La Costa Licia, con niños

Disfrutarás...

- de un paisaje donde el mar y las montañas se combinan para ofrecer siempre un ambiente nuevo

- de la amabilidad de la gente que va a hacer fácil el viaje y sentirse a los chicos como en casa

- de las sorprendentes ruinas helenisticas y romanas que no tienen nada de aburridas

- del exotismo de un país muy diferente y sin embargo próximo y acogedor

Puede parecer sorprendente porque la diferencia cultural es grande, pero Turquía resulta especialmente acogedora cuando se viaja con niños. La gente es amable con ellos y el contacto con los turcos se convierte en motivo de alegría. Tampoco es de extrañar que sea así porque se trata de un país mediterráneo, hospitalario y donde el trato humano aparece siempre en primer término. País mediterráneo significa mar, sol y paisajes familiares y también una herencia griega y romana que hace sentirse como en casa. Y significa también saborear el misterio de un Oriente lleno de exotismo que será un atractivo añadido para los más jóvenes.


Día 1º. Salida de Madrid con destino a Antalya. A orillas del mar, ANTALYA es una pequeña joya. Una ciudad llena de actividad y alegre, ideal para hacer en ella el primer contacto con Turquía. Inconfundiblemente mediterránea y oriental a la vez, es exótica pero nada agobiante. Sus barrios nuevos tienen el sello de una ciudad próspera. Y su casco antiguo, conservado en sus antiguos límites, todavía desprende el viejo sabor provinciano y la atmósfera de una ciudad que parece salida de un cuento. A la llegada, nada mejor que estrenarse andando tranquilamente por el viejo barrio, bajando hasta el antiguo puerto y buscando algún restaurante, en el patio de alguna casa tradicional otomana, donde cenar.


 

Día 2º. Antalya tiene un museo arqueológico justamente reconocido. En él se guardan piezas del riquísimo legado cultural que, en época helenística y romana, distintos pueblos y culturas dejaron en la región. Una corta visita podrá bastar, antes de salir -en coche- hacia SIDE, ASPENDOS y PERGE, una animada excursión de perfil arqueológico que servirá para sentirse en Turquía como en la propia casa: junto al mar Mediterráneo, entre capiteles corintios, avenidas de ciudades clásicas y edificios antiguos de factura soberbia. Noche en Antalya.


 

Día 3º. Hacia occidente, la carretera bordea el mar. En PHASELIS habrá que detenerse para visitar unas ruinas, al lado mismo del agua del mar, en un entorno privilegiado, rodeado de pinos. Y cómo no, para tomar un baño, si es época para ello. El lugar tiene un encanto absolutamente especial y divertirá a grandes y a pequeños. 

OLYMPOS, podrá ser otra parada, en un antiguo asentamiento de orígenes griegos, antes de llegar a Finiké. FINIKE es una ciudad relativamente nueva y agradable donde cenar y hacer noche. Pero convendrá llegar temprano a ella para aventurarse por un emocionante camino tierra a dentro hasta ARYCANDA. Las de Arycanda son unas ruinas perdidas en medio de un paisaje montañoso, poco visitadas y muy  distintas a todas las demás. Convendrá vencer la tentación de quedarse en Finiké y llegar hasta ellas porque el viaje -los restos arqueológicos y los paisajes del camino- merecen la pena. Noche en Finiké.


 

Día 4º. Siguiendo el camino, DEMRE es otra parada obligatoria. Conserva la antigua iglesia bizantina de San Nicolás, donde los turcos sitúan el origen de la leyenda de Papá Noel (en turco, lógicamente, Noel Babá). Pero sobre todo, posee en sus proximidades, en Myra, una colección de tumbas licias excavadas en la pared de una montaña, por las que encaramarse, y un teatro romano, formando un conjunto espectacular, con aires de película.

Siguiendo el camino, sin prisas, por un desvío de la carretera principal se llega a ÜÇAGIZ. Ha sido un pueblo casi aislado hasta época reciente y sigue siendo idílico por su disposición frente al mar, con restos de algunas tumbas licias que ayudan a darle mayor encanto todavía.
KAS será el final de la etapa. Vuelve a ser una pequeña ciudad, muy animada, a orillas del mar, donde pasear al anochecer, fisgar en las tiendas, cenar en alguno de sus numerosos restaurantes, asomarse al puerto y descansar. Noche en la ciudad.


 

Día 5º. El litoral en Kas es recortado y juega con pequeñas islas para crear paisajes marinos que casi parecen decorados. Después de tanto trayecto en coche, no debiera perderse la ocasión de apuntarse a una de las excursiones que , en barco, recorren lentamente la costa y se acercan a Kekova para ver sus aguas transparentes y los restos siempre misteriosos que dejaron los licios. Noche en Kas.


 

Día 6º. La siguiente etapa es Mármaris. En el camino, las ruinas de numerosas ciudades licias (Xhantos, Letoon, Tlos, Telmessos...), permitirán empaparse de este ambiente que sólo puede encontrarse aquí y que darán un toque cultural al recorrido. Además, algunas playas (en Patara o en Ölüdeniz, por ejemplo) ayudarán a conjurar el calor con un baño o, si no es época, a disfrutar del simple espectáculo del mar. Noche en Mármaris.


 

Día 7º. MÁRMARIS es una ciudad de playas y de mar, como su nombre indica. Desde ella salen los barcos hacia Rodas. Por tierra, siguiendo la península de Datça, puede llegarse a la legendaria Knido, o, si se prefiere un plan con más aventura, por mar se puede recorrer el bello litoral alquilando a un precio razonable alguna barca. Noche en Mármaris.


 

Día 8º. No hay más remedio que regresar porque los días de viaje terminan. Desde el aeropuerto de Dalamán, habrá que dirigirse a Estambul, y de ahí, tomar el avión que conduce a Madrid.

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