Hvar
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Un ferry une el extremo oriental de la isla al continente (hay un pequeño muelle en Drvenik) en una travesía de 1/2 hora. El otro extremo, el occidental, está comunicado con Split y el trayecto dura unas 2 horas.
Es una excelente idea la de atravesar la isla entrando por un lado y saliendo por otro, ahorrando así ese tramo de carretera que discurre casi en paralelo por el continente.
La estancia de una noche, permite, por ejemplo, salir de Duborvnik por la mañana, llegar a Hvar por la tarde, alcanzar la capital -que también se llama Hvar (pronunciado 'juar')- y dormir en ella, aprovechar la mayor parte del día siguiente en la isla y, a media tarde, salir en dirección a Split, donde se hace noche. (El mismo itinerario en sentido contrario es perfectamente válido).
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[editar] La isla
La isla de Hvar tiene forma alargada. Es una isla muy delgadita en el extremo oriental que se va ensanchando a medida que se avanza hacia occidente. Es seca y montañosa. La rotundidad de su paisaje la hace muy bella. Y las montañas dan lugar a numerosos rincones y paisajes que se encuentran con el mar formando calitas, alojando pequeños pueblos, originando también playas largas, aunque no de arena... En definitiva un abanico variado de paisajes, muy atractivos.
La capital Hvar, es extraordinaria. Es una ciudad veneciana, con puerto, catedral, bellos edificios... muy bien conservada. Sin duda ha ayudado a mantener su encanto el que no sea de las islas más conocidas y no haya sido objeto de avalanchas turísticas como han sido otras. Pasear por ella, es una delicia. Y tomar el coche para hacer alguna excursión hasta la playa o hasta algún otro pueblo también.
Llegar a Stari Grad tiene su interés. La ciudad se desarrolla en torno a un entrante del mar, profundo y lleno de encanto. Pero lo más relevante se halla en el camino, en la meseta que se eleva a sus espaldas. Allí desde el tiempo de los griegos se mantiene un sistema de cultivo -viña y olivo- que se extiende entre muros de piedra cuya poderosa presencia modificó históricamente el paisaje. La Unesco incluyó en 2008 esta colosal obra ligada a la agricultura y a la historia en su lista de bienes Patrimonio de la Humanidad.
Aunque con frecuencia la falta de tiempo lleva a no dedicar a Hvar más allá de una noche, la isla permite perfectamente dos noches cuando se viaja sin prisas y se desea gozar de un ritmo más lento en el viaje.
[editar] Alojamiento
Hotel Palace. En el mismo puerto el hotel Palace es muy singular porque ocupa parte del antiguo palacio ducal. Algunas informaciones aseguran que fue la emperatriz Sissi quien tuvo la iniciativa de convertir el palacio en hotel. Las habitaciones y las instalaciones han sido modernizadas pero recuerdan todavía (2006) a la época socialista, con esa mezcla de banalidad y de ambiente medio conventual que le dieron a los espacios y a la arquitectura en general. La mezcla, sin embargo, tiene mucho encanto. Vivir en un edificio histórico y socialista a la vez, en el mejor emplazamiento de la ciudad es un puntazo si se advierte al viajero que no debe esperar gran cosa de las habitaciones.
[editar] Isla de Vis
Ver localización.
Vecina de Hvar, se halla frente a la capital, mar adentro. Está comunicada con Hvar y con Split -además de Italia-, de modo que el acceso es fácil.
Vis acostumbra a gustar precisamente por contraste con Hvar. Es mucho más pequeña y tranquila: como de veraneo de toda la vida. El interior, árido, ofrece también la imagen de esos paisajes de muros de piedra que tanto impresionan en Hvar.
Para la mejor cena nada como Villa Kaliopa, una antigua villa con un jardín del siglo XVI, y cierto aire entre romántico y decadente. La cocina es estupenda y el chef de lo más profesional y encantador.
[editar] Isla de Korkula
Es otra de estas islas que aparece en los folletos bien merecidamente.
Está casi pegada al continente y se llega a ella después de recorrer una península que discurre paralela a la costa como si se tratara de un espigón. Pero puede llegarse a ella embarcando en Drvenik -donde sale también el ferry a Hvar.
Ver localización.
La entrada en barco es espectacular porque la ciudad es una especie de península amurallada que se adentra en el mar. Aquí se vuelven a encontrar un montón de edificios muy bien conservados y casas con balcones de carácter muy particular, calles con escaleras que suben o bajan vertiginosamente hacia un paseo marítimo, cuajado de restaurantes. La catedral conserva una imagen del ¡apóstol Santiago! Y para que no falte ambientación no es raro encontrar placitas con músicos callejeros tocando sus instrumentos.
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