La cuenca del Ruhr
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[editar] Una mínima presentación
Wikipedia presenta la cuenca del Ruhr con el párrafo siguiente: La Región del Ruhr, también conocida como Cuenca del Ruhr (en alemán, Ruhrgebiet, coloquialmente, Ruhrpott) es la aglomeración metropolitana más poblada de Alemania y la mayor región industrial de Europa. Se encuentra en el corazón del estado federado de Renania del Norte-Westfalia, a lo largo de la cuenca final del río Ruhr.
A efectos de un viaje, la cuenca del Ruhr se limita cinco o seis ciudades, separadas unas de otras una treintena de kilómetros. Las distancias son pues pequeñas y la región puede visitarse sin dificultad con pequeños desplazamientos.
Essen, Bochum, Dortmund, Oberhausen, Bottrop y Duisburg componen los principales centros de interés -aunque no agotan todo lo que ofrece la cuenca.
Ver localización (en otra ventana).
Tres días enteros son lo mínimo que habría que dedicarle a la visita. La proximidad de los distintos lugares justifica hacer base en uno de ellos y moverse desde allí hasta los demás. Essen es la ciudad mayor y es seguramente el lugar más apropiado donde establecerse.
Las comunicaciones son buenas y existe buen transporte público entre los diversos lugares. Con todo, disponer de coche facilitará las cosas, evitará perder tiempo y dará libertad para organizar los planes de manera más práctica.
- Hay que tener presente que los lunes están la práctica totalidad de museos y lugares de visita cerrados. Habrá que tener un plan alternativo -ir de visita a alguna ciudad próxima o a algún espacio natural (¿qué tal Colonia?)- para no tropezar con una sucesión de puertas cerradas.
[editar] Algunos apuntes
Imagen de la industrialización alemana, convertida en el corazón de su industria pesada, salpicada aquí y allá de enormes complejos industriales, la cuenca del Ruhr cayó en la depresión allá por los años sesenta. El descalabro fue monumental porque las instalaciones eran de dimensiones colosales y su impacto sobre el medio ambiente brutal. Y porque una buena parte de la población vivía directamente del empleo en ellas cuando llegó el momento de su cierre.
¿Qué había sucedido? Un conjunto de cosas había cambiado. La base de la industria de la cuenca del Ruhr radicaba en la minería del carbón, de calidad excelente y además muy abundante. Grandes centros mineros surgieron junto a las ciudades y alimentaron a una poderosa industria siderúrgica que levantó enormes acerías. Complejos para la extracción de gases y y otros derivados propiciaron el desarrollo de la industria química, fundiciones y grandes unidades de fabricación mecánica, servicios de todas clases crecieron apoyadas en la excelente comunicación que suponía la vía del Rin, que tenía en Duisburg el mayor puerto fluvial de Europa.
La cuenca del Ruhr inició su despegue en el siglo XIX cuando una Alemania, todavía no unificada empezó a construir una fuerte industria amparada en el desarrollo del ferrocarril. Aunque el tren apareció después de que lo hubiera hecho en Francia o en Inglaterra, en muy pocos años, la red alemana superaba por mucho a la de estos países y con ella la demanda de raíles, vagones, locomotoras, puentes ... que tiraron de la industria e hicieron del Ruhr una auténtica potencia. Así siguió la región bajo la protección de Prusia primero y de su política de fortalecimiento militar y más tarde de la Alemania nacionalsocialista. Pero la debilidad económica del período entre guerras, la derrota de Alemania en ambas contiendas y la competencia de otros países y otras fuentes de energía supusieron un grave descalabro.
No quiere ello decir que el Ruhr desapareciera como potencia industrial. Duisburg sigue siendo el mayor centro siderúrgico de Europa. Pero sí obligó a que debiera someterse a una dolorosa reconversión que cerró muchas de sus plantas industriales y de sus explotaciones mineras. Y que dejara los enormes esqueletos de poderosas instalaciones sin actividad, inútiles como restos de un estrepitoso naufragio. El la década de 1960 cerraron algunas de las más conocidas minas e instalaciones anejas.
