Namibia en compañía de conductor guía

Te gustará

- Descubrir el país 4x4, a tu aire y en compañía de un conductor guía.

- Subir a las dunas rojas del Namib al amanecer.

- Admirar en Okonjima a los elegantes felinos africanos: guepardos, leopardos, leones ...

Las carreteras de Namibia permiten hacer el viaje conduciendo uno mismo. Pero algunos lugares tienen acceso más complicado que otros y llegar a ellos requiere experiencia y buen conocimiento de los caminos. Este viaje da la oportunidad de viajar por Namibia en vehículo 4x4  en compañía de un conductor guía que habla español.

Día 1º. Salida de Madrid con destino a Johannesburgo y llegada a Windhoek a primera hora de la tarde.
La capital de Namibia es como una aparición en mitad del paisaje. Es una ciudad cosmopolita, moderna, de sabor europeo, plantada en un entorno casi desértico. Tras un descanso, la tarde servirá tomar contacto con la gente y con la ciudad. Noche en Windhoek.



Día 2º. A bordo de un coche todoterreno se saldrá de Windhoek para tomar rumbo hacia el desierto del Namib.
El camino atraviesa la pintoresca sierra de Khomas Hochland y descenderá por la Gran Escarpa que conduce al desierto. El almuerzo será servido en ruta y, tras llegar a destino en Sossusvlei, si queda tiempo, podrá visitarse el Sesriem Canyon o disfrutar del entorno que rodea al lodge. Noche en Sossusvlei.



Día 3º. Estancia en Sossusvlei.
Nada como aprovechar la luz del amanecer para gozar del espectáculo de las magníficas dunas de arena que hacen del Namib un lugar único en el mundo. Una excursión de medio día llevará a explorar las dunas, permitirá subir a alguna de ellas y a familiarizarse con este desierto extraordinario. Después de un pic-nic se regresará al lodge para descansar.



Día 4º. Aproximadamente cuatro horas separan Sossusvlei de Swarkopmund. Aislada a orillas del océano Atlántico, y de inconfundible sabor germano, Swakopmund es la segunda ciudad de Namibia y un lugar tranquilo y agradable. Pasear por sus calles, entrar en algún café o en una galería de arte, en sus museos o en el acuario ayudará a conocerla. Pero en sus alrededores pueden practicarse numerosas actividades de aire libre, por lo que, quien lo desee, podrá contratar aquella que mejor encaje con sus gustos. Noche en Swarkopmund.



Día 5º. Estancia en Swarkopmund.
Walvis Bay se halla próximo a Swarkopmund. En sus playas se halla una de las mayores colonias de leones marinos de la tierra, además de poblaciones de flamencos que se concentran en algunas épocas del año. Por la mañana una excursión conducirá a Walwis Bay en un excitante recorrido por dunas espectaculares que se precipitan en el mar. Una navegación en lancha o en catamarán permitirá recorrer la orilla y desde el agua gozar del panorama de la tierra desértica y de la rica fauna marina. Después del mediodía se regresará a Swarkopmund donde se dispondrá de la tarde libre para descansar.



Día 6º. Hacia el norte, el camino conduce a Damaraland. Se trata de una enorme región erosionada por el paso de los siglos y de impresionante aridez. Las formaciones geológicas tienen la fuerza que nace de un clima de severidad extrema y que ha marcado el paisaje con extensas llanuras -que verdean en época de lluvias-, masivos Kopies de granito y profundas gargantas que recortan el suelo. Tras la llegada, por la tarde, se saldrá en 4x4 para disfrutar del paisaje e ir en busca de los animales del desierto. Noche en el camp.



Día 7º. Estancia en Damaraland.
Twyfelfontein se encuentra en las inmediaciones. Allí, los bosquimanos dejaron hace 4.000 años su huella en forma de petroglifos. Por la mañana se efectuará una visita al área arqueológica y tras ella quedará la tarde libre para descansar en el lodge.



Día 8º. Desde Damaraland, una travesía de cuatro horas lleva hasta Etosha.
El Parque Nacional de Etosha conserva una extraordinaria vida animal. Además de ser el principal parque de Namibia, es una de las más importantes reservas de África. Su atractivo consistirá en recorrerlo y para ello se empezará en la misma tarde con un safari fotográfico por el oeste del parque. Noche en Etosha.



Día 9º. Estancia en Etosha.
Moverse por el parque dará la oportunidad de familiarizarse con él y con su naturaleza. Sobre todo a primeras horas de la mañana y a últimas de tarde, y en los alrededores del lago o las charcas de agua, se podrá gozar del espectáculo de las gacelas springbooks o de los elefantes, pasando por toda una amplia variedad de especies típicas africanas. Una excursión por la mañana y otra por la tarde, a modo de safaris fotográficos, ocuparán el día entero.



Día 10º. De nuevo en coche, la carretera se dirige al sur y llega a Okonjima, en Waterberg.
El Plateau Waterberg destaca como una gran meseta cuya estructura rocosa -y verde durante la estación húmeda- alberga plantas y animales que viven del agua que recoge en época de lluvias. Okonjima es el hogar de la fundación Africat, santuario dedicado a la investigación y rehabilitación de los grandes felinos africanos. Por la tarde se efectuará una visita a la zona para terminar el día con una cena de despedida del viaje. Noche en Okonjima.



Día 11º. Llega el momento de emprender el regreso. Habrá que dirigirse a Windhoek donde se dejará el coche y desde el aeropuerto volar a Johanesburgo. Allí se enlazará con el vuelo que regresa a Madrid y que tiene su llegada a primera hora de la mañana del día 12º.

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