Otros clientes opinan: Uzbekistán

De regreso de nuestra estancia en Uzbekistán quisiera decir que ha sido un viaje inolvidable y de gran valor humano. Tanto las informaciones respecto a cultura, religión, historia y datos actuales del país de forma muy amena e interesante por parte de Bakhrom como la manera tan cuidadosa de Ravshan de conducir con maestría por las carreteras a veces bastante precarias, la disponibilidad de adaptar los recorridos a nuestro ritmo, la atención de los dos hicieron que el viaje fuese muy impresionante y agradable en todo momento.

Todavía quedo prendida de la monumentalidad de la ciudad moderna de Tashkent, de la belleza y rica expresión artística de los monumentos visitados a lo largo de la ruta de la seda. Estuvimos a gusto con el itinerario 

del viaje - lo que faltaba era un día más en Bukhara - quizás acortando la estancia en Samarcanda por uno.  Tanto los hoteles como las comidas estaban de nuestro agrado. Un placer especial eran los paseos por los mercados donde se percibía como en todos los sitios visitados la cordialidad y la simpatía de la gente y las visitas de los talleres de artesanos , permitiéndonos una impresión de la riqueza de sus trabajos y llevarnos de paso unos recuerdos muy estimados. Nos sentimos siempre muy seguros: en resumidas cuentas - un viaje extraordinario siguiendo la mítica ruta de la seda,  donde todavía es posible sentir el ambiente de antaño y que dejó unas huellas muy profundas en nuestros corazones. Gracias por hacerlo posible!

U.G.

Respecto al guía mi opinión es la siguiente:

- El nivel de idioma y de atención es muy bueno 

- El conocimiento cultural etc. también es muy bueno

- Es cierto que en todas las comidas estaban presentes, no nos ha extrañado demasiado porque, al estar incluida una comida diaria en el viaje, era normal que en la cena sobre todo estuviese presente: por cierto bastante bien los restaurantes elegidos  ¡sobre todo el de Khiva, espléndido el arroz!

En resumen: no hay queja de los guías en absoluto, pero en las horas libres en el paso por Taskhent se debería preparar mejor el viaje, en nuestro caso por error estaban duplicadas las actividades del primer día al llegar y del día de paso hacia Fergana. Y en ese caso tuvimos que preparar nosotros un poco el recorrido. Hay un museo de los Pueblos Uzbecos muy cerca del Hotel Taskhent que es muy bueno, si te gusta la arqueología. Tiene una primera planta muy interesante de culturas antiguas, que merece la pena visitar porque esas cosas solo se pueden ver alli, el resto del museo (2º planta) es una loa al presidente actual y se puede saltar perfectamente.

Respecto al viaje: 

Ha sido muy interesante y hemos vuelto muy contentos, la verdad es que nosotros lo estamos recomendando a los amigos, aunque el país por infraestructuras no esta todavía para viajar por carreteras que hacia Bujara siguen siendo infames, aunque merece la pena el recorrido por el desierto ¡Pero solo una vez!, quiero decir que el recorrido nuestro de vuelta en avión a Taskhent desde Bujara y luego en avión hacia Khiva estuvo muy bien pensado; en ese viaje en coche que dura varias horas se dio lo único desagradable del viaje: o bien no tenían pensado donde comer o bien se lo pasaron pero el resultado es que paramos a comer en un sitio muy poco recomendable, tanto por la comida como por el baño, pero es un tema puntual y menor.

En cuanto al viaje a Fergana nos gustó porque es totalmente diferente, pero se debería intentar aprovechar al máximo el tiempo y a la amabilidad de la gente en cualquier sitio

Resumen: el viaje muy bien, el pais merece la pena visitarlo y es más tranquilo y abierto de lo que pensábamos. La sensación de seguridad es total y la capital creo que tiene más cosas de las que pensábamos y merece aprovechar las horas que se pasan allí, incluso desde la perspectiva de una ciudad rusa lejos de Moscú.

 

 

A.M.

Una recomendación, si se realiza el trayecto Bukhara-Khiva por carretera y esta no ha mejorado, se refieren a las posibilidades de la comida. Se para a comer en un restaurante auténticamente local, el único de la ruta. 

El plato principal es carpa rebozada. Si te gusta el pescado muy bien pero mejor no ver donde las tienen ni como las matan. Si no es así yo recomendaría llevar un sandwich o similar.

C.R.

Como hay quien dice que los viajes hay que reposarlos para sacarle todo su sabor yo creo que ya he reposado este y tratare de darte mi opinión lo mas imparcial posible.

