Escocia
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Situada al norte de Inglaterra, el perfil recortado de su costa presenta el aspecto propio de los países nórdicos con bruscos entrantes en forma de fiordos donde se mezclan la tierra y el mar.
El clima extremo y la situación aislada de Escocia hicieron de ella una tierra tradicionalmente pobre donde había que espabilar para subsistir. La testarudez escocesa parece que viene de este hecho tan elemental y la presencia de escoceses en puestos de relieve y su intervención en situaciones críticas se explica por una cultura de la determinación por sobrevivir y por mejorar la vida.
Militares sobresalientes, pero también regimientos enteros, exploradores, autoridades en los lugares más comprometidos del imperio, científicos, inventores... salieron de Escocia y sentaron sus reales en Inglaterra y en el mundo. Las primeras imágenes de la televisión salieron de Escocia, como también la investigación de la penicilina, y el invento del neumático que patentó Dunlop, y los estudios de Maxwell sobre el magnetismo, y las primeras pruebas del radar y el desarrollo de la máquina de vapor...
Con Watt la máquina de vapor se hizo realidad en Escocia. La penuria llevó al país a encabezar la revolución industrial y a crear la industria más poderosa. Justamente en un lugar situado en un extremo del mundo. Industria textil, industria pesada, minería hicieron de Escocia una potencia. Los mayores astilleros del Reino Unido, que era lo mismo que decir del mundo, eran los de Glasgow. Con este panorama cobra sentido la frase "Nací escocés y pobre. Por tanto, nací para abrirme camino en el mundo". La dijo Walter Scott.
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[editar] Clima y época para el viaje
El clima, no hace falta decirlo, es extremo en invierno con días nublados y fríos y lluvias frecuentes. Si a ello se le añade el efecto de que amanece tarde y anochece pronto quedará claro que la mejor época para viajar a Escocia es bien entrada la primavera y, desde luego, en verano.
La influencia de la corriente del Golfo tempera el ambiente. Por ello, a pesar de su latitud en épocas de buen tiempo la atmósfera es agradable y contribuye al éxito del viaje.
[editar] Un poco de geografía para preparar el viaje
Escocia ocupa algo menos de 80.000 km2 -España tiene 500.000-. Además comprende numerosas islas, algunas de ellas alejadas del continente. Tiene pues materia suficiente para un viaje de varias semanas. Lo habitual, sin embargo son los recorridos de algo menos de dos semanas, o las estancias de menos de una semana en torno a la capital Edimburgo.
El paisaje de Escocia es complicado y refleja bien la inclemencia del tiempo. Escocia perdió los bosques que conservan algunos países nórdicos (Finlandia, Noruega, Canadá...). Hacia el norte, su relieve intrincado muestra con frecuencia un suelo de granito donde se agarra la hierba que da al conjunto un idílico aspecto verde pero que esconde una especie de desierto. Al sur, en cambio, el relieve es más amable y en las llanuras se asientan numerosos pueblos, las dos mayores ciudades -Glasgow y Edimburgo- y la gran industria.
Justamente, la variedad de los espacios que origina el relieve y lo intrincado del litoral es lo que permite viajar por distintos caminos y elegir diversas variantes. Si hubiera que dividir Escocia en regiones para preparar el viaje habría que pensar en:
- Las Lowlands, con Edimburgo y Glasgow y las tierras llanas que se despliegan hacia el sur.
- Las Highlands al norte, con capital en Inverness, y con paisajes más duros y misteriosos, lago Ness incluido.
- Las islas forman un mundo especial. Son pedazos del continente que perdieron contacto con él separadas por estrechos de agua y que desarrollaron una vida propia, encerradas en si mismas. Las Hébridas al noroeste y las Órcadas en el extremo norte son los archipiélagos mayores.
[editar] Cómo viajar
A menos que el viaje se limite a visitar Edimburgo, lo mejor para recorrer Escocia es disponer de un coche de alquiler. Es una obviedad, pero es cierto que da la flexibilidad para organizar los recorridos al gusto de cada cual.
