Jericoacoara

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Playa de Jericoacoara

El nombre de esta playa suena a trabalenguas, pero es que deriva del tupi-guarani, lengua de la tribu indígena que habitaba buena parte de Brasil. Significa “agujero de tortugas”, y hace referencia al hecho de que Jericoacoara es una playa donde ponen huevos las tortugas marinas.

La rica fauna y sus incontables kilómetros de dunas móviles y playas desiertas, hicieron que se transformase en una zona de protección ambiental en 1984, y desde entonces este pequeño paraíso se ha conservado de los efectos de la explotación del hombre.

Jericoacoara se localiza a unos 300 km al Oeste de Fortaleza, en el norte de Brasil (ver localización). No existen carreteras en los últimos 15km de trayecto (la construcción de carreteras en las zonas de protección ambiental está prohibida por ley), así que son necesarios vehículos 4x4 para cruzar los kilómetros de dunas que la separan de la carretera más próxima. La pequeña aventura que se hace llegar allí es parte del encanto. Descubierta por hippies en los años 70, sigue teniendo el aspecto de una villa de pescadores.

Hasta 1998, la energía eléctrica aún provenía de generadores. Hoy, existe una red subterránea que alimenta las casas, pero con el objetivo de preservar la iluminación natural proveniente de la luna y las estrellas, las calles se han quedado sin iluminación pública. Así que es conveniente llevar una pequeña linterna para moverse por la villa en noches poco claras.


Buggies
Buggies
Villa por la noche
Villa por la noche
Pedra Furada
Pedra Furada


La playa de Jericoacoara ha sido considerada una de las más bonitas del planeta por The Washington Post Magazine. Una amplia bahía rodeada de dunas de blanca arena, palmeras y agua cristalina. Hacia ambos lados, kilómetros de playas vírgenes ayudan a enmarcar el escenario paradisíac. Al perderse por allí, busque la Pedra Furada, una formación rocosa esculpida por el agua y el viento.


Las excursiones en ‘buggies’ por la región son imperdibles. En Jijona, están la Laguna Azul y la Laguna del Paraíso, donde los vientos alisios las transforman en el lugar perfecto para los deportes con vela. Siguiendo por las dunas unos kilómetros más llegaremos a Nova Tatajuba. Con apenas dos pares de casas de pescadores, esta pequeña aldea ha tenido que ser reconstruida, pues la antigua fue completamente soterrada por las montañas de arena.

Laguna Paraíso
Laguna Paraíso


Al final de la tarde, diríjase a la mayor duna de Jericoacoara y observe la puesta de sol en el horizonte. Si esta coincide con una luna llena que levanta, el espectáculo estará completo.

La mayoría de los hoteles de Jericoacoara son pequeños y sin grandes lujos, pero en sus restaurantes la comida es exquisita y el trato cercano y amable. No deje de probar el famoso bizcocho de plátano de Doña Angelita...Todos saben donde vive y no tendrás ninguna dificultad en encontrarla. Aparte de sus deliciosos dulces, podrás saborear la simpatía de la ilustre nativa.


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Embarcaciones típicas
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Laguna Paraíso
Laguna Paraíso
Artesanato local
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