El Cairo

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Tabla de contenidos

Algunas sugerencias para empezar

Comer

  • Plaza Midan Orabi. Una zona repleta de restaurantes económicos al aire libre, llena de gatos, barbacoas y pocas posibilidades de conseguir alcohol. Un buen lugar para cenar, lleno hasta los topes de lugareños. 29 LE por 1/2 pollo, 1 kefta, 1 ensalada, 1 humus y dos mirindas.

Un café

  • El Riche es un clásico, está en pleno centro (17 Talaat Harb) y conserva una decoración con viejos aromas europeos, con maderas oscuras y fotos de escritores y artistas, con Mahfuz presidiendo. Ambiente de época, deje intelectual... en fin, una leyenda. Además, es restaurante.

Pastelerías

  • La mejor pastelería de Cairo: El Abd (35 Sharia Talaat Harb). Está llena de gente, hay al menos una decena de dependientes y en las estanterías abundan los dulces de miel, chocolate, pistacho, avellanas y almendras, además de tartas, churros y deliciosos helados, todo ello delicioso y a precios egipcios. Imprescindible.

Música

  • Makan (1 Saad Zaghloul). Se ha abierto como un lugar de recuperación de las raíces musicales egipcias. Abre dos veces por semana -martes y miércoles- para un público restringido en un pequeño local con aspecto de corrala. Muy auténtico.
  • Al Ghuri Palace (Sharia al-Muizz li-Din Allah) se dedica al canto religioso de los derviches (miércoles y sábados). Entrada gratuita.


Museo Egipcio

Empezamos el recorrido por Cairo con una visita al Museo Egipcio (Ver localización) (50/25 LE adulto/estudiante). La primera vez que lo visité se podían hacer fotos sin flash, la segunda se podían hacer fotos comprando un ticket de cincuenta libras, ahora ya no se pueden hacer fotos de ninguna de las maneras. Todo sea por la ciencia. A pesar de todo sigue siendo un lugar de visita obligada en Cairo. Dicen que si le dedicas un minuto a cada pieza expuesta tardas noventa días en recorrerlo entero. Nosotros la verdad es que sólo hemos estado dos horas, es suficiente para hacerse una buena idea. Pero quiénes tengan más tiempo y ganas de entretenerse disfrutarán, sin duda, alargando la visita. Las obras expuestas dan un repaso completo a la historia del antiguo Egipto. Hay momias, sarcófagos, pergaminos, utensilios de uso diario, esculturas, tronos, carros, armas... Seguramente la parte más interesante son las salas de joyería y la de Tuthankamon. Pero hay que decir que la colección en su conjunto es soberbia y muchas piezas son de una belleza extraordinaria. Además es muy variada. El acceso a la Sala de las Momias Reales son 100 LE extra.


Al Khalili y alrededores

Por la tarde visita al barrio musulmán. Cogemos un taxi (10 LE) hasta Midan Hussein, una preciosa plaza ajardinada llena de palmeras frente a la Mezquita al-Hussein (lugar donde supuestamente se enterró la cabeza del nieto de Mahoma) y también junto a la venerada Mezquita de Al-Azar donde se asienta la más célebre de las universidades islámicas. Muy cerca, hacia el norte se halla el famoso mercado de Al-Khalili.

Al dejar la plaza Midan Hussein comienza un laberinto de calles semiasfaltadas, talleres artesanos, teterías, mujeres envueltas en velos negros, limpiabotas, vendedores ambulantes, callejones sin salida... Es el Cairo más fascinante, el más árabe, el más auténtico.

El mercado de Khan el Khalili, que se incrusta en este barrio, se dispersa en estrechas callejuelas con cientos de tiendas, pequeñas fabricas y talleres, pero también se llena de turistas atraídos por el ambiente exótico. En su interior el café Fishawi alardea de haber estado abierto las 24h del día durante los últimos 200 años. (Envueltos del encanto y la magia de este animado bazar pasamos alrededor de tres horas, y conseguimos en una tarde finiquitar el tema regalos. Un milagro. Pañuelo de seda para la danza del vientre 30 LE, camiseta de algodón con el alfabeto árabe pintado 15 LE, tazas de café con leche 12,5 20 LE , jarra de piedra decorada con motivos jeroglíficos 45 LE, juego tres pirámides de piedra 20 LE, 1 escarabajo piedra 20 LE, y una shisha completa con tres raciones de tabaco diferentes 30 LE. En una terraza en primera fila con vistas a Midan Hussein nos dejamos engañar, y pagamos 25 LE por dos tés a la menta y un agua.)

