Tánger, la Isla de la Tortuga para Escritores

[dirigido por Javier Valenzuela]

(del 10/10/20 al 14/10/20)

Javier Valenzuela, periodista y escritor, pasa largas temporadas en Tánger. En los últimos años ha publicado sobre esta ciudad un libro periodístico -De Tánger al Nilo, Catarata, 2011-, dos novelas negras -Tangerina, Martínez Roca, 2015 y Limones negros, Anantes, 2019- y varios relatos cortos amén de numerosos artículos periodísticos. Para Javier, Tánger es una absoluta encrucijada entre una multiplicidad de mundos, historias y sus gentes, unidas en una pequeña ciudad que ha dado de sí numerosos escritos y amantes tangerinos.

Tánger no es una ciudad de monumentos y museos, es una ciudad de geografía -encrucijada entre dos mares y dos continentes- y de humanidad -sus habitantes son abiertos y todo el mundo es bienvenido-. Numerosos autores la escogieron y la escogen para vivir, permanente o temporalmente, y para escribir.

Paul y Jane Bowles, vecinos fijos del Tánger del Período Internacional, atrajeron allí a dos generaciones de escritores anglosajones: Tennessee Williams, Truman Capote, William Burroughs, Jack Kerouac, Ian Fleming, Patricia Highsmith... El español Ángel Vázquez, autor de La vida perra de Juanita Narboni, una de las grandes obras malditas en castellano del siglo XX, nació allí, y allí pasaron largas temporadas el francés Jean Genet y el también español Juan Goytisolo.

Tánger fue también el hogar de dos grandes narradores marroquíes: Mohamed Chukri y Mohamed Mrabet. Pero esta ciudad norteafricana no es una naturaleza muerta, resurge vigorosamente en la actualidad tras la decadencia que siguió al Período Internacional y su atractivo está muy vivo en la actual literatura española: María Dueñas, Lorenzo Silva, Ramón Buenaventura, Susana Fortes, Arturo Pérez-Reverte...

La idea es visitar Tánger desde el punto de vista literario: dónde vivieron, dónde gozaron y sufrieron, dónde escribieron esos y otros autores, y asimismo pintores como Delacroix y Matisse. Qué atractivos naturales, humanos y culturales encontraron en la capital marroquí del Estrecho. Qué singular combinación de liberalidad y espíritu canallesco la hizo y la hace tan seductora.