Islas Lofoten

De WikiDeViajes
Saltar a: navegación, buscar

Regresar a la entrada de Noruega


Las islas Lofoten, junto a sus vecinas Vesterålen, emergen a muy poca distancia de la costa continental, al norte de Noruega. Son, en realidad, la continuación de ese laberinto de fiordos que forma el litoral escandinavo y que ha quedado aislado, rodeado de mar.

Ver mapa de situación.

El paisaje es espectacular. Lo forman elevadas paredes cortadas a pico que se sumergen casi verticales en el agua, pero también plataformas de roca que se elevan escasamente de la orilla con un perfil de suave relieve. El contraste está siempre presente en las Lofoten. No sólo por lo intrincado del relieve, también por el color que combina el gris oscuro del suelo rocoso y el verde intenso de una vegetación escasa pero siempre alimentada por la humedad de la lluvia y la nieve.

Canales, profundos brazos de agua, bahías, entradas del mar que se convierten casi en lagos componen el contorno marino del archipiélago y dan lugar a los rincones más pintorescos. Pequeños puertos, aldeas, ensenadas donde se asientan limpísimas playas producen un paisaje litoral espléndido.

El paisaje es el gran atractivo de las islas, que para resultar acogedoras necesitan del sol, porque el clima en invierno las hace extremadamente inhóspitas. Pero también atrae a los visitantes las actividades de aire libre que ayudan a disfrutar desde ángulos diversos de esta geografía tan singular. Caminar por los senderos que llevan a rincones de atractivo especial, participar en una excursión de pesca, o en una navegación para avistar ballenas serán aventuras bien gratificantes.

La cultura de las islas tiene también interés. Hasta hace poquísimo tiempo, el archipiélago vivió aislado. Las carreteras que pasan sobre puentes y unen unas islas a otras son cosa de hace cuatro días. Hasta las últimas décadas del siglo XX, las Lofoten estaban perdidas y alejadas de casi todo. Llegaba a ellas el correo en barco, pero la vida era sumamente precaria y la comunicación con el continente, en invierno, muy difícil. Se vivía de la pesca y de un comercio de subsistencia que obligaba a la población a ser casi autosuficiente. No hay ni que decir que la agricultura era casi un milagro, porque cultivar en un suelo de roca y con un frío polar la mayor parte del año era una tarea que no alcanzaba tan siquiera a asegurar la supervivencia de la población.

Una vida tan difícil dio lugar a tradiciones y a modos de vida muy particulares. Pequeños museos conservan los recuerdos de este pasado tan próximo en el tiempo pero tan alejado de las condiciones de vida actuales, en las que domina la prosperidad y en las que la miseria ha pasado a formar parte de la historia.


Ver mapa.

Contenido

[editar] Un recorrido por las Lofoten

[editar] Isla de Moskenesøy

Se sitúa en el extremo sudoeste del archipiélago. Su costa, con poderosos acantilados, limita con el estrecho de Moskenesstraumen donde se genera una de las corrientes marinas más poderosas del planeta.

En Moskenesøy se hallan algunos de los paisajes montañosos más espectaculares de Noruega. El hielo y su pesada carga ha desgastado el flanco de las montañas que se precipitan abruptamente en el mar. Pero ha dejado espacio en el frente atlántico a sorprendetes playas de arena blanca.

Nor-lofoten mapa-moskenesoy.jpg

Å

Casi en el extremo de la isla está Å, seguramente el puerto pesquero de nombre más corto que haya en el mundo. De aspecto agradable, dispone de dos museos de interés. Uno es el Museo Noruego de los Pueblos Pesqueros (Norsk Fiskevaermuseum). Merece la pena visitarlo porque en un entorno de arquitectura del s. XIX, muy bien conservada, guarda artes de pesca, objetos diversos y fotografías que ayudan a imaginar como era la vida del pueblo y de los pescadores tiempo atrás.