 Creo que es un viaje que tiene demasiadas espinas para tan pocas rosas; es necesario perder un dia en cada uno de los traslados,  por unas carreteras intransitables, por unos  paisajes esteparios en donde no puedes parar ni para ir al aseo, porque no los hay, con unos restaurantes que no son de recibo, solo decirte que en Shakhrisabz preferimos entrar en una tienda, comprar una especie de salchichón y queso y hacernos unos bocadillos y no podemos pensar que lo hiciese el corresponsal por ahorrar, puesto que teníamos que pagar nosotros. En fin las infraestructuras no son de recibo salvo que se avise a los clientes que el viaje comporta bastante sacrificio. 

El viaje por Uzbekistan es de ocho dias en los que hemos podido ver tres ciudades , Khiva, Bukhara y Samarcanda, puesto que lo que hemos visto de Taskent no ha sido mucho  aunque creo que tal vez pueda dar algo mas de si. Las tres ciudades son muy bonitas, las dos primeras con mucho encanto y Samarcanda que desde luego hace honor a su fama. Pero son ocho dias, con muchas horas de viaje y a unas horas intempestivas, con 11 horas de autobús en los desplazamientos. Demasiado.

Los hoteles en general bien y bien situados excepto el de Samarcanda, que al parecer era nuevo pero que tuvo mi mujer que decir como tenian que poner las fundas de los nordicos, no habian suficientes toallas y hasta el guia tenia dudas de dejarnos por la ciudad por si un taxi no sabia donde estaba. (...)

No quiero dejar de hablarte de las comidas de las que por desgracia tampoco puedo decirte nada agradable, ensaladas que no puedes comer por lo problemas estomacales, sopas de diversas clases y plov, mucho plov y siempre lo mismo. Y para rematar no puedes tomar una cerveza fria, no hay manera de encontrar una cerveza fria... 

El libro de R. Benito Vidal que tuviste a bien enviarme (Hacia Samarkanda - Uzbekistán) describe perfectamente lo que es este viaje aunque hecho desde Samarkanda a Khiva en vez de como lo hemos hecho nosotros.  No se si lo habrás leído, por si no lo has hecho ahí van dos descripciones: "Llevamos una hora cruzando el desierto; primero por sendas de arena y tierra y luego por caminos -que no carreteras- de asfalto mordido por el tiempo y el abandono.....".  Otra: "Desierto inhospito y desolado que aun nos rodea; yerma carretera, que surca sin piedad el paramo donde se pierde mi mirada;.....".

Bien pues todo lo anterior nos ha permitido ver Estambul, que ya conocimos hace 25 años y que me sigue pareciendo una de las maravillas del mundo. 

Si mi criterio es crítico desde luego lo hago con mi mejor voluntad de que os puedan servir distintas opiniones y para nada estamos arrepentidos de haberlo hecho, pues todas las experiencias son siempre enriquecedoras.

A. Cano

Acabamos de volver de Uzbekistán y os traslado unos comentarios que pueden ser útiles para futuros viajeros.

El recorrido por el país uzbeko empezó en Taskent, la capital, donde llegamos de noche con Turkish Airlines, una compañía estupenda, haciendo escala en Estambul.  El proceso de sellar los pasaportes a la llegada en el aeropuerto de Taskent es demencial. Se forma un tapón de personas que se apretujan sin ningún orden ante unas lejanas garitas de policías. Total, casi 3 horas de pie para salir del aeropuerto. Un guía, Rasul, que habla en castellano, nos esperaba con la furgoneta a la salida.

La visita a Taskent la dejamos para el último día y partimos a la mañana siguiente hacia Samarcanda en un flamante Talgo, rápido y cómodo.  Samarcanda es menos de lo que una esperaba. El problema es debido a su nombre mítico y a las fantasías que se han creado a partir de él. Pero fue bueno empezar el recorrido por esa ciudad porque la belleza va en aumento en Bujara y Khiva.

Llegamos a Bujara en furgoneta y fueron unas horas de viaje agradables. Pudimos parar a comer en un restaurante de carretera y visitar mercados de pueblo con sus puestos de fruta y de panes circulares como tortas (...) y  pasear por Bujara es una delicia, entre paredes de adobe y cúpulas.

Uzbekistán es resultón. La antigua ruta de la seda cayó en decadencia hace siglos quedando sus restos abandonados. Pero los soviéticos se encargaron de restaurarlos y aunque lo hicieron con exageración, el resultado final es muy atractivo. Además la estabilidad del país ofrece seguridad a los viajeros.

Nuestro guía tuvo con nosotras una dedicación absoluta. Sus explicaciones fueron exhaustivas y su amabilidad extraordinaria. Debió ser difícil para él adaptarse a un grupo de mujeres experimentadas viajeras, sabihondas, que a veces se le desmandaban. El buen humor prevaleció.

Ana María B.