Tanzania en privado y Zanzíbar

Te gustará

Admirar viejos elefantes en el cráter del Ngorongoro.

Alojarte en los cafetales del valle de Karatu.

Recorrer la infinita sabana del Serengueti, donde viven cebras, jirafas, leones, elefantes, ñúes, hienas, ...

Pasear por las playas de Zanzibar y nadar en las cálidas aguas del Índico.

 

Día 1. Salida de Madrid con destino el aeropuerto de Kilimanjaro. Recepción y traslado al hotel. Noche en Arusha.



Día 2. Salida por carretera hacia el Parque Nacional del lago Manyara. Declarado Reserva Mundial de la Biosfera, se sitúa en el escarpe oeste de la gran falla del Rift. Por su ubicación, en un suelo con abrupto relieve, Manyara contiene una gran variedad de hábitats. El bosque tropical, con gigantescos ficus y tamarindos, convive con un paisaje de sabana arbolada donde crecen gran número de acacias y con la llanura donde se asienta el lago, al fondo del valle creado por la falla del Rift.

Por supuesto, la fauna se adapta a las condiciones de cada medio natural y despliega una rica variedad de especies. Grandes felinos, monos, jirafas, gacelas y un sin número de aves componen una muestra extraordinaria de la fauna africana.
Tras la visita al parque se continuará hacia Karatu para alojarse en una antigua granja convertida en hotel y que conserva el más puro sabor africano. Alojamiento en Karatu.



Día 3.  En coche habrá que emprender el corto camino que separa Karatu del cráter del Ngorongoro, uno de los fenómenos naturales más impresionantes de la tierra. Situado a 2.286 m de altitud, se originó hace ocho millones de años y es el mayor cráter intacto del mundo. En el interior de esta caldera, de 160 kilómetros cuadrados, se ha creado todo un ecosistema en el que conviven desde el pequeño dik-dik hasta el enorme elefante, pasando por ñúes, cebras, gacelas, búfalos, hienas manchadas, leones, licaones y rinocerontes.

Durante la primavera, el lago salado del fondo del cráter aparece cubierto de un velo rosa, provocado por decenas de miles de flamencos que se concentran durante su migración anual. Un recorrido por los distintos caminos que recorren el interior del cráter servirá para acercarse a las distintas especies de animales y disfrutar del espectáculo que ofrecen en su medio natural. Regreso a Karatu para hacer noche.



Día 4. Por carretera, atravesando un paisaje de sabana, se seguirá hacia el Parque Nacional del Serengeti, uno de los mayores santuarios de fauna salvaje que quedan en el planeta.
El Serengeti está situado en una alta meseta que se extiende, de este a oeste, desde las alturas de Ngorongoro hasta el Lago Victoria y que continúa hacia el norte en la reserva keniata de Masai-Mara. Sus paisajes responden a la imagen mítica de un África de grandes espacios, de cielos de azul profundo salpicados de nubes, de amaneceres frescos y de tardes de fuego.

La característica más sobresaliente de este gigantesco parque es la gran cantidad de herbívoros que reúne. Al final de las lluvias de abril y mayo, cerca de un millón de ñúes y cebras se congregan en las llanuras centrales del parque y comienzan una espectacular migración que los conduce hacia el lago Victoria, al oeste, y hacia Mara al norte, donde acuden en busca de pastos y agua. Gozar de todo ello supondrá emprender un safari fotográfico que alcanzará solo una mínima parte del área que ocupa la reserva.  Alojamiento en Serengeti.



Día 5. Estancia en Serengeti. 
La extensión del parque es difícilmente abarcable si no se dispone de tiempo. Por ello habrá que elegir entre los rinciones más interesantes. Lo mejor será recorrerlos –en coche- para visitar los lugares donde los distintos animales suelen vivir y dejarse ver.



Día 6. Salida en vuelo de regreso a Arusha y conexión con un vuelo regular a la isla de Zanzíbar. Llegada y traslado por carretera al lodge de playa. Alojamiento.



Días 7 a 9. Estancia en Zanzíbar.
Zanzíbar hereda un pasado swahili que aún se manifiesta en la capital (Stone Town) y en el campo. Fue, hasta el s. XX, un sultanato cuyas raíces estaban en Omán. Se enriqueció con el tráfico de esclavos, del que surgieron grandes fortunas y una estirpe de ricos mercaderes cuyas casas dieron carácter a la capital. Creó una próspera agricultura basada en el cultivo de especias (clavo, canela...) de las que era gran productor mundial y de las que extrajo, también, dinero y fama.

La población swahili es una mezcla de culturas arábigas y africanas. Tiene relación con la población negra del continente, pero está, al mismo tiempo, centrada en el Indico, de donde recibe su vocación marinera y comerciante y numerosas influencias árabes y orientales (por ejemplo, persas). Es por ello que Zanzíbar tiene un sabor especial.
Recorrer la isla y disfrutar de la playa será la mejor forma de descansar del viaje y de conocer un África distinta de la de tierra adentro.



Día 10. Por tierra se regresará al aeropuerto de Zanzíbar para tomar un vuelo regular a Nairobi y de ahí seguir camino en un vuelo de vuelta a Madrid, con escala en Ámsterdam y llegada el día 11.

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