Mpumalanga
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[editar] Parque Nacional Kruger
El parque de referencia del país no defraudará a nadie. Es cierto que tal vez esté demasiado “domesticado” y que la mano del hombre se perciba como excesivamente presente cuando se observan las carreteras asfaltadas que lo recorren y la cantidad de campamentos instalados en su interior. Sin embargo, la diversidad de los paisajes, la riqueza de la fauna salvaje y la facilidad para evitar las rutas más masificadas lo convierten en una visita inexcusable en cualquier primer viaje a Sudáfrica.
Será realmente fácil ver jirafas, grupos de elefantes, rinocerontes y si se tiene suerte otros animales más esquivos como el león, leopardo… Pero no solo eso: el visitante podrá encontrar 336 tipos de árboles, 49 especies de peces, 34 de anfibios, 114 de reptiles, 507 de pájaros y 147 de mamíferos.
Los dos millones de hectáreas que tiene el parque se dividen en tres partes. La sur es la más popular y visitada, pero también es la que mayor concentración tiene de animales. Cuanto más al norte se vaya, menos gente va a encontrarse, más espectaculares y variados serán los paisajes y mayor la sensación de estar en medio de una naturaleza salvaje… pero la probabilidad de ver muchos animales descenderá.
Los visitantes que no dispongan de tiempo se conformarán con un día de visita, pero eso es insuficiente. La visita mínima debería ser de tres a cinco días. Se puede así visitar una o dos zonas del parque y disfrutar de toda la variedad que ofrece.
Cómo visitarlo Al contrario de lo que ocurre en otros parques africanos, en Kruger cada cual podrá moverse por su cuenta, a su ritmo, en su propio vehículo. No es necesario un 4x4, salvo en la época de lluvias y se desee visitar zonas remotas. Las vías principales entre campamentos están perfectamente asfaltadas, aunque de éstas surgen decenas de pistas de tierra, generalmente en bastante buen estado. Incluso si se viaja en una roulotte no habrá problemas de movilidad.
Solo está permitido circular entre la salida y la puesta del sol. Carteles a la salida de los campamentos recuerdan las horas límite para entrar y salir de los mismos. Las normas indican que no se debe circular por encima de 50Km/h, si bien la velocidad óptima cuando se trata de ver animales suele estar entre 20 y 30km/h. Por ello para recorrer distancias aparentemente cortas se tardará mucho más tiempo del teóricamente necesario. Hay que calcular los tiempos con prudencia y generosidad y no apurar: las multas por llegar tarde a los campamentos o circular de noche son elevadas.
Recuerde que no se puede bajar del coche bajo ningún concepto en el parque. Tan solo en los campamentos y paradas señalizadas está permitido. En caso de avería hay cobertura en buena parte del parque para contactar con las oficinas de SAN Parks cuyo personal acudirá en ayuda.
Llenar el tanque dentro del parque no será problema, pues algunos campamentos tienen gasolineras.
También hay tramos para recorrer a pie o en bicicleta, pero dichos recorridos deben ser organizados y vigilados por guardas.
El parque tiene muchos visitantes todo el año, especialmente fines de semana y época de vacaciones. Pero al ser tan grande y disponer de tantos caminos es fácil no cruzarse con otro coche en muchos kilómetros.
Diseminadas por el parque se encontrará cafeterías, que son el mejor lugar donde hacer una pausa después de tantas horas sentado en el coche. Conviene aprovéchelas para estirar las piernas aunque no se desee tomar nada. El cuerpo lo agradecerá. Estos lugares disponen de algo de comer, beber, tienda de souvenires, lavabos y unos tablones informativos interesantes con los avistamientos de animales en la zona, durante el día anterior y el propio día.
Entradas Precio de entrada por persona: 160 rands (precios 2010) y por niño 80 rands. La entrada es válida durante 48 horas. Transcurridas éstas habrá que comprar otra nueva, que vuelve a dar derecho a permanecer 48 horas en el parque.
En temporada alta, para facilitar la rotación, la estancia máxima en el parque es de 10 días y 5 en el mismo campamento.
