Fernando de Noronha

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¿Es lo que se entiende por ‘paraíso’? Sí, para muchos Fernando de Noronha es un claro ejemplo de edén en la Tierra. Se trata de un archipiélago compuesto por veintiuna islas al noroeste de Brasil (ver localización).

Desde 1988 la mayor parte de su extensión está considerada Área de Protección Ambiental dada la riqueza de su fauna y desde 2002, Patrimonio Mundial de la Humanidad. Por ello el turismo es muy controlado, existe una cantidad límite de visitas al día y es necesario pagar una tasa para pasar la noche en la isla principal, que aunque sea la única habitada, cuenta con poco más de dos mil habitantes.

A Fernando de Noronha se llega en avioneta desde Recife o Natal. Si es posible, coge asiento al lado izquierdo del avión, pues tendrás mejores vistas cuando, a título de ‘regalo’, el piloto sobrevuele todo el archipiélago antes de aterrizar. Al llegar, no hay una ruta obligatoria ni una lista de atracciones ineludible. Todo en Fernando de Noronha es imperdible.

En nuestro plan hemos incluido visitar las playas más famosas del lugar, dedicar un buen rato a observar a los delfines, alguna noche en las fiestas con hogueras de la playa y bucear, bucear, bucear…

El primer amanecer en la isla de cualquier visitante tiene un nombre propio: mirador de la Bahía dos Golfinhos. Desde allí se pueden observar los delfines acróbatas en su ambiente natural. Al nacer el sol grupos de delfines se dirigen al interior de la bahía, un área de agua calmada y protegida, donde permanecen la mayor parte del día, sólo saliendo a mitad de la tarde. Si lo organizas con tiempo puedes conseguir unirte a los barcos de investigadores que casi todos los días entran en la bahía para observar a los delfines.

Bahía dos Porcos
Bahía dos Porcos
Delfines
Delfines
Pedra Furada
Pedra Furada


El archipiélago de Fernando de Noronha es uno de los mejores lugares del mundo para bucear. El agua es cristalina –la visibilidad llega a cincuenta metros- y se pueden observar peces de diversas especies, rayas, tortugas, delfines y tiburones, esponjas y algas, que circulan por las formaciones rocosas, arrecifes de coral y barcos naufragados.

Islas Dois Irmaos
Islas Dois Irmaos
Ola en Cacimba do Padre
Ola en Cacimba do Padre


Aunque no sepas bucear, son varias las agencias que se dedican a enseñarte los principios básicos para que experimentes la sensación de observar la fauna marina en su hábitat natural. Del Puerto de Santo Antonio parten barcos que recorren las islas buscando los mejores lugares para esta práctica y vale la pena aparcar el miedo y sumergirse al menos una vez en este paraíso subacuático. Además de la vida marina, un espectáculo aparte es bucear entre los restos de dos arcos naufragados. El primero, un carguero griego Eliane Estatatus que está en la Bahía de Santo Antonio, al lado del puerto y como se encuentra cerca de la rompiente es posible llegar a nado. El barco está alojado a una profundidad de entre cinco y diez metros, perfectamente accesible para una persona que practique el buceo con apnea. El segundo es para expertos, a sesenta y cuatro metros de profundidad se encuentra la corveta Ipiranga, considerada el barco que se conserva más entero de los naufragados en aguas brasileñas.


Volvamos a la superficie para retomar la ruta de las playas más destacadas de Noronha. Empezamos por Cacimba do Padre: playa de surferos, sede de los campeonatos de surf, con olas de dos a tres metros de pico. A su lado, la Bahía dos Porcos desde donde mejor se avistan las famosas islitas Dois Irmãos, la fotografía más conocida del archipiélago.


Seguimos hacia el suroeste y llegamos al lugar que tiene el honor de ser la ‘playa más bonita de Brasil’: la Bahía do Sancho. La mejor manera de llegar a ella es en barco, ya que el camino por tierra es un poco más complicado, aunque no inaccesible. Al llegar desde la carretera al acantilado que lleva a la arena, hay que bajar por una escalera vertical adaptada a la roca de unos cincuenta metros. Puede dar un poco de vértigo pero la recompensa merece la pena. Si desde arriba la vista es paradisíaca, al acercarse a la orilla el espectáculo se hace único: rayas a dos palmos de profundidad, multitud de hermosos peces, el agua en unas tonalidades azuladas asombrosas.


Si logramos salir de este pequeño gran paraíso, podemos dirigirnos a la Praia do Leão que completa, junto con O Sancho y la Bahía dos Porcos, la tripleta mágica del litoral de Fernando de Noronha. Por su nombre es curiosa la Praia da Air France, en el extremo norte de la isla, en la que se puede ver el encuentro del ‘mar de dentro’ con el ‘mar de afuera’. El nombre de la playa proviene de la época en que hidroaviones venidos de Europa hacían escala allí antes de seguir su rumbo a Suramérica. Hablamos de los años 20 del pasado siglo.


Las ‘pousadas’ en Fernando de Noronha son pequeñas y hay que reservarlas con antelación. En ellas te podrán informar de las noches de fiesta con hogueras en la playa.

Si no coincide ninguna con los días de tu viaje y te apetece un poco de ‘movimiento’, acércate al Bar do Cachorro, cerca del puerto, en la playa de mismo nombre. Es el local con más ambiente de la isla, por no decir el único.


Cuando organices tu viaje, no olvides consultar en la web oficial de Fernando de Noronha algunas normas medio ambientales a seguir para evitar dañar uno santuarios ecológicos más importantes del mundo. No tenemos más palabras, hay que verlo con los propios ojos.


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