[editar] La cuenca del Ruhr hoy
Tanta cacharrería inservible en un área que sigue siendo próspera no sólo no tenía sentido sino que producía un deterioro ambiental y social intenso. Había que hacer algo y este algo fue la recuperación como patrimonio industrial y cultural de primer orden de algunas de las instalaciones más relevantes de la región. Los mejores arquitectos participaron en un macroproyecto de recuperación y dinamización disperso en distintas localizaciones del territorio y que se ha convertido en un conjunto de intervenciones únicas y ejemplares.
La cuenca del Ruhr, todo y no siendo una ciudad, ha acogido la capitalidad de la cultura europea en 2010 y ha culminado con éxito sus proyectos estelares -y económicamente costosísimos. Muchas de las realizaciones son Patrimono de la Humanidad.
Pero son además patrimonio de la historia alemana y europea. El Ruhr ha sido la expresión del desarrollo de la industria en la Europa continental y en la cuenca entera se formó el orgullo de generaciones que vieron crecer la capacidad de su país hasta convertirse en una potencia. ¿Sólo orgullo? Pues no. También mucho sacrificio, trabajo durísimo, rigor, estudio y esfuerzo. Por eso, para los alemanes la recuperación de las viejas instalaciones desborda la curiosidad de conservar lo antiguo y la necesidad de ordenar el territorio. Busca reconocer el esfuerzo y mantener la memoria de generaciones de familias de hombres de la mina o de las fundiciones que hasta hace poquísimo tiempo componían el grueso de la población, fueron imprescindibles para crear el presente y tuvieron una cultura, un trabajo y una forma de vida cuyo recuerdo es preciso preservar.
Y si no, que se lo pregunten a los novios. No es raro que elijan el escenario de una mina para hacerse la foto de la boda.
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[editar] Essen
La 'capital' de la cuenca del Ruhr es una ciudad prácticamente nueva, de espacios despejados y casi toda ella moderna, sembrada de edificios funcionales, grises aunque no tristes, dispuestos en muchos de los barrios en una desordenada convivencia de oficinas y casas bajas de vecinos.
Essen tiene muchos atributos para ser declarada ciudad de poco interés. Importante por la celebración de ferias y congresos, sus hoteles suelen ser los típicos para los viajes de empresa y, si se pregunta a la gente, la respuesta es que poco hay de destacable en ella.
Pero no adelantemos acontecimientos. Primero, por su dimensión asequible y cómoda de recorrer, si se dispone de coche, y segundo, por lo aireado de sus calles y por la vegetación que asoma por tantos espacios, hay que decir que es un buen lugar donde detenerse y al que dedicarle un tiempo.
Ver plano de la ciudad (en otra ventana).
[editar] Museo Folkwang
No hay que perdérselo. Tiene la entrada por Bismarckstrasse y ocupa un edificio nuevo, blanco, de líneas rectas, arquitectura ordenada y grandes cristaleras. El arquitecto es uno de los grandes: David Chipperfield, y la inauguración del museo reciente: febrero de 2010.
El espacio interior, con aberturas acristaladas a patios y a la calle -por supuesto ajardinada- y gozosamente luminoso, se dedica en una parte a exposiciones temporales. La otra parte la ocupa la colección del museo centrada en el arte moderno y contemporáneo. No es una colección abrumadora, porque el museo es relativamente pequeño, pero hay obras de todos los que tiene que haber. Desde algunos románticos de principios del XIX hasta las primeras vanguardias y todos los movimientos que las acompañaron y las sucedieron. Impresionismo, expresionismo, cubismo, surrealismo... Gaugin, Monet, Matisse, Picasso, Miró, Dalí, Magritte, Leger, Pollock, Rothko... todos o casi todos los nombres más sonados aparecen representados en el Folkwang para satisfacción de los visitantes.
Más sobre el nuevo Folkwang en Merece el viaje.
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[editar] Pasear por la ciudad
No siendo Essen ni mucho menos una ciudad monumental, si hay que pasar un tiempo en ella convendrá disponer de algunas orientaciones.
