Cuba, con niños

Te dejarás llevar...

- por el ambiente cálido y siempre cordial de los cubanos

- por los paisajes tropicales que combinan el verde de la vegetación y el azul del mar

- por una música que aparece en todos los rincones 

- por el sabor especial de pueblos y ciudades con su brillante colorido y su atmósfera campechana

La nueva relación de Cuba con los EE.UU. ha dado lugar a una saturación de las capacidades hoteleras en la isla. Debido a ello, queda provisionalmente inoperativo este programa.


Cuba tiene para los niños el atractivo de un país tropical, de gente vital y acogedora. Los paisajes son variados: hay mar, playas, montañas, llanos… La vida se hace al aire libre y la gente es alegre y amable. Además, qué duda cabe de que es un país diferente a cualquier otro país de Europa. La cordialidad en el ambiente, el clima y el idioma facilitan el viaje y harán que los niños lo perciban como una experiencia singular.

 

Día 1º. En avión, salida hacia Santiago de Cuba, con llegada al atardecer. Una vez alojados, dará tiempo a hacer un pequeño paseo para tomar el primer contacto con el centro de la ciudad, cenar y marcharse al hotel. Noche en Santiago.


 

Día 2º. SANTIAGO es el depósito de las esencias cubanas. Es la ciudad del ron y de la música. Siendo la capital del Oriente, es más provinciana que La Habana y su desorden tiene un aroma más tropical. Lo suyo, será dedicar el día a pasear, porque su tamaño permite recorrerla a pie. A lo mejor convendrá aceptar la compañía de algún cubano que se ofrezca de guía y que haga una visita por los lugares menos turísticos para ver como es de verdad la vida de los santiagueros. Como a los niños les cansa andar, habrá que hacer alguna parada para tomar una bebida, y, al mediodía, dejarse acompañar hasta algún ‘paladar’ para empezar a conocer esa Cuba que 'se busca la vida' fuera de los cauces más oficiales. Por la tarde, otro paseo por el centro dará buena cuenta de lo más sobresaliente de la ciudad. Y al atardecer, una visita a la Casa de la Trova será el contacto directo con una música que parece formar parte del paisaje cubano.
Noche en Santiago.


 

Día 3º. Un coche de alquiler servirá para continuar el viaje y para disponer de entera libertad de movimiento. Con él, para apurar Santiago, merecerá la pena dirigirse a El Morro, la célebre fortaleza asomada al Caribe, llena de recuerdos históricos. El cielo, el mar, la edificación misma será un buen entretenimiento para los niños que verán cómo empieza el viaje fuera de Santiago. La Caridad del Cobre es un mito. Es la patrona de Cuba y forma parte tanto del cancionero como de la imaginación popular más tradicional. Saliendo del Morro, no estará de más hacerle una visita, aunque el santuario no sea espectacular. Pero las bodas que se celebran, los lugareños que lo visitan y el mismo emplazamiento llenan de atractivo y justifican ese pequeño desvío.

Cumplida la visita, Guardalavaca, junto al mar, será el fin de la etapa del día. Noche en Guardalavaca.


 

Día 4º. GUARDALAVACA es un complejo turístico ideal para los pequeños. Playa, piscinas, actividades y espectáculo por la noche les mantendrá ocupados y divertidos en contacto con una naturaleza y un clima privilegiados. Si se quiere más variedad, el alquiler de un ciclomotor permitirá salir de la rutina del coche para ir al pueblo y disfrutar de su playa. Noche en Guardalavaca.


 

Día 5º. Aunque el día se inicia en Guardalavaca, es del todo recomendable emplearlo para visitar CAYO SAETÍA. Se trata de una reserva natural junto al mar y repoblada con algunos animales traídos de África. El viaje hasta el lugar tiene por si mismo todo el interés. Luego, comer al aire libre, la playa y hacer una visita guiada por la reserva completarán el programa de forma variada y divertida. De regreso, la cena se hará en Guardalavaca y se terminará el día con el entretenimiento del espectáculo preparado por el hotel. Noche.


