Bergen y el Sognefjord

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Contenido

[editar] Bergen

Bergen
Bryggen
Bergeshus Festning: Hakonshalle
Mariakirken
Catedral
Lille Lugegsrdsvannet
Fresco del viejo Bergen Bank

Es la estrella de cualquier viaje a Noruega. Las casas de madera, pintadas de vivos colores, que bordean el puerto aparecen en todos los folletos y dan una imagen de la ciudad, típica y acogedora, con la que sueña el visitante.

Y, sin embargo, Bergen es una ciudad moderna relativamente grande, cuya realidad puede chocar con lo que se espera de ella. ¿Será que el presente ha borrado el encanto de Bergen? Nada de eso. La que fue gran capital del comercio siglos atrás mantiene sus raíces y sigue llena de interés. Lo que ocurre -y no podía ser de otro modo- es que ha crecido y se ha modernizado. Pero no ha perdido su alma y sólo hace falta pasear por ella un rato para encontrar su sabor y descubrir todos los atractivos que encierra.


[editar] Brevísima historia

Desde el siglo XI los reyes establecieron su corte en Bergen. Su localización en el litoral noruego, estimulaba el comercio, todavía precario, cierta riqueza y el interés del rey. Lógicamente, con la expansión de los vikingos, la monarquía y la ciudad fueron creciendo en poder. El descalabro del siglo XIV (la peste y el deterioro del poder real) llevó la capital a Oslo, pero la riqueza comercial de Bergen terminó por imponerse y la ciudad en lugar de decaer prosperó. Prosperó pero entró en la órbita de intereses de la Liga Hanseática, que se estableció en la ciudad y manejó sus intereses en provecho propio. Los alemanes crecieron en poder y en privilegios y los conflictos crecieron también. Pero con altibajos, la realidad es que Bergen se convirtió en una plaza de comercio de suma importancia y su puerto un punto imprescindible para los comerciantes holandeses y alemanes, además de escandinavos.

[editar] Hoy

El Bergen de hoy, es decir la población más actual, pasa desapercibida por los viajeros. O casi pasa desapercibida, porque al salir o entrar de la ciudad por tierra verán grandes áreas de expansión modernas y aireadas, con centros comerciales numerosos que son síntoma de riqueza. Bergen sigue siendo el mayor puerto comercial de Noruega. Alrededor de la ciudad amarra una importante flota pesquera. Hay industria y, sobre todo, frente a ella en el mar están los yacimientos de pertróleo del Mar del Norte.

En la apariencia de la vieja ciudad de Bergen poco de esto se trasluce a menos que se observe el cuidado de sus calles, el buen mantenimiento del entorno y el bullicio de la vida que reflejan la realidad de una ciudad muy próspera.

[editar] ¿Cuánto tiempo?

Bergen suma al atractivo de la ciudad misma el de sus alrededores. Por ello, la estancia en ella podría prolongarse unos días y mantener el interés del visitante. Pero un día, entero -es decir, dos noches- puede resultar suficiente para conocerla bien.

[editar] Cosas que ver

La ciudad no es grande y, en pricipio, todo puede visitarse a pie.

Ver mapa de situación.

