Siria: El noroeste y la costa
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[editar] El Valle del río Orontes
[editar] Homs
A orillas del río Orontes se encuentra Homs, la antigua Emesa, ciudad natal de dos famosos emperadores romanos, Eliogábalo y Alejandro Severo. Es una ciudad grande (la tercera de Siria) y de paso, sin grandes joyas para retener al visitante. Pero merecerá la pena detenerse un momento en ella: tiene un zoco importante, un viejo barrio cristiano y una mezquita de construcción reciente pero muy celebrada.
Si se tiene tiempo, conviene visitar la iglesia de la Cinta de Nuestra Señora. ¡En ella se conserva (lo dijo el patriarca de Antioquía) un pedacito de tela que tejió la propia Virgen María!. Otra iglesia es la de San Elías donde se descubrieron recientemente frescos, que han sido restaurados. Se visita, además una mezquita moderna, (principios del s. XX) hecha al estilo otomano, con llamativas franjas en blancos y negros, de belleza indudable y que se ha convertido en un auténtico clásico. Para los sirios la mezquita es importante porque guarda el mausoleo de Khaled Ibn Al Walid, que conquistó Siria para el islam.
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[editar] Hama
Es una de las ciudades más queridas por los sirios. Para los visitantes, la fama procede de sus norias, enormes y chirriantes, que durante siglos han alimentado de agua del Orontes los acueductos y canales de riego que han servido a la ciudad. Un paseo por la ciudad llevará hasta la mezquita de Al Nuri, su museo, alojado en un antiguo palacio del siglo XVIII, y sus zocos.
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[editar] Apamea
A 50 Km al noroeste de Hama, aparecen los restos de Apamea levantada en el año 300 a. C. por Seleuco Nicator. Fue una ciudad muy próspera y sería hoy una visita imprescindible en Siria si Palmira, con su grandiosidad, no la dejara en un segundo plano.
Las ruinas de Apamea, en granito, dominan desde la altura la llanura de Al Ghab y conservan el trazado de las ciudades romanas. Merece la pena recorrerlas y disfrutar del paisaje que las rodea.
Destacan el teatro, la basílica, las termas, el ninfeo, el Agora y su impresionante columnata que con sus dos kilómetros de largo y 37 metros de ancho fue una de las mayores del Oriente Clásico. En las proximidades se encuentra el museo de Apamea, alojado en un antiguo caravansar (posada de caravanas), que presenta una bella colección de mosaicos y estelas funerarias.
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[editar] Cerca del mar
[editar] Crac de los Caballeros
Figura entre las grandes atracciones que Siria ofrece a los viajeros. Es una extraordinaria fortaleza, sorprendentemente conservada, contruida en una gran parte por los templarios -con sus arcos románicos y góticos- y reforzada después por los mamelucos. Su posición privilegiada en lo alto de un monte, con la verde llanura de la Bukaya a sus pies, su tamaño enorme y su conserevación lo convierten en una pieza única, casi de cuento. Y dan al visitante una medida real de ese fenómeno confuso y lejano que fueron las Cruzadas.
La conquista de esta fortaleza de apariencia inexpugnable por los mamelucos en 1271 se vivió en Europa como una gran desgracia.
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[editar] Tartus
Es el segundo puerto más importante de Siria en el Mediterráneo. Se llamó Antaradus en tiempo de los fenicios y los cruzados la conocían como Tortosa. La ciudad tiene un interés relativo, aunque en algunos rincones, los arcos, muros, torres y estrechos callejuelas dan cuenta de cómo tuvo que ser el aspecto de la ciudad en tiempos medievales. La Catedral, románica, con una fachada que le da aspecto de fortaleza, se ha convertido en museo y contiene piezas arqueológicas de interés. El área de la ciudad antigua es diminuta y rebosa vitalidad.
La pequeña isla de Arwad, a pocos kilómetros al sur de Tartus, era antiguamente un reino independiente. Se llega hasta ella mediante una corta travesía en barca y merece una visita si se dispone de tiempo. La isla, muy pequeña, destartalada y excesivamente sucia, da la imagen de la población costera, sin coches y centrada en su propio mundo.
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[editar] Lataquia
La ciudad de Lataquia es el puerto principal de Siria. A pesar de su antigüedad quedan muy pocos restos del pasado, ya que fueron destruidos por invasiones o arrasados por terremotos. Por eso, los principales atractivos están en los alrededores.
Ugarit. Es una de las grandes estrellas de la arqueología. En 1929 se descubrió en el lugar una ciudad entera y los restos que se encontraron y en particular los miles de tablillas con escrituras permitieron grandes avances en el conocimiento de las viejas civilizaciones. Dicho esto, el atractivo de la visita es más testimonial que emocional, porque poco hay de impresionante en el lugar, surcado por muros, del que se extrajeron los restos que terminaron en museos y universidades.
