Japón feudal

Te gustará

Salir por la noche en Tokio, que nunca duerme, y asistir de madrugada a la subasta en la lonja de pescado.

Pasear por las callejuelas de Kioto, un tesoro de arquitectura antigua perfectamente conservada.

Dormir en un tradicional ryokan - vivienda con jardín- en la isla sagrada de Miyajima.

 

Este viaje se basa en el uso del tren como medio de transporte por Japón. El Japan Rail Pass permite utilizar de forma ilimitada el ferrocarril, tanto para los desplazamientos entre ciudades, como para las conexiones entre el aeropuerto de Tokio y el centro de la ciudad o las de Kioto y el aeropuerto de Osaka. Se trata de una fórmula, a la vez cómoda y barata, para moverse por el país y para conocerlo. 

 

Día 1°. Salida de Madrid con destino Tokio, haciendo escala en alguna capital europea. Noche a bordo.



Día 2º. Llegada al aeropuerto de Tokio y, en tren, traslado incluido a la ciudad. Alojamiento.



Días 3º y 4º. Estancia en Tokio.
La capital de Japón es una ciudad ultramoderna. Edificios enormes, luces de neón, tráfico y un constante movimiento en las calles, la moda más avanzada... abren a los ojos del visitante un mundo de película donde todo parece al borde de la exageración. Pero junto a ello, se descubren los rasgos de una tradición antigua, que sigue existiendo a veces de manera sorprendentemente pura y a veces en una mezcla difícil de comprender.
Los barrios más comerciales, repletos de electrónica y de diseño, conviven con venerables templos de formas tradicionales y con parques o jardines donde todo es serenidad. El famoso mercado del pescado vuelve a ser un mundo de agitación y contrasta con el ambiente de los refinados restaurantes –muy caros– donde las formas, regidas por un riguroso protocolo, parecen transportar al comensal a un mundo que le es ajeno pero donde el detalle y la sutileza organizan, paso a paso, el discurrir del tiempo y de la comida.
Hay que pasear por la ciudad y dejarse llevar por lo que tiene de espectáculo. Y si se desea, habrá que moverse por los alrededores para visitar la vecina ciudad de Nikko –a un par de horas en tren– donde se halla uno de los conjuntos más importantes de monasterios y templos de Japón. Acercarse a ellos y recorrerlos será la forma de entrever lo que ha sido este país, tan lleno de particularidades.



Día 5º. Salida en tren hacia Takayama.
Takayama ha conservado la atmósfera de una ciudad medieval, con sus calles repletas de historia. Ventanas con celosías, aleros enlazados de las casas de antiguos comerciantes en Sanmachi Suji, templos y santuarios históricos en Higashiyama hacen del conjunto un lugar único.
Tiempo libre para visitar la ciudad. Alojamiento.



Día 6º. Temprano, visita (incluida) al tradicional mercado de Takayama. Y tras ella, salida hacia Shirakawago, que mantiene es aspecto de viejo asentamiento y que ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Luego, continuación del viaje por carretera hasta Kanazawa, donde se hará noche.



Día 7º. Kanazawa - Kioto
Kanawaza es conocida por sus jardines. Se dispondrá por la mañana tiempo libre para visitar la ciudad. Por la tarde, en ferrocarril se llegará a Kioto, en un viaje que hará vivir ese mito de la vida japonesa que es el famoso ‘tren bala’ y que forma casi parte de las esencias del país.
Kioto fue la capital histórica de Japón. Representa el corazón de su cultura. Por ello su visita es imprescindible para cualquier viajero. A pesar de ser una ciudad grande –por supuesto, mucho menor que Tokyo– y moderna, su entorno, con montañas en el horizonte y bosques le dan un carácter especial. Y hace posible que conserve en sus inmediaciones remansos de paz que parecen pertenecer a otro mundo. Numerosos monasterios, siguen viviendo en esta atmósfera de serenidad y ofrecen un ejemplo de la más refinada arquitectura tradicional. Sorprende ver todavía en uso estos venerables edificios, suspendidos en el tiempo de cuando se crearon. Pasear en este entorno único, donde el espíritu y la naturaleza se mezclan y donde la mano del hombre está siempre presente con un tacto exquisito, es una experiencia singular para cualquier visitante. Noche en Kioto.



Día 8º. De Kioto se saldrá en tren para Hiroshima. Y a continuación en ferry se llegará a Miyajima. Miyajima es una pequeña isla sagrada, considerada toda ella casi un templo. Sus paisajes son de una placidez extraordinaria y todo en ella respira el aire de armonía del viejo sintoismo y del budismo japoneses. Noche en Miyajima, en un ryokan.



Días 9º y 10º. De regreso, en tren desde Miyajima, estancia en Kioto.
El sabor de la ciudad y de las joyas que conserva agotarán el tiempo de la visita. Hay que advertir que Japón posee algunos de los museos más modernos del mundo y más sutiles. Por ello, la visita a alguno de ellos no estará de más. Como tampoco estará de sobra salir de la ciudad y, tomando de nuevo el tren, acercarse hasta la vecina ciudad de Nara. Mucho más pequeña que Kioto, Nara es también una cuna de la cultura y una reserva de las viejas tradiciones japonesas. Sus monasterios, en un entorno más recogido, y la naturaleza vuelven a sustraernos de ese otro Japón trepidante y superpoblado que en algunos aspectos parece la caricatura de la modernidad.



Día 11º. El viaje toca a su fin. Un tren servirá para ir desde Kioto hasta el aeropuerto de Osaka. Allí, se embarcará en vuelo regular hasta Madrid, con escala intermedia en alguna ciudad europea.

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