El enorme centro comercial de Limbecker Platz precede al casco antiguo y forma con él un popular y animado barrio de calles peatonales y de tiendas variadas. El centro comercial de fachadas onduladas y luces de cambian de color por la noche, además de grande, es la imagen misma de la Alemania próspera.
A su lado, un montón de calles estrechas recuerdan la ciudad medieval. Las casas fueron reconstruidas después de la guerra y pocos edificios antiguos quedan que recuerden la vieja urbe, pero tiendas de todas clases muy populares, unas cuantas plazas, algunos bares y restaurantes y una bulliciosa animación hacen de la visita al barrio una experiencia más que entretenida y dan a la ciudad un aire humano y festivo que se siente con más intensidad que en otros lugares.
La catedral se supone que es una pequeña joya, pero es de regular interés. De estilo gótico -reconstruida- presume de la imagen de la Virgen Dorada, posee unas rejas de hierro forjado bien interesantes y guarda en su tesoro -eso sí es una joya- distintos objetos de arte medieval entre los que destaca la corona de Otón III, el descendiente próximo de Carlomagno que alcanzó la dignidad de emperador.
Un segundo centro Comercial, la Rathaussgallerie, más pequeño pero tan moderno como el de Limbecker Platz, bordea por el otro lado la almendra de la ciudad vieja. Y un poco más allá, fuera de lo que debieron ser las murallas se halla el edificio enorme de la Vieja Sinagoga.
La Alte Sinagogue fue la mas grande de Alemania y sobrevivió con dificultad la época nazi y los destrozos de la guerra. Hoy no está dedicada al culto y se visita como un monumento más. Llama la atención por sus dimensiones y por todo el significado de lo que rodea a la historia de los judíos alemanes. Del lujo del antiguo templo la singular arquitectura y la monumentalidad de los espacios, pero desprovista de mobiliario, lámparas, objetos de culto y demás signos vida el resultado no deja de ser frío y falto de evocación.
Pero el centro de la ciudad se extiende un poco más al sur, al otro lado de la vía del ferrocarril. Para pasear entre cafés y agradables restaurantes, en un ambiente de gente joven, tranquilo y vivo al mismo tiempo, lo mejor será acercarse a Rüttenschneider Strasse, que discurre en paralelo a la Bismarckstrasse y que representa un estilo de vida mucho más sofisticado que el de la nueva 'ciudad medieval'.
[editar] Alrededores - Villa Hügel
Se llama Villa Hügel pero en realidad es la villa de Krupp. Y ser de Krupp en el Ruhr no es cualquier cosa. Los jardines, muy bellos y cuidados -el clima también ayuda- ya anticipan al visitante de que entra en un lugar singular. Pero es que la dimensión de la villa deja atónito a cualquiera.
Alfred Krupp fue un hombre irrepetible. Construyó un imperio mucho más allá de lo imaginable. Creía en la razón, en el rigor, el trabajo y en los beneficios del trabajo. Todo ello está de forma superlativa en la villa que mandó construir en 1873 y en la que vivió la familia hasta 1945, cuando terminó la guerra y hubo que pensar en Alemania de otra manera.
Lo mismo que Luis de Baviera cuando construyó el Walhala -el panteón de alemanes ilustres- Krupp entendió que los griegos resumían en su estilo depurado la razón. Y hizo su villa en un poderoso estilo clásico, realzado por el tamaño monumental de todas y cada una de sus partes.
La visita es algo especial. Porque a diferencia de lo que ocurriría en cualquier otro lugar, no se hace acompañada por un guía ni en grupo. Es verdad que la casa se ha vaciado de muchas de las cosas que debió contener cuando vivían en ella los Krupp, pero sigue siendo espléndida y deparará un buen rato de entretenimiento.
Un segundo palacete, vecino del despampanante palacio principal, se destina a museo sobre la historia de la familia Krupp, que es en buena medida la historia de la industria pesada alemana, y siendo así es la historia de la cuenca del Ruhr y por ello mismo de Alemania.
Recorrer las estancias de este segundo palacete y pasear por los jardines con árboles, macizos de flores y praderas dejará un agradable recuerdo, sobre todo si se consigue evitar las horas de afluencia de autocares llenos de turistas. Para alemanes y no alemanes si hay ocasión de ponerse a la sombra de los Krupp conviene aprovecharla.
