Islandia. La Costa del Este y del Norte
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A diferencia del sur, donde la costa tiene un perfil poco recortado. en el este y en el norte una continua sucesión de fiordos compone el paisaje del litoral. En el este, se trata de fiordos abiertos, poco montañosos, que dan a las entradas del mar aspecto de rías, de aguas tranquilas. El relieve se agudiza a medida que el camino se acerca por la costa norte a la esquina más occidental de la isla. En el noroeste y los fiordos de perfiles suaves desaparecen al mismo tiempo que cobran dureza, enmarcados en paisajes ásperos, de escasa vegetación.
En el este, seguir la orilla del mar por el borde de los fiordos alarga interminablemente el recorrido. Por ello, la carretera Circular que sirve de base al viaje se retira de la costa y discurre por caminos del interior, menos tortuosos. Entre valles y montañas la carretera conduce a Egislsstadir, la pequeña capital de la región. Antes de llegar a ella, habrá que acercarse al lago Logurinn a cuyas orillas está la reserva de Hallormsstadur, con algunos de los pocos bosques de la isla, y a la cascada de Hengifoss, siguiendo un sendero a pie que se eleva por el monte en un recorrido por paisajes magníficos.
Montañas, volcanes, campos de lava, pastos, cascadas, rebaños de ovejas ... acompañan la carretera que conduce de Egilsstadir hacia el lago Mivatn. Antes de llegar al lago, hacia el norte, por un paisaje de tierras volcánicas se llega a la cascada de Dettifoss, ancha y caudalosa. Siguiendo hacia el norte, dos parques vuelven a dar protagonismo a la naturaleza: el de Jokulsargljufur y la reserva de Asbyrgi.
Ya en la costa, se encuentra Husavik a orillas de una magnífica bahía. Desde aquí, si hay tiempo, una excursión por mar para avistar ballenas resulta un plan casi obligado.
El lago Mivatn es una región de actividad volcánica reciente. Numerosas moscas de pequeño tamaño inundan la atmósfera. El visitante no debe alarmarse por ello. Superada la primera impresión, se advierte enseguida que no pican. Simplemente se convive con ellas.
A las orillas del lago, pequeños montículos con cráteres aparentan ser volcanes de tamaño humano. Son en realidad enormes burbujas de lava que al reventar adquirieron su engañosa forma.
Además de pasearse por las orillas, habrá que subir a la cresta del volcán Hverfjall para asomarse a su impresionante cráter y divisar desde lo alto la región. Habrá también que acercarse a los campos de lava y a las marmitas hirvientes y fumarolas que en una atmósfera impregnada de olor a azufre se hallan en las proximidades del lago (Dimmuborgir y Namafjall).
Finalmente, habrá que ver el panorama casi imposible de la central geotérmica de Krafla y el impresionante campo de Leirhnjukur, todavía humeante y con una enorme extensión de suelos de lava de las formas, texturas, tonos y relieves más variados y sorprendentes. Otras excursiones, hacia tierras del interior ofrecen más posibilidades aún para quienes tengan tiempo de sobra de estar en Mivatn.
Akureyri es la gran capital del norte, al extremo de un profundo fiordo. Con todo, ¡no pasa de 16.000 habitantes! Está cuidada y es agradabe para dar un paseo a orillas del mar o por las tiendas de su minúsculo centro.
Siguiendo la ruta hacia el oeste, una vuelta a la península de Vatsnes conduce en su extremo a la bahía de Hindisvik. En Tjorn -junto a la bahía- en un entorno aislado, de gran tranquilidad, focas y lobos marinos, además de gran variedad de aves, se instalan en el verano y se dejan ver -a distancia- por los aficionados a los animales.
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