el hotel.
Dublín, capital de la República de Irlanda es una “pequeña “ y agradable capital con un excelente ambiente diurno y nocturno. Habrá tiempo de caminar por sus calles, muchas de ellas peatonales donde descubrir lugares encantadores.



Día 2º. Salida en coche con destino Kinsale.
Hay diversas formas de llegar a destino, pero lo más recomendable es atravesar las Wicklow Mountains. Desde su soledad abrupta cuesta pensar que Dublín se encuentre a tan sólo una hora de automóvil. Lo inaccesible de la región hizo que muchos de los que se oponían al dominio inglés la eligieran como escondite. Dentro de esta cadena montañosa merecerá una visita especial Glendalough, el famoso monasterio, encerrado en un valle rodeado de lagos, convertido en uno de los más característicos de Irlanda. Dejadas atrás las montañas, convendrá hacer una visita a Kilkenny, una hermosa ciudad situada junto al río Nore y llena de edificios cuyo descubrimiento, paso a paso, los convierte en inesperados tesoros.  Siguiendo por una bella carretera se llegará hasta Kinsale ciudad costera, donde se hará noche.



Día 3º. Kinsale-Killarney
Por carretera, a poca distancia se encuentra Killarney. Pero merecerá la pena aprovechar el camino para conocer dos de las penínsulas más bellas de Cork y Kerry: Beara y el Cabo Mizen Head. A continuación, recorriendo la atractiva carretera que pasa por los lagos de Killarney se llega a esta ciudad. Alojamiento en Killarney.



Día 4º. Estancia en Killarney.
Un día en Killarney sirve para conocer la población, pasear por sus calles y hacer alguna excursión por los alrededores. La visita a la Península de Dingle y el Ring of Kerry, ofrece algunos de los más fantásticos paisajes del país. En esta región es además donde más arraigado está el idioma gaélico, y mejor se conservan las tradiciones irlandesas.



Día 5º. Killarney-Ennis. 
Discurriendo por un paisaje típico de la isla, se llega a Ennis. Desde esta ciudad es desde donde mejor pueden visitarse los famosos acantilados de Moher, a veces, velados por la niebla o azotados por el viento del Atlántico pero siempre sobrecogedores. Emergen hasta una altura de 200 m y tienen una extensión de 8 km. Otra zona a visitar es la denominada The Burren, que singnifica “terreno rocoso”. Se trata de una impresionante meseta caliza sin vestigios de agua, convertida en un entorno botánico singular donde crecen a la vez plantas mediterráneas y alpinas extrañas a Irlanda. Noche en Ennis.



Día 6º. Ennis-Galway. 
Galway, además de poseer una intensa vida universitaria, es el centro de las regiones de habla irlandesa del Oeste del país. Es una ciudad agradable, que podrá recorrerse caminando. Noche en Galway.



Día 7º. Estancia en Galway.
Galway es sobre todo una excusa para visitar las Islas Aran, donde se conserva el espíritu más profundo de la Irlanda rural. El Archipiélago de Aran está compuesto por tres islas formadas por un arrecife calizo. Se recomienda visitar la más grande de ellas, Inishmore de 13 Kms de largo por 3 Kms de ancho. La sobriedad del paisaje atravesado por muros de piedra es uno de sus principales atractivos. El panorama costero es prodigioso, lo mismo que algunos fuertes prehistóricos que hablan de las viejas raíces de sus pobladores. Se puede recorrer parte de la isla andando, en bicicleta o alquilando con conductor alguno de los pocos coches existentes. Alojamiento en Galway.



Día 8º. Galway-Connemara. 
La Península de Connemara posee alguno de los paisajes más virgenes del país. La ruta hasta llegar a Renvyle, donde se hará noche, es una de las más bellas de la isla. Atraviesa ríos, lagos y bordea bellos fiordos, todos ellos enmarcados en el color verde intenso de los prados.



Día 9º. Estancia en Connemara. 
Las turberas y páramos de Connemara, unidos a la gran variedad de aves que viven en ellos convierten el lugar en un paraíso para los amantes de la naturaleza. Además, pueblan la región tejones, zorros, comadrejas y nutrias, aparte de las focas grises que habitan en las rocas costeras. El mar en esta zona del país ofrece un imponente paisaje.



Día 10º. Connemara- Dublín. 
Llegar a Dublín permitirá atravesar el que el corazón del país, con sus verdes paisajes. Y el regreso a la capital será el reencuentro con sus ambientes gratos y siempre animados. Noche en la ciudad.



Día 11º. Dublín- Madrid. El viaje llega a su término. En el aeropuerto se devolverá el coche de alquiler, para salir a continuación, en vuelo regular, con destino a Madrid.

 

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