 

Día 6º. Habrá que salir de Guardalavaca, pero aprovechando para acercarse a GIBARA. Gibara es una pequeña ciudad de corte colonial rodeada por el mar y llena de encanto. Obliga a dar un pequeño rodeo, pero si los niños llevan bien el viaje en coche, el desvío valdrá sobradamente la pena. Holguín, a continuación puede ser un buen punto donde comer y Camagüey será el punto final de la etapa. CAMAGÜEY es la capital de una comarca agrícola. Conserva entre sus edificios importantes testigos de su historia y su trazado, con recovecos y calles estrechas, invita al paseo. No hará falta andar mucho para abarcar lo más sobresaliente de la ciudad. Pero el recorrido será entretenido y agradable a la vez. Noche en Camagüey.


 

Día 7º. Camino al oeste, aparecerá la oportunidad de ir descubriendo un país cada vez más ‘moderno’. Pero volvemos a sugerir rodeos –esta vez mucho más largos- para acercarse a paisajes y a sabores distintos de ese país, en realidad, enorme. Proponemos acercarse a Remedios, cerca del litoral norte, para comer en el romántico hotel Mascotte situado en su gran plaza. Y después, sin perder tiempo, ir a Cayo Las Brujas, recorriendo uno de esos ‘pedraplenes’ que unen tierra firme con los cayos y que dan la sensación de viajar en coche sobre las aguas. Un rato en la playa, gozando del lugar, será una estupenda experiencia antes de salir, sin entretenerse mucho, hacia CIENFUEGOS, donde se hará noche.


 

Día 8º. CIENFUEGOS es una ciudad de arquitectura magnífica que recuerda su antigua opulencia como capital comercial. Pero, a los niños les divertirá más dirigirse a TRINIDAD. La ciudad, Patrimonio de la Humanidad, ha sido restaurada y es un bello ejemplo de arquitectura colonial conservada en su conjunto hasta hoy. Entrar en la fábrica de tabacos que aún funciona en pleno centro, añade un atractivo más a la visita. La comida se hará en cualquiera de los restaurantes del lugar. Y la tarde podrá pasarse en las playas que se extienden a unos pocos kilómetros. De regreso a Cienfuegos, una visita al célebre palacio del Valle para tomar un refresco en su espléndida terraza, en una atmósfera a la vez tropical y modernista, será la mejor forma de terminar la tarde. Noche en Cienfuegos.


 

Día 9º. Una corta visita a Cienfuegos, a su museo, al antiguo palacio Ferrer, al teatro Tomás Terry permitirá despedirse de la ciudad para tomar rumbo a La Habana. LA HABANA es un mito, que habrá que administrar para no saturar a los niños. Un paseo por el Malecón y una visita al Hotel Nacional para disfrutar de su vista y tomar un refresco mientras se contempla la Bahía pueden ser suficientes para organizar la tarde y para irse acostumbrando a los sabores de la capital. Noche en La Habana.


 

Día 10º. Aprovechando que aún se dispone de coche, y para dar variedad a la estancia en La Habana, la propuesta será salir hacia Pinar del Río para visitar Viñales. La salida dará excusa para ver Miramar el barrio ‘exclusivo’ de la capital con sus casas bajas y elegantes. A unas 2 horas de camino, VIÑALES destaca por sus bellos paisajes, en un entorno que se hizo famoso por el café y el tabaco. Visitar la cueva del Indio, además de recorrer el lugar, será parte obligada en el programa del día. Después de comer, el regreso a La Habana, permitirá devolver el coche de alquiler y dejará una buena parte de la tarde para pasear por la ciudad. Noche en la Habana.


 

Día 11º. LA HABANA tiene mucho que ver y lo mejor es caminar por ella. Su casco antiguo, la Habana Vieja, ejemplarmente restaurado, con sus monumentos y edificios nobles es un buen lugar donde entretenerse. El barrio de Habana Centro mucho más decrépito tiene igualmente un encanto muy especial y no puede decirse que se ha visto La Habana sin haberle dedicado un poco de tiempo. Será cuestión de llegar a un pacto con los niños entre visita y piscina del hotel para organizar el día de forma agradable para todos. Noche en La Habana.


 

Día 12º. Es el último día y el viaje a Cuba está tocando a su término. Alguna visita aún podrá hacerse por la mañana. Luego será cuestión de dirigirse al aeropuerto para tomar el vuelo que hace el camino de regreso a España.

 

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