Curitiba
De WikiDeViajes
Curitiba es la capital del estado de Paraná en la región sur de Brasil (ver localización). No es una ciudad costera o de naturaleza exuberante, sino que es un destino que se destaca entre tantos otros por su planificación y estructura urbana. La actual Curitiba es obra de urbanistas y eso se nota en la calidad de vida de la que disfrutan sus habitantes. Hace casi dos décadas que es mundialmente conocida como ciudad-modelo, habiendo sido incluso recientemente recomendada por la UNESCO como ejemplo base para la reconstrucción de ciudades en Afganistán.
El ejemplo más visible, o más práctico, de este desarrollo planificado es la estudiada y funcional red de transporte público. Con un trazado entrelazado que cruza la ciudad de norte a sur por vías exclusivas. Pero quizás lo más interesante sea el propio formato de los autobuses, de dos o tres cuerpos a los que llaman ‘biarticulados’ que junto a las estaciones en forma de tubo vidriado, forman una especie de metro de superficie.
La Linha Turismo es otra de las muestras de la cuidadosa planificación de Curitiba y la mejor opción para conocer y pasear por la ciudad. Es la única ciudad brasileña que cuenta con un servicio público de autobuses que hacen un tour por la ciudad, para los que estamos familiarizados con los autobuses rojos de dos plantas que circulan por las principales ciudades europeas, en Brasil, ésta es la que más se parece. Por un recorrido de aproximadamente cuarenta y cuatro kilómetros, la Linha Turismo pasa por los puntos turísticos más importantes, incluso los que están un poco apartados del centro de la ciudad. De ésta vez nos vamos a dejar guiar por el trazado turístico y sugerimos algunos de los puntos imperdibles de Curitiba.
La primera parada es en la Rua das Flores, la primera calle peatonal de Brasil, que es hoy el centro del comercio local. En seguida encontramos la Rua 24 horas, una pequeña calle donde el comercio funciona las veinticuatro horas del día. Aunque lo más interesante allí sea, quizás, el reloj del pórtico de entrada, que en lugar de marcar las horas de doce en doce, marca las veinticuatro.
Dejamos el autobús turístico andar un poco hasta llegar al Jardín Botánico. Su estufa de cristal es la postal más conocida de Curitiba. Inspirada en los palacios de cristal ingleses del siglo XIX abriga innúmeros ejemplares de la botánica brasileña.
Poco después llegamos al Museo Oscar Niemeyer. Inaugurado en 2002 es uno de los mayores complejos para exposiciones de Brasil, con cerca de dieciséis mil metros cuadrados dedicados al arte. En la gigantesca construcción en forma de ojo, las curvas características del más prestigioso arquitecto brasileño se hacen en seguida notar. Para los amantes del arte moderno, este museo les entretendrá unas buenas horas.
Hacemos una pausa antes de seguir el recorrido para apuntar que la fuerte inmigración europea recibida durante el siglo XX, cambió el aspecto de Curitiba, creando una ciudad multicultural, donde la influencia de alemanes, polacos, italianos y ucranianos se refleja en la arquitectura, gastronomía y costumbres de la población local. El orgullo por sus orígenes los ha llevado a crear diversos parques y monumentos en homenaje a los inmigrantes que poblaron la ciudad.
Volvemos a empezar nuestro paseo con la Linha Turismo justo por el Memorial Polaco, inaugurado en 1980 después de la visita del Papa Juan Pablo II a Curitiba. Le sigue en el trayecto el Bosque Alemán, donde desde la Torre de los Filósofos, hay una bonita vista de la ciudad.
Poco después, el parque llamado Universidad Libre del Medio Ambiente. Inaugurado en 1992 por el oceanógrafo Jacques Cousteau tiene como principal objetivo desarrollar la consciencia ecológica de la población en general. La siguiente parada es en uno de las más conocidos e impresionantes atractivos de Curitiba, el Teatro Ópera de Arame. Se trata de un edificio de estructura de acero y paredes de poli carbonato transparente construido sobre un lago en el centro de una cantera desactivada.
Otro de los aspectos más llamativos de Curitiba es la cantidad de parques y zonas verdes que componen su paisaje. Veintiséis parques y bosques públicos en total son parte del día a día de la población curitibana, que sabe como nadie disfrutar de ellos.
Si es posible, planifica tu paseo para terminarlo al final del día en el barrio de Santa Felicidade. Es el barrio italiano de la ciudad y el reducto gastronómico por excelencia. Como hemos comentado anteriormente, Curitiba ha sabido acoger inmigrantes de las más variadas procedencias y eso se ha reflejado en la cultura gastronómica local. Acabar un largo día de paseo reponiendo fuerzas es una excelente opción. Pollo, pasta y polenta son algunos de los sabores de Italia presentes en tierras brasileñas. De postre y antes de regresar al hotel, no dejes de darte un rápido paseo por el centro histórico, donde las pequeñas casas coloniales, muy bien conservadas, hacen olvidar por algunos segundos que estás en una de las metrópolis más modernas de Brasil.
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