Quala'at Salah Ad-Din -el castillo de Saladino-. Colgado en lo alto de unos riscos e impresionante por su localización sobre la roca, cortada en parte a mano para hacerlo más inaccesible, vuelve a ser testigo de las luchas que tuvieron lugar en la región durante la edad media. Se trata de otro castillo cruzado, levantado sobre una fortaleza de origen bizantina y tomado finalmente por los soldados de Saladino. Espectacular por su emplazamiento, merece una visita aunque llegar hasta él obliga a recorrer un camino entre montañas lento y lleno de curvas.
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[editar] Alepo
Alepo es la gran capital del norte de Siria. Es en la actualidad una ciudad próspera, pero es sobre todo un lugar lleno de interés para los visitantes, con un carácter muy marcado que lo distingue del resto de poblaciones del país.
Situada en un lugar privilegiado sobre importantes las rutas comerciales, se enriqueció desde épocas antiguas. Floreció bajo el dominio bizantino, se asentaron en ella comerciantes de lugares lejanos (franceses, venecianos, holandeses...) y estuvo siempre en contacto con las capitales próximas de las que obtuvo influencias y riquezas. Castigada por las incursiones mongoles, en época otomana renació como importante centro comercial y recibió la sangre nueva de una importante población armenia que se dedicó también al comercio dejó su huella en numerosos edificios del barrio de al-Jdeida.
En el entorno de su zoco, muy extendido y muy interesante también, conserva las mezquitas, viejos caravansares, bimaristan (asilos), madrasas, y hammams.
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El barrio cristiano de Al-Jdeida, con sus iglesias y sus casas abiertas a patios, con fachadas decoradas con motivos armenios, tiene todo el interés. Un paciente trabajo de conservación y la recuperación de algunas casas para instalar en ellas pequeños hoteles ha ayudado a dar vida al barrio y a mejorar el estado de sus antiguos edificios.
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La ciudadela, es un monumento imponente y singular. Rodeada por la ciudad, colocada en lo alto de una roca, es una obra maestra de la arquitectura otomana y conserva en su interior bellos restos de baños, palacios, mezquitas, cuarteles. Tuvo que ser reconstruida tras el terremoto que asoló la ciudad a mediados del s. XIX pero ofrece hoy su estampa magnífica y, desde lo alto depara la mejor una vista sobre los tejados de los edificios que la circundan.
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[editar] Alrededores de Alepo
[editar] San Simeón
Tras atravesar un paisaje de pinos de y de árboles frutales, se llega a Qala´at Sama´an, (a 60 Km al noroeste de Alepo), donde se encuentra la Basílica de San Simeón. Se comenzó a construir en el año 472, alrededor de la columna en cuyo extremo el santo se recluyó para llevar la vida de anacoreta. Levantada unos 40 años antes de la construcción de Santa Sofía en Constantinopla fue, en el momento de su conclusión, en el año 490, la iglesia más grande de la cristiandad.
El lugar es de enorme belleza y las ruinas del monasterio son extraordinarias. En la decoración se mantienen elementos romanos que han variado con el paso de los siglos transformándose en elementos propiamente bizantinos, que marcan las líneas del prerrománico.
La localización de la basílica sobre una altura batida por el viento, el bello paisaje que la rodea, el gusto delicado de la decoración en piedra y la disposición de los edificios medio derruidos sobre una complicada planta hacen del conjunto un lugar extraordinario.
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[editar] Qalb Lozeh
Casi en la frontera con Turquía hay restos bizantinos perdidos en mitad de ninguna parte y sin embargo llamativamente bellos por su localización, por el diseño arquitectónico de los edificios y por la refinada decoración que los adornan. Son lugares aislados y perdidos en el tiempo, y que fueron abandonados por sus habitantes. Qalb Lozeh es uno de ellos al que merece la pena acercarse a poco tiempo del que se disponga.
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[editar] Ciudades muertas
Más al sur, en dirección a Hama, ejemplos como el del Qalb Lozeh -quizás no tan bellos- se multiplican. Son las llamadas Ciudades Muertas, que en gran número y sin que se sepa con seguridad por qué se despoblaron y fueron abandonadas.
Serjiyya, Al Bada o Jerada son algunas de ellas. La sensación de ciudades fantasmales, en un entorno desierto, aparte del propio interés de las construcciones y de los lugares, hacen muy aconsejable una visita.
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[editar] Ebla
Se puede continuar hacia Tell Mardikh, unos 60 km a sur de Alepo, se encuentran los restos de la antigua Ebla. Allí en 1974, se descubrió, entre los ladrillos de adobe que formaban parte del palacio real, una colección de 17.000 tablillas en la escritura cuneiforme al uso en Mesopotamia. Estos anales describen de una forma sorprendente la vida cotidiana y la cultura a lo largo de unos setenta años de existencia de la ciudad. La visita interesará a los aficionados a la arqueología, pero es muy probable que parezca poco excitante a quienes esperen emociones intensas.
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