Japón y Corea del Sur

Te gustará

Explorar los barrios más modernos de Tokio, llenos de vitalidad y diseño vanguardista.

Paladear el Japón más tradicional en Kioto, una ciudad de arquitectura clásica bien conservada.

Visitar Gyeongju, la antigua capital de Corea, que conserva de su antiguo esplendor magníficos edificios.

 

Día 1°. Salida con destino Tokio y escala en alguna capital europea. Noche a bordo.



Día 2º. Llegada al aeropuerto de Tokio y, en tren, traslado a la ciudad. Alojamiento.



Días 3º a 5º. Estancia en Tokio.
La capital de Japón es una ciudad ultramoderna. Edificios enormes, luces de neón, tráfico y un constante movimiento en las calles, la moda más avanzada... abren a los ojos del visitante un mundo de película donde todo parece al borde de la exageración. Pero junto a ello, se descubren los rasgos de una tradición antigua, que sigue existiendo a veces de manera sorprendentemente pura y a veces en una mezcla difícil de comprender.
Hay que pasear por la ciudad y dejarse llevar por lo que tiene de espectáculo. Y si se desea, habrá que moverse por los alrededores para visitar la vecina ciudad de Nikko –a un par de horas en tren– donde se halla uno de los conjunto más importantes de monasterios y templos de Japón. Acercarse a ellos y recorrerlos será la forma de entrever lo que ha sido este país, tan lleno de particularidades. Noches en Tokio.



Día 6º. Tokyo - Hakone.
Hakone se hizo famosa por sus aguas termales, que atraen a numerosos visitantes y cuyas virtudes no estará de más probar. Pero sobre todo es famosa por su proximidad al monte Fuji.
En un Japón, tan densamente poblado, el Parque Nacional de Hakone, presidido por la poderosa silueta del Fujiyama, es un paraíso de naturaleza virgen, conservada en todo su esplendor. Bosques, lagos y una atmósfera limpísima componen un espectáculo de gran belleza. Hoy día se realizará la visita (incluida) de día completo al Parque Nacional Hakone y Mt Fuji. Subida a la 5ª estación del Mt Fuji. Visita al Valle de Owakudani y crucero por el lago Ashi. Tras el almuerzo, habrá que dirigirse a Hakone, donde quedará tiempo suficiente para aprovechar sus aguas termales y donde se hará noche.



Día 7º. Hakone - Kioto
El viaje en ferrocarril para llegar a Kioto permitirá, de primera mano, acercarse a ese mito de la vida japonesa que es el famoso tren bala y que forma casi parte de la cultura del país.
Kioto es la capital histórica de Japón. Representa el corazón de su cultura. Por ello su visita es imprescindible para cualquier viajero. A pesar de ser una ciudad grande –por supuesto, mucho menor que Tokio– y moderna, su entorno, con montañas en el horizonte y bosques le dan un carácter especial. Y hace posible que conserve en sus inmediaciones remansos de paz que parecen pertenecer a otro mundo. Numerosos monasterios, siguen viviendo en esta atmósfera de serenidad y ofrecen un ejemplo de la más refinada arquitectura tradicional, mantenida en uso y sirviendo al mismo espíritu con que se creó, hasta hoy. Pasear en este entorno único, donde el espíritu y la naturaleza se mezclan y donde la mano del hombre está siempre presente con un tacto exquisito, es una experiencia singular para cualquier visitante. Noche en Kioto.



Días 8º y 9º. Estancia en Kioto.
El sabor de la ciudad y de las joyas que conserva agotarán el tiempo de la visita. Hay que advertir que Japón posee algunos de los museos más modernos del mundo y más sutiles, por ello, la visita a algún museo no estará de más. Como tampoco estará de sobra salir de la ciudad y, tomando de nuevo el tren, acercarse hasta la vecina ciudad de Nara. Mucho más pequeña que Kyoto, Nara es también una cuna de la cultura y una reserva de las viejas tradiciones japonesas. Sus monasterios, en un entorno más recogido, y la naturaleza vuelven a sustraernos de ese otro Japón trepidante y superpoblado que en algunos aspectos parece la caricatura de la modernidad.



Día 10º. La etapa japonesa del viaje llega a su término. Un tren servirá para ir desde Kyoto hasta el aeropuerto de Osaka donde habrá que tomar un vuelo con destino Seçul. A la llegada, traslado al hotel y alojamiento.



Día 11º. Seúl, situada junto al río Han, a 60 km del mar Amarillo, fue declarada capital de la Corea unificada bajo la dinastía Yi, en 1394. A partir de entonces se construyeron los palacios reales, al pie del monte Pukak y las murallas, cuyos restos aún se conservan. Del pasado de la ciudad poco es lo que queda. Entre otros, el Museo Nacional guarda los principales tesoros artísticos y el palacio de Toksugung el testimonio de lo que fue la magnífica arquitectura Yi. Una visita de medio día de la ciudad -en grupo-, servirá para conoder el Palacio Gyeongbok, el Museo Nacional, la Casa Azul y el Templo de Jogyesa.
Aunque Seul es una ciudad moderna, posee rincones donde se mantiene la vida tradicional. Por la tarde, –con tiempo libre– quienes deseen asomarse a la atmósfera más clásica de la ciudad aprovecharán para darse una vuelta por los alrededores del Parque Pagoda. Allí podrán callejear por vías estrechas repletas de mercadillos a pie de calle, comprobar el intenso olor a fritanga, mezclarse con los coreanos vestidos a la vieja usanza y contemplar a los poetas recitando en voz alta sus preocupaciones sobre el futuro. Noche en la capital.



Día 12º. Traslado a la estación de ferrocarril para tomar el tren hacia Gyeongju. Gyeongju fue capital del reino de Silla y, una vez unificada la península (676 a.C.), centro del poder real. Fue designada por la UNESCO uno de los diez lugares históricos más significativos del mundo y no es sorprendente que sea conocida como "el museo sin paredes". Llegada y traslado al hotel. Alojamiento.



Día 13º. Visita –acompañada– de día completo a Gyeongju. Casi mil años después de que Gyeongju fuese la capital del reino, mantiene su carácter monumental y guarda mucho del sabor y las costumbres de antaño. La ciudad encantará a todos los interesados por la cultura. Una visita guiada –en privado– llevará a la Gruta Sukkuram; el Templo Bulkuksa, el Observatorio Chomsongdae, que presume de ser el más antiguo del mundo y por ello mismo admirado por los expertos; el Museo Nacional y el parque de Tumuli.
Terminada la visita, nuevamente traslado a la estación de ferrocarril para tomar el tren de regreso a Seúl. Traslado al hotel y alojamiento.



Día 14º. Es hora de emprender el regreso. Un traslado llevará al aeropuerto y desde allí se tomará un avión que, haciendo escala en Tokio y en alguna ciudad europea, llega a Madrid el día 15º. 

Cómo hacer un viaje a medida
+

Todos nuestros viajes son a medida y están pensados para viajar con la máxima libertad. Son viajes individuales, que puedes hacer en pareja, en familia o con un pequeño grupo que organices.
Te proponemos una colección de viajes para que tu elijas uno y lo adaptes a tus deseos. Puedes modificar a tu elección la duración total, el tiempo que quieres estar en cada lugar del itinerario, el medio de transporte, el tipo de hotel... Tú lo decides todo.

Si tienes un proyecto de viaje diferente y no encuentras en nuestro catálogo nada que te encaje, consúltanos y lo organizaremos para ti. Pídenos un presupuesto con total libertad.