Lalibela

De WikiDeViajes

Regresar a la entrada de Etiopía


Tabla de contenidos

[editar] Lalibela

Ver localización

Es, seguramente, el lugar más conocido de Etiopía. Sus iglesias monolíticas, excavadas en la roca son únicas y componen un conjunto monumental sobresaliente por su interés histórico, religioso, artístico... etc.

Pero Lalibela hay que verla como un conjunto más amplio que las famosas iglesias. Es una población no muy grande, situada en un terreno montañoso y llena de vida. Las iglesias atraen al turismo nacional y de otros países aunque no son muchos los visitantes. Quienes acuden a ellas son la gente del lugar y los peregrinos que las ven como lugares de devoción muy señalados.

Lalibela tiene un significado sin igual para los etíopes. Es para ellos una réplica de Jerusalén. Ven en su creación milagros y portentos celestiales y forma parte de esa historia que se remonta al Israel bíblico y que la conecta, hoy todavía y en línea directa, casi con Dios.

El calendario de fiestas religiosas es muy nutrido en la iglesia ortodoxa, de modo que no será extraño que el visitante encuentre alguna celebración del santoral con ceremonias sonadas y con gran afluencia de fieles.

Cuando ello ocurre, los rezos empiezan por la noche, antes del amanecer y se escuchan por toda la ciudad en forma de salmodias que se difunden por altavoces y que se prolongan durante horas. Las gentes de Lalibela y de los alrededores vestidos con la túnica blanca tradicional se dirigen a los templos a lo largo de la madrugada y entrada la mañana creando una masa de figuras blancas que se mueven alrededor de los lugares por donde se accede a las iglesias. Ancianos, jóvenes, madres, niños, monjes, monjas... forman una corte silenciosa que se acerca a los templos y que le dan al conjunto una atmósfera muy especial. En el interior de las iglesias donde se celebra la fiesta, cantos, rezos, lecturas, toques de tambor desarrollan una liturgia desconocida para quienes proceden de la tradición latina del cristianismo.


[editar] ¿Cuánto tiempo?

Un día entero (es decir, dos noches) es lo mínimo, mínimo, de cualquier visita a la ciudad. Da tiempo de ver las famosas iglesias en un atracón probablemente excesivo. Lo ideal es dedicarle dos días enteros para hacer las visitas con tranquilidad y para dar tiempo a pasear por las calles.


[editar] La ciudad

La ciudad gira en buena parte alrededor de la actividad religiosa y vive también de los forasteros atraídos por ella. Numerosas tiendecillas de recuerdos y de productos artesanos tientan a los visitantes con una oferta parecida en todas ellas: cruces, imitaciones de libros antiguos, copias de iconos, collares y pulseras, pequeñas tallas en madera... . La decoración colorida de estas y de otras tiendas, a menudo con ingenuas pinturas, dan un toque animado a la calle.


En un lugar aparte, un mercado al aire libre, caótico, grande y lleno de bullicio, concentra la actividad de la gente. Ganado, telas, cazuelas, adornos, sastres, hortalizas, frutas, recipientes de plástico... se mezclan entre el ir y venir de los que compran, charlan o miran.


[editar] Las iglesias

Se visitan previo pago de una entrada al recinto monumental. (Lógicamente, lo fieles no pagan). Para entrar en ellas hay que descalzarse. Se aconseja sujetar el pantalón dentro de los calcetines para evitar la picadura de pulgas que anidan en las alfombras. Puede fotografiarse en su interior -sin flash en el caso en que haya pinturas-. El monje encargado de cada iglesia suele dejarse fotografiar con una cruz en la mano a cambio de que se deje una limosna en el cesto preparado para ello. En ningún caso se debe comer o beber -aunque sea agua- en el interior de las iglesias.

Buena parte de los templos están protegidos por una techumbre que molesta, sin ninguna duda, a la vista, aunque asegura su conservación. Los templos se ordenan en dos grupos según estén a un lado o a otro del río Jordán, un torrente sin agua buena parte del tiempo, pero que juega su papel en esa semejanza que hermana Lalibela con Jerusalén. Algunas sepulturas, lo mismo que en el Monte de los Olivos, se hallan próximas a su curso para ser las primeras en asistir a la prometida resurrección de la carne cuando llegue el día del Juicio Final.

La visita a cada grupo puede hacerse en muy pocas horas, pero conviene tomarse el tiempo con tranquilidad, entrar en cada iglesia, hacer fotografías, mirar a la gente...


[editar] Alrededores

Si se dispone de tiempo, la visita a la iglesia de Ashete Maryam merece la pena. Se halla en un monte muy próximo a Lalibela y se llega a ella en una excursión a pie o en mulas (una parte del camino) que puede durar media mañana. El recorrido por una senda que asciende por la montaña conduce a lo alto de una meseta. Desde ella las vistas sobre Lalibela y su entorno, y la panorámica del macizo Etíope son espléndidas. Habrán merecido el esfuerzo de la subida.

Hay que advertir de que el ascenso conviene hacerlo con cuidado y sin prisas porque la altura se dejará notar en todos los que no estén adaptados a ella.


Regresar a la entrada de Etiopía

Herramientas personales