Dublín

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Tabla de contenidos

[editar] Introducción

Dublín tiene un aire seductor que atrae a quienes la visitan. No es una ciudad con monumentos de fama universal. Tampoco es una capital enorme como suelen serlo las de otros países europeos. Y quizás son ambas cosas las que le dan el encanto que parecen percibir los que la conocen.

Dublín es relativamente pequeña y para el visitante cómoda, porque podrá ir a casi todas partes andando. Es despejada, de casas relativamente bajas que le dan una aire abierto y acogedor. Está cuidadosamente conservada, con sus edificios de ladrillo rojo que dan sabor a tantos de sus barrios, con sus rincones tranquilos y con los parques donde se respira serenidad.

Pero al lado del gusto por lo clásico y del cariño con el que guarda trazas de su pasado es también una ciudad joven que ha vivido el rápido despegue del país y que refleja su dinamismo. Los pubs están en todas partes y su atmósfera cálida acoge a los jóvenes y se contagia con su animación. Restaurantes, museos, edificios modernos forman una misma cara de Dublín y no otra. Porque la ciudad es diversa y por ello mismo sugerente y grata para quien la visita.


[editar] Moverse por la ciudad

Es cierto que la ciudad que recorren los visitantes es pequeña, pero a veces interesará aprovechar algún medio transporte para distancias un poco más largas.

Los autobuses tienen cobro a la entrada y el precio del billete depende del tramo que se recorre. Hay que llevar el dinero justo porque no se devuelve cambio. El servicio termina por la noche a las 23:30, aunque quedan operativas algunas líneas nocturnas. Un abono -de uno o de varios días- resulta económico se se va a emplear el autobús con alguna frecuencia.

Los taxis, son, por supuesto, el medio más caro pero también el más cómodo. Y pueden ser imprescindibles por la noche. Se encuentran en las paradas, pero se les puede parar si circulan en la calle.

Un metro de cercanías une los barrios de la periferia y el centro. Es el DART. La estación más habitual si se desea visitar los barrios situados al norte del río es la de Collony. Si se desea es situarse al sur del Lffey, la mejor parada es Pearse. Existen abonos para uno o varios días también en el DART.


[editar] Qué llevar

Seguramente no hace falta recordarlo, y en cualquier caso siempre se está a tiempo de comprarlo allí, pero un impermeable o un paraguas es probable que haya que emplearlos en una ciudad donde la lluvia es habitual durante buena parte del año.


[editar] Lecturas recomendadas

Un clásico: Dublineses de James Joyce. Ver más.


[editar] Cuántos días

Agotar todo lo que hay en la ciudad y visitarla sin prisas puede llevar tiempo. Sin embargo, un fin de semana -mejor si es un fin de semana largo- será suficiente para ver lo más importante y dejar algo pendiente para una próxima ocasión.


[editar] ¿Qué ver?

Existen recorridos 'monográficos' para los aficionados a la literatura como los que organiza el James Joyce Cultural Center (blank www.jamesjoyce.ie) por los lugares que aparecen en sus novelas.

Y existen también recorridos por los lugares donde dejaron su huella los mejores grupos y estrellas del rock: Van Morrison, U2, The Corrs, Cranberries, Sinead O'Connor, The Chieftans .... Forman parte del Rock 'N' Stroll Trail señalizado con grandes vinilos pegados en la pared de los locales más señalados.

Imaginemos que tenemos un poco de tiempo para organizar un recorrido que dé una idea de la ciudad. Pero antes una advertencia práctica: existe un Dublin Pass que permite la entrada a distintos lugares de interés de la ciudad y derecho a descuento en algunos otros. Conviene informarse y valorar si merece la pena de acuerdo con el plan que cada cual desee hacer.


[editar] Al norte del Liffey

Ver itinerario en Google Maps.

El Custom House Quay bordea el río próximo ya a su desembocadura. Lo nuevo -el Convention Center- y lo antiguo -la aristocrática Custom House- convergen allí y dan idea del cambio que ha experimentado la ciudad. Unas esculturas en bronce de Gillespie recuerdan, con su aspecto dramático, las duras condiciones de vida de quienes sufrieron la gran hambruna de 1845.

Un poco más allá se atraviesa Marlborough St, la zona de los cines y los teatros, para llegar enseguida a O'Connell St.