Existe una buena red de autobuses y buenas comunicaciones en tren. De Edimburgo a Glasgow, por ejemplo, el tren es una excelente solución. Con el Britrail Scottish Freedom Pass se combina el uso del ferrocarril con el de los transbordadores que comunican con las islas. (Ver la web de los ferrocarriles escoceses).
El servicio de correos ofrece la posibilidad de subirse a sus furgonetas de reparto para llegar a lugares poco accesibles por otros medios de transporte.
[editar] Edimburgo
Ver Edimburgo
[editar] Glasgow
Ver Glasgow
[editar] Las Lowlands
Aparte de Edimburgo, suelen suscitar menos interés en los viajeros, que miran al norte para buscar escenarios más exóticos.
- Traquair House. Es una rica mansión convertida en museo. Su aspecto, sin concesiones en las fachadas es severo, casi rústico, pero tiene lujosas estancias y habitaciones que recuerdan que fue propiedad real en la época en la que había monarcas escoceses. Los Estuardo estuvieron en ella y hoy, restaurada, no sólo está abierta a las visitas, sino que ofrece alojamiento de lujo, restaurante y cerveza de elaboración propia. En los jardines, un laberinto recuerda el tiempo en que los nobles pasaban en ellos sus ratos de ocio. (Ver su web).
- Abbostford House. Muy cerca de Traquair House, fue la casa de Walter Scott. La mandó construir el célebre escritor al estilo de los castillos palaciegos escoceses sin importarle estar ya a mediados del siglo XIX. Una célebre biblioteca, salas con recuerdos del escritor y unos espléndidos jardines permiten hacerse la idea de cómo era la gran mansión de un patricio de la época. Ver su página web y la de Wikipedia)
- Abadías de Kelso, Melrose, Dryburgh y Jedburgh. El cristianismo llegó en época temprana a Escocia. Como solía ocurrir, un monje más arriesgado que otros o huyendo de los enemigos -San Columba- llegó al lugar y siendo de los pocos que sabía leer y escribir se hizo un hueco al lado de los reyes. El monje convirtió a los de su alrededor, que en la época eran pocos, y en poco tiempo Escocia se había convertido en tierra cristiana. La cuatro abadías de Kelso, Melrose, Dryburg y Jedburg datan del siglo XII, y vivieron la agitada historia de confrontación entre católicos y anglicanos que caracterizó a Escocia. En buena medida ruinosas, están muy próximas unas de otras en entornos idílicos.
- New Lanark. Forma parte de lo que ahora se llama arqueología industrial y de los esfuerzos por armonizar el desarrollo fabril y el progreso social. En el siglo XVIII se implantó en New Lanark alrededor de una fábrica de tejidos de algodón lo que se conocía como una colonia industrial. Un entorno que reunía la fábrica con espacios dedicados a las viviendas de los trabajadores, escuelas, economato, atención médica... El artífice de todo ello fue el célebre Robert Owen. Y lo que hoy se conserva, testigo de una iniciativa revolucionaria, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad.
- Para saber más de New Lanark en Wikipedia.
- Castillo de Culzean. Robert Adam, el célebre arquitecto del siglo XVIII reconstruyó el viejo castillo con aspecto de gran mansión palaciega. La localización, en lo alto de un acantilado con vistas espléndidas sobre el mar justificaban la decisión de su propietario, el conde de Cassilis, cuyo nombre desprovisto de adornos nobiliarios era David Kennedy. Los Kennedy pasado mucho tiempo donaron el castillo y sus jardines al National Trust of Scotland. Pero acordaron reservar el último piso a general Eisenhower -que todavía no había sido elegido presidente de los Estados Unidos- como reconocimiento a su papel de Jefe supremo de los ejércitos aliados en la segunda Guerra Mundial. Espléndidas escaleras, paredes, techos, lámparas y demás oropeles se conservan en el castillo, además de recuerdos relacionados con el general americano y de una colección de armas considerada entre las mejores. Más información en la web del National Trust of Scotland.
