Chennai
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[editar] Madrás/Chennai
A primera vista la ciudad no tiene especiales atractivos. Pero... como tantos otros lugares, es cuestión de saberla ver.
Se trata de la capital del estado de Tamil Nadu y, de camino a los 7 millones de habitantes, es la cuarta ciudad en tamaño de la India. Por Madrás pasaron portugueses, holandeses e ingleses. Con ellos se convirtió en un puerto comercial importante y unida por ferrocarril a las grandes capitales del resto del país adquirió gran prosperidad. Hoy es una de las grandes capitales económicas de la India y, junto a Bombay, el motor de la industria cinematográfica nacional.
Muchos viajes se organizan tratando de salir inmediatamente de la ciudad hacia otro destino (Mamallapuram o Kanchipuram, por ejemplo). Pero dependiendo de los horarios de llegada este propósito puede ser imposible. Por ello, y puestos en Madrás, será bueno organizarse para ver lo más interesante.
Las dimensiones de la ciudad aconsejan dotarse de un medio de transporte con el que sea cómodo desplazarse. Para ello cual no será mala idea negociar con un rickshaw o un taxi un precio y tenerlo a la propia disposición durante el tiempo deseado. Como orientación, un rickshaw a lo largo de un día puede salir por unos 300 INR (2010).
Ver mapa de localización.
Se puede empezar la visita por Fort Saint George, la primera fortaleza británica en la India, construida -mirando al mar- en 1653 por la British East India Company. Un mástil de casi 50 metros de altura, rescatado de un barco hundido del siglo XVII, anuncia su presencia desde la calle. Dentro de sus muros se encuentra la Iglesia de Santa Maria, consagrada en 1680, que presume de ser el templo anglicano más antiguo de Oriente. Entre los edificios de Fort Saint George se halla la Asamblea Legislativa y su Secretaría, sin ningún interés para el viajero. También hay un poco atrayente museo que contiene piezas de las diferentes épocas de colonización.
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Algo más al sur aparece playa Marina, que con sus 12 km pasa por ser la segunda playa más larga del mundo. Desde el paseo hasta la orilla hay que andar por lo menos quinientos metros sobre la arena. Aquí las corrientes son muy peligrosas, así que por increible que parezca, la playa sólo sirve de decorado para pasear durante la puesta de sol, o para jugar algún improvisado partido de cricket. Está llena de gente mojándose los pies, niños jugando a la pelota en la orilla, parejas sentadas en las barcas volcadas sobre la arena, y redes de pesca dejadas secar al sol que desprenden un fuerte olor a pescado.
Muy cerca de la playa se encuentra la Catedral de Sto Tomás. Junto a la de Santiago de Compostela y a San Pedro del Vaticano, forma parte de grupo muy exclusivo de iglesias que presumen de estar construidas sobre la tumba de un apóstol. Algunos -aplicando más flexibilidad que rigor histórico a los datos de los que se dispone- dicen que santo Tomas, llegó a Madrás procedente de Palestina en el año 52, en misión evangelizadora, y que permaneció aquí hasta el momento de su muerte en el año 72. Aseguran que fue enterrado cerca del mar, en Mylapore, donde se construyó una pequeña capilla, que fue visitada por Marco Polo durante su viaje a Asia. Con el paso del tiempo esa capillita se convirtió en esta magnífica estructura neogotica. Los restos del santo reposan en una gruta en el interior de un ataúd de plata. En los jardines de la catedral se encuentra Mylai Matha, una pequeña estatuilla de Nuestra Señora de Mylapore, traída por San Francisco Javier, y frente a la que dicen solía rezar durante largas horas. Mucha gente cree que cuando llego el tsunami de 2004, la iglesia se salvo gracias al poste de St. Tomas. La leyenda dice que el santo clavó este poste como marca para evitar que el mar inundara la arena, protegiendo así la vida de la gente que vivía cerca de la orilla.
El recorrido puede seguir hacia el Templo de Kapaleeswarar, dedicado a Shiva, dios de la destrucción, y a su consorte. El templo original del siglo VIII, fue construido por los pallavas sobre la arena. Los portugueses lo destruyeron y lo reconstruyeron como iglesia 300 años mas tarde. Pero los reyes vijayanagara rehicieron el viejo templo durante el siglo XVI y añadieron el majestuoso goupuram de 37 metros que marca la entrada este. Accediendo por ella, nos recibe una escultura en el lugar exacto donde el santo Gnanasambandar resucitó a una joven cantando un himno devocional. La entrada del lado oeste, con un goupuram más pequeño, está orientada hacia un lago sagrado lleno de carpas. En el interior del templo hay, además, santuarios dedicados a otras divinidades y formas de Shiva. Los gopuram, y las diferentes estancias y edificios del templo están decorados con estatuas y figuras de vivos colores. El templo rebosa actividad, lleno de gente rezando, meditando, niños jugando, y algún que otro turista.
