Irán con niños

Irán es apasionante, tanto para grandes como para pequeños. Es un país exótico, moderno y tradicional al mismo tiempo. Algunos pueblos parecen transportar a la edad media, con rincones y escenas de lo más pintorescas que llamarán la atención de los niños. La comida es buena, los paisajes sorprendentes, los monumentos extraordinarios y la gente hospitalaria y de un trato exquisito. Los mayores, sobre todo las mujeres, deberán vestirse con recato. Puede ser un pequeño inconveniente, pero a cambio la tranquilidad, la seguridad y el buen ambiente del viaje están garantizados.

Los acuerdos entre Irán y la comunidad internacional han provocado una gran afluencia de turismo y dado lugar a una saturación de las capacidades hoteleras y los vuelos. Debido a ello, queda muy limitada la viabilidad de este programa.

 

Irán es apasionante, tanto para grandes como para pequeños. Resulta un país moderno y al mismo tiempo exótico donde las costumbres se mantienen de manera llamativa en la calle, en los mercados y en el comportamiento de la gente. Algunos pueblos parecen transportar a la edad media, con rincones y escenas de lo más pintorescas que llamarán la atención de los niños. La comida es buena, los paisajes sorprendentes, los monumentos extraordinarios y la gente hospitalaria y de un trato exquisito. Los mayores, sobre todo las mujeres, deberán vestirse con recato. Puede ser un pequeño inconveniente, pero a cambio la tranquilidad, la seguridad y el buen ambiente del viaje están garantizados.

La mayor parte del viaje se va a hacer en coche con un guía y un conductor. Es la manera de adaptar cada etapa al propio gusto, dando tiempo a disfrutar de lo que resulte más atractivo tanto en las ciudades como en las paradas que se vayan a hacer por el camino. Viajar por Irán es cómodo, sorprendente en muchas ocasiones e interesante, para grandes y pequeños, todo el tiempo. Será una gran aventura.

 

Día 1º. Salida de Madrid y, tras una conexión en un aeropuerto intermedio, llegada a Shiraz por la noche.


Día 2ºShiraz es una ciudad acogedora y sonriente. Y por su tamaño, resulta cómoda. Es la ciudad de los jardines y la poesía y de alguna manera la que mejor recoge la profunda cultura iraní. Será el momento de visitar el bello jardín de Eram con su típico palacio. Se visitarán también las tumbas de dos poetas -Hafez y Saadi-. rodeadas de jardines, a las que los iraníes acuden con devoción. Y a poc o tiempo que quede se hará un recorrido por la mezquita y el bazar Vakil. Cada uno de los lugares tiene una personalidad distinta y todos van a ser una pequeña experiencia para entrar en el particular mundo iraní. Noche en Shiraz.



Día 3º. Por carretera se tomará la dirección hacia Yadz. Pero en el camino se encuentran unos restos arqueológicos únicos: las ruinas de Persépolis que invitarán a una parada. Persépolis es espectacular y los restos de la antigua capital persa moverán el interés y la imaginación de todos. Las escenas de los bajorrelieves, las columnas monumentales, los templos y palacios serán una aventura. Como lo serán también -unos kilómetros más lejos-, Naghse Rostam y Naghse Rajab con sus impresionantes tumbas excavadas en la pared de la montaña que hablan de las batallas de los persas contra el imperio romano, y Pasagarda, los restos de la ciudad aqueménida que Ciro el Grande eligió como capital de su imperio.

El trayecto del día termina en Yadz con tiempo, si apetece, de dar algún paseo -por su animado bazar, por ejemplo- y hacer alguna visita. Yadz es una ciudad al borde de los desiertos. Poco tiene que ver con la risueña Shiraz. Pero a pesar de ser más seca y de que el color a tierra sea el más extendido es también una ciudad amable y al mismo tiempo llamativamente exótica. Noche en Yadz.



Día 4º. Estancia en Yadz 
La ciudad antigua, hecha toda de adobe supone para los viajeros entrar en otro mundo. Es como desplazarse unos siglos atrás. No sólo las casas, también la gente, los hornos de pan, el ambiente son distintos a los de otros lugares. La gran mezquita es extraordinaria. Irán es muy abierto con los extranjeros y la visita a las mezquitas no ofrece problema alguno. Es siempre distendida. Por ello la mezquita de Yadz dará la ocasión de pasar un buen rato disfrutando de su enorme patio y de su extraordinaria arquitectura. Pero Yadz no sólo es musulmana. Conserva una comunidad zoroastriana que mantiene tanto su templo como las célebres Torres del Silencio donde se oficiaban sus particulares ritos funerarios. La visita volverá a ser una experiencia para grandes y pequeños que irá sumando puntos a favor de Yadz.
Finalmente, a última hora de la tarde, a todos interesará asistir a una sesión de Zurkhaneh, la gimnasia tradicional iraní que hunde sus raíces en el sufismo. Merece la pena. Noche en Yadz.