- Castillo de Caerlaverock. En medio de un paisaje limpio y cuidadosamente conservado, rodeado de árboles, se alza este castillo de planta inusualmente triangular. Se construyó en el siglo XIII y sufrió a lo largo de la historia asedios y graves calamidades guerreras. Su aspecto, ruinoso en muchos de los lienzos de sus muros, armoniza con el entorno natural y crea una atmósfera de lo más romántica. Se eleva sobre un foso inundado de agua y conserva algunos restos que recuerdan que en el siglo XVII fue restaurado y adecuado a los nuevos gustos del Renacimiento. Algo más de información.
[editar] Las Highlands
Son el destino de la mayor parte de quienes viaja a Escocia.
- Inverness. Es la capital de las Tierras Altas y está situada en un estratégico punto de encuentro del río Ness, el Canal de Caledonia, la plataforma más septentrional de Escocia, la salida al mar del Norte.... Conserva algunos edificios históricos, un castillo un poco extemporáneo porque se construyó en el siglo XIX y un ambiente agradable de pequeña ciudad junto al río. Puede ser una buena base para hacer alguna excursión por los alrededores: ver delfines en el Firth (fiordo) Moray, el castillo de Cawdor, una espléndida mansión con bellos jardines abierta a los visitantes y con alojamiento de lujo en un cottage en la misma propiedad (ver más información), y, por supuesto, el lago Ness.
- Lago Ness. Poco hay que decir del lago porque forma parte del imaginario colectivo gracias a su misterioso monstruo de inciertas apariciones públicas. Pero de no haber habido monstruo, el lago seguiría siendo extraordinario porque ocupa el hueco de una enorme falla que corta Escocia en dos bloques y comunica la costa atlántica occidental y el mar del Norte. Se trata de la llamada Great Glen, que aloja, además del lago Ness un par de lagos más uno a continuación del otro y que en 1822 se decidió excavar para construir el canal de Caledonia que comunicaba un lago con otro y abría una via navegable entre los dos mares. En el lago Ness se puede navegar en cualquiera de los barcos que ofrecen excursiones y se puede profundizar en la información y la mitología de lugar en el pueblo de Dumnadrochit donde existe un Centro de interpretación del fenómeno Nessi.
- Fort Augustus. A orillas del lago Ness, en su extremo sur, Fort Augustus se construyó como fortaleza antes de darle un giro a su vocación y convertirse en abadía. Se visita el claustro, hay un embarcadero para navegaciones por el lago y pueden contemplarse las exclusas que superan el desnivel de las aguas del canal de Caledonia y que permiten a los barcos pasar de un lago a otro.
- Fort William. El extremo sur del Great Glen se halla a los pies de la montaña más alta de la Gran Bretaña, el Mont Nevis de 1.343 m. Allí se halla la ciudad de Fort William, que toma el nombre de la antigua fortificación que defendía el lugar. Un museo y una destilería son parte de sus atractivos. Pero el lugar destaca como centro para la práctica de actividades al aire libre de todo tipo. Caminatas, escalada, navegación, bicicleta, descenso de cañones... todo cabe en un entorno natural extraordinario donde la montaña, los árboles, los ríos, los lagos y el mar se encuentran en una combinación llena de atractivos. Un tren de vapor, de esos que con tanto aprecio conservan los británicos, hace un recorrido turístico en verano hasta Mallaig, en el extremo occidental de la costa.
[editar] Un par de sugerencias para viajar a las Highlands
[editar] Las islas Órcadas
Situado al norte de la Gran Bretaña, el archipiélago de las Órcadas está formado por un rosario de setenta islas de las que solamente una veintena están habitadas, la mayor parte de ellas por un pequeñísima población, aislada.
El clima es poco amable, incluso en época de buen tiempo, lo que obliga a equiparse para la temperatura y la lluvia. Nubes, sol, lluvia... pueden alternarse con rapidez a lo largo del día en verano. En invierno las inclemencias del tiempo están poco menos que aseguradas.
