Londres y el sur de Inglaterra, con niños

Durante el viaje ....

- disfrutarás de tener el mar siempre cerca y los pueblos más agradables al alcance de la mano

- te vas a sorprender en el Museo Naval de Portsmouth o en el Museo Nacional del Automóvil

- vas a poder viajar en un tren de vapor que se conserva como hace cien años y navegar por el Támesis

- podrás rodearte de aviones históricos en Londres, visitar los palacios de la familia real, conocer los experimentos del Museo de Historia Natural o recorrer la pasarela elevada de los Kew Gardens

Inglaterra está cerca y está llena de atractivos tanto para grandes como para menos grandes. A los ingleses les ha gustado cuidar las aficiones, buscar entretenimientos, recuperar la historia y hacer del ocio motivo de diversión. Y por ello, todo el país, está lleno de rincones donde aguarda alguna sorpresa y alguna atracción en la que entretenerse y por la que dejarse seducir. Londres está llena de lugares así y el sur del país con su costa recortada y sus paisajes ondulados y verdes también.  Un montón de pueblos y pequeñas ciudades ofrecen un espacio plácido y confortable por donde viajar y un entretenimiento asegurado para la familia. Al tiempo que dibujan un recorrido de etapas cortas que asegura que cada día va a ser distinto del anterior y que siempre espera alguna novedad.

 

Día 1º. La puerta natural de entrada a Inglaterra es LONDRES, una ciudad llena de planes para mayores y pequeños. Un paseo por Covent Garden, siempre animado, con el museo del transporte y el del cine y con sus charlatanes y músicos callejeros, y luego una camintata hasta Picadilly como cualquier turista puede ser una buena manera de empezar el viaje. Noche en Londres.


 

Día 2º. Conviene no dejarse saturar por la capital. Ya habrá tiempo de entretenerse en ella al final del viaje. Ahora lo mejor será salir –en coche de alquiler- hacia la costa y hacer base en CANTERBURY. Canterbury es una bella ciudad histórica con muralla, catedral, edificios centenarios… Pasear por ella y por su parque será un buen entretenimiento, como lo será también recorrer los pocos kilómetros que la separan del mar y visitar Deal y los imponentes acantilados de St. Margaret’s at Cliffe. Noche en Canterbury.


 

Día 3º. Cada poco habrá una excusa para pararse y alguna atracción a la que dedicar un rato. Sin detenerse en Ashford, por un placentero paisaje de llanura, se alcanza Rye. Encaramada en un peñasco, guarda su vieja atmósfera medieval y domina desde lo alto la ría que le dio riqueza y la comunica con el mar abierto. Más adelante, el camino pasa por Brigthon, con su famoso paseo frente al mar, la pasarela sobre el agua y su pabellón indio. Y bordea el mítico castillo de Arundel que tanto recuerda al rey Arturo y a sus Caballeros de la tabla Redonda. Finalmente se llega a CHICHESTER, donde merecerá la pena visitar la catedral y se hará noche.


 

Día 4º. Viajando con niños –e incluso sin niños– no puede perderse la visita a los astilleros de PORTSMOUTH. Convertidos hoy en museo, son una lección de historia y un repaso al ingenio y al esfuerzo humano por dominar el mar. Un recorrido por el Victory, el buque insignia de la Armada inglesa en Trafalgar, es obligado. A corta distancia, BEAULIEU se asienta en medio de un paisaje idílico. Junto al pueblo, en una noble propiedad con palacio y abadía incluidas se encuentra el Museo Nacional del Automóvil. Modelos de todas las épocas y variedades harán las delicias de cualquiera. WINCHESTER, hacia el interior, será el final de la etapa. Su famosa catedral redondeará la visita. Noche en la ciudad.


 

Día 5º. Cerca de Winchester se encuentra el parque zoológico de Marwell. Pero antes de hacer planes, lo recomendable será averiguar los horarios del tren de vapor que hace el recorrido de ida y vuelta entre Alresford y Alton y que se mantiene en funcionamiento para disfrute de niños en general y de nostálgicos del ferrocarril. A media tarde, será cuestión de regresar a LONDRES bien por la autopista, bien devolviendo el coche en Southampton y tomando un tren, esta vez, moderno. Noche en Londres.


 

Días 6º a . Londres no tiene límite. Pero como toda ciudad muy grande puede agotar la paciencia de los niños. Un día puede dedicarse a hacer uno de los típicos recorridos turísticos por la ciudad en autobús de dos pisos, a pasear por algún parque y a entrar en alguno de los más renombrados museos o galerías. Por cierto, los niños agradecerán emplear una mañana entera al impresionante museo de la RAF, que reúne –sin trampa ni cartón- la más extraordinaria colección de aviones. Y se divertirán también en el museo de la Ciencia y en el de Historia Natural. Otro día puede dedicarse a navegar por el Támesis para visitar Greenwich. Y un tercero para acercarse a Windsor, visitar la ciudad como unos turistas más y el famoso castillo, residencia de la familia real. Aunque, por supuesto, cualquier otro plan puede sustituir a estos, dependiendo del gusto de cada cual y de sus aficiones. Noches en Londres


 

Día 9º. Finalmente, el viaje llega a su término. Sólo es cuestión de dirigirse al aeropuerto para embarcar en el avión de regreso a casa.

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