El otro museo, de grandísima importancia para la vida local, es el Museo del bacalao (Lofoten Tørrfiskmuseum).

Desde Å se organizan excursiones en barco por la costa y hacia el estrecho para ver la célebre corriente de Moskenesstraumen. Y se puede pedir información para visitar la inmensa gruta de Kollhellaren, situada en el extremo de la isla, decorada con pinturas rupestres que se supone tienen más de 3.000 años, y a la que debe entrarse en compañía de un guía.

Prestholtseter
Reine
Sskrisoy
Vacio.jpg

Sørvågen, Reine, Sakrisøy, Hamnøy

Un poco al este, Sørvågen tiene todo el encanto. Es un tranquilo pueblo de pescadores disperso entre las extensiones de tierra que combinan con las entradas del mar. Tiene fama como punto de partida de senderos que recorren los poderosos paisajes de montaña entre las que se asientan numerosos lagos. Y destaca también por sus galerías de arte y su pequeño museo -no podía faltar- de las comunicaciones.

Hay que reparar en Moskenes, a continuación, porque desde su muelle se embarca en dirección a Vaerøy y a Bodø.

Reine, Sakrisøy y Hamnøy se instalan en pequeñas láminas de roca sobre el agua rodeadas de picudas montañas. Son pueblos pesqueros con las típicas casas, pintadas de rojo y apoyadas sobre patas de madera, que con pocas variaciones - en Sakrisøy algunas casas son de un amarillo anaranjado- forman parte del paisaje de las islas. Desde Reine parten excursiones en barco por el Reinefjorden con paradas en el inicio de algunos senderos desde los que explorar las montañas o llegar a las playas orientadas a mar abierto.

En Sakrisøy, en realidad una pequeña isla, no podía faltar un museo. Es pequeño, como todos, y está dedicado a muñecas y juguetes.


[editar] Isla de Flakstad

Nor-lofoten mapa-flagstad.jpg

La isla vecina de Moskenesøy es Flakstadøya. El perfil de esta última es más llano, aunque no falta las grandes masas de roca ni los continuos juegos del agua entrando en la tierra y formando fiordos y bahías que parecen lagos.

Cerca de Ramberg y Klaskstad se encuentran magníficas playas de arena que, por supuesto, se disfrutan si hace sol e imponen cuando el cielo se cubre y toma un sólido tono plomizo. La iglesia de Flakstad es la segunda en antigüedad del archipiélago, se construyó en madera -dicen que traída de Rusia- en el siglo XVIII y ha resistido desde entonces pintada de rojo para protegerse de la intemperie y con un interior acogedor y muy cuidado.

En desvío hacia el sur en la carretera E10 que recorre el archipiélago, conduce a Nusfjord, un puerto encajado en el fiordo -casas rojas y amarillas, paredes de roca en los alrededores...- muy célebre en las Lofoten.

Playa de Ramberg
Nusfjord
Vacio.jpg

[editar] Isla de Vestvågøya

Nor-lofoten mapa-vestvagoya.jpg

Protegida por un fiordo y situada en un terreno razonablemente llano, Borg destaca por el Museo Vikingo Lofotr. El museo se levanta en el lugar donde se encontraron los restos de uno de los edificios vikingos más grandes de los que se tiene noticia, una casa de más de 80 metros de largo con mil años de antigüedad. Una vez reconstruida, su interior alberga el museo que reproduce la casa de un noble, una forja, unos astilleros con un drakar incluido.

En la cara atlántica de la isla se hallan las mejores playas de arena, que se sitúan próximas a Vik, Haukland y Uttakleiv. Y se halla también el pueblo de Eggum, orientado en dirección al norte e ideal para contemplar en verano el sol de medianoche.

En el lado de la isla que mira al continente, entre diversos pueblos pesqueros destaca Stamsund, con sus casas rojas sobre pilotes y sobre todo con su puerto que conecta con la ruta del Hurtigruten.

