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Viaje a Nápoles, Palermo y Costa Amalfitana

El viaje fue perfecto, muchas gracias. Paseamos mucho por Palermo, nos movimos en tren para visitar Pompeya y Sorrento, y alquilamos un coche allí mismo para recorrer 

el sábado la costa amalfitana e ir a Caserta.

Comimos maravillosamente y muy barato, y el día que limpien los suelos y las pintadas de las paredes, Nápoles será una ciudad maravillosa. Gracias por su ayuda.

DJB

Viaje a Venecia

Sobre Venecia recomiendo dos libros: Paseos por Venecia con Guido Brunetti, de Toni Sepeda y El sabor de Venecia. A la mesa con Brunetti. Recetas de Roberto Pianaro. Ambos tienen como protagonista al personaje Guido Brunetti, comisario de Venecia creado por Donna Leon, con unos 10 novelas editadas. Esta escritora norteamericana se ha establecido en Venecia. Como buenos venecianos, el comisario y su familia disfrutan con la comida.

En el primero aparecen los restaurantes, bares, … con su situación en el plano. El primer libro incluye 12 paseos para conocer todos los sestiere (barrios) de Venecia. Los planos no están al detalle. Este hecho, junto al laberinto que es Venecia, hace que el encontrar determinadas calles sea difícil. Hay que tomárselo con calma o  cuando uno se pierde definitivamente, olvidarse de que va siguiendo un mapa, y disfrutar; porque da igual en qué sestiere de Venecia te pierdas, todo es bonito. Permite, además, salir de San Marco y del Puente de Rialto, los dos puntos de la ciudad atestados de turistas.

El segundo libro contiene recetas para hacerte una idea de cómo cocinan los diferentes alimentos, y ahora que hemos vuelto,  copiar … y pasar a la familia, por supuesto.

Sobre la comida:

Excepcional las verduras y el pescado y marisco. Las verduras, para que sean buenas, deben de proceden de la isla de Sant’ Erasmo; y se pueden observar frescas en los puestos del mercado de Rialto, la Erberia,  atravesando el puente de Rialto en el barrio de San Polo. Los espárragos, las berenjenas, los calabacines y las alcachofas son muy buenos. Las ensaladas son también espectaculares. En el resto de los sestiere se pueden ver puestos de verduras en barcazas en algunos canales, como en el Canale de San Pietro, en el sestiere de Castello.

El pescado y el marisco se encuentran enfrente del mercado de la verdura en el edificio de la Pescaria. Desde hace unos mil años, en este mercado de pescado, por la mañana temprano las barcas de los pescadores descargan lenguados, calamares, rayas, sardinas, cangrejos y todo tipo de pescado. Para visitar el mercado hay que ir temprano, porque cierra al mediodía. 

Restaurantes y bares:
Restaurante Antico-Martini, en Campiello della Fenice, 2007. A menos de 2 minutos andando desde el Hotel Kette. Sestiere de San Marco.
Con más de 300 años de historia y  muy buena cocina. Terraza bonita con vistas al Teatro. Reserva posible y muy sencilla por email a través de su página web. Precio: bastante caro. Tomamos una botella del vino de la casa (blanco del Véneto, muy bueno), dos primeros platos a base de verduras (uno de verduras a la tempura, y otro con una maravillosa ensalada), dos segundos a base de de cigalitas scampi deliciosas, un postre y el servicio. La propina se supone que va aparte.

VinoVino. Es un bar-restaurante perteneciente y situado al lado del Antico-Martini. Sestiere de San Marco Para comer de menú con una gran selección de vinos. Precio para dos: Pagamos en metálico y no nos acordamos bien, pero unos 40-45 € Incluye botella de vino blanco y dos platos de menú: uno de lasaña y otro de pollo al limón, además de un postre.

 

Restaurante Cantinone Storico, en Fondamenta Bragadin. A menos de 5 minutos andando desde el Guggenheim. Sestiere Dorsoduro. Sin necesidad de reserva. Precio: caro. Tomamos dos cervezas, una botella de vino, dos primeros: uno a base de un cicchettis con bacalao (como una especie de canapé) y otro a base de verduras, dos segundos (uno a base de calamares y otro a base de scampis) y un postre.

Restaurante Al Milion, en Corte Seconda Al Milion. A 10 minutos andando del Puente de Rialto. Sestiere Cannaregio. Sin necesidad de reserva. Precio: medio.
Pedimos botella de vino, dos primeros: uno a base de un cangrejo relleno como en ensalada y otro a base de ensalada y dos segundos: uno a base de pescado y otro de carne; y un postre. Por cierto, los platos de carne son de menor categoría que los de pescado.