Se puede entrar en el parque sin reserva y pagar en la puerta a la salida o en alguno de los campamentos, si es que se permanece más de un día. Pero para asegurarse lugar donde dormir es muy recomendable llevar, al menos, los días iniciales reservados. Una vez dentro se podrá reservar en otros campamentos, conectados por ordenador, en función de la disponibilidad que tengan.
No se permite la visita en bicicleta o moto.
En las oficinas del parque y en casi todos los campamentos venden un excelente libro-mapa con todas las rutas practicables e imágenes de los principales animales que se podrán avistar en el parque. La mejor recomendación es comprarlo, es realmente útil y visualmente explicativo y claro.
Alojamiento Se puede dormir dentro del parque en alguno de los 13 campamentos principales que posee la organización gestora del parque, SAN Parks.
SAN Parks tiene oficinas en Nelspruit, Ciudad del Cabo, Durban y Pretoria, desde las que se puede reservar anticipadamente en los campamentos, algo totalmente recomendable. En temporada alta, habrá que intentar la reserva con semanas o meses de antelación, especialmente en los campamentos más populares. Puede hacerse por Internet en http://www.sanparks.org/tourism/bookings/ aunque se exigirá el pago del importe total en el momento, algo que no ocurre si se reserva en las oficinas.
También es posible dormir fuera del parque, en alguna de las reservas privadas que lo rodean, con alojamientos de gran lujo.
Hay campamentos de todo tipo: desde los pequeños, exclusivos y lujosos, pasando por otros que parecen pequeñas ciudades, con tiendas, gasolineras, bares y una oferta variada en cuanto al nivel de alojamiento. Algunos están en lugares remotos, donde tan solo habrá sitio para acampar, barbacoas y baños, sin ningún otro servicio. Hay que informarse sobre el tipo de campamento antes de reservar para no llevarse sorpresas. Salvo en los campamentos privados, mayor comodidad suele implicar mayor tamaño y mayor número de gente.
Cada campamento tiene sus propios atractivos, ventajas e inconvenientes. Por ejemplo, Skukuza es el más grande, y está en la zona con más animales. Olifants es espectacular, situado sobre una colina que domina un meandro del río homónimo. Lower Sabie es tranquilo y salvaje.
Se puede acampar en casi todos los campamentos si se dispone de tienda de campaña. Los campamentos dan derecho a uso de la barbacoa y cocina eléctrica, agua caliente y fría así como a las duchas y baños impecables. Cuestan entre 5 y 10 euros por persona. La ventaja de viajar con la propia tienda es que no habrá problemas de espacio, ni tan siquiera en temporada alta.
Unos pocos campamentos tienen tiendas de safari, que salen económicas y razonablemente confortables, equipadas, incluso con nevera y ventiladores.
En casi todos los campamentos hay también habitaciones o bungalows, cuyos precios varían en función de la calidad, tamaño y campamento. Como primera aproximación hay que calcular entre 50 y 100 euros por habitación doble, sin desayuno. Aunque la calidad varía, en general están en bastante buen estado de conservación. Casi todos disponen de nevera, por si se desea llevar carne o productos que deban refrigerarse entre etapa y etapa y, algunos, cocina.
En casi todos los campamentos hay restaurantes (cenas y comidas 10-15 euros) y bares, así como tiendas donde comprar productos básicos como agua, leche, galletas, carne o verduras… y hasta hielo y carbón. El precio, lógicamente, es un 20-30% superior al de los supermercados fuera del parque, por lo que no es mala idea prever antes de entrar en el parque la compra de los productos que se puedan necesitar.
Quien desee cocinar podrá alquilar sartenes, ollas y platos en kits de cocina que los campamentos ponen a disposición de quienes se alojan por 5 euros.
La mayoría de los visitantes llevan algo de comida para picar y beber en el coche: se pasan muchas horas en él. Fruta, frutos secos, biltong, agua y refrescos son alimentos recomendables. Para la hora de la comida, algo ligero como los sándwiches no será mala opción. Nadie en los campamentos pondrá inconveniente a que quienes llegan preparen sus bocadillos.
