Oslo
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[editar] Para situarse
Oslo es una ciudad pequeña, en torno al medio millón de habitantes. Demasiado pequeña si lo que se espera es encontrar una metrópoli al estilo de París o Londres. Pero más que suficiente para tomarle el pulso a una capital nórdica y para tomarle el gusto a una ciudad a la que se puede ir a casi todas partes caminando.
Si algo no se puede decir de Oslo es que sea una ciudad agobiada. A veces parece provinciana y de otra época por la tranquilidad que se respira en muchos de sus rincones. Y a pesar de ello está llena de dinamismo.
La llegada puede resultar algo desconcertante. La terminal de trenes y la de autobuses que conecta con los aeropuertos forman un complejo enorme, de arquitectura moderna con aires de gran centro comercial. La cosa tiene su explicación. Primero, ambas terminales están construidas a un borde de la ciudad ocupando espacios que antes fueron instalaciones industriales y portuarias. Pero segundo, reflejan la necesidad de protegerse del frío y de crear grandes espacios cubiertos que, en invierno, hacen la vida más llevadera y permiten desenvolverse lejos de los rigores de la intemperie.
Tras estos edificios, que acostumbran a ser la puerta de entrada para los visitantes, Oslo se despliega desde la orilla del mar hacia tierra adentro con casas de altura relativamente baja, edificios clásicos en el centro y espacios abiertos donde plazas y lugares ajardinados dan sensación de respiro y de serenidad.
¿Cuántos días dedicarle a Oslo? Como siempre, depende del interés que uno tenga en verlo todo y de la curiosidad por entrar un poco más a fondo en la vida de la ciudad. En todo caso, dos días dan de sí lo suficiente para ver todo lo más importante incluso con detalle. Y un día -eso sí, entero, lo que supone pasar dos noches- servirá también para hacerse una buena idea de lo principal y para dejar algunas cosas en la cuneta que justificarán una visita más adelante.
[editar] Lo principal
- La calle Karl Johans, la más elegante de la capital.
- Aker Brygge un nuevo desarrollo urbano, a orillas del fiordo, que concentra las actividades de ocio de la ciudad
- El ayuntamiento
- El nuevo edificio de la Ópera
- El museo dedicado a Edvard Munch
- El Frognerpark con las esculturas de Vigeland
- Bygdøy y alguno de sus museos
[editar] Cómo moverse
Buena parte de los lugares a visitar están a distancias cortas y se puede llegar a ellos caminando. Otros están algo más alejados y ya dependerá de cada cual y de sus ganas de andar la manera de alcanzarlos.
Considerando esto último, hay que tener en cuenta algunas cosas. Los taxis no circulan por la ciudad en busca de clientes. Hay que irlos a buscar a las paradas, que no son muchas.
El transporte público -metro, autobuses, tranvías...- tiene un sistema relativamente complicado de billetes que se compran en comercios -por ejemplo en los 7-Eleven- próximos a las paradas o que se basan en tarjetas que hay que 'rellenar' en las máquinas de las estaciones de metro. Estas máquinas, de entendimiento nada fácil para los forasteros, también venden uno a uno billetes de metro.
Seguramente para aliviar de tanto lío al viajero se recomienda el Oslo Pass, una tarjeta de vigencia variable -un día, dos, tres...- que permite utilizar el transporte público de la ciudad, entrar en muchos museos y obtener descuentos en servicios que los visitantes acostumbran a utilizar.
El Oslo Pass puede reservarse por internet y ofrece información sobre precios y prestaciones la página web visitoslo.com.
Si hace buen tiempo otra opción es tomar una bicicleta del sistema público que mantiene la ciudad. Se debe adquirir una tarjeta de turista en las oficinas de turismo y con ella tomar prestada una bicicleta en los espacios previstos para ello. Visitoslo.com aclara las dudas para utilizar este servicio.
[editar] Visitar la ciudad
[editar] El Centro
Oslo tiene un 'Centro' donde casi todo cae a mano.
Karl Johans gate
Ver mapa de situación.
