De las Misiones y el altiplano en Bolivia, al desierto de Atacama

Te impresionarán...

- las huellas coloniales en la Casa de la Moneda de Potosí y las Misiones jesuiticas de la Chiquitanía

- la minería todavia viva en el famoso Cerro Rico

- los panoramas impresionantes del Salar de Uyuni y los vocanes, lagos y desiertos en el altiplano boliviano  

- el desierto de Atacama en Chile y su variedad de los paisajes de su entorno 

 

Día 1. Salida en vuelo directo Madrid-Lima.
El vuelo directo a la capital peruana es una comodidad y LIMA un capricho cuando Perú se ha convertido en un gran referente de la gastronomía. La llegada a final de la tarde dará todavía tiempo a un corto paseo por Miraflores y sobre todo a cenar en algún restaurante -habrá que hacer una reserva- de los de más renombre. Noche en Lima.


 

Día 2. Por la mañana, salida hacia Santa Cruz, en Bolivia. SANTA CRUZ está en las tierras bajas que miran a la Amazonia. Industriosa y económicamente viva, es el contrapunto de La Paz con la que compite en casi todo. Una vez alojados en el hotel, va a quedar buena parte de la tarde para conocer el centro y mezclarse con la gente de la ciudad. Noche en Sta. Cruz.


 

Días 3 a 5. El recorrido por las MISIONES JESUÍTICAS es la gran atracción para quienes visitan Santa Cruz, desde que fueron cuidadosamente restauradas e incluidas en la lista de lugares Patrimonio de la Humanidad. En coche se iniciará un circuito que ocupará tres días y que permitirá, además de visitar las misiones, conocer también los paisajes, unas veces llanos y otras con el relieve propio de la sierra, de la región de la Chiquitanía.


Durante el recorrido, en compañía de un guía, habrá ocasión de comprender lo que las misiones supusieron para la colonización de América y para la educación y protección de los indios hasta la expulsión de los jesuitas. San Javier, San Ignacio, San Miguel, Santa Ana, Concepción… cada una con sus particularidades formarán parte de las visitas y darán buena cuenta de una parte importante de la historia de Bolivia.
Alojamiento en San Ignacio y Concepción y regreso y noche en Santa Cruz.


 

Día 6.  Quedará un buen rato por la mañana para terminar de visitar Santa Cruz. Luego, un avión conducirá a Sucre.
SUCRE, la capital constitucional de Bolivia, es el primer paso para ganar altura y empezar la adaptación a lo que será el resto del viaje. Es una ciudad colonial, aunque modesta. Sus calles, en pendiente muchas de ellas, están llenas de vida y las iglesias del tiempo de la colonia son numerosas. Una visita acompañada a lo largo de la tarde será el primer contacto con la ciudad.
Noche en Sucre.


 

Día 7. Sucre tiene atractivos suficientes para continuar con las visitas un día más. Un paseo por La Recoleta y por el parque Bolívar, la visita a San Felipe Neri y a su magnífico terrado desde el que se contempla toda la ciudad, o a Musef con su sorprendente colección de máscaras y de joyas ocuparán buena parte del día, como lo ocupará también el curioso Parque Cretácico que protege unas importantes huellas de dinosaurios y muestra reproducciones a tamaño real de los enormes animales prehistóricos que poblaron el lugar. Noche en Sucre.


 

Día 8. Por carretera y en continuo ascenso tras casi tres horas de camino se alcanzará POTOSÍ, la famosa ciudad colonial que vivió a la sombra de las minas de plata de Cerro Rico.  Una vez alojados, nada mejor que visitar la ciudad, sus conventos, sus viejas casonas, las calles del centro histórico y sobre todo la Casa de la Moneda, cuidadosamente restaurada y de gran interés. Noche en Potosí.


 

Día 9. El Cerro Rico del que se extraía plata en época colonial sigue todavía produciendo y la visita a una mina resulta una auténtica experiencia. Las minas, muy modestas, operan todavía con sistemas tradicionales y precarios. Adentrarse en las galerías para contemplar el trabajo de los mineros y acercarse a los viejos rituales para pedir protección y fortuna al famoso ‘tío’ darán una idea de una actividad que parece de otro mundo.
Por la tarde se emprenderá, por carretera de nuevo, viaje al SALAR DE UYUNI. Noche en Colchani, al borde del salar.


 

Día 10. El salar de Uyuni es una extensión blanca y yerma de enorme tamaño. Sin carreteras y sin puntos de referencia más que unas lejanas montañas, resulta un lugar absolutamente único. La travesía del salar llevará a la isla Incahuasi, con sus cactus enormes y terminará en San Pedro de Quemes donde se hará noche.


 

Días 11 y 12. El RECORRIDO POR EL ALTIPLANO a alturas que superan los 4.000 m, entre desiertos y roquedales, atravesando llanos y entornos montañosos, bordeando volcanes y lagos sorprendentes por sus colores y por sus dimensiones, con cielos de azul intenso y un ambiente helador por las noches, es una aventura difícil de olvidar.  Por caminos casi nunca marcados se irá discurriendo hacia el sur hasta llegar a la frontera con Chile y a continuación hasta San Pedro de Atacama donde se hará noche.


 

Días 13 y 14. SAN PEDRO DE ATACAMA es una pequeña ciudad bien cuidada, sonriente y alegre, llena de visitantes, de tiendas, de restaurantes... Aparte de la población misma su atractivo está en su entorno, el famoso desierto de Atacama. Muchas y variadas son las excursiones que se pueden hacer con base en San Pedro y siempre con vistas a paisajes impresionantes. Dos días enteros darán para elegir entre ellas, disfrutar y no tener tiempo de aburrirse.  Noches en San Pedro.


 

Día 15. Dependiendo del vuelo a Santiago, quedará más o menos tiempo en San Pedro para pasear, terminar de conocer la ciudad y entrar en las tiendas donde comprar artesanía y ver los productos locales.
SANTIAGO es una capital cuidada que conjuga los barrios históricos con los más modernos. Invita a aprovechar el tiempo hacer una corta visita callejeando y buscando algún lugar donde disfrutar de la cena. Noche en Santiago.


 

Día 16. El viaje ha llegado a su término. Pero dependerá de nuevo de los vuelos para que haya ocasión o no de dedicarle la mañana a la capital chilena. Si hay tiempo, una visita a la Plaza de Armas y a la catedral, o al Museo de la Memoria y la Quinta Normal o al Museo Nacional de Bellas Artes serán las mejores ideas para despedirse de Chile. En todo caso, desde el aeropuerto habrá que tomar el avión de regreso a España a donde se llega el día 17.

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