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[editar] Comer
En Rüttenschneider Strasse un conjunto de restaurantes -con predominio de italianos- ofrece unas cuantas alternativas de interés.
Cerca, en Witteringstrasse, 41, el Zodiac cultiva un llamativo aire hippie. El patrón, un iraní maduro y con oficio, propone platos vegetarianos con un toque étnico, de orígen geográfico diverso, interesantes al paladar y de calidad excelente.
[editar] Zollverein
Una edición rigurosa de esta wiki pondría a Zollverein en el capítulo de 'Alrededores' de Essen. Pero es tal su dimensión, el nivel de su arquitectura y de su importancia técnica, el esfuerzo de recuperación que se ha hecho y el éxito del resultado que bien merece un titular aparte y en letras grandes.
Zollverein es un complejo enorme, creado en torno a una mina de carbón. Los primeros pozos se abrieron en el siglo XIX, en un momento de desarrollo industrial de los distintos estados que más tarde se unirían para formar Alemania y que en este momento decidieron coaligarse en una unión aduanera que se llamaría Zollverein. La mina tomó el nombre de esta alianza que anticipaba la unión alemana.
Aunque la explotación llevaba ya años, el recinto que ahora se visita gira en torno al pozo número XII. No estamos hablando de algo muy antiguo, aunque la mina esté más que cerrada y nada de lo que se construyó en torno a ella funcione ya. Todo el complejo estuvo activo entre 1932 y 1986 cuando se echó el cierre y fue en seguramente la instalación más moderna y productiva del mundo. Y además quiso ser ejemplar y por ello cuidó la arquitectura especialmente aprovechando la inclinación por la racionalidad y el gusto por lo funcional que alimentó al estilo Bauhaus.
El proyecto de recuperación ha correspondido fundamentalmente a Koolhaas, que se ha ocupado tanto de la ordenación del conjunto para darle usos que lo hicieran sostenible y ayudaran a su revitalización, como de intervenciones puntuales a la hora de recuperar edificios en desuso y darles alguna funcionalidad. Foster, por su parte, se encargó de la puesta a punto del magnífico Red Dot Museum.
[editar] Tres áreas
Zollverein se halla a poco más de una decena de km de Essen. Se llega fácilmente en coche y también en el tranvía 107.
Una visita sin prisas puede ocupar prácticamente un día
El recinto se reparte en tres grandes áreas: Shacht XII (el Pozo XII), Kokerei (la instalación para la fabricación de coque) y Schacht 1/2/8 (los Pozos 1, 2 y 8). Los nombres proceden de la denominación según el uso industrial que tuvieron en su momento, y las tres grandes áreas, unidas por vías de ferrocarril, pasarelas y tuberías, son accesibles hoy caminando unos minutos para llegar de unas a otras.
El acceso en coche permite elegir entre distintos aparcamientos. Los primeros que se encuentran cuando se llega desde Essen son el PA1 y un poco más lejos el PA2. Lo más cómodo será elegir este último, el mejor situado entre los tres complejos.
Ver localización.
[editar] Schacht XII
[editar] El lavadero de carbón
Se encuentra en el área del Schacht XII, frente a la torre del montacargas cuya silueta se ha convertido en la seña de identidad de Zollverein.
Se trata de un edificio con altura de muchas plantas al que se sube mediante una interminable escalera mecánica. El ascenso es por sí mismo una atracción.
El carbón que se extraía debía ser lavado para quitarle cenizas e impurezas y seleccionado según tamaños y calidades antes de ser procesado para su empleo, sobre todo, en la siderurgia. Tratar toneladas y toneladas de mineral para atender las necesidades de la producción de acero obligaba a crear instalaciones gigantes y el lavadero es una de ellas. El carbón ascendía hasta la última planta y iba descendiendo a medida que completaba el proceso al que se le sometía.
Los visitantes inician su periplo también por la última planta para entrar en un espacio que conserva buena parte del viejo equipamiento mantenido sin más cambios que los de una somera limpieza como una muestra de lo que era el ambiente y el trabajo en el lugar.