Es la avenida principal y la más señorial de la ciudad. Se tropieza uno con ella en cualquier caso. Y une en línea recta ese gran complejo que es la estación de tren con la loma despejada y verde donde se levanta el Palacio Real.
Parte de la calle es peatonal y tiene el atractivo de reunir a paseantes, a gente que va a sus tareas, a tiendas de recuerdos para turistas y tiendas de 'marcas' más sofisticadas, cafeterías y edificios nobles y lujosos que construyeron para dar a la ciudad los aires de una capital europea. El 'Grand Hotel' está, por supuesto en la Karl Johans Gate.
Hay que dejarse llevar por ella y entretenerse un rato. Empezando por la gran plaza que se abre frente a la Estación del tren (Christian Frederiks Plass), Se encuentra enseguida la Catedral, luterana, naturalmente, más antigua por fuera, barroca por dentro, reformada unas cuantas veces...
Más adelante, la calle se ensancha porque se ajardina y se hace más aireada. A mano izquierda se encuentra el edificio del Parlamento y más allá todavía, en un edificio clásico y elegante, se halla el Teatro Nacional. A mano derecha siempre en esta zona ajardinada está la Universidad. ¿Tiene algún interés la Universidad? Pues sí: es obra del famoso arquitecto Schinkel, pero sobre todo en el aula magna pueden verse unos frescos que pintó Edvard Munch.
Finalmente, y como las distancias son cortas, será agradable subir la pequeña cuesta y acercarse al Palacio Real. Si son las 13.30 se asistirá al entretenido espectáculo que acostumbran a dar los palacios reales, el cambio de guardia.
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[editar] A la orilla del mar
Oslo se asoma, en realidad, a un fiordo (Oslofjord), que hace que el agua esté plana y tranquila como en un plato.
Aker Brygge
No hay que perdérselo. Es el resultado de recuperar una zona portuaria y convertirla en espacio para el ocio y también para viviendas y nuevos negocios. Está llena de restaurantes, cafeterías y bares, tiendas, algunas galerías de arte... Todo es nuevo, algunos canales lo atraviesan y acentúan todavía más el aire marítimo del conjunto y la arquitectura y el diseño urbanístico resultan de lo más interesante.
Al atardecer -en verano- se llena de gente y el ambiente es de fiesta.
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Centro Nobel
Si la mayoría de premios Nobel se dan en Estocolmo, el de la Paz, tiene su sede en Oslo. El edificio del Centro Nobel está junto a Aker Brygge es de aspecto modesto y ocupa lo que fue una antigua estación de trenes. El interior sin embargo es de lo más moderno y está decorado con intervenciones de vivos colores. Ningún sitio mejor que este para instalar el Café de la Paix, en cuya decoración está la mano del británico Chris Ofili.
Ayuntamiento
Cuentan alguna guías que tiene el reloj más grande de Europa y que el proyecto fue de lo más polémico cuando se construyó. La verdad es que es un edificio de ladrillo enorme y no demasiado atractivo. Pero las apariencias engañan y el interior merece sobradamente una visita.
La puerta del Ayuntamiento no está en la fachada que mira hacia el fiordo. Hay que rodear el edificio y en este rodeo, fijarse en una emotiva lápida que recuerda a Nansen, el gran explorador ártico y además diplomático que consiguió en la ONU crear el pasaporte para los refugiados.
Sólo entrar -nadie vigila, la entrada es libre- se abre un espacio diáfano y enorme. Es en realidad una 'plaza' en un lugar donde el clima aconseja poner las plazas a cubierto. Cubren sus paredes grandes murales con temas clásicos noruegos de exaltación del ideal romántico de la nación, de los viejos mitos, del trabajo, de la vida rural... que se expresan en una buena amalgama de estilos que recuerdan a todas las vanguardias. Tras esta enorme sala que sirve para la entrega de los premios Nobel, otras estancias completan el recorrido, decoradas también con pinturas y con lámparas rotundas y llamativas.