Subimos por al-Gamaliyya hasta la mezquita fatimí de Al-Hakim, cruzamos la muralla por Bab an-Nasr y entramos de nuevo por Bab al-Futuh, dos puertas construidas en el siglo XI. Regresamos por Sharia al-Muizz li-Din Allah, una animada calle llena de mezquitas, madrazas y caravasares.

Una cosa más, siguiendo la calle Sharia al-Muizz li-Din Allah acabaremos llegando (ver itinerario) a la mezquita de Ibn Tulum. Está un poco lejos y quienes están cansados pueden dejar la visita para otro día. Es una de las más antiguas de la ciudad, enorme y para muchos la más bella con su minarete que tanto recuerda al de la mezquita de Samarra, tristemente destruida en Irak.

  • Café Fishawi. Si no es el más antiguo, está entre los más antiguos de la capital y guarda la decoración de época con espejos, maderas, grandes lámparas y mesas de cobre que le da todo el sabor. Está en una calleja de Khan el Khalili, cerca de la mezquita de Hussein. En él solía pasar el rato Naguib Mahfuz, y aún hoy, como antes, mantiene las puertas abiertas día y noche.
  • Muy cerca, un restaurante que lleva el nombre de Mahfuz da la oportunidad de tomar comída típica del país.


Pirámides de Gizeh

(Entrada: 50/25 LE adulto/estudiante). A medida que nos acercamos al destartalado y pobre barrio de Gize empezamos a ver las pirámides escondiéndose tras las casas. El taxi (20 LE) tarda cuarenta minutos en llegar. Por 40 LE mas nos esperará tres horas y nos llevará de vuelta a Cairo. También aquí se ven pocos turistas.

Empezamos nuestro paseo en la Esfinge, sin duda la escultura más famosa de Egipto. Fue tallada en roca natural y tiene forma de león tumbado con la cabeza del rey Kefren. Su nariz fue destrozada por mamelucos fanáticos en el siglo XIV con disparos de cañón. Poco mas arriba se encuentra la Pirámide de Keops. Los números hablan por sí solos: tiene 137 metros de altura, 230 metros en cada lado, está construida con 2.300.000 bloques de piedra que pesan entre 1,5 y 15 toneladas, y según Herodoto trabajaron en ella 100.000 obreros durante 20 años.

Rodeándola nos encontramos al este el Museo de la Barca Solar (50 LE) y al sur tres pequeñas pirámides dedicadas a las reinas, hermanas y mujeres del faraón. En el lado norte la carretera, en la que aguardan camellos y carruajes tirados por caballos a los turistas con pocas ganas de caminar, nos lleva a la Pirámide de Kefren. Es fácil reconocerla porque es la única que conserva una parte del revestimiento en la cúspide. Mide 137 metros de altura y 210 de base. A su alrededor abundan los camellos con los que hacerse una foto de recuerdo. Bordeándola, al este se ve la Pirámide de Micerinos. El hijo de Kefren disfruta de una pirámide bastante más pequeña, 66 metros de alto y 108 metros de base. En su interior se descubrió un sarcófago de granito y numerosos tesoros que yacen en el fondo del mar junto al buque de debía transportarlos a Inglaterra en 1837. Han sido un par de horas a 35º pero con una agradable brisa que lo hace bastante llevadero.


El barrio copto

Para conocer todos los ambientes de El Cairo hay que visitar su barrio cristiano. Cogemos el metro (1 LE) en Sadat y nos bajamos en Mar Girgis. Esto es el centro del Barrio Copto uno de los puntos más interesantes de la ciudad. Un remanso de paz de apenas media docena de calles peatonales, estrechas y adoquinas, herencia de la aparición y auge del cristianismo entre los siglos IV y VII.

