Birmania y Malasia

Te gustará

Explorar algunas de las miles de pagodas de Bagan dispersas entre la montaña y el río.

Observar la vida cotidiana de los monjes budistas en los monasterios cercanos a Mandalay.

Descansar y relajarte en las playas de Dungun.

 

 

Día 1. Salida de Madrid con destino Kuala Lumpur y escala en una ciudad europea.



Día 2. Llegada a Kuala Lumpur y traslado al hotel.
Kuala Lumpur, la capital de Malasia, se ha convertido en una urbe moderna y bulliciosa. Con un crecimiento vertiginoso y edificios –como las torres Petrona- cuya imagen ha dado la vuelta al mundo, combina su condición de ciudad en pleno desarrollo con la de antigua capital que conserva numerosos edificios coloniales, un vibrante barrio chino con vendedores ambulantes y mercados nocturnos, así como un distrito indio repleto de vida.

Merece la pena acercarse a la Estación Central, para admirar su historiada estructura de principios de siglo y el edificio de la Malayan Railway Administration, que se alza majestuoso frente a ella. Estilo similar presentan el edificio Sultán Abdul Samad, la central de Correos, el Ayuntamiento, e incluso la mezquita de Masjid Jame. Otro edificio interesante que es la la inmensa mezquita nacional de Masjid Negara, levantada en los años 60 y que reúne cada viernes a 15,000 fieles. Noche en la ciudad.



Día 3. A primera hora se tomará el vuelo a Yangon. Recepción, traslado y alojamiento en el hotel. Yangon es una ciudad parada en el tiempo. Su centro, de trazado colonial y con nobles edificios de ladrillo, ha quedado tal como lo dejaron los ingleses. Por la tarde se puede visitar el lugar más señalado de la ciudad: la pagoda de Shwedagoon, uno de los templos más emblemáticos del budismo, al que acuden pergerinos desde todos los confines de Asia. Noche en Yangon.



Día 4. Un vuelo por la mañana conducirá hasta Bagan.
A orillas del río Ayeyarwadi, Bagan se extiende por una superficie de 42 kilómetros cuadrados completamente cubierta de ruinas que forman uno de los conjuntos arqueológicos más impresionantes del mundo. Sus más de dos mil templos, dispersos entre el río y las colinas, y los cambios de luz, producidos por el declinar del sol a medida que avanza el día, causan una gran impresión. Se visitarán algunas aldeas próximas y al atardecer, se podrá disfrutar de la puesta del sol sobre la ciudad desde la pagoda de Shwe San Daw. Noche en Bagan.



Día 5. Estancia en Bagan.
Visitar Bagan requiere tranquilidad y tiempo. Por la mañana se hará un recorrido por el extenso recinto arqueológico. Y por la tarde se aprovechará para navegar por el curso del río Ayeryawadi. Noche.



Día 6. Se tomará un vuelo regular con destino a Mandalay.
La ciudad actual se construyó para servir de capital al imperio, y en su entorno había ya otras ciudades imperiales que también merece la pena visitar. Amarapura, con su larguísimo puente de teca y su monasterio -el mayor de Birmania- , las colinas de Sagaing, con sus templetes blancos dispersos por las laderas, y Ava, con su impresionante monasterio Bagayar y sus típicos paisajes de arrozales y palmeras.

Si el horario lo permite, en el camino de vuelta a Mandalay se volverá a Amarapura para contemplar el atardecer sobre su laguna. Noche en Mandalay.



Día 7. Estancia en Mandalay.
Una buena manera de aprovechar la mañana en Mandalay puede ser navegar en barco por el río Ayeyarwadi hasta llegar a Mingún. Allí se encuentra una impresionante pagoda que pretendió ser la mayor del mundo, aunque nunca llegó a terminarse. Entretanto, presume de un curioso récord: dice poseer la mayor campana sin fisuras.

Por la tarde se visitará la Mandalay, la pagoda Kuthodaw, el monasterio Shwenandaw y se terminará el día viendo el atardecer desde la colina que domina Mandalay y el valle del río. Alojamiento en Mandalay.



Día 8. Salida en avión hacia Heho, el mejor acceso para llegar por carretera al lago Inle. Esta es una región donde la población conserva rasgos étnicos muy particulares y el lago determina la forma de vida de quienes viven a su alrededor. En sus aguas se han construido aldeas y casas, se han creado huertos, se celebran mercados... Tomando un barco, se disfrutará de la navegación por el lago y se conocerá de primera mano actividad que en él desarrollan. Noche en la zona del Lago Inle.



Día 9. Estancia en el lago Inle.
El mundo que encierra el lago es variado. Un trajín de gentes y de actividades se desarrolla en él y por eso merece la pena observarlo. Nada mejor que emplear el día en visitar el mercado flotante, ver las comunidades asentadas sobre las aguas y descubrir los pueblos que han crecido en las orillas.



Día 10. Traslado al aeropuerto de Heho y vuelo de regreso a Yangon, donde se conectará con el vuelo que lleva a Kuala Lumpur. Traslado y alojamiento en Kuala Lumpur.



Día 11. El encuentro con la playa se hará tomando un vuelo que desde Kuala Lumpur lleva a Kuala Terenganu. Traslado al hotel en Dungun y tiempo libre.



Días 12 y 13. Estancia en Dungun.
Dungun tiene a su alrededor playas de película. Mar azul, arena blanca, sol y vegetación componen un perfecto escenario tropical. Dos días completos en Dungun para descansar del ajetreo del viaje, y gozar de las espléndidas, tranquilas y soleadas playas a orillas del mar.



Día 14. Llega el momento de pensar en el regreso. Desde Tioman se tomará un avión hacia Kuala Lumpur donde se conectará con alguna ciudad europea antes de aterrizar en Madrid, donde se llega el día 15.

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