  • El puerto (Vågen). Es casi inevitable empezar por él. Es una lengua de agua que entra en la ciudad. Al fondo, en la parte más urbana, una sobre una plaza abierta el mar (Torget) se instala el antiguo mercado de pescado. O eso dicen las guías, pero en realidad hoy es un mercadillo de venta de productos noruegos y de puestos de 'fish and chips'. Al mediodía y por la noche las mesas corridas que instalan los tenderos se llenan de quienes quieren comer pescado, al aire libre, si la formalidad de un restaurante.
  • Bryggen. Frente a las aguas del puerto destacan las célebres fachadas de madera, pintadas de vivos colores, que se han convertido en signo de la ciudad. Forman parte del conglomerado de almacenes que acompañaba a la actividad comercial y que se quemaban de vez en cuando en pavorosos incendios. En 1702 quedó en cenizas casi toda la ciudad y lo que ahora se ve es una reconstrucción posterior que ha mantenido el aspecto medieval del viejo barrio marítimo. Pasear por las callejuelas es una pequeña aventura de regreso al pasado.
  • Bergenhus Festning. Es la vieja fortaleza situada en una pequeña altura a la entrada del puerto. Merece la pena acercarse a ella porque está próxima y porque la rodea un espacio ajardinado muy agradable, con vistas a la ciudad y a los barcos que amarran en los muelles. Se visitan dos edificios el Håkonshalle, una construcción gótica de la que destaca el gran salón de audiencias y la torre que se encuentra en primer término, la Rosenkrantz Tårn, de aspecto medieval. Sin que sea un desdoro para estos venerables edificios, la realidad es que fueron muy gravemente dañados por la explosión de un buque alemán durante la guerra, y debieron ser en buena medida reconstruidos luego para devolverlos a su estado natural.
  • Mariakirken. En línea con la vena histórica que da vida a Bergen, la Mariakirken se mantiene en pie con un exterior muy, muy, austero de orígenes románicos y un interior más opulento donde se ve la mano de los comerciantes hanseáticos en la decoración barroca y en el tríptico del altar, anterior, y de gusto alemán.
  • Bryggens Museet. Inaugurado en 1976 fue durante tiempo el no va más de Europa en materia de museos. Ha pasado desde entonces mucho tiempo, pero sigue llamando la atención por su concepción moderna y por lo atractivo de la visita, corta porque la colección que guarda es pequeña y el tamaño del museo también. Merece la pena dedicarle un rato y recorrer sin prisas sus dependencias.
  • Kong Oscar Gate. Son muchas las calles que tienen un ambiente especial en el casco antiguo, pero la Kong Oscar Gate con sus tiendas pequeñas y variadas y sus viejos edificios (el antiguo hospital, el museo de la lepra) es de las más atractivas.
Conviene hacer una parada en la Catedral (Domkirke), de exterior sobrio y de interior más sobrio todavía -luterana- que sólo se permite el adorno del retablo dorado sobre el altar. A la entrada llama la atención la galería de retratos de los obispos que ha tenido la ciudad.
Otra parada, esta vez en Skostredet -una travesía de Kong Oscar Gate- mostrará la callecita más trendy de Bergen -muy cortita-, con tiendas y bares pensados para las generaciones jóvenes y los estilos más atrevidos.
  • Nygaten. Es una travesía de Kong Oscar Gaten. Aquí se encuentra Bergen Turlag el mejor lugar donde proveerse de mapas, información varia y material para caminatas y en general actividades de aire libre.
  • Marken, a continuación, vuelve a ser una calle animada y moderna con cafés y tiendas acogedoras y creativas.
  • Lille Lugegårdsvannet. Una enorme plaza ajardinada, con un gran lago y surtidor en su centro, se abre en medio de la ciudad. Merece la pena prestar atención los museos que la rodean: El Kuntsmuseum -museo de arte-, el Rasmus Meyers Samlinger -que conserva la colección de un rico comerciante- y el Kunstindustrimuseum -dedicado a las artes decorativas y alojado en el masivo edificio conocido como Permanenten-. Cada uno en su estilo tiene interés.
  • Bergen Bank. Está muy cerca del mercado de pescado, en la plaza grande que se abre junto al puerto. Hoy es el centro de Información Turística, pero en tiempos fue la 'bolsa' donde se negociaba la compra y la venta de acciones y mercancías. La amplia sala interior es muy llamativa por los grandes frescos que decoran sus paredes y que pintó (1923) Axel Revold.


  • Fløybanen.
No hay que perderselo. Fløyfjell es la montaña pegada a la ciudad y a la que se sube en un funicular -Fløybanen- que arranca a muy poca distancia del mercado del pescado.
El funicular sale a todas horas y con mucha frecuencia, y el trayecto no dura más que unos pocos minutos.
Arriba la vista es espectacular. Toda la ciudad se abre a los pies del mirador, además del fiordo y de la región que los rodea. Un restaurante permite comer o tomar un refresco mientras se goza de la vista.
Pero Fløyfjell está, además, cubierta de un espléndido bosque y atravesado por caminos señalizados, amplios y bien acondicionados por los que andar en contacto con la naturaleza. A quienes guste pasear, disfrutarán sin duda perdiéndose entre los árboles, asomándose a los lagos y a los muchos rincones de paisajes siempre cambiantes que Fløyfjell ofrece.
Una sugerencia: Subir en funicular es una agradable experiencia. Y bajar a pie lo es también. Tiene el atractivo de que es cuesta abajo, que el recorrido no es ni muy largo (alrededor de media hora) ni cansado, que las vistas son magníficas y que se pasa, en el descenso hacia el puerto, por barrios en la falda de la montaña interesantes que difícilmente se visitan cuando se pasea por las calles del centro de la ciudad.
Bergen desde el mirador
Paisaje en Fløyfjell
Paisaje en Fløyfjell
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[editar] Balestrand

Es uno entre otros pueblos posibles donde parar y hacer base desde la que recorrer el Sognefjord y sus alrededores.

Lo que ocurre es que Balestrand tiene una vieja tradición turística que nació de principios del siglo XX cuando era lo más sofisticado para quienes deseaban descansar en medio del paisaje de los fiordos. Los artistas se enamoraron de Balestrand y aquí desarrollaron un estilo arquitectónico propio cuando, en la época de la independencia, consideraron que tenían que distanciarse de las influencias suecas, danesas o alemanas. La inspiración vino de la arquitectura alpina y de los mitos noruegos y así construyeron un modelo de casa en madera con adornos en forma de cenefas en ventanas o junto a los tejados y con estilizadas figuras de dragones que nacían de las tradiciones nórdicas.

Los artistas se asentaron en Balestrand y construyeron sus casas. El propio Kaiser Guillermo II se dejó seducir por el lugar y pasó a orillas de sus tranquilas aguas sus momentos de descanso. Y el Kviknes Hotel que todavía se conserva creció en tamaño y en lujo hasta convertirse en uno de los mayores edificios de madera de Escandinavia.

