Palermo

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La capital de Sicilia está admirablemente situada en una llanura que por su exuberancia ha sido llamada Conca d'Oro y al fondo de una gran bahía azul.

Cartaginesa, árabe, normanda, catalana y española, todas las civilizaciones y culturas han dejado en ella su huella, aunque lo que destaca desde el primer momento, en sus viejos barrios, es el carácter mediterráneo de la ciudad, tan similar al de las ciudades costeras españolas -Barcelona, Valencia....

Palermo gusta, pero puede disgustar. Hay que cogerle el aire porque todo el pasado histórico, que es enorme y se materializa en palacios, iglesias, fuentes, calles..., aparece a menudo deteriorado y decrépito. Hay que mirar Palermo con ojos de otro tiempo. Porque Palermo es una ciudad antigua y viva, donde el desorden es también signo de vida y reflejo del paso del tiempo cuando no ha habido medios -¿o volundad?- para las restauraciones.

Palermo necesita una mirada romántica y benévola. Entonces es difícil de olvidar por el encanto de sus rincones y de sus calles estrechas, de sus iglesias barrocas y de sus patios llenos de plantas.

Y también por Monreale, en sus alrededores, esa joya del arte bizantino que se cuenta entre los monumentos más sobresalientes de Italia.


Contenido

[editar] Cuánto tiempo

Palermo tienen muchas cosas que ver y lugares donde entretenerse. Dos días son lo mínimo si se quiere estar en ella con tranquilidad.

Además, en su entorno próximo está Monreale, que es una visita imprescindible, y algo más lejos -aunque en dirección distinta- Cefalú, que tampoco habría que perderse.


[editar] Qué ver

[editar] El centro

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Es difícil no caer en la tentación de hacer una lista tan poco atractiva como larga de todo cuanto debiera figurar en una visita.

La ciudad histórica está atravesada por dos vías que se cortan en ángulo recto. Son la vía Maqueda y la via Vittorio Emanuele.

  • Quattro Canti. En el cruce de estas dos calles aparece una pequeña plaza que es un lujo en la ornamentación. Las esquinas las forman cuatro fachadas barrocas profusamente decoradas con sus balcones, cornisas, nichos, blasones y estatuas. (Ver más información en Wikipedia).
Quattro Canti
Quattro Canti
Quattro Canti


  • Piazza Pretoria. Rodeada de edificios notables, posee una impresionante fuente adornada de estatuas de diosas, divinidades marinas,manimales y monstruos. La obra, realizada por escultores florentinos del siglo XVI, está más cerca del mal gusto que de lo sublime, pero por ello mismo posee un encanto, por lo menos, particular.
  • Iglesia de la Martorana. Conocida también como Santa Maria del’Ammiraglio, se sitúa en la encantadora piazza Bellini. Como sugiere su nombre, fue construida en el siglo XII por un almirante del rey normando Roger II. Su bello campanile adornado de columnas data de esta época; un portal barroco, en cambio, fue añadido en el lado izquierdo de la iglesia. No hay que perderse el interior: entre otras cosas, posee unos magníficos mosaicos de estilo bizantino (s.XII).
Es aquí donde, tras la rebelión de las Vísperas Sicilianas, los nobles se reunieron para ofrecer la corona a Pedro II de Aragón. Luego, la iglesia fue cedida al convento que fundó Eloisa Martorana, de la que tomó popularmente el nombre
  • Iglesia de San Cataldo. Situada al lado de la Martorana, también del siglo XII y de forma exterior muy simple, es un curioso especimen de arte románico que toma influencias de la arquitectura árabe en las tres cúpulas rojas que coronan su techo y le confieren un exótico aspecto.
San Cataldo
Iglesia de la Martorana
Mosaico de San Miguel en la Martorana


  • Catedral. De aspecto masivo, con aire de haber amontonado elementos unos encima de otros, con esa sobriedad normanda que siempre tiene algo de militar, la construcción en piedra ocre de la catedral reúne rastros de todas y cada una de las culturas que se asentaron en Palermo. Antes que catedral fue una basílica y una mezquita. La fachada principal posee un portal gótico y está enmarcada por dos torres unidas por arcos ojivales a un extravagante campanile del siglo XIX. En el lado derecho aparece un pórtico aragonés del siglo XV. Los ábsides, que se remontan al siglo XII, muestran una bella decoración de arcos entrecruzados.
  • Palacio de los Normandos. Se accede a él por el bello patio Maqueda, del s. XVII, adornado con palmeras. La capilla palatina fue mandada construir por Roger II. El pavimento, el candelabro pascual y el púlpito son de estilo comatesco; el techo muestra la influencia del arte musulmán; unos espléndidos mosaicos (s. XII) cubren las paredes de las naves y ábsides.
En el piso superior se encuentran los apartamentos reales, de los cuales la Sala del rey Roger constituye una pequeña maravilla por la riqueza del colorido y la estilización de los mosaicos: cisnes, palmeras, ciervos, arqueros y leones, todos simétricamente dispuestos, componen las escenas.
  • Porta Nuova. Muy cerca del palacio de los Normandos, fue mandada construir para celebrar la visita de Carlos V a la ciudad en 1535. El estilo manierista refleja el gusto de la época en el homenaje al Emperador.
  • Iglesia de San Giovani degli Eremiti. Normanda y por consiguiente sobria, del siglo XII, conserva todo su sabor oriental gracias a las llamativas cupulitas rosadas que coronan su azotea. El exotismo se hace más vivo aún en el claustro, invadido materialmente por palmeras, naranjos y otras plantas tropicales.
La Catedral
Mosaico en la Capilla Palatina
San Giovanni degli Eremiti