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[editar] Kanchipuram
La visita a Kanchipuram, o Kanchi, es obligada, lo mismo que a Mahabalipuram. Ambas poblaciones están a una distancia de 70 o 80 km entre ellas y con Madrás, de modo que la excursión desde la capital para visitarlas puede hacerse en un día. Pero ojo, no sobrará tiempo porque son numerosas las cosas que habrá que ver y es lento el recorrido por carretera.
Quien no lleve la excursión reservada de antemano podrá alquilar un coche con conductor para un día entero. Como orientación, el precio puede costar alrededor de 2.100 INR, gasolina incluida (2010).
La salida de Madrás transcurre por los pueblos de sus alrededores. Aunque el tráfico es lento y a veces caótico entre autopistas, carreteras menores, cruces y pueblos el recorrido tiene su encanto porque refleja la actividad de la gran ciudad, la del campo que la rodea y la vida de las gentes que se desplazan de un lugar a otro.
Kanchipuram, objeto de peregrinación durante siglos de diferentes sectas hindúes, es una ciudad activa, con mercados y calles llenas de gente. Tiene fama de ser uno de los lugares donde se tejen los mejores saris de la India. La seda y los templos, que sobresalen como lugares de culto pero también como monumentos arqueológicos de importancia, centrarán la visita a la ciudad.
Kanchipuram fue la capital de los reyes pallava entre los siglos IV y IX, y siguió siendo importante durante los reinados sucesivos de las dinastías chola y los vijayanagara. La variedad de religiones jainista, hinduista y budista promovió la construcción de más de 1.000 templos, de los que siguen en pie todavía 125 diseminados por toda la ciudad. Se visitan solamente los más importantes.
Templo de Kailasanatha. Es el más antiguo y el más importante en cuanto a valor histórico. Hoy es prácticamente -aunque no del todo- un monumento arqueológico, por lo que puede decepcionar a quienes disfrutan de la vida que acostumbra a rodear a los tempos dedicados al culto. Sin duda, merece la visita. De dimensiones pequeñas, aireado es muchos también el templo más bello. Está dedicado a Shiva y fue construido por el rey Rajasimha de la dinastía pallava en el siglo VIII. Lo rodea un muro de piedra arenisca sin pintar y un enorme estanque al fondo. Frente a la entrada principal, una estatua dedicada al toro Nandi, parece vigilar el santuario. Sus muros exteriores estan adornados por una gran variedad de imágenes de Shiva. Y en su interior se alinean nada menos que 58 pequeños altares en honor a Shiva, Parvati y sus hijos Ganesh y Kartik.
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Templo de Sri Ekambaranathar. Si el anterior es un templo tranquilo y abierto a la intemperie, este es abigarrado, transitado y vivo. Comerciantes, devotos, sacerdotes se mezclan en una atmósfera llena de actividad.
Está dedicado a Shiva y fue levantando en 1509 por el emperador vijayanagara Krishnadeva Raya. Con una superficie de 12 hectáreas es uno de los más grandes de India. Lo primero que llama la atención es su gopuram principal de 59 metros de altura. El templo esta precedido por un largo mandapam (porche columnado) de altas paredes a cuyos lados se han sido incorporando pequeños altares y santuarios. Al final, una impresionante puerta de entrada da acceso al templo.
En el interior, una inmensa sala de techo alto y multitud de columnas crea un gran espacio tenuemente iluminado donde se distribuyen altares, esculturas en piedra, figuras mitológicas de vivos colores y objetos de culto. Las dimensiones del lugar y la atmósfera que crean los fieles, las imágenes y la luz que ilumina al conjunto dan a la visita todo el atractivo.
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Templo de Devarajaswami. Dedicado a Visnu fue construido durante el reinado de los vijayanagar. Se lo conoce por la cadena de eslabones tallados en piedra que pende de una de las esquinas del mandapa, el atrio soportado por columnas que precede a las salas interiores del templo. Y por su especial relación con los reptiles bajo cuya protección se encuentra. La sala de columnas tiene un especial interés lo mismo que el enorme estanque que se halla en su parte posterior, con un gracioso templete de cúpulas doradas sostenidas por columnas azules que emerge del agua. Hay quien asegura que sus dos goupuram tienen más de mil años de antigüedad, aunque fueron construidos a lo largo de los siglos por cholas, cheras y vijayanagar. La sala de ceremonias donde se celebra la unión de Visnu con Lakshmi ha convertido el templo en un lugar apreciado para celebrar matrimonios.
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Además de los templos, una visita a alguno de los lugares donde se teje todavía la seda de forma artesanal, mediante telares manuales y donde va a ser posible comprar un sari completará el recorrido por Kanchipuram.