Hacia abajo -por unas escaleras espectaculares- la visita continúa en lo que constituye un modernísimo museo que trata de abarcar todos los aspectos que tienen que ver con la industria, la minería y la vida en la cuenca del Ruhr. Desde la geología, a la arqueología, desde la la historia pasada hasta la más reciente, desde las condiciones de vida de las familias de los mineros, hasta el trabajo mismo de quienes bajaban a la mina un auténtico universo trata de recuperar para la memoria algo tan fundamental para el país como ha sido todo lo que ha girado alrededor del carbón.
La instalación es soberbia y aunque los temas que se exponen puedan parecer lejanos a un visitante poco aficionado al tema del carbón o de la industria del hierro y del acero, el conjunto es realmente magnífico.
Desde la última planta, que sirve de vestíbulo de entrada se accede también a la terraza del edificio. No hay que perdérsela tampoco porque desde ella la vista que se extiende sobre todo el complejo es inigualable.
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[editar] Red Dot Design Museum
Una fachada extremadamente económica en lo que a adornos se refiere, de líneas rectas y aparentemente con poco carácter da entrada a un antiguo edificio de calderas. La señalización es mínima para no alterar el estricto diseño exterior, que es una joya de la arquitectura industrial, y poco hace suponer que encierra un museo extraordinario. La recuperación ha sido de Foster que ha jugado en el interior con una teatral puesta en escena para organizar una exposición de lo más celebrado del diseño actual.
De nuevo, la vieja maquinaria se ha conservado, enorme y extraña para no perder de vista lo que fue Zollverein. Pero en medio de masas de hierro, tuberías y pasarelas se ha habilitado un espacio para exponer lo mejor del diseño industrial de ahora. Diseño pero no de lámparas. O no sólo de lámparas. Tornillos, máquinas herramientas, válvulas y grifos, textiles, instrumentos musicales, ruedas, joyas y muebles... todo lo que el talento humano ha dado de mejor en la industria tiene un espacio en el museo. Es un homenaje a la produción como patrimonio de la inteligencia y como elemento de progreso en la cultura. La iluminación participa en crear un ambiente especial en este escaparate que viene a ser una cueva de Alí Babá, inteligente y reflexiva sobre la verdadera riqueza del siglo XXI.
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[editar] SANAA
Un poco alejado se levanta un edificio cúbico nuevo y traspasado por un sin fin de ventanas dispuestas de forma irregular en las fachadas. Llama la atención por ser una construcción de nueva planta totalmente distinta a todo cuanto la rodea. Es una escuela de diseño y una sala de exposiciones, que al visitante resultará seguramente de interés menor.
[editar] Comer
Alguna cafetería, algún restaurante de comida rápida, algún quiosco al aire libre colocados en distintos lugares permitirán tomar un refresco o comer sin apuros.
Además el Casino Zollverein ofrece comida de verdad. Es un excelente restaurante, alojado en un espacio donde se ha respetado el ambiente industrial -hormigón, hierro- y acreditado entre los aficionados a la gastronomía. Conviene reservar.
[editar] Kokerei
A cinco minutos andando del Chacht XII se levanta la enorme instalación de la planta de fabricación de coque. El coque era un carbón de elevada pureza, sin residuos de azufre y poroso cuya combustión permitía alcanzar las altas temperaturas que exigía la siderurgia, sin elementos extraños que afectara a la calidad del acero. El coque se obtenía mediante una primera combustión del carbón en baterías se hornos verticales de carga y descarga muy rápida, en un proceso del que se obtenía también gas a partir de los alquitranes que contenía el mineral.
La planta de coque no tiene ningún edificio comparable a los museos del Chacht XII, pero la soledad del inmenso esqueleto industrial que se mantiene en pie y el paisaje que compone genera un entorno insólito y de gran interés donde será imposible evitar el recuerdo de imágenes de alguna de las más dramáticas películas de ciencia ficción.
