De Oslo a Bergen

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[editar] Geilo

Geilo es principal centro para deportes de nieve de Noruega.

Se sitúa al borde del trazado de la línea de ferrocarril, y también de la carretera, que une Oslo y Bergen. Además, se encuentra en las proximidades de la gran reserva natural de Hardangervidda.

Es pues un lugar de paso, dotado de infraestructura turística y al mismo tiempo un enclave próximo a espacios de interés natural. Será una excelente base para quienes -en verano- quieran conocer paisajes del interior y dedicar un tiempo a caminar al aire libre por senderos bien señalizados, en distintos puntos de los alrededores.

El pueblo de Geilo tiene poco interés y la tonalidad fría de lo artificial, aunque su entorno es más que agradable.


[editar] Qué hacer

El Ustedalsfjorden
  • A los pies de Geilo se extiende un lago -en realidad el Ustedalsfjorden- que circunda un sendero bien señalizado. Recorrerlo entero va a suponer andar entre 8 y 10 km por un recorrido en su mayor parte llano y que permitirá familiarizarse con el entorno del modo más agradable.


  • Otra opción es la de acercarse a la cima del Pretholskarvet. Aquí el paisaje va a ser diferente, más en altura, más silvestre también y merecerá sin duda la pena.

Habrá dos posibilidades. La primera dependerá de si funciona el telesilla que conduce a Geilohovda. Una vez en este lugar habrá que emprender la caminata que lleva primero hasta Prestholtseter, en un valle elevado y muy abierto (2.20 horas) y a continuación ascender hacia el Prestholtskarvet por un camino pedregoso, considerablemente empinado y duro de recorrer, que conduce a lo alto de la montaña, hasta muy poca distancia de las extremidades de un nevero. Las vistas son espectaculares.

La segunda de las posibilidades es más llevadera y muy atractiva también. Consiste en llegar en coche hasta Prestholtseter. Habrá que partir de Geilo, pasar por delante del célebre Dr. Holms Hotel -un hotel elegante, de los de otra época- y ascender hacia la montaña por Havsdatsvegen, una carretera sin alsfaltar, de peaje, abierta sólo en verano. El peaje consiste en parar junto a una taquilla, servirse uno mismo el recibo y anotar la matrícula del coche y dejar en un buzón el importe indicado.

La carretera discurre por el valle, abierto, verde y atravesado por corrientes de agua que proceden del deshielo y encharcan el suelo. El horizonte lo forman sucesivas filas de montañas que se dibujan en tonos de grises distintos y que dejan entre ellas espacio donde discurren valles y se alojan lagos. Desde Prestholtseter, donde se deja el coche, habrá oportunidad de subir al Prestholtskarvet o, los que quieran hacer menos esfuerzo, seguir por el camino que continúa a lo largo del valle.

Prestholtseter
Subida al Prestholtskarvet
Subida al Prestholtskarvet
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[editar] En coche por los alrededores de Geilo

La carretera nº 7 es la que conduce a Bergen. El paisaje es idílico con praderas, campos, lagos, bosques de abetos, glaciares a lo lejos, pequeños pueblos... Moverse por ella sin correr y parar de vez en cuando a hacer una fotografía o a ver el paisaje resultará de lo más atractivo.

Presa de Sysenvamet

Presa de Sysenvamet. Está a unos 60 km de Geilo y aparece a la derecha de la carretera. Habrá que desviarse algo más de un centenar de metros y dejar el coche. La presa está construida a modo de una morrena. El muro que contiene el agua se ve como una enorme acumulación de piedra que forma un talud en cuya parte superior discurre un ancho camino. A un lado está el lago, con una línea de glaciares al fondo, y al otro lado el valle. La construcción de la presa es una obra singular de ingeniería que llama la atención. Y el paisaje que se divisa magnífico.

Cascada de Voringsfossen. Unos pocos kilómetros más adelante la carretera penetra en un largo túnel. Antes de este túnel una zona de estacionamiento invita a detenerse. Merece la pena hacerlo. Un camino conduce por el exterior de la montaña a un profundo acantilado. Desde el mirador se divisa una extraordinaria cascada que se difumina en forma de vapor de agua y crea un llamativo arcoiris. Con tiempo y ganas de andar, se puede explorar la continuación del camino que llega hasta el fondo de la garganta.

Voringsfossen
Voringsfossen
Voringsfossen
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Una excursión hacia la cascada de Valurfossen. Una decena de kilómetros más llevan a Øvre Eidfjord. Desde allí (informarse) tomar el camino en dirección a Hjølmo que asciende por trazado entre altas paredes montañosas y cubiertas de bosque. Lo estrecho del camino es desalentador a la hora de hacerlo en coche. Hay que saber que al final hay un par de aparcamientos. Quienes decidan dejar el coche en los primeros tramos del camino, deberán recorrer en cuesta alrededor de 8 km hasta llegar a lo alto de la meseta. Se trata de un borde de Hardangervidda, el enorme Parque Nacional que se extiende por el centro de la Noruega meridional. Se suba a pie o se suba en coche el itinerario es impactante por la poderosa presencia de la naturaleza. En lo alto de la meseta, senderos bien señalizados indican el camino y ofrecen la posibilidad de hacer un circuito que empieza y termina en el aparcamiento con una duración de casi 6 horas.