O'Connell Street está siempre llena de actividad. El gran edificio de Correos aparece elegante y sobrio. Marcó un hito en la historia de Irlanda. Aquí se escenificó la llamada a la revuelta de 1916 que proclamó la independencia frente a Inglaterra. Por supuesto, los ingleses se tomaron unos cuantos años antes de concederla. En frente de Correos se halla The Spire la enorme aguja que se eleva hacia el cielo y que recoge la aspiración de alcanzarlo.

La calle que corta O'Connell es peatonal. Cruzando al lado opuesto al edificio de Correos, muy cerca se descubrirá la escultura en bronce que recuerda a James Joyce en actitud de paseante curioso.

Volviendo al lado del edificio de Correos se toma la peatonal Henry St. Es una de las calles comerciales típicas de la ciudad, salpicada de músicos callejeros. Se llega enseguida a Moore St donde habrá materia para entretenerse un rato en el mercadillo callejero de ropa y alimentos.

Habrá que acercarse a la Hugh Lane Municipal Gallery (Charlemont House, Parnell Square North). En ella el arquitecto David Chipperfield ha hecho una llamativa intervención al crear una réplica del estudio de Francis Bacon -que nació en Dublín en 1909-, manteniendo la atmósfera de desorden propia del estudio de un artista y contando con multitud de elementos originales que pertenecieron al pintor.

Muy cerca, en el 35 de North Georges St, se encuentra el James Joyce Centre.

Callejeando, se irán descubriendo nuevos rincones. Un poco lejos (un par de kilómetros) se halla el Phoenix Park. Es un espacio inmenso dedicado a la naturaleza, donde vagan ciervos en total libertad. Merece la pena pasear por él, sobre todo los fines de semana cuando acuden los dublineses a descansar y a disfrutar al aire libre del ocio.

Pero si no hay que perderse los hitos de la ciudad, para muchos la destilería del whiskey Jameson será visita casi obligada. Un recorrido por ella -previo pago de aprox. 14 euros (2009)- dará ocasión de penetrar en las raíces del fabricante de whisky que ha llevado el sabor y el aroma de Irlanda por el mundo. Para más información, ver su web.


[editar] Al sur del Liffey

Ver itinerario en Google Maps.

La parte que queda al sur del río concentra a mayoría de los lugares que atraen a los visitantes.

Si estamos en el norte y necesitamos cruzar al sur, podemos hacerlo por el puente de Calatrava, bautizado, como no podía ser de otro modo, con el nombre de James Joyce

La Guiness Store House es uno de estos lugares al que rinden culto quienes visitan Dublín. Se accede por la Saint James Gate y es un auténtico mito para los bebedores de cerveza. Hay que pagar entrada (13.50 euros en 2009) que da derecho a una visita guiada por las instalaciones y a degustar la bebida que se ha convertido en un auténtico símbolo de Irlanda. Miles de visitantes acuden a este lugar, moderno y espejo de uno de los mayores éxitos empresariales de todos los tiempos. Toda clase de gadgets referidos a la cerveza se podrán adquirir aquí. Y la mejor vista de Dublín se podrá obtener también desde la última de las plantas del edificio, con muros al exterior acristalados, donde se encuentra el célebre Gravity Bar.

El Irish Museum or Modern Art, cae a trasmano y se sale del recorrido, pero quien quiera visitarlo lo tiene ahora relativamente cerca. Es el principal museo del país dedicado al arte moderno y contemporáneo y es una referencia en la ciudad en apoyo del arte más actual. Ver imma.ie

La catedral de San Patricio es otro de los monumentos -menos profano que el Guiness Store- que no faltan en ninguna visita. Los irlandeses son aficionados a los mitos y su santo patrón es uno de ellos. Lo curioso es que en un país católico como es Irlanda, la catedral de San Patricio es protestante. Data del siglo XII pero del edificio de entonces, en madera, no queda nada porque fue sustituido por una construcción en piedra más sólida y digna también. En su interior está enterrado Jonathan Swift, el autor de Los Viajes de Gulliver.

Caminando hacia el sur se entra en el barrio de Portobello, de calles tranquilas y casas envueltas en la mayor de las placideces. En el número 33 de Synge St se halla la que fue casa donde nació Bernard Shaw, conservada como si estuviera todavía en uso y cuya visita permite sumergirse en el ambiente de lo que era una residencia victoriana en la época.

Hacia el norte se llega al barrio elegante de las embajadas y al agradable St. Stephen's Green Park, florido en época de buen tiempo y concurrido.