[editar] Entre los Quattro Canti y el Puerto

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Mercado de Vucciria
  • Mercado de la Vucchiria. Puede ser para muchos lo mejor de Palermo. Bullicioso, desordenado, de calles estrechas llenas de movimiento, es la imagen misma del mercado de cualquier ciudad mediterránea como podría ser Orán o Atenas.
Su nombre viene del francés, boucherie, es decir carnicería. Creció a partir de los siglos X-XII alrededor de la plaza Caracciolo y la vía Argenteria. Los puestos de fruta, pesacado, carne, quesos, especias, gangas, etc.. se animan cuando pasa el calor y se acerca la noche. Entonces los vendedores encienden sus enormes focos y la luz da vida a los toldos de color y al variado tono de las frutas y de las mercancías de los mostradores. La mezcla de olores y colores es tan indescriptible como inolvidable.
  • Museo de marionetas. Reúne una extensa colección de los famosos pupi sicilianos, además de ejemplares de marionetas napolitanas y extranjeras.
  • Iglesia de Santa Maria della Catena. Situada junto al barrio del puerto o Cala, es una mezcla de estilo gótico catalán (s. XV) y renacentista.
  • Galleria Regionale. Instalada en el palazzo Abatelis, construcción gótico-catalana del s. XV, posee numerossas obras de interés. Destaca el Triunfo de la muerte, fesco de autor deconocido; el magnífico busto de Leonor de Aragón, obra maestra de Laurana, y la Anunciación de Antonello da Messina, espléndido retrato de la Virgen ballada en una suave y cálida luz.


[editar] Villas y Jardines

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  • Villa Giulia y Jardín Botánico. Vía Lincoln.
Junto a la Villa Giulia se fundó en 1789 el Jardín botánico. Está considerado entre los más importantes de Europa por su belleza, la rareza y variedad de su patrimonio botánico, de origen variado. El edificio central -que da a la calle Lincoln- el gymnasium, es de inspiración griega, acompañado de dos esfinges y de las estatuas quen representan las cuatro estaciones. Está decorado con frescos en el interior. Los edificios laterales, el Calidarium y el Tepidarium, se construyeron en 1790 - 1797. Al final del paseo central se encuentra un aquarium que contiene numerosas plantas acuáticas. A los cultivos protegidos está dedicado el invernadero Carolino, donado por la reina María Carolina y reconstruído en hierro fundido por en 1856. Adornan el jardín la fuente de Paris y dos estatuas dedicadas a Discórides y Teofrasto.


  • Villa Whitaker en Malfitano. Via Dante 167. Es la sede de la Fundación Whitaker y está abierta al público.
Rodeada de un jardín, la villa se construyó entre los años 1885 y 1889 por encargo de Giuseppe Whitaker, rico empresario inglés asentado Sicilia en la segunda mitad del siglo XIX y que hizo fortuna con el comercio del vino.
De estilo Renacimiento, con tres plantas, conserva la decoración de las salas y el lujoso mobiliario de cuando servía de residencia a sus propietarios. Y guarda, además, preciosas colecciones de arte: cuadros, tapices, muebles, porcelanas, libros; muchos objetos son de gusto oriental. El extenso jardín, diseñado por Emilio Kunzmann, abunda en rarezas botánicas, entre ellas un Ficus Magnolioides colocado delante del edificio, y algunas plantas exóticas procedentes de Túnez y de Sumatra.
Quienes tengan intención de ir a Marsala, harán bien en informarse sobre el Museo Whitaker que la fundación mantiene en la minúscula isla de Mozia. Giuseppe -o Joseph- la compró y emprendió en ella importantes excavaciones.


[editar] Algo apartado del centro

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La Zisa
  • La Zisa. De fachada sobria e imponente, fue uno de los palacios de los reyes normandos. Como era costumbre se construyó rodeado de jardines y cursos de agua, de acuerdo con el gusto de los palacios árabes y con la tradición de los alarifes musulmanes a quienes se encomendó la obra.
La Zisa se construyó entre 1165 y 1167, durante el reinado de Guillermo I. Aunque el primitivo jardín se perdió, el edificio, restaurado, mantiene su estructura original, y actualmente aloja un pequeño museo de arte islámico.
En el centro de la planta baja se encuentran las estancias públicas con la preciosa Sala de la Fuente, de corte árabe con el suelo de mármol. El agua discurriendo por los canalillos, y las columnas de mármol sosteniendo las bóvedas cubiertas de muqarnas muestran bien la convivencia de culturas y de gustos que se produjo en Sicilia. El águila en mosaico que aparece al fondo sigue siendo el emblema de Palermo.
  • Convento dei Capuccini. (Tomar la via dei Capuccini, en dirección de salida de la ciudad, hasta la piazza dei Capuccini). Tiene el morbo de las catacumbas, del s. XVII, ciertamente curiosas: 8.000 momias con todos sus vestidos y recuerdos, perfectamente conservadas debido a la sequedad de la atmósfera, crean un entorno muy particular y son testigos de una época y de su visión de la muerte.