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Akerhus Festning
Una colina ajardinada y agradable se alza a orillas del puerto antiguo. Una fortaleza, la Akerhus Festning sirvió de residencia real desde el siglo XIII. Reconstruida siglos más tarde, con lujo y elegancia, está abierta a la visita del público. Hoy se dedica a la celebración de actos oficiales y forma parte imprescindible de la estampa marítima de Oslo.
La Ópera
Está algo alejada del Ayuntamiento y es otra de las grandes atracciones de la ciudad.
Vuelve a ser un lugar que hay que visitar en cualquier caso. ¿Por qué? Pues porque es un edificio extraordinario, de un blanco deslumbrante, que se eleva sobre una plataforma a la orilla misma del agua como un bloque de hielo de líneas rectas y perfiles limpísimos que fugan hacia el cielo. Subir por la rampa inclinada de la cubierta se convierte en un espectáculo y ofrece, en lo más alto, un magnífico panorama sobre Oslo. El interior sorprende por sus espacios atrevidos que juegan con el cristal, la madera, con esbeltos elementos estructurales que soportan la cubierta y con la presencia del mar situado al alcance de la mano. Ver un poco más en mereceelviaje.com.
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[editar] Lejos del fiordo
Ver mapa de situación.
Pasear por las calles que se alejan de la orilla del mar da nuevas perspectivas de la ciudad. La calle Universitetsgata es una buena recomendación,
Galería Nacional (Nasjonalgalleriet) - Universitetsgata 13
Guarda la mejor colección de arte de Noruega. Es relativamente pequeña si se compara con museos parecidos de otras capitales. Y eso mismo hace la visita más ligera y también agradable. Expone obras, cómo no, de Munch, pero la colección abarca también a El Greco, Goya, Ribera y Monet, Renoir y Cezanne y Picasso y Rufino Tamayo y Matisse, además de una buena selección de pintores noruegos. Vale la pena hacerle un hueco en la visita a la ciudad.
Museo de las Artes Industriales (Kunstindustrimuseet) - St. Olavs gate 1
Gustará a los aficionados a las artes aplicadas y a los que tengan interés por el diseño noruego. En todo caso un paseo por la tienda puede resultar atractivo.
DogA Centro Noruego de Diseño y Arquitectura (Norsk Designog Arkitektursenter) - Hausmannsgate 16
Es una atracción menor pero puede estar de camino hacia el museo Munch, lo que da una buena excusa para hacer una visita. Permite conocer un barrio poco visitado y más alternativo del centro de Oslo y acercarse a un vivero de creatividad de espíritu joven y emprendedor.
En un espacio pequeño, el DogA ofrece exposiciones temporales e instalaciones relacionadas con el mundo del diseño y del arte de vanguardia y dispone de una pequeña tienda y de una cafetería donde hacer una parada y descansar un rato. Para conocer un poco más, ver en mereceelviaje.com.
Museo Edvard Munch - Tøyengata 53 - Metro: Tøyen
Está ya un poco alejado del centro de la ciudad, aunque sigue siendo accesible caminando.
Alojado en un edificio moderno, dotado de grandes medidas de seguridad, instalado en una zona ajardinada, y de dimensiones, a pesar de todo, pequeñas forma parte de los signos de identidad de la ciudad y resulta una parada imprescindible en cualquier visita por ella.
Munch fue el gran pintor noruego del siglo XX y uno de los principales exponentes de expresionismo. Su obra -grabados y pinturas-, llena de fuerza y atrevida en sus planteamientos, aparece representada en sus distintas épocas y en toda su variedad, con la famosísima 'El grito' incluida.
La cafetería, muy agradable, dispone de mesas al aire libre durante la época de buen tiempo, donde tomar algo, comer o simplemente descansar un rato en un ambiente de lo más relajado.
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Jardín botánico
Está justo al lado del museo Munch. Es a todos los efectos un parque, no muy grande pero grato y cómodo de recorrer. Praderas, grandes árboles, caminos sombreados y bien cuidados, amigos y familias tomando el sol -en verano-, alguna que otra escultura... crean una atmósfera agradable e invitan a pasear por él.