Para cenar, si se dispone de una nevera (en Nelspruit se podrá alquilar una o comprarla en un supermercado) se puede llevar carne comprada fuera del parque para hacerla a la parrilla o incluso preparar algo en sencillas cocinas. Los sudafricanos son amantes de la carne y por la noche muchos se preparan sus propias barbacoas. Quien quiera emularlos tan solo necesitará carbón, pastillas, fuego y algo que poner sobre la parrilla.
Actividades Además de las visitas que se hagan conduciendo el propio coche, es muy interesante contratar en los campamentos alguno de los recorridos en 4x4 que se efectúan al amanecer o al anochecer en compañía de guías para ir al encuentro de animales. Se trata de excursiones en grupo con el aliciente de ir acompañadas por expertos que conocen las costumbres de la fauna y los lugares donde se encuentra.
Tiene mucho atractivo también participar en alguno de los paseos a pie que se programan al amanecer, en pequeños grupos, y que muchos campamentos ofrecen. Aportan una visión totalmente diferente del parque y la oportunidad de caminar entre animales salvajes bajo la protección de dos Rangers.
Y, desde luego, para los más aventureros será interesante hacer alguna de las excursiones a pie de tres o cuatro días que recorren partes remotas del parque, sin apenas apoyo logístico. Dos guías armados ayudarán a identificar la flora y a localizar la fauna a través de su rastro. Se camina unos 20 kilómetros al día. Los recorridos salen dos días por semana y es imprescindible inscribirse anticipadamente.
[editar] Mbombela (Nelspruit)
Conocida como Nelspruit hasta 2009, y de aspecto moderno, es la capital del estado de Mpumalanga. Carece de interés especial salvo el logístico. En ella se encuentra el aeropuerto más cercano al parque Kruger, hay numerosas empresas de alquiler de coches y en casi todos los hoteles ayudarán al viajero en la visita al parque en caso de que tenga dudas. Los centros comerciales y supermercados tienen buen nivel para quien se plantee comprar provisiones para la visita a Kruger.
En esta ciudad se encuentra la oficina de SAN Parks más próxima al parque. En ella se podrá gestionar los diversos servicios que ofrece la organización dentro del parque. Quienes atienden al público son muy profesionales y conocen al detalle el parque y las características de los campamentos. Para llegar a Nelspruit hay autobuses desde Johanesburgo (al menos tres al día, con cada compañía) que tardan unas 5 horas en hacer el recorrido. Los aeropuertos de Johanesburgo y Mbombela, están también enlazados por tierra a través de City Bug (www.citybug.co.za) que ofrece su servicio 4 veces al día.
[editar] Blyde River Canyon
El cañon del río Blyde es, sin duda, uno de los accidentes geográficos más impactantes del país. Durante casi 30 kilómetros el río serpentea entre elevadas montañas de fuerte desnivel, creando una profundísima garganta. Hoy la mayor parte de esta garganta se encuentra protegida por la Reserva Natural del Río Blyde.
Para visitarla es necesario de disponer de vehículo propio. Los puntos más llamativos son los miradores que, desde lo alto de la garganta, permiten, asomarse y contemplar el curso del río. Entre todos, God’s Window y Wonder View son los más famosos. El gran número de visitantes ha fomentado una próspera industria de souvenires en los aparcamientos de dichos miradores, aunque los vendedores no son agobiantes. También son interesantes los Bourke’s Luck Potholes, agujeros cilíndricos que el agua ha horadado en la roca. Por cada mirador y visita habrá que pagar una entrada.
Se puede entrar en el parque por la presa artificial que hay en uno de los extremos del cañón y desde la cual las vistas sobre las imponentes montañas son impresionantes. Hay un barco turístico que recorre la presa y hay también un pequeño museo. No muy lejos, se puede visitar una llamativa cascada. Desde allí sale un duro camino que lleva a recorrer en tres días el cañón. La excursión requiere disponer de una autorización previa de las autoridades del parque y estar en muy buena forma física.
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