[editar] Comer

Risi & Bisi. Vicolo Gesú e Maria, 15 (Palazzo Reale). Oculto entre callejas, en el límite del centro histórico, con un agradable patio ajardinado, ofrece la ocación de probar rissotos, pasta y los platos típicos de la región.


[editar] Alrededores

Monreale: el Duomo

[editar] Abadía de Monreale

A 8 km de Palermo, construida bajo el reinado de Guillermo II (1174), el último de los monarcas normandos, la abadía es un magnífico ejemplo de madurez del arte bizantino y también de la convivencia de estilos típica de Palermo. En ningún caso habría que perderse la visita.

El Duomo tiene el aspecto masivo propio de la arquitectura normanda y parecido al de la catedral de Palermo. Lo mismo que en ella aparecen añadidos de distintas épocas, todos ellos excelentes, pero que no pueden evitar cierta sensación de pastiche. La fachada principal presenta un pórtico, entre las dos torres, que data del s. XVIII. Se conservan las magníficas puertas esculpidas en bronce por Bonanno Pisano del portal principal, así como se conservan también las del portal lateral izquierdo, protegido por otro pórtico igualmente añadido en época tardía. Un recorrido por el exterior permitirá admirar los bellos ábsides de estilo árabe con arcos entrecruzados de extraordinaria finura.

El interior sorprende por su opulencia, amplísimo, de planta basilical a tres naves, separadas por columnas antiguas. El techo posee un riquísimo artesonado con motivos ornamentales en azules, verdes y oro. Pero lo más sobresaliente son sin duda los mosaicos que cubren las paredes y el ábside, comparables por su belleza con los de San Marcos de Venecia.

Por lo tardío de su ejecución (s.XII y XIII) y por estar realizados por artistas locales y venecianos, su estilo es más suelto y más expresivo que el de los mosaicos de ejecución propiamente bizantina. En el ábside, un enorme Pantocrátor aparece encima de la Virgen con el Niño rodeada de ángeles y santos.

El claustro constituye otra parte de la abadía no menos impresionante que el Duomo. Sus deliciosas arcadas árabes poseen incrustaciones de mosaicos de colores formando motivos geométricos, todos distintosd. Los capiteles son de una riqueza imaginativa extraordinaria, alternando escenas religiosas con profanas. En uno de los lados aparece una bellísima fuente de inspiración musulmana que servía de lavabo a los monjes.

Se puede acceder a la azotea del Duomo. Merece sobradamente la pena subir los escalones que llevan hasta ella para contemplar la parte alta del templo y, sobre todo, la vista impresionante que se divisa desde la altura.

Pórtico lateral
Claustro
Columnas del claustro
Interior de la catedral
Pantocrator
Mosaico


[editar] Cefalu

Es una de las poblaciones veraniegas más pintorescas de Sicilia. Dispuesta al borde del mar, junto a una larga playa de arena fina, tiene una situación de privilegio. Sin embargo, no es sólo la playa o su pequeño puerto pesquero lo que da carácter a esta pequeña ciudad. Los normandos se asentaron en ella y dejaron numerosas muestras de su paso en un casco antiguo muy bien cuidado de calles estrechas llenas de vída, con un sin fin de rincones agradables y casas señoriales y iglesias que componen un conjunto muy especial.

El corso Ruggero es la calle principal donde se hallan las mejores tiendas. Pero el principal edificio de la ciudad es la catedral normanda, situada bajo la mole de la Roca, un montículo pedregoso sobre el cual hubo tiempo atrás un templo dedicado a Diana.

La catedral, construida por el rey normando Roger II en el siglo XII, posee tres naves separadas por colunmas con capiteles románicos y bizantinos. El magnífico mosaico del ábside que representa a Cristo en su Gloria puede compararse a las mejores producciónes bizantinas de Grecia.

La plaza de la catedral reúne el antiguo Monasterio de Santa Caterina, actual ayuntamiento, la fachada del Palacio Episcopal y el palacio Piraino.

El Museo Mandralisca fue la donación de un mecenas local, parlamentario, hombre de letras, que cedió su colección de arte a la ciudad. Merece la pena entrar en él aunque sólo sea para ver el maravilloso Retrato de un hombre, de Antonello de Messina (1470), finísimo ejemplo de la profundidad psicológica lograda por este pintor.

Quienes tengan tiempo para subir en coche -4 km- o a pie -1 h- a la cúspide de la Rocca disfrutarán de una vista magnífica sobre los tejados de la ciudad y sobre el mar.


Sicilia cefalu-duomo1.jpg
Sicilia cefalu-duomo2.jpg
Vacio.jpg


[editar] A dónde ir

Ver Sicilia: Oeste


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