Samarcanda
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[editar] La ciudad
Samarcanda es una ciudad mítica y parece que casi ninguna guía puede resistirse a repetir esa frase que se atribuye a Alejandro Magno: Todo lo que he oído de la belleza de Samarcanda es cierto, salvo que es todavía más hermosa de lo que podía imaginarme. Sea cierta o no la frase, nada de lo que vio Alejandro queda hoy en pie. Además del tiempo, Gengis Kan se ocupó de arrasar todo lo que se le puso por delante y la ciudad tuvo que empezar de nuevo tras él.
Su emplazamiento en una ruta comercial de primera magnitud favoreció su esplendor y la decisión de Tamerlán de hacerla capital del imperio le dio alas para convertirse en una ciudad espléndida y en un foco cultural extraordinario.
La ciudad de hoy cuenta, por supuesto, con un área de expansión de corte marcademanete soviético, con grandes avenidas, espacios verdes y edificios de interés digamos que menor. Pero conserva entornos monumentales, compuestos de muros, minaretes y bellas portadas, que atestiguan la gloria pasada de la ciudad. Habiendo resistido el paso del tiempo y el de los terremotos que regularmente afectaron a la región, fueron mantenidos en época soviética y hoy son los grandes atractivos para cualquier viajero. Quizás, la restauración, ha resultado excesiva en algunos lugares y les ha quitado encanto. Pero no por ello los monumentos y la ciudad deja de ser únicos.
(Ver localizaciones)
[editar] La plaza del Registan
La aproximación a la plaza por cualquiera de sus costados deja intuir la majestuosidad del conjunto. Pero la realidad, por su tamaño y la armonía de los edificios y de sus proporciones, supera todas las expectativas, incluso después de haberla visto ya en infinidad de fotografías. El Registán era el centro de la actividad de la ciudad en la edad media. Alrededor de ella se organizaba el comercio (como ocurre por ejemplo en Isfahán), en ella tenían lugar los grandes acontecimientos y celebraciones y a sus orillas se levantaban los edificios más bellos.
Las tres madrasas que componen el conjunto (Ulughbek, Sher Dor y Tilla-Kari) son obras maestras de la arquitectura y reflejan es esplendor del momento. Destacan por su bella decoración y por el azul brillante de la cerámica que cubre portadas y cúpulas. Aunque empezaron a construirse mucho antes, no se terminaron hasta los siglos XVI y XVII, de modo que Clavijo no alcanzó a verlas en su estado actual.
[editar] Gur Emir
Pero la visita a Samarcanda no se acaba en la plaza del Registán. Quien esté dispuesto a caminar por las calles entre edificios poco agraciados, llegará al mausoleo de Gur-Emir en medio de cuya opulencia yacen enterrados Tamerlan y sus descendientes. Justo al lado de este mausoleo, se encuentra la calle dedicada a Ruy Gonzalez de Clavijo.
Y muy cerca, hay un mausoleo más, mucho más modesto y pequeño también, conocido como Al-Saray.
[editar] Mezquita de Bibi Khanum
Pero es al otro lado del Registán donde se dispersan otros de los monumentos más destacados de Samarcanda. Justo al lado del mercado, se halla la gran mezquita de Bibi Khanum de dimensiones descomunales que fue consagrada a la esposa favorita de Tamerlán y que en algún momento dicen que llegó a ser la mayor mezquita del mundo musulmán. Fue gravemente dañada por un terremoto al final del siglo XIX, de modo que lo que hoy se contempla es una reconstrucción del antiguo edificio.
En los alrededores de la mezquita, el bazar Siop hará las delicias de quienes quieran mezclarse en el bullicio de los tenderetes de productos de comida, y de muchas más mercancías.
[editar] Shah-i-Zindah
Alejándose del centro de la ciudad se encuentra uno de los lugares más conmovedores y llamativos en la visita a Samarcanda. Se trata la necrópolis de Shah-i-Zindah o Tumba de los Reyes vivos situada en las laderas de Afrosiab, a donde acuden peregrinos llegados desde todos los puntos de Uzbekistán. Tratándose de un lugar muy venerado, se recomienda vestir con cierto recato.
El conjunto -que ocupa el lugar de un antiguo santuario- está compuesto por once panteones de singular belleza. El viajero árabe -Ibn Batuta- dejó escrita una descripción de sus lujosos interiores decorados con estrellas blancas de ocho puntas sobre fondos azules vivos, columnas de mármol verde, negro, blanco y rojo y revestimientos en las paredes de pan de oro.
El lugar es atractivo y conviene visitarlo con tranquilidad. Sin embargo su aspecto actual es el resultado de una reciente restauración, para muchos desafortunada, y que ha levantado fuerte polémica.
No será extraño que las familias que acuden de visita o de peregrinación pregunten a los forasteros y les propongan fotografiarse juntos. En las inmediaciones, en un alto, se extiende el cementerio desde donde se tiene una buena panorámica de la mezquita de Bibi Khanun y la de Khazret Khizr o de quienes acuden a visitar Shah-i-Zindah.
[editar] Afrosiab
Afrosiab -un poco más lejos del centro de la ciudad- es una elevación donde se asentó la primitiva Samarcanda. Un Museo contiene piezas arqueológicas halladas en excavaciones en el lugar.
Cerca del museo se halla la Tumba del profeta Daniel, o al menos eso es lo que sostiene la tradición, traídos a la ciudad por Temerlán. La tumba, en alabastro, es un lugar venerado y no es extraño encontrar en ella a religiosos y peregrinos en actitud de recogimiento y de oración.
Finalmente, en las inmediaciones se halla el observatorio de Ulugbek, un erudito, a la vez poeta y matemático, que fue considerado como uno de los más grandes astrónomos de su tiempo (s. XV). A él se debe la construcción del astrolabio en piedra más grande del mundo, perdido durante siglos y redescubierto recientemente.
[editar] Fuera del área monumental
Pasear por la avenida de Amir Temur donde se encuentra la zona universitaria es una buena ocasión de contactar con la gente y de charlar con los universitarios deseosos de hacer todo tipo de preguntas. Aquí, como en otros lugares, la presencia de turistas genera una gran expectación.
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