Una pequeña piscina instalada en unas viejas cubas de la planta y una noria componen la vertiente lúdica del lugar. En otros puntos está previsto alojar centros de investigación y dependencias diversas relacionadas con el desarrollo tecnológico.
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[editar] Schacht 1/2/8
Accesible en un corto paseo desde Kokerei -e igualmente desde Shacht XII- se encuentra la tercera de las áreas del complejo de Zollverein.
De dimensiones menos abrumadoras que las dos anteriores, resulta casi doméstica a pesar de su fuerte carácter industrial. Algunos de sus viejos edificios alojan ahora talleres de danza y arte dramático, de artes plásticas y espacios para exposiciones, manteniendo, eso sí, un decorado donde nunca se pierde el ambiente de fábrica.
El regreso a Shacht XII vale la pena hacerlo por la pasarela elevada que une los dos conjuntos y que permite caminar a unos metros del suelo contemplando desde el aire las instalaciones.
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[editar] Bochum
[editar] Museo de la minería
Casi en mitad de la ciudad, en un entorno ajardinado, se eleva la torre del montacargas de una antigua mina convertida hoy en museo, el Deutches Bergbau-Museum.
Es un museo frío, sin alma. Pero hay en él todo lo que puede interesar sobre la minería. Magníficas maquetas ilustran muchos de los trabajos y las tecnologías que a lo largo del tiempo se emplearon para sacar el mineral.
Interesará, muy especialmente, la posibilidad de bajar a la mina. Un ascensor desciende a uno de los pozos, abierto a los visitantes. No es una experiencia claustrofóbica porque las galerías son amplias y están perfectamente iluminadas. Dan idea del trabajo bajo tierra, aunque tal vez la labor de adecentamiento y de limpieza han creado un entorno de aspecto demasiado confortable y dejan en el visitante la sensación de una experiencia demasiado light. Conviene aclarar que la visita se hace con total libertad, sin guía ni nadie que ordene el recorrido, de forma que cada cual se pasea por las galerías a su gusto y a su ritmo.
Merece también la pena subir a la torre del montacargas que se eleva sobre el museo desde donde se consigue una magnífica panorámica.
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[editar] Museo del ferrocarril
De nuevo para aficionados a la arqueología industrial y a las máquinas, en sintonía con las tradiciones del Ruhr.
Está alejado de la ciudad, como corresponde a una instalación que necesita espacio para exponer sus objetos.
El Eisenbahnmuseium se encuentra en la Dr Otto Strasse, 191 y muestra al aire libre una colección de máquinas y vagones de distintas épocas que vienen a resumir la historia del ferrocarril.
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[editar] Dortmund
Históricamente fue una ciudad poderosa y no hace tanto tiempo fue la auténtica capital de la región, con sus minas, acerías y fábricas de cerveza.
Pasear por su centro será una experiencia agradable y, si se dispone de un poco de tiempo, merecerá la pena dedicarle un poco de atención al Museum fur Künst & Kulturgeschichte, instalado en una antigua oficina bancaria de estilo art decó.
Fuera del centro, en un barrio de casas de época, dispuestas en un plácido entorno natural, no hay que perderse la visita a Zollern.
[editar] Zollern
La industria no ha sido siempre gris. Ha estado muchas veces asociada a la cultura. Y ha experimentado con fórmulas que hicieran más grato el entorno y que asociaran al trabajo, duro muchas veces, una arquitectura culta y cuidada que representara el progreso material y del espíritu.
Zollern es uno de estos ejemplos. En 1904 se terminó la construcción de un conjunto de edificios especialmente elaborados en un estilo de transición entre el neogótico que tanto gustaba en Alemania y las corrientes renovadoras del art nouveau. La imagen modernista de la mina le da un carácter singular y explica que Zollern fuera el primer complejo industrial declarado monumento en Alemania.
Lo que quiso ser una instalación modelo -dejó de estar operativa en 1969- es hoy parte del Museo Industrial de Wesfalia. Su sala de máquinas, en ladrillo y hierro fue en su momento lo más avanzado técnicamente en el mundo.
Aparte de las antiguas instalaciones, una cuidada exposición muestra las condiciones de vida y de trabajo de los mineros y una pequeña sección de galerías abiertas a los visitantes permite imaginar como era su labor bajo tierra.