Balestrand sigue siendo hoy una ciudad de reposo, agradable y pequeña, que componen unas pocas casas, nada aglomeradas, dispuestas en un bello entorno natural.

Balestrand
La arquitectura de madera
La arquitectura de madera
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[editar] Qué ver o qué hacer

El rey Bele

La estatua del rey Bele, fue una donación del Kaiser en agradecimiento a la ciudad. Representa al legendario monarca y se levanta en un pequeño espacio ajardinado, con vistas al mar, que cubre dos túmulos de época vikinga.

El hotel Kviknes es sin duda una atracción. Tiene todo el encanto de su pasado señorial en el gran edificio de madera plantado frente al fiordo y en el jardín que lo rodea a orillas del agua. Los salones, la elegante terraza con vistas al fiordo, el ambiente añejo conservan el carácter de una época que se perdió. Aunque hay que decir también que el edificio que se construyó como ampliación de las instalaciones primitivas en épocas mucho más recientes es un auténtico atentado al paisaje.

La iglesia de San Olaf está entre la estatua del rey Bele y el hotel Kviknes. Es una pequeña iglesia anglicana -los ingleses también se sintieron atraídos por Balestrand- construida en madera siguiendo la tradición de las iglesias medievales nórdicas. Fue construida en 1879 y sigue todavía en activo. Su interior es una pequeña delicia.

Caminar por la naturaleza. Balestrand está rodeada de espacios abiertos, en plena naturaleza. No hace falta separarse mucho de la población para encontrar senderos bien señalizados -de longitud y de dificultad variable- por los que caminar entre bosques frondosos. Sólo hay que preguntar por ellos en el hotel o en la oficina de turismo para situarlos y empezar a andar.

El hotel Kviknes
Iglesia en madera de St. Olaf
Senderos junto a Balestrand
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[editar] La ruta de las cascadas

Es un recorrido a pie muy conocido y de poca dificultad, pero hay que llegar hasta él en coche por la carretera nº 13, porque está alejado de Balestrand, a unos 50 km . ¿Un inconveniente? De ninguna manera. El camino, primero por la orilla del agua y luego subiendo a lo alto de las montañas, es espléndido. Vistas espectaculares de montes y de valles, de bosques, lagos y ríos acompañan el recorrido.

La excursión tiene un punto de partida pero puede iniciarse a medio camino porque el sendero discurre próximo a la carretera y es accesible desde varios puntos.

Su recorrido va en paralelo al río que se despeña en pequeñas cascadas cada poco tiempo y crea espacios de aguas tranquilas, remansos y corrientes rápidas entre rocas donde la corriente se convierte en espuma. El camino, perfectamente señalizado mediante una F, es irregular, con tramos sobre pasarelas para facilitar el paso sobre suelo demasiado húmedo. Vacas, ovejas, árboles y alguna casa de labor, además del río, acompañan al caminante.

La ruta de las cascadas
La ruta de las cascadas
La ruta de las cascadas
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[editar] Iglesia de Urnes

Iglesia de Urnes

Alrededor de siglo XII se empezaron a construir las típicas iglesias de madera que fueron salpicando los paisaje noruegos. La de Urnes es la más antigua que se conserva y que mantiene los elementos que las hacen tan especiales. Tres naves, con tejados muy pendientes a varias alturas y un picudo campanario, la portada esculpida, lo mismo que los capiteles de las columnas interiores... forman este conjunto que conserva el encanto de lo auténtico, situado en un entorno idílico.

Desde Balestrand debe tomarse la carretera nº 55 que continúa hacia el interior de fiordo y en Solvorn (a unos 40 km) tomar el ferry que en un corto trayecto conduce a la otra orilla.


[editar] Dónde comer en Balestrand

El Gekkens Restaurant, junto al puerto, es sencillo, casero y agradable.

El restaurante del hotel Kviknes, mucho más formal -y caro- es sin duda una atracción.

Ciderhuset posee una agradable huerta -orgánica- y cuenta con una larga tradición de elaboración de sidra. En verano abren al público su restaurante.


[editar] Ver también en Sognefjord...

[editar] Iglesias de madera

A partir del siglo XII el cristianismo se extiende por Noruega y aparecen iglesias pequeñas y no tan pequeñas que se construyen en madera. Se las conoce con el nombre de stave. Con ellas, la arquitectura tradicional hace un esfuerzo para adaptarse a la construcción en altura y a la grandeza que exige la casa de dios y el ceremonial que tiene al cielo por destino.

En el entorno del Sognefjord se han conservado unas cuantas de estas iglesias, además de la de Urnes. Algunas de ellas son:

La iglesia de Hopperstad, cerca de Vikøyri (Hopperstad stavkyrkje)

La iglesia de Kaupanger (Kaupanger stavkyrkje), la mayor de todas ellas

La iglesia de Borgund (Borgund stavkirke)

Iglesia de Hopperstad
Iglesia de Kaupanger
Iglesia de Borgund
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[editar] Flåm

[editar] Nærøyfjord

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