Día 5º. Una nueva etapa en coche conducirá de Yadz a Isfahán. El recorrido será largo, aunque cómodo. Isfahán, al final del recorrido, es la ciudad monumental por excelencia. Una ciudad, además, rica en ambientes que invita a pasear y a disfrutar de todo cuanto ofrece, que es mucho y variado. En Isfahán el interés está asegurado porque se mezcla la vida en la calle, los grandes monumentos, la excitación de bazar, el ambiente junto al río...
Como la llegada a la ciudad va a ser por la tarde, lo mejor será pasear por las calles más animadas, antes de cenar, y a continuación descansar.

Noche en Isfahán.



Día 6º. Estancia en Ispahán.
Ispahán no es sólo la meta para los amantes de la belleza, es un continuo descubrimiento de lugares exóticos y de sorpresas. Sus mezquitas y palacios son un prodigio de sensibilidad. Sus puentes son obras maestras de la arquitectura. Plazas como la de Naghsh-i Jahan, aparecen como joyas, en proporciones y armonía. Ispahán con sus mosaicos de azules brillantes, sus minaretes y cúpulas ofrece el espectáculo más espléndido de la cultura musulmana. Pero la catedral armenia será una novedad, lo mismo que un entretenimiento la mezquita de los minaretes que bailan o las orillas del río y los puentes que los fines de semana se llenan de animación. Y no hablemos de las tiendas de alfombras, de los talleres de joyas o de los miniaturistas que cultivan una antigua y exquisita tradición. Visitar la ciudad, recorrer sus monumentos, detenerse a descansar en un parque o en la mánifica plaza de Naghsh-i Jahan  y hacer alguna compra en el bazar será un plan inolvidable. Noche en Isfahán.



Día 7º. El camino -siempre en coche- se dirige ahora hacia el norte a Kashán, en una etapa que no va a ser larga. Un desvío conduce a Ardestán y un poco más largo a Nain, pueblos de frontera con el desierto, el uno montañoso y lleno de tipismo, el otro llano y del color del adobe. Habrá que ver sus mezquitas venerables (s.X) y fijarse en las alfombras que han hecho famosa a la región.
Más adelante, está Kashan, convertida en una pequeña capital. La ciudad, floreció en un oasis y supo crear una importante industria artesana. Tiempo atrás, y aún hoy, es reconocida en todo el país por su cerámica, por sus zapatos, por sus terciopelos y sus alfombras y por sus bellos edificios y jardines, alguno de los cuales está abierto al público y merece una visita. Noche en Kashan.



Día 8º. De camino a Teherán, la carretera pasa por Qom, ciudad Santa, centro de peregrinación y sede de la administración religiosa de Irán. Una breve parada servirá para pulsar el ambiente -mucho mucho más riguroso- que envuelve el entorno de este 'vaticano' del chiismo y también el santuario donde fue enterrada Fátima. La visita a Qom dará una clave más para aproximarse la realidad del Irán de hoy. Luego, se llegará a Teherán, donde hacer noche.



Día 9º. Estancia en Teherán.
Teherán, con su apariencia enorme, es a pesar de la primera impresión una capital fascinante. Posee los museos más ricos y el bazar más extraordinario que se pueda imaginar. No va a haber ningún problema en pasear con un plano en la mano y en preguntar a los tenderos o los transeúntes, que estarán encantados de ayudar. Pero quizás, este primer día lo mejor va a ser explorar la ciudad, en un recorrido acompañado. Se visitará, por ejemplo, el Museo Arqueológico -magnífico-, el del cristal y el antiguo palacio del Shah. Y se efectuará también un recorrido panorámico por los lugares más señalados para familiarizarse con ellos y  tomarle el pulso a la capital. Noche en Teherán.



Día 10º
. Si no hubo tiempo el día anterior, o si lo hubo no fue suficiente, un paseo por el bazar será de lo más entretenido. Como lo será visitar algún monumento que quedó pendiente. Pero puede haber planes más novedosos para los pequeños. Quizás el mejor sea hacer una pequeña excursión a Darakeh o Darband, en los límites de la ciudad para emprender una agradable caminata o subir al telesilla que remonta la montaña y pasar un fantástico día al aire libre. Los fines de semana el plan atrae a numerosos habitantes de Teherán y se convierte en una auténtica fiesta.

Pero el viaje se acaba y hay que prepararse para el regreso. De madrugada, ya en el día 11º habrá que tomar el avión y emprender el camino de vuelta a casa.

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