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[editar] Oberhausen
Un gran centro comercial, el conocido como CentrO, atrae a los visitantes a Oberhausen. Presume de ser uno de los más grandes de Europa. Pero no es eso lo que interesará al viajero sino la enorme estructura de un viejo gasómetro.
[editar] Gasometer
La alimentación de hornos de fundición incluía también el gas que se extraía del carbón. De aquí que se construyera un enorme gasómetro para almacenarlo. El gasómetro era un gran cilindro metálico, más grande que una casa -cien metros de altura-, en cuyo interior un enorme disco, también metálico, hacía de tapadera y subía o bajaba dependiendo del gas que hubiera almacenado. Su peso mantenía el gas a una presión constante.
El gasómetro se construyó en 1929 y estuvo operativo hasta 1988. Luego, quedó arrinconado. En 1994 se restauró. En realidad, se mantuvo su envoltura que se eleva hasta 117 metros. Y en el interior se habilitó un espacio para exposiciones espectaculares.
La mole del edificio es llamativa, como lo es también el espacio que cubre y que juega con la oscuridad para crear una sensación de irrealidad muy teatral. Sin embargo, el conjunto se ha convertido en una gran atracción de feria, más pendiente de los efectos especiales de la luz que de la proeza técnica que debió resultar la construcción de algo tan grande. La impresión es la de estar en una variedad de parque temático.
Un ascensor sube hasta la cubierta superior. Desde ella la vista a los alrededores es magnífica.
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[editar] Bottrop
Hay que ir, aun que sólo sea para no perderse la visita al Josef Albers Museum.
[editar] Josef-Albers Museum Quadrat
Rodeado de un frondoso parque, con bosques, praderas y lago, aparece un edificio bajo, acristalado, de líneas modernas dedicado al hijo más célebre de Bottrop, el pintor Josef Albers. Incluso quienes no sientan especial predilección por él, disfrutarán con el museo, luminoso, sugerente y acogedor.
El edificio recuerda a Mies van der Rohe, aunque es mucho más moderno. Data de los años 80, se debe a un arquitecto local y está inspirado en una de las obras de Albers: Homenaje al cuadrado.
En su interior conviven en realidad dos museos distintos que parecen incompatibles. Uno es el dedicado a la prehistoria y la historia de Bottrop. Para la mayoría será la parte menos interesante. El otro es el dedicado a Albers, el que fue maestro de diseño en la época de la Bauhaus, escultor, fotógrafo, incluso poeta y sobre todo pintor abstracto que desarrolló buena parte de su trabajo en su exilio en los EEUU.
Una extensa y bien elegida colección ocupa buena parte del espacio. Otra parte se dedica a exposiciones temporales de arte contemporáneo. En el exterior un conjunto de esculturas rodean al museo y le añaden todavía mayor atractivo.
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[editar] Duisburg
La recuperación de una parte del enorme puerto fluvial de Duisburg tuvo como protagonista a Foster quien reordenó el área del muelle donde se asentaban viejos almacenes ahora inservibles. Uno de ellos, un silo para guardar cereales, se ha convertido en el MKM Museum Küppersmühle for Modern Art.
[editar] MKM Museum Küppersmühle for Modern Art
No fue Foster sino el estudio de los famosos Herzog y de Meuron quien se encargó de reconvertir el enorme edificio en un espacio dedicado al arte contemporáneo. En la línea de preservar el patrimonio industrial, poco se modificó del edificio que muestra de forma permanente la colección Stroher con las obras de los mejores artistas contemporáneos alemanes, especialmente pintores, y ofrece también exposiciones temporales de singular interés.
El museo, en el edificio de ladrillo construido en 1916, no ha terminado, sin embargo, su desarrollo. En 2011 está prevista una espectacular ampliación, obra igualmente de los suizos Herzog y de Meuron, en forma de una gran caja blanca, medio transparente, que queda suspendida en el aire y corona la estructura cilíndrica de los silos de hormigón.
Más información en el Museum Küppersmülhe.
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