Las Órcadas tienen tienen el atractivo del exotismo propio de los lugares apartados, donde la vida transcurre en medio de condiciones muy rigurosas. Relieve suave, vegetación rala y verde, litoral plácido -con buen tiempo- en las aguas protegidas por las demás islas forman un paisaje singular. Algunos yacimientos arqueológicos forman sobre todo los hitos culturales que atraen a los visitantes.
Se llega a las Órcadas en avión al aeropuerto de Kirkwall, en la mayor de las islas. O se llega también en ferry desde la Gran Bretaña saliendo de Thurso, de Aberdeen o de John O'Groats en la punta misma de la costa británica.
- Mainland es la isla más extensa del archipiélago. Cracias a Churvhill se comunica por tierra con las islas vecinas que se hallan al sur: Lamb Holm, Burray y South Ronaldsay. Durante la Segunda Guerra Mundial la base de Scapa Flow era la más importante de la armada británica. Pero por los estrechos entre la islas se colaban los submarinos alemanes que ponían en peligro a la flota aliada. Churchill ordenó levantar barreras de tierra entre las islas y sobre estas barreras se construyeron las carreteras que hoy permiten pasar de una a la otra en coche.
- En Skara Brae se conservan los restos de un poblado neolítico de hace más de 5.000 años. Presume de ser uno de los mejor conservados de Europa.
- Otro resto arqueológico importante es el broch de Gurness, al norte de la isla, una construcción circular con aspecto fortificado, que data de siglo II a.C. Y otro, el Ring of Brodgar, compuesto de sesenta menhires colocados en círculo.
- La capital de la isla, Kirkwall, es muy pequeña. A orillas del mar, como casi todas las poblaciones del archipiélago, es de aspecto sobrio pero conserva su catedral del s. XII y los restos de los palacios del Conde y del Obispo. Una destilería de whisky, abierta a las visitas, y un pequeño museo completa la lista de lugares de interés.
- Stromness es la otra población 'grande' de la isla. Sus casas de piedra mantienen la vieja austeridad. Un pequeño museo conserva los testigos de la historia del lugar.
- Scapa Flow. Situado entre islas, es un puerto natural de dimensiones enormes. La transparencia de las aguas lo han convertido en un paraíso de los buceadores. Un centro de interpretación situado en la isla de Hoy cuenta lo más sobresaliente del pasado militar de Scapa Flow
[editar] Las Hébridas
Las forman un conjunto de islas situadas frente a la costa noroeste de Escocia. Unas, las más alejadas del litoral, constituyen las Hébridas Exteriores. Otras, tan cerca que casi forman parte de la Gran Bretaña, componen las Hébridas Interiores y son las que normalmente se visitan en los recorridos por Escocia.
A diferencia de las Órcadas, el relieve de las Hébridas es mucho más agudo, con montañas en las que se practica la escalada.
- Skye está tan próxima a la orilla que se llega a ella a través de un puente. Por ello goza del favor de los viajeros y además por sus paisajes con importantes formaciones rocosas (en la península de Trotternish) y montañas (los montes Cullins), por no hablar de la destilería del prestigioso Talisker. Pequeñas excursiones en barco sirven para acercarse a la fauna marina y ver el perfil de la costa desde el mar.
- Mull tiene igualmente un acceso fácil, aunque esta vez hay que tomar un transbordador que parte de Oban. La capital, Tobermory, con sus casas coloreadas, los acantilados negros de basalto y algunos castillos dan un carácter especial a la isla.
- Jura, más al sur, es conocida por las manadas de ciervos que aún la pueblan. Un entorno natural, con montes desgastados por la erosión hacen de ella un lugar ideal para las caminatas. Un poderoso remolino constituye una de las grandes atracciones de la isla. El relieve del fondo del mar encañona el flujo del agua que se desplaza por las mareas y genera un remolino cuya fuerza lo convierte en un fenómeno único.
- Islay es una extensión de Jura. Dos destilerías de whisky son muy conocidas y pueden visitarse: Lagavulin y Bruichladdich. Los aficionados a las aves tendrán además del whisky materia para entretenerse.
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