La National Gallery of Ireland exige un cierto rodeo. Atraerá a los aficionados al arte y a los museos, que podrán aprovechar la excusa y cruzar el parque para acercarse hasta Merrion Sq -(www.nationalgallery.ie), entrada gratuita-. Entre otras, destacan la colección de pintura barroca italiana y de pintura holandesa.

El barrio de Merrion, que rodea a la National Gallery, muestra un Dublín elegante de arquitectura georgiana, donde tuvo su casa Oscar Wilde.

De regreso a Saint Stephen's Green Park, hacia el noroeste se encuentra la zona comercial más apreciada de Dublín. Las grandes marcas y las menos grandes tienen aquí sus tiendas. Grafton St es la calle principal, animada por músicos callejeros que se han convertido en habituales y contribuyen a darle ambiente. En sus inmediaciones -59, South William St- no hay que perderse la Powerscourt Townhouse, una mansión del s XVIII transformada en centro comercial donde conviven tiendas, cafés y actividades culturales y de ocio.

Grafton St conduce hasta el Trinity College.

Trinity College es la joya de la ciudad. Fue fundado por la reina Isabel I de Inglaterra en 1592 y es el colegio de rango universitario más antiguo de Irlanda. Su biblioteca es un monumento, con su enorme sala de lectura abovedada cubierta de madera y de libros. Y con el célebre Libro de Kells, un magnífico manuscrito iluminado de belleza singularísima que data del siglo IX y que es unánimemente reconocido como un tesoro único. Todos los días se abre por una página distinta para que los visitantes puedan admirarlo detrás de un cristal. Como curiosidad, la biblioteca sirvió de escenario a Harry Potter y el prisionero de Azkaban.

El Castillo es poco visitado y sin embargo de gran interés. Construido en lo que ahora es el centro de la ciudad, sobre una colina, fue en el s. XIII una fortaleza que derivó en palacio a medida que transcurrió el tiempo. Hasta 1922 estuvo aquí la sede del gobierno inglés y para los irlandeses fue el símbolo de la dominación. La Biblioteca Chester Beatty, en su interior, fue la donación de un magnate norteamericano de origen irlandés y pasa por ser uno de los mejores museos del país con una colección ecléctica donde conviven piezas de los más diversos orígenes.


[editar] Temple Bar

Ver localización en Google Maps.

Se sitúa aproximadamente entre Trinity College, el Castillo y el río.

Es un hervidero repleto de pubs, restaurantes, discotecas y de gente. Locales históricos donde tomar una cerveza, locales donde escuchar música, galerías de arte, tiendas... el ocio de Dublín parece concentrarse en este pequeño barrio de calles adoquinadas, que no puede faltar en ninguna visita a la ciudad.

Agradablemente animado durante las noches de los días de entre semana, se llena los fines de semana a reventar. Mejor visitarlo en los días de diario para gozar de él con comodidad.


[editar] ¿Otras informaciones y cosas qué hacer?

[editar] Festivales y eventos

El Fringe Festival se desarrolla del 5 al 20 de septiembre y llena Dublín de actividades y de espectáculos. Calles, puentes, parques, tiendas se convierten en escenarios de múltiples propuestas en un despliegue que se ha convertido ya en tradición y que moviliza a la ciudad entera.


[editar] ¿Qué comprar y dónde?

Grafton Street conecta un conjunto de calles peatonales donde se concentra el comercio: marcas de moda, cadenas internacionales y tiendas de todas clases. Es el mejor barrio para ir de compras.


[editar] ¿Qué comer y dónde?

Temple Bar es el área más céntrica y con mayor oferta de restaurantes. Gruel (68, Dame St) puede ser una buena opción.

En las inmediaciones de Grafton St, Grogan's (15,South William St) es un pub que ha atraído a escritores y artistas, donde tomar una comida ligera.

El Bewleys Café (Grafton St, 78/79) es un clásico donde comer. Y el Odessa (13-14, Dame Court; www.odesa.ie), un moderno con decoración cálida y solvente de los años cincuenta.


[editar] ¿Dónde dormir?

En plan sofisticado, un hotel de los llamados boutique: el Dylan Hotel, en Eastmoreland Place. (www.dylan.ie)

Céntrico, céntrico y de construcción reciente: Fitzwilliam Hotel, en St. Stephen's Green. (www.fitzwilliamhotel.com)

En plan económico: Abigail's Hostel, en Aston Quay,7, en Temple Bar. (www.abigailshostel.com)


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