Deambulando por sus calles visitamos la Iglesia y Monasterio de San Jorge, la Iglesia de Santa Bárbara (que contiene las reliquias de esta santa, que fue encarcelada y torturada hasta morir por no casarse con el hombre que su padre le había asignado), la Iglesia de San Sergio (en cuyo sótano se encuentra una cripta donde se supone que descansó la Sagrada Familia durante su huida de Egipto), el Convento de San Jorge (donde aún están las cadenas usadas para su martirio), la Sinagoga de Ben Ezra (el lugar donde supuestamente la hija del faraón encontró a Moisés en una cestita de mimbre) y la fantástica Iglesia Colgante de Al-Muallaqa (coronada con dos campanarios y consagrada a la Virgen Maria). Vemos algunos tenderetes con productos diversos y tiendas de motihttp://www.deviaje.com/wikideviajes/skins/common/images/button_bold.pngvos religiosos. En el monasterio de San Jorge hay un bar llevado por una gente muy amable donde nos refrescamos.


Saqqara, Darfur y Memphis (Alrededores de El Cairo)

Llegar a la zona de Saqqara lleva algo menos de una hora. (Ver itinerario)

Saqqara es una visita obligada para cualquiera que viaje a El Cairo. Es famosa su pirámide escalonada que recuerda a un zigurat, pero las construcciones palaciegas que la acompañan son de una elegancia y una finura en las ornamentaciones arquitectónicas que dan al arte egipcio la sensibilidad que muchas veces se pierde por lo colosal de sus realizaciones.

Visitamos el nuevo museo, de una sola planta aunque muy bien señalizado, ampliamente documentado y muy ameno de seguir. Es una muy buena introducción a las pirámides que veremos luego.

A unos minutos en coche se encuentra la Pirámide Escalonada del rey Zoser, la más antigua de todo Egipto. Está hecha de piedra caliza y tal vez por eso esté en peor estado que otras pirámides. Apenas mide 60 metros de altura y presenta seis escalones de unos diez metros cada uno. Cerca de esta pirámide se ve otra del mismo estilo, la pirámide de Unás, cuyo deterioro es tal que parece un montón de escombros de obra.

Algo mas allá se encuentra la Mastaba de Mere-Ruka, un noble de la corte del faraón Teti. Consta de 32 salas decoradas con escenas de todo tipo en muy buen estado de conservación. En una de las salas hay una estatua de Mereruka con una mesa de alabastro para los sacrificios. Junto a ella se encuentra la Pirámide de Teti, que está en ruinas a punto de ser cubierta por la arena, aunque a su interior se puede acceder por una cómoda escalera. El interior es mucho más espectacular que en Keops o Kefren. Hay jeroglíficos en las paredes y el techo está decorado con estrellas. Puede verse incluso el sarcófago de piedra negra donde debió alojarse el tal Teti unos pocos miles de años.

De aquí nos trasladamos a Dahshur, a unos diez kilómetros al sur. Aquí está la Pirámide Doblada de Snefru, llamada así porque cambia su inclinación se modificó en el curso de su construcción. Fue el primer intento de pirámide de 99 metros y hubo complicaciones en la fase de revestimiento, tras las cuales el faraón ordenó edificar otra nueva, la Pirámide Roja de Snefru, que debe su particular color a la piedra local usada para su construcción. El interior de esta pirámide se puede visitar. Hay que bajar 148 escalones incrustados en una tabla de madera, separados entre sí unos cuarenta centímetros, por un pasillo sin más iluminación que un fluorescente al final del túnel. Una pesadilla para cualquiera que tenga el mas mínimo indicio de claustrofobia. El premio es una formidable cámara de quince metros de altura, con un entarimado de madera al fondo desde donde se puede acceder a otra cámara similar.

Por último vamos a Memphis, a 10 km de Darfur, donde en un museo al aire libre se exhiben algunas esculturas de los dioses de la ciudad, de Ramses II y una esfinge de alabastro de ochenta toneladas. En una sala cubierta se expone una enorme estatua de Ramses II estirado en el suelo, cuyos pies se perdieron cuando los ingleses intentaron trasladarla al final del siglo XIX.


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