No hay que insistir en que es preciso llevar calzado fuerte (el suelo puede estar muy encharcado) y un impermeable por si acaso.

Subida a Valurfossen y a Viveli
Subida a Valurfossen y a Viveli
Subida a Valurfossen y a Viveli
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[editar] Flåm

Flåm desde el mirador
Vista del Aurlandsfjorden desde Flåm

Flåm se suele visitar desde Bergen como una excursión más. Pero desde Geilo se puede llegar a Bergen en coche y aprovechar la ocasión para detenerse en la pequeña ciudad.

El recorrido es soberbio y discurre entre bellos paisajes: valles, prados, lagos y también desniveles espectaculares, poco antes de descender hasta el nivel del mar, y que dan lugar a vistas espléndidas. El mirador de Stegastein (en la carretera nº 50, unos 20 km antes de llegar a Flåm) es famoso y ofrece una panorámica de belleza muy singular.


Flåm es una pequeña población, agradable, asentada a orillas del Aurlandsfjorden, una de las derivaciones del célebre Sognefjord.

Se diría que vive por y para su famoso ferrocarril, convertido en una atracción a la que se apuntan turistas de todas partes, nacionales y extranjeros.

La perspectiva de un tren que ha dejado de tener utilidad real y que solo sirve para entretener a los visitantes podría desanimar a más de uno. Pero la realidad es que la serena tranquilidad del fiordo, la entretenida espera mientras el tren sale o no sale, el recorrido del tren que es el plato fuerte del programa y la impecable organización de los noruegos hacen del conjunto una divertida experiencia. Si algo puede desanimar es el precio del billete, que está por las nubes.

El tren de Flåm no es una reliquia. Se construyó en pleno siglo XX a lo largo de una veintena de años y no se puso en servicio hasta terminada la segunda guerra mundial. Hace un corto trayecto entre Flam y Myrdal y el trazado de la vía es el más enrevesado de los trazados en el mundo. Dicen que asciende por el interior de la montaña en tirabuzón y debe ser verdad porque el viajero a la salida de cada túnel nunca sabe si el paisaje aparecerá por las ventanillas de un lado o del otro del vagón.

Entre Flåm y Myrdal existe un tremendo desnivel. El tren se construyó justamente para dar una oportunidad a las poblaciones del fiordo de comunicarse sin necesidad de llegar a Bergen donde había ferrocarril. Los inviernos hacían difícil el viaje por mar y la línea que unía Oslo con Bergen pasaba a muy poca distancia. El tren de Flåm justamente debía alcanzar en Myrdal esta línea y dar salida por tierra a las mercancías y a la gente del fiordo. Y así lo hizo durante unos años hasta que las carreteras y los sistemas de navegación mejoraron y dejaron al descubierto que el tren a quienes en realidad servía era a los turistas.

En el tren de Flåm
En el tren de Flåm
En el tren de Flåm
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Algunas observaciones:

El billete del tren puede comprarse en España. Con ello se ahorra la cola que habría que hacer en la taquilla de la estación de Flåm. Pero el billete no reserva asiento. Billete en mano, los viajeros esperan sin aglomeraciones de ninguna clase -estamos en Noruega y todo transcurre con tranquilidad y ordenadamente- a que los empleados del tren indiquen que se puede subir.

El recorrido dura aproximadamente una hora. En Myrdal hay poco que hacer, de modo que tras una parada de alrededor de 20 minutos, los pasajeros regresan en el mismo tren en el que han venido.

El tren tiene espacio para bicicletas. Hay quien alquila una en Flåm la sube hasta Myrdal y baja en ella desde Myrdan o desde alguna de las paradas intermedias que acortan el recorrido de bajada.

¿A qué lado sentarse en el tren? Los dos ofrecen vistas estupendas, además, se puede elegir a la ida un lado y a la vuelta el otro. Pero si hubiera que hacer una recomendación, seguramente habría que inclinarse por los asientos de la derecha del tren a la subida.

En el tren de Flåm
En el tren de Flåm
En el tren de Flåm
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[editar] Nærøyfjord

Al lado mismo del Aurlandsfjorden a cuyas orillas se asienta Flåm, se encuentra el Nærøyfjorden. Tiene la particularidad de que por la belleza de su paisaje ha entrado en la lista de los lugares reconocidos como Patrimonio de la Humanidad.

La mejor manera de conocerlo es navegar por él en un recorrido que parte de Gudvangen, en el extremo interior del fiordo llega a Flåm y regresa de nuevo a Gudvangen. (La navegación puede emprenderse también desde Flåm, recorrer el fiordo y regresar a Flåm). Pero lo mejor es hacer la navegación en uno solo de los sentidos (de Gudvangen a Flåm o de Flåm a Gudvangen ) y regresar al punto de partida en autobús.

En verano, al menos 4 salidas diarias en cualquiera de los sentidos permiten elegir la hora que más convenga.

Nærøyfjord
Nærøyfjord
Nærøyfjord
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[editar] Bergen

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