Restaurante Antiche Carampane, en San Polo, 1911. A 15 minutos andando desde el Puente Rialto. Sestiere San Polo. Sacar mapa de su página web para llegar, ya que está bastante escondido.
Necesidad de reserva. Llegamos una noche temprano, sin reserva, y estaba totalmente ocupado. Reservamos para la noche siguiente. Si tuviéramos que elegir donde cenar cuando volviéramos a Venecia, sería el primero. Nada bonito. Pequeño lugar atestado de mesas. Lleno de venecianos. Precio caro.
Tomamos botella de vino, dos primeros (uno de ellos a base de pescado con un aliño típico de Venecia “in Saor” que en este restaurante lo hacen muy suave y bueno), dos segundos (a base de pescados) y dos postres (uno dulce y otro de queso de la zona). Te dan como aperitivo unos cucuchuros de papel con quisquillas chiquititas y fritas, maravillosas. 

Retaurante Alle Tastiere. Dirección no exacta: es una bocacalle de Salizzada de San Lio, paralela a la calle di Paradiso, y que también va a dar al Campo Santa Maria Formosa. Sestiere San Marcos en la zona de la Mercerie. Sin reserva. Si volviéramos a Venecia y tuviéramos que elegir dónde comer, sería el primero. Sin mantel y a base de pescado del día.
Precio medio. Tomamos botella de vino, dos primeros (uno a base de verduras y otro de ensaladas), dos segundos (un rodaballo y una dorada, dos de los pescados típicos de Venecia) y un postre.

Bar Al Bottegon Cantinadi vini Già Schiavi, en Fondamenta Maravegie 992. A 10 minutos andando cruzando el puente de La Academia hacia el sestiere de Dorsoduro. Sin mesas. Para tomar un buen vino y costrinis (más o menos tapas individualizadas) y cicchettis (más o menos canapés). El precio de cada crostini o cicchetti es 1€.

Por lo que puedes ver no es una ciudad barata, ni para comer, ni para comprar. Pero en el resto de los restaurantes y bares, que te hemos detallado, hemos comido y bebido muy bien,  con un trato muy bueno. El vino que elegíamos siempre era de la zona, muy rico  y no muy caro. No hemos hecho ninguna compra.

Esperamos que todos estos comentarios os sirvan.

Un forte abraccio

E.E.


Viaje a Sicilia

Con mucho gusto voy a haceros algunos comentarios sobre nuestro viaje a Sicilia.

Quizás habría sido conveniente pasar una noche menos en Palermo y poder alojarnos en alguna localidad del noroeste siciliano. Esto es más posible cuánto más pronto se llegue a Palermo el primer día.

La recogida y uso del coche de alquiler no tuvo ningún problema, ni su uso. Conviene recordar a los siguientes viajeros que en Sicilia hay pocas autovías, en general aquéllas y las carreteras están mal o nada pintadas. Las señalización es deficiente y como curiosidad está que no existen indicaciones de flechas hacia arriba (indicación en España de “de frente”, sino que las dibujan señalando a la izquierda o a la derecha, aunque el camino siga de frente (esto es particularmente enojoso en los cruces). Aunque la mayoría respeta los límites de velocidad, el resto de la conducción de los sicilianos es caótica. Lo normal es que adelanten con línea continua (cuando está pintada) y en curvas sin visibilidad (los nativos ya saben que hay que apartarse). Una cosa buena: es obligatorio llevar siempre las luces de cruce encendidas (lo que ayuda mucho visto cómo adelantan). Un aspecto negativo: Si tienes que dejar el coche en el aeropuerto de Catania y son las 6,30 de la mañana, no vas a encontrar ninguna indicación acerca de dónde se debe dejar. Cuando lo encuentras (a base de preguntar a alguien, si a esas horas lo encuentras), no está indicado dónde está el buzón en el que dejar las llaves (ni siquiera hay un sobre con una clave, por ejemplo, en la solapa, que te permita llevar un justificante de que lo dejaste.

Es posible que a otros viajeros les guste, pero a nosotros (voto unánime de cinco personas de diferentes edades) no nos gustó Taormina, o, al menos, no habríamos dormido allí tres noches. Demasiado turístico, incluso hasta la extenuación, y agobiante. No sé cómo será Benidorm, pero sí sé cómo era Torremolinos hace muchos años y no me gustaba Torremolinos, ni me gustó Taormina. Vale para visitarla (un día, incluso una noche), pero no para estar allí. Seguro que se puede encontrar alojamiento en algún pueblo (no demasiado cercano) y convertirlo en centro de operaciones.

