Aral
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[editar] Nukus
(Ver localización)
El mar de Aral se encuentra al oeste de Uzbekistán. Para llegar hasta él lo habitual es volar a Nukus.
Nukus es la capital del Karakalpakstan, y es una ciudad poco atractiva, fuera de los lugares más turísticos que han sido algo mejor acondicionados.
Pero cuenta con el Museo de Bellas Artes, bautizado como Igor Savitsky (el nombre de su fundador), el museo de arte más importante de Uzbekistán. Este museo posee una colección única de cuadros de la vanguardia soviética rescatados por I.Savitski quien, a riesgo de ser denunciado por 'desviacionista' y represaliado en consecuencia, salvó más de 90.000 obras de artistas perseguidos durante el periodo estalinista y que hoy se guardan entre los fondos.
Con la 'perestroika', en 1988, pudo hacerse pública una muestra de las pinturas almacenadas con una primera exposición en San Petersburgo. El nuevo edificio del museo de Nukus (ocupa una manzana completa), ha tardado más de 20 años en ver la luz y expone sólo el 3% de sus fondos que posee. Solamente este museo justifica la visita a Nukus.
En cualquiera de los casos, éste será el punto de partida para la excursión al mar Aral. Evidentemente al no estar dentro del circuito de la mayor parte de quienes viajan a Uzbekistán las infraestructuras no son buenas y los hoteles, en el mejor de los casos, son mediocres.
[editar] Excursión al mar de Aral
Desde Nukus hay que haber contratado una excursión en coche para acercarse al mar. Por la mañana ya estaba esperándonos a la puerta del hotel nuestro conductor, amable, discreto y que iba a compartir con nosotros el resto del itinerario.
De camino hacia Moinaq, hicimos una parada en el mercado de Conquirat que resultó de lo más agradable y divertido, pues este fue nuestro primer contacto con la gente y al ser una zona poco visitada, a ellos también les llamaba mucho la atención nuestra presencia.
A partir de aquí el paisaje es inhóspito, con apariencia de desierto salpicado de arbustos resecos y conchas marinas que se alterna con espacios de suelos blancos debido al salitre y con los ríos que pueden helarse en épocas de invierno. La visita al mar de Aral es el recorrido por una tremenda catástrofe.
Moinaq es una ciudad deprimida cuya principal atracción es el cementerio de barcos. Desperdigados sobre la arena y desde un mirador se pueden ver las barcazas que un día navegaron por el mar y hoy son cadáveres de chatarra y símbolos de la tragedia de este mar que llegó a ser la cuarta superficie de agua más grande del mundo.
Algunos aún recuerdan cuando Moinaq era el puerto más próspero del mar Aral y poseía una industria pesquera que daba trabajo a 10000 personas. Pero a partir de los años sesenta la orilla comenzó a alejarse, en el 79 cesó la navegación y en el 84 comenzó a desmantelarse la industria relacionada con el mar.
Y esto ¿por qué? Pues todo ha sido debido a que los dos ríos, el Amu Daria y el Sir Daria que abastecían de agua al Aral, fueron desviados hacia las plantaciones de algodón, como consecuencia del empeño de que Uzbekistán fuera el primer productor del mundo de esta materia.
En la actualidad, el volumen de agua se ha reducido en dos tercios y la superficie casi a la mitad y los expertos calculan que en el año 2020 el mar entero habrá desaparecido si no se pone remedio. La sensación que queda, después de haber paseado entre los barcos y visto la destrucción del paisaje y del medio ambiente es de consternación ante el peligro real de colapso del planeta.
En la actualidad son varias las compañías petrolíferas que efectúan prospecciones en Aral en busca de petróleo y gas, en un intento de dar impulso a la deprimida república autónoma de Karakalpakstán lindante con el Aral afectada por la catástrofe.
Regresados a Moinaq, paseamos por el mercadillo hasta que se hizo de noche y comenzó una nueva aventura para encontrar un lugar donde cenar ya que la ciudad estaba prácticamente desierta y no era fácil hallar a alguien a quien preguntar.
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