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[editar] Mahabalipuram
Mamallapuram, como también se la conoce, tiene el atractivo de estar a orillas del mar y de conservar numerosos e importantes monumentos. Es lugar de destino del turismo local, lo que le da una dosis añadida de tipismo con su variada mezcla de familias, parejas, niños, estudiantes, extranjeros, nacionales....
Es famosa por los relieves tallados en la roca y por sus famosos ratha, por el Templo de la playa, y su paradisíaca costa. La tranquilidad de sus calles, donde no es dificil encontrar artesanos cincel en mano dando forma a bonitas esculturas, sus monumentos y la variedad de su oferta culinaria, que incluye pescado, marisco y cerveza (todo ello difícil a veces de encontrar en esta región vegetariana de Tamil Nadu), hacen de ella un lugar especialmente agradable.
Fue fundada en el siglo VII, época de la que datan sus monumentos más antiguos e importantes. Algunos de ellos figuran en la lista de los monumentos Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Entre las visitas que no pueden faltar está el Templo de la Orilla (250 INR, entrada conjunta para todos los monumentos de la ciudad). Situado próximo al mar, en un agradable espacio abierto y de dimensiones modestas, está excavado en una única roca y ha permanecido en su sitio desde hace 1.400 años. Aunque muchos de los relieves han sufrido la erosión y las inclemencias propias de su proximidad al litoral, conserva todavía enormes capiteles, muros, escalones y capillas que hicieron de él un célebre lugar de culto bajo la advocación de Shiva y de Visnu. Hoy se considera una muestra culminante de la arquitectura pallava.
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Un corto paseo de apenas un kilómetro nos acerca a los Cinco Rathas, literalmente carros de guerra.
Se trata de un recinto arqueológico donde se elevan unos pequeños templos del siglo VII dedicados a Siva. Son igualmente obras maestras de la escultura, pero la tradición popular ha hecho prevalecer la creencia de que fueron creados por los héroes del Mahabharata, por cuyos nombres se los conoce: Draupadi-Ratha (la bella), Arjuna-Ratha (el valiente), Bhima-Ratha (el fuerte), Dharmaraja- Ratha (el bueno) y Sahadeva-Ratha (el sabio). La arena los cubrió durante siglos y los protegió de la erosión. Todos los rathas se elevan sobre plataformas, que imitan los carros procesionales sobre ruedas y animales. No son propiamente templos pues por su concepción no cuentan con los elementos necesarios para alojar a un dios. Sus muros exteriores e interiores aparecen decorados con pilastras adosadas y altorrelieves dedicados a Siva.
El primero es Draupadi-ratha dedicado a la diosa Durga, frente al que hay una escultura de un león. Separado de este por un enorme Nandi (toro de Shiva) se encuentra el segundo, Arjuna-ratha, dedicado a Shiva. La diosa de la lluvia Indra esta representada en las paredes de ambos. Después nos encontramos Bhima-ratha dedicado a Visnu, y finalizando la fila está Darmaraja-ratha, el mas alto de los cinco. Por último, frente a todos ellos, como si se tratará de un general pasando lista a sus tropas, se encuentra Nakula Sahadeva-ratha, dedicado a Indra. Junto a él hay esculpido un elefante de tamaño natural que representa su montura.
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La penitencia de Arjuna. A quienes no están familiarizados con la escultura india, les resulta difícil valorar muchas de sus realizaciones. La penitencia de Arjuna, un enorme panel esculpido en la roca, es una de las obras más relevantes de la escultura antigua. Elefantes, ángeles y seres mitológicos representan la escena de Arjuna tratando angustiosamente de conseguir de Siva el arma con que poder enfrentarse a los dioses.
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Krishna mandapam. Junto a la Penitencia de Arjuna, a su izquierda, se encuentra un pequeño templo excavado en la roca y sostenido por pilares. En el muro de piedra, un lienzo cubierto de relieves muestra una escena de la vida de Krishna levantando la montaña Govardhana para proteger a sus familiares de la ira de Indra.
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La colina que se eleva sobre la penitencia de Arjuna es una especie de parque sembrado de santuarios y de pequeños lugares de culto. Y es también el lugar donde familas y amigos acuden a descansar y pasar el rato. Merece la pena pasear por ella y disfrutar del entorno.
Además de los pequeños templos, lo más llamativo es la bola de mantequilla de Krishna, una roca de formas redondeadas encaramada en lo alto de la ladera en una posición aparentemente inestable alrededor de la cual juegan niños o se sientan los adultos al amparo de su sombra.
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Aunque la playa es poco apta para el baño debido a las corrientes, un paseo por ella ayudará a disfrutar de la ciudad. Como la parte más próxima no está especialmente limpia y cuidada, será mejor alejarse un poco para encontrar un espacio más agradable.
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