Córcega con niños

Córcega es una isla llena de sorpresas y de lugares con todo el encanto. Su relieve es tan variado como sus costas y convierte los paisajes en una sucesión de rincones siempre nuevos que dan vida al viaje. Las pequeñas ciudades y pueblos guardan el sabor del pasado. La ciudadela de Calvi transporta a los tiempos de los piratas. Bonifacio y Porto Vecchio recuerdan ese ambiene italiano, tranquilo pero vivo y alegre al mismo tiempo. También la naturaleza es espléndida en Córcega, con elevadas montañas y profundos valles, con bosques y praderas donde pacen sueltos los animales y con playas de arena donde bañarse y disfrutar.

Córcega no es una isla grande, pero tiene un tamaño suficiente para que bordearla sin prisas, parando donde apetezca, visitando pueblos y bañándose en la playa, o descansando en una terraza al aire libre y tomando un helado o un refresco lleve de sobras una semana. No habrá tiempo de aburrirse porque los planes son numerosos. Un coche de alquiler será la mejor manera de moverse, en etapas cortas y siempre atractivas, eligiendo el ritmo de viaje que mejor se ajuste a los gustos de cada cual. Los más jóvenes se sentirán cómodos en el recorrido y tendrán entretenimientos asegurados. El ambiente, francés y mediterráneo al mismo tiempo hará especialmente agradable el viaje a toda la familia.  

 

Día 1º. Salida en avión con escala en Niza y llegada a Ajaccio a tiempo para dar un pequeño paseo y para cenar.


 

Día 2º. AJACCIO, la capital de Córcega, es una pequeña ciudad provinciana y nada aburrida, al lado del mar. La sombra de Napoleón planea sobre ella. El barrio viejo, detrás de la ciudadela, reúne los principales monumentos y museos: la catedral, la casa de Napoleón, el museo Fech (la segunda pinacoteca de Francia en pintura italiana)... Un corto paseo servirá para recorrerlo y para percibir su atmósfera mediterránea y amable. Pero no hay que alargarse. Tras la visita, será cuestión de coger el coche -de alquiler- para conocer la isla. A pocos kilómetros, la carretera a Calvi bordea un mar recortado donde aparecen pequeñas calas y playas. El golfo de PORTO, declarado patrimonio de la Humanidad, merece la pena que se visite sin prisas: la reserva de les Calanches, los acantilados frente al mar, la playa del mismo Porto son una maravilla de paisaje y resultan un plan de lo más animado. Noche en Calvi.


 

Día 3º. CALVI, con su imponente ciudadela rodeada de mar, fue una poderosa plaza fuerte que todavía transmite aires de aventura. Hoy, acompañada de su puerto deportivo y de un decorado de montañas bordeando la bahía, es una ciudad alegre y cuidada. Después de visitarla, lo mejor será buscar alguna playa donde bañarse y hacer un recorrido por la magnífica comarca interior de Balagne, en el que no puede faltar Aregno -ver la extraordinaria iglesia en el cementerio-, San Antonino y Pigna. Noche en Calvi.


 

Día 4º. La carretera hacia el este bordea el mar y pasa por numerosas playas que animarán el recorrido. L’Ille Rousse es una ciudad balneario viva y decadente a la vez, donde no estará de más detenerse y andar por el paseo paralelo al mar. Más adelante, el pueblo de Saint Florent, situado a la orilla de una ensenada se muestra cuidado y apacible. Para seguir hacia Bastia el mejor camino será el que pasa por Oletta, ascendiendo por la montaña y que ofrece unos paisajes auténticamente espectaculares. Noche en BASTIA.


 

Día 5º. La península de CAP DE CORSE con su relieve, la larga costa y una carretera por la que habrá que conducir despacio, dará para una excursión de un día. Recortada y salpicada de pequeños pueblos hacia los que convendrá desviarse -sobre todo en la punta norte y en la fachada oeste- muestra un paisaje montañoso y verde, a la vez que aislado. Por la tarde, aún quedará tiempo para visitar en Bastia, la capital isleña sobre la que flotan todavía historias de contrabandistas y piratas, sobre todo en el barrio del vieux port, decadente y típico. Noche en Bastia.


 

Día 6º. Los paisajes no paran de sorprender y de darle variedad al viaje. Dicen que no se ha visto Córcega si no se visita CORTE. En un entorno montañoso con amplios valles, la antigua capital de la isla muestra su encanto encaramada en las pendientes de una roca. Luego, siguiendo el bello curso del río, la carretera lleva de nuevo al mar y a las playas -Quercioni y muchas otras- donde bañarse y disfrutar de este paraíso que es el Mediterráneo. Finalmente, la etapa termina en PORTO VECCHIO, un pueblo tan agradable como lleno de vida, situado en una colina, a cuyos pies se abre un golfo extraordinario.


 

Día 7º. En la punta sur de la isla está BONIFACIO, protegida por una fortaleza que domina el mar, llena de referencias históricas y que no puede faltar en ningún recorrido a Córcega. Será divertido dedicarle un buen rato para andar por sus calles y de disfrutar de sus vistas sobre el mar. Después, sólo habrá que volver a Ajaccio siguiendo la carretera más próxima a la costa y aprovechando para bañarse en cualquiera de sus playas. Noche en Ajaccio.


 

Día 8º. El viaje termina y es hora de regresar. Habrá que tomar el avión de vuelta a casa haciendo escala en Niza para embarcar a continuación hacia Madrid.

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