Dubrovnik
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La antigua Ragusa es Patrimonio de la Humanidad. Es una de las grandes ciudades históricas del Mediterráneo.
Muy bien conservada, y toda ella peatonal, es una especie de museo vivo y al aire libre. Palacios, iglesias, muralla, conventos, fuentes, casas... mantienen el aspecto de una población que se ha ido haciendo al paso del tiempo y que sigue estando habitada.
Se halla en un entorno incomparable, rodeada por el mar. El emplazamiento y su carácter de ciudad-monumento hacen de ella una ciudad muy turística, con tiendas, restaurantes, salas de exposiciones, bares... y multitud de visitantes. A pesar de lo cual siendo una bellísima ciudad que no puede dejar de visitarse.
Un día entero es suficiente para recorrerla e incluso para hacer alguna excursión por los alrededores inmediatos. Aunque, por supuesto, si se dispone de un poco más de tiempo, el recorrido por ella y la visita a los alrededores podrán hacerse con más calma.
Los hoteles están en su gran mayoría fuera de la ciudad desperdigados a más o menos distancia de ella.
Para visitar Dubrovnik hay que dejar el coche fuera de las murallas en los lugares de aparcamiento previstos y pasear por las calles. Será cuestión de ir entrando en las iglesias y los edificios que se pueden visitar, adentrarse por algunas de las callejuelas empinadas que bordean la vía principal y llegar hasta el puerto. No debiera olvidarse el camino que discurre por lo alto de las murallas y que ofrece una amplia perspectiva de los tejados de la ciudad y del entorno marino.
[editar] Alrededores
El recinto monumental de Duborvnik no es grande. Por ello, es fácil encontrar tiempo para hacer alguna excursión por los alrededores.
Cavtat, al sur, a muy poca distancia, es una preciosidad de pueblo, con edificios antiguos, al borde del mar, en un emplazamiento arbolado lleno de encanto. No hay que perdérselo.
Hacia el norte, a la altura de Trsteno, se encuentra el Arboretum, un jardín botánico de época renacentista, lleno de sabor, con el mar a sus pies.
La pequeña isla de Lokrum se alcanza en 10 minutos de travesía, tomando un barco que sale, cada poco tiempo, del puerto de Dubrovnik, desde la primavera hasta el otoño. Un monasterio, una fortaleza, un pequeño lago de agua salada son algunos de los atractivos de la isla, declarada hoy parque natural.
Quienes tengan mucho más tiempo, podrán ir a la isla de Mljet, a 2 horas en barco desde Dubrovnik, pero deberán pasar la noche en ella si desean llevar su coche, para tomar al día siguiente el ferry de vuelta. En verano, una línea de barcos rápidos pemite organizar la excursión en un solo día. Mljet es un pequeño paraíso de la naturaleza donde caminar, tomar el sol en la playa y gozar de bellos paisajes. Un Parque Nacional protege la mayor parte de ella.
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