 Hemos descubierto dos restaurantes que, de verdad, de verdad, merecen la pena. Lo mejor es que, si se va en verano, sólo de vaya a cenar. En Palermo: Trattoria Primavera, Piazza Bologni, 4.  Aparte de los platos más o menos habituales en toda Sicilia, que están más que aceptables, sus bruschettas son extraordinarias (las mejores que hemos probado en Italia), y también lo es la verdura “a la griglia”.

En Taormina: La Tavernetta, Via Timoleone, 22/24. Está en una escalinata (pequeña) por la que se puede atajar en el camino hacia el Teatro Griego (bueno, según por dónde vayas). La cocina es excelente y, ¡oh sorpresa! Además del omnipresente pez espada, tienen diferentes platos a base de atún, fantásticos todos ellos. Te ponen la gama alta de la birra Moretti (muy buena, en comparación con el producto 

 


normal) y te aconsejan muy bien sobre vinos de la Tierra (no echamos de menos Rioja, Ribera, ni Penedés).

Muy amables (pero eso lo son todos los sicilianos a poco que intentes chapurrear en su idioma). Pero, además de la buena comida es que no pasa nadie por allí a la hora de la cena, salvo algún que otro vecino que vuelva a su casa tras un día de intenso trabajo o una anciana que saca su silla a la calle para tomar el fresco. 

Nos habría gustado estar un día más (una noche más) en Siracusa, cuyo mercado de abastos en plena calle es espectacular por el colorido y calidad de sus productos, pero aún más por la variedad de aromas intensos. Hemos estado la semana pasada en un mercado semanal similar en un pueblo de Soria y la pregunta es ¿qué les pasa a nuestros productos que ni huelen, ni saben? Pero aún más impresionante es el mercado de Catania, entre arcos, escalinatas y fuentes, con un ambiente que algunos conocimos de muy pequeños (en el Mercado de la Cebada, por ejemplo), pero que ya prácticamente no existen en España. Y, además, a cien metros de la Catedral y del monumento del Elefante. Impresionante deambular por los puestos, oir el voceo de las virtudes de los productos y las discusiones entre vendedores y compradores o entre vendedores entre sí.

Una recomendación sólo para gentes como nosotros (insisto, cinco de edades distintas): Es muy importante tener claro qué días, a qué horas y en dónde hay Mercados de alimentación y de “pulgas”, porque son los que más te acercan a la realidad de las ciudades que se visitan. Es una pena que ni los empleados de los hoteles lo sepan (nos perdimos casi en su totalidad los de Palermo). Y es muy importante porque también podrían ser determinantes para decidir qué días se está en qué sitio. Una pena no haber podido visitar el Mercado de Pulgas de Catania, que se celebraba el domingo por la mañana (el mismo día que íbamos a Roma). Si lo llegamos a saber, habríamos estado una noche más (por supuesto que durmiendo en Catania, nunca en Taormina).

Muy importante: Nos engañaron vilmente en dos sitios: En Palermo: Después de cobrarnos muy caro el acceso al Palacio de los Normandos, resultó que, sin que constara ningún aviso, no se podía ver apenas nada de la Capilla palatina, que es la verdadera joya de Palermo.

En Segesta: Lo del autobús para subir al teatro griego y al ágora: nos contaron que a las seis salía el último autobús. Resultado: nos lo hicimos andando, cuesta arriba y bajo un sol de justicia. Bueno, pues entre que subimos y bajamos, el autobús se hizo seis viajes más, tres de ida y tres de vuelta.

Recomendación: No hay que dejar de ver Erice, que, como señalan las guías, está permanentemente envuelto en la niebla. Tampoco puede dejarse de ver Notto, una ciudad barroca impresionante. Desgraciadamente no pudimos visitar Modica ni Ragusa, lo cual quiere decir que no estaría de más incluir una noche más para hacer ese recorrido, considerando hacer noche en alguna de esas localidades.

A.H.S.

Viaje a Sicilia

El relax siciliano pasó con un excelente recuerdo.

El viaje nos ha gustado mucho, muy poca gente, campos con flores y verde y respondiendo a la expectativa monumental. El itinerario muy bien en lineas generales, apretado el dia de Palermo Selinunte Segesta y Erice pero valió la pena. Optamos por Enna en lugar de Piazza Armerina por horas de luz al ir a  Agrigento y el final del viaje -Taormina y Siracusa- perfecto.

 

El corresponsal no dio señales de existencia,salvo un chofer silencioso en el aeropuerto de Palermo y el coche de alquiler bien, en su linea.

Al lado del Hotel Villa Igiea, en Palermo, hay una trattoria llamada  La Estaffa, como suene, de excelente trato y cocina barata. Y frente el hotel Metropole, en Taormina, una trattoria en las escaleras de subida muy agradable.

J.A.Z.