Otros clientes opinan: Laos

El viaje fue perfecto, el único inconveniente fue el monzón, pero no molestó mucho, ya que sólo diluviaba por la noche.

El Mekong bajaba muy crecido y, por algunas zonas, desbordado, pero el viaje en barco fue muy agradable. El barco lo llevaba una familia, el señor sorteó durante 2 días un río lleno de troncos y con bastante corriente sin ningún problema, y la señora nos preparó la comida, que estaba buenísima. Bueno, la comida ha sido excelente durante todo el viaje.

Los hoteles han sido entre buenos y tremendamente buenos (lujo asiático). En Luang Prabang (Laos), el hotel era precioso, y, además, nos invitaron a cenar una noche y a un masaje de 60 minutos cada uno.

Los guías fueron muy buenos. En Battanbang (Camboya) sólo teníamos conductor. Hablaba un poquito español y ejerció de guía también porque nos acompañó a todos los sitios.

De Laos, nos gustó muchísimo todo. Y de Camboya,  Angkor es imprescindible, una joya. En cambio, Battanbang no nos gustó tanto, la ciudad no tenía nada y los alrededores tampoco. Lo mejor, sin duda, el hotel.

En resumen, un viaje magnífico.

O., D., J. y R.

Nos habían hablado bien del descenso del Mekong desde Huay Xai, en la frontera con Tailandia, hasta Luang Prabang. Decidimos apuntarnos a una navegación que duró dos dias y medio y fue un verdadero disfrute. Se trató de un viaje tranquilo, sin sobresaltos, pero todo el tiempo con cosas que te llamaban la atención.

Para empezar, en De Viaje nos recomendaron que cogiéramos un barco grande para nosotros y nuestros amigos. Cuatro en total. Nos sobraba sitio por todas partes, pero era estupendo podernos mover a nuestras anchas, hacer las comidas en el mismo barco, ir de un lado al otro para hacer fotos o ver las dos orillas... Fue una buena idea porque el viaje es lento y hacerlo relajadamente era estupendo.

Las noches (dos noches) las hicimos en hoteles en la orilla, porque cuando cae el sol no se navega. Una de las noches fue en Pakbeng y la otra en Kamu. 

Las dos paradas fueron muy agradables. La primera porque es un pueblo muy activo lleno de viajeros y de restaurantes de todas clases con la calle siempre animada. El segundo porque es una especie de ensayo de turismo sostenible muy bien organizado y en un entorno estupendo.

En el curso del viaje fuimos parando para conocer algunas aldeas en el borde del río. Y al final, la parada en Luang Prabang resultó de lo más estimulante, porque se trata de una ciudad Patrimonio de la Humanidad para recorrer caminando, llena de templos, con un mercado nocturno muy atractivo y prácticamente sin coches.

El Mekong luego continúa su curso, pero el tramo que hicimos nosotros resultó totalmente recomendable.

Ángel M.

Por motivos de tiempo y de presupuesto, hicimos un viaje que comprendía un poco de Laos, un poco de Vietnam y un poco de Camboya. Ha sido un viaje redondo, mejor de lo que esperábamos. La organización resultó perfecta. Los guías habían aprendido todos español en Cuba y se desenvolvían con soltura. El viaje en barco por el Mekong fue agradabilísimo y variado porque hicimos varias paradas y dos noches en el camino, que sirvieron para dar variedad al recorrido. Laos fue un bálsamo de serenidad budista. Hanoi un disparate de motos y actividad, pero divertido. Angkor sobrepasó nuestras espectativas que ya eran altas. 

Los hoteles fueron fantásticos todos ellos, con  un servicio impecable y de una amabilidad que nos hacía sentir a nosotros bastante 'secos'  en comparación con el trato que recibíamos de quienes nos atendían.  Las pegas vinieron de las lluvias. Como tenemos vacaciones en Agosto, no podíamos elegir y sabíamos que era temporada de monzón. Tuvimos que sacar el impermeable varias veces y en algún momento nos llovió a cántaros. Navegamos por Ninh Binh paraguas en mano. Pero pudimos hacer todo lo que nos propusimos y la ventaja es que siendo temporada baja vimos algunas cosas con mucha menos gente de la que hubiera habido en temporada alta. Y el presupuesto también nos salió un poco más ajustado.

Rafa