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[editar] Más lejos del centro
Frognerpark - Museo Vigeland - Metro: Majostuen
Es el parque más famoso de Oslo y también de Noruega. En verano se llena de paseantes, corredores, familias y visitantes que acuden a él para pasar el rato al aire libre y rodeados de un jardín bien cuidado, grande y muy agradable.
Fue concebido por Gustav Vigeland y buena parte del entusiasmo que despierta reside en las numerosas esculturas que diseñó para este lugar y que se hallan diseminadas a lo largo de la amplia avenida que culmina en el célebre monolito. Figuras desnudas, de humanidad poderosa, nunca solas y que se enlazan de forma abigarrada se concentran en lo alto de la loma que rodea a la singular columna que viene a representar una apoteosis del género humano.
Aunque el 'gusto' de todo el conjunto puede parecer dudoso a quien no esté familiarizado con Vigeland y con esa explosión de humanidad que desprenden sus esculturas, lo cierto es que Oslo se siente reconocida en ellas y las celebra con devoción.
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[editar] Bygdøy
Es el nombre con el que se conoce una pequeña península que se asoma por el oeste al fiordo y que forma parte de la ciudad. Se llega hasta ella en autobús (línea 30) y en ferry, que puede tomarse en Aker Brygge (muy cerca del Ayuntamiento).
Unos cuantos museos se concentran en ella: el museo de la Kon-Tiki, el museo Marítimo, el dedicado al Fram -el barco que utilizó Nansen en su exploración al Polo Norte y Amundsen para llegar al Polo Sur- y el Vikingskipshuset donde se exponen tres embarcaciones vikingas recuperadas del fondo del mar. Pero otro museo destaca sobre los demás:
Norsk Folkemuseum
Es una especie de parque donde se han conservado construcciones típicas del país. Muchas de ellas construidas en madera, han encontrado en este lugar el modo de conservarse. Viejas casas pintadas, las casas del campo cubiertas con abedul sobre el que crece la hierba, la célebre iglesia en madera de Gol... aparecen aquí reunidas como en un pequeño pueblo y sirven además de excusa para exponer objetos que formaron parte de la vida cotidiana y que han quedado hoy para el recuerdo.
[editar] La naturaleza
Dicen que en el fin de semana Oslo se vacía porque sus habitantes salen a disfrutar de la naturaleza. Y la realidad es que la naturaleza está tan cerca que se llega a ella en metro después de un trayecto de unos pocos minutos.
Holmenkollen - Metro: Holmenkollen
Es sin duda una atracción singular y muy celebrada por los que visitan la ciuad. Se trata del trampolín para saltos de esquí que en invierno sirve para toda clase de competiciones y que en verano se convierte en el un mirador extraordinario. Está construido sobre las colinas que bordean Oslo y, además de la torre de observación, a la que se accede por un ascensor, posee también un museo dedicado a la historia del esquí. Restaurante, tienda, un simulador de saltos... completan la atracción que gira en torno al enorme artefacto de acero y hormigón construido para saltar sobre la nieve.
La montaña
La última parada del la línea de metro es Frognerseteren. Un panorama montañoso y cubierto de bosque rodea al apeadero que sirve de terminal del metro. Nada recuerda al paisaje urbano. Los abetos son los dueños del lugar y unos cuantos senderos se abren para quien quiera caminar por ellos y gozar de la naturaleza escandinava a pleno aire libre.
[editar] De compras
No hay que distanciarse mucho de Karl Johans gate para encontrar toda clase de tiendas. La paralela Grensen y a continuación Kristian IV gate reúnen un buen número de comercios de todas clases, lo mismo que las calles de los alrededores.
Para los más modernos, Grünerlokka es el barrio donde encontrar las tiendas más interesantes. De barrio obrero y desangelado ha pasado a ser un centro de atracción de nuevas iniciativas. Cafés puestos al día, restaurantes, lugares donde escuchar música en vivo, tiendas y galerías de arte han abierto sus puertas en la zona.
Como curiosidad, al sur de Grünerlokka se encuentra Grønland. Algunos lo llaman el Pequeño Pakistán porque es el lugar donde vive una importante comunidad musulmana. En sus calles es habitual encontrar tiendas del más puro sabor oriental.
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