Museo Vikingo
Playa de Haukland
Paisaje
Vacio.jpg


[editar] Isla de Austvågøya

Nor-lofoten mapa-austvagoya.jpg

El canal de Gimsøystraumen la separa de la isla de Vestvågøya. Como sus vecinas, está llena de recovecos por los que entra el mar, de pequeñas playas y de islotes. Y también de caminos por los que hacer excursiones.

Austvågøya es la isla más oriental de las Lofoten. A continuación viene el continente, a pesar de que su aspecto es tan recortado que da la impresión de ser un conglomerado de islas más. La unión entre Austvågøya y tierra firme se hace mediante un puente que cruza el estrecho de Raftsundet sobre el que pasa la carretera (Lofast) que desde 2007 da continuidad a la comunicación entre el archipiélago y tierra firme.

El puerto de Henningsvaer, rodeado de mar, es casi una isla y es, tal vez, el lugar más celebrado de las Lofoten. Pintoresco, con una masa montañosa al fondo, es un rincón singular que atrae a numerosos visitantes. Por ello, también ofrece numerosos hoteles y restaurantes, galerías de arte y actividades de aire libre a las que dedicar el tiempo.

Kavelvåg es el puerto más antiguo de las Lofoten. Su creación se remonta a la Edad Media. Próximos a él se encuentran el Acuario y el Museo de las Lofoten.

Unos pocos kilómetros al este se encuentra Svolvaer, la población más grande del archipiélago. Moderna y con edificios altos, sigue siendo una ciudad muy pequeña. Un pequeñísimo mercado al aire libre en la plaza principal señala la llegada del verano y de los primeros visitantes. Los aficionados a la escalada tienen aquí la llamativa roca de paredes verticales de Svolvaergeita. Y quienes quieran embarcar en el Hurtigruten una escala donde hacerlo.

El estrecho de Raftsundet corta la superficie rocosa, separa la isla de Austvågøya de tierra firme y comunica la fachada que mira al mar abierto con la que se orienta hacia el continente. El estrecho conecta con el Trollfjorden, un tajo en las paredes montañosas que caen casi a plomo en el mar. Navegar por el estrecho, será una excelente ocasión para gozar de paisajes magníficos.

Todo el entorno que rodea a Raftsundet está lleno de atractivos. Digermulen, a la entrada del estrecho, presume de haber acogido en varias ocasiones al Kaiser Guillermo II en sus viajes por Noruega.

Henningsvaer
Henningsvaer
Svolvaer
Vacio.jpg


[editar] Archipiélago de las Verterålen

Nor-lofoten mapa-hadseloya.jpg

La isla de Hadseløya se encuentra exactamente al norte de Vestvågøya pero no pertenece ya a las Lofoten sino a las Verterålen. Son éstas las islas más septentrionales de Noruega a excepción de las Svalvard, prácticamente deshabitadas y situadas muy cerca del Polo.

Melbu es un apacible puerto, pero la capital de la isla de Hadseløya está en Storkmarknes donde hay que visitar el museo del Hurtigruten. En él se guardan los testigos de la historia de esta línea marítima que desde 1883 hasta hoy ha mantenido abierta la comunicación con estas tierras, situadas en uno de los extremos más inhóspitos e inaccesibles del planeta.

El punto más extremo del archipiélago es la pequeña ciudad de Andenes, en la isla de Andøya. Situada en una lengua de tierra muy llana abierta hacia el norte, es el destino de quienes disfrutan con llegar a los límites de la geografía. A lugares más allá de los cuales no hay nada más. Un enorme faro rojo marca allí donde termina la tierra. Los visitantes disfrutarán sin duda con los cruceros para el avistamiento de ballenas que se organizan en las épocas -no demasiado largas- en que el mar es navegable.


Regresar a la entrada de Noruega

Herramientas personales
Espacios de nombres

Variantes
Acciones
Navegación
Herramientas