Rumanía: Osos, lobos, bisontes y Delta

Rumanía es uno de los pocos países europeos en los que se puede seguir viendo la vida salvaje del continente. La continuidad de las técnicas de agricultura antiguas permitió que la vida salvaje local continuara desarrollándose después de la era de la Industrialización. Observaremos algunos de los bosques en mejor estado de conservación de toda Europa, y descubriremos cómo eran las legendarias “selvas hercinianas” que cubrían el continente.

SALIDA 12 DE ABRIL DE 2019

Día 12 de abril. Saldremos desde España. Al llegar al Aeropuerto de Bucarest, nuestros corresponsales nos recogerán y trasladarán a Brasov, cerca del Nacional Piatra Craiului, en los Cárpatos Meridionales. Nos alojaremos en una casa rural y, antes de la cena, nos harán un breve briefing de la expedición que vamos a realizar.

El Parque Nacional de Piatra Craiului tiene una extensión de 14.800 hectáreas, y es una zona con paisajes de singular belleza, con numerosos desfiladeros, precipicios, cuevas, crestas y picos espectaculares. La cima más alta, La Om, tiene 2.244 metros. Esta área cuenta con 150 especies de flora y fauna protegidas, entre ellas el clavel de Piatra Craiului (Dianthus callizonus), que es único, y el rebeco (Rupicapra rupicapra carpatica), una de las dos subespecies endémicas de este ungulado alpino en Rumanía, declarado ‘monumento’ de la naturaleza. En esta zona habitan osos pardos, lobos, linces, zorros y ardillas, y se considera que es una de las más bellas de los Cárpatos.


 

Día 13 de abril. Durante estos días, exploraremos las montañas y valles de Transilvania. Tomaremos nota de las diferentes especies animales y vegetales que pueblan el parque y, sobre todo, nos acostumbraremos a las esperas, ya que en esta época es fácil tener avistamientos no sólo de osos marrones, sino también de linces boreales y de manadas de lobos. El itinerario exacto de este día dependerá del tiempo y del consejo del guía local, pero nos concentramos en las espectaculares montañas de Bucegi y en el Parque Nacional de Piatra Craiului.

En primer lugar, saldremos a reconocer los barrancos de Zanesti. Tras media hora de ruta en coche, nos pararemos para iniciar un trekking por los barrancos del lugar. En estas montañas, dependiendo de la altitud, nos podemos encontrar muy distintos árboles. De menor a mayor altitud, veremos: bosques caducifolios de robles (Quercus petraea) y carpes (Carpinus betulus), hayedos (Fagus sylvatica), bosques de coníferas como el pino silvestre (Pinus sylvestris), la picea (Picea abies), el abeto blanco (Abies alba), y, más arriba el pino cembro (Pinus cembra) y comunidades arbustivas de alisos verdes (Alnus viridis), rododendros (Rhododendrom kotschyyi) y enebros rastros (Juniperus communis), comunidades vegetales que iremos identificando con la ayuda de José Carlos, nuestro naturalista acompañante.

Lobos y linces encuentran en estos bosques algunos de sus mejores reductos en toda Europa, lo cual, a su vez, ofrece una buena oportunidad para nosotros de verlos, y de aprender a identificar sus rastros e indicios de presencia con ayuda de los guías locales y de nuestro naturalista, experto rastreador. Hay muchas zonas ricas espectaculares y con vida salvaje a explorar. Estos bosques los pueblan una rica comunidad de mamíferos, que acompañan a los grandes carnívoros mencionados, como el gato montés  y la marta; ungulados como el corzo o el ciervo rojo, que aquí alcanzan dimensiones increíbles para las subespecies mediterráneas a las que estamos acostumbrados en España. Entre los grandes roedores encontramos a la típicamente forestal ardilla roja, y en los prados de montaña, a la marmota alpina.

Si nos da tiempo, nos dedicaremos a hacer un avistamiento de aves de montaña. Entre las aves podemos encontrar rapaces como el águila real y el halcón peregrino, el águila pomerana, el búho real y el mochuelo boreal. También tendremos la oportunidad de avistar aves forestales como el urogallo, el picamaderos negro, los picos picapinos y dorsiblancos, o el pito cano. Todos ellos se irán poniendo al alcance de nuestros prismáticos y los iremos identificando con la ayuda de nuestro ornitólogo acompañante.

Dependiendo de la capacidad del grupo y de los avistamientos hechos, nuestro trekking se alargará entre 10 y 15 kilómetros, de fácil recorrido. Al concluir el trekking, regresaremos a nuestro alojamiento, una casa rural en Brasov, donde cenaremos y haremos noche. 


 

Días 14 y 15 de abril. Desayunaremos temprano para salir a continuación por carretera con el objetivo de cruzarnos con lobos, que están muy activos en primavera pues es el auge del período de cría de estos animales. Nos dividiremos en grupos y esperaremos para intentar tener el encuentro con los cánidos.

A continuación, nos desplazaremos hasta el Bosque de Narciso, una reserva de 400 hectáreas famosa por su alta concentración de mariposas y por ser el hogar de muy distintos búhos. Dedicaremos nuestro tiempo aquí a observar y conocer la flora, los insectos y las aves del bosque. Estos bosques constituyen uno de los pocos vestigios de lo que fuera la vegetación primigenia de Europa. Por la mañana, realizaremos un itinerario que nos permitirá conocer cuáles han sido los usos tradicionales que han permitido mantener estos bosques en un estado casi virgen y que constituyeron una de las regiones más inexploradas de Europa hasta bien entrado el siglo XX.

Por la tarde haremos una visita al muladar, espacio donde se alimenta a los osos para ayudar especialmente a los individuos más jóvenes y a las madres con cachorros. Los osos pardos buscan reponer sus agotadas reservas de grasa y no desaprovechan estos aportes de alimentación suplementaria, por lo que aumentan las probabilidades de avistamientos positivos. Se recomienda siempre mantener la calma y permanecer en silencio como la mejor herramienta para el avistamiento.

Además, antes de regresar a la casa nos apostaremos en uno de los meandros del rio para ver si tenemos la suerte de encontrarnos con los castores que habitan en esta zona.
 
Estos dos días nuestra actividad se verá complementada con dos visitas diferentes, dependiendo de los avistamientos y del tiempo: la reserva de bisontes y la Iglesia fortificada de Prejmer.

El bisonte europeo es el mamífero terrestre más grande de Europa, y debido a la caza furtiva y la fragmentación de su hábitat se extinguió en la naturaleza en Europa occidental ya en el siglo XI, quedando sólo 50 bisontes europeos en todo el mundo. Desde la segunda mitad del siglo XX, el bisonte europeo se ha reintroducido gradualmente en unos pocos bosques en Europa, concretamente en Rumania en 1958, cuando se estableció la primera reserva en Silvut, Hateg Land, en el oeste. En los años posteriores se abrieron otras dos reservas en el Parque Natural Vanatori Neamt, en la región oriental de Moldavia, y en Bucsani, condado de Dambovita, en el sur, que cuenta con la mayor cantidad de bisontes europeos del país.

La iglesia fortificada más grande en el sureste de Europa, Prejmer, fue construida por caballeros teutónicos entre 1212 y 1213. Los registros históricos atestiguan que en sus 500 años de existencia la fortaleza fue asediada 50 veces, y sin embargo, sólo fue conquistada una vez, en 1611, por Gabriel Báthori, Príncipe de Transilvania. Dotado de bastiones, puentes levadizos y un pasaje subterráneo secreto a través del cual se podían transportar los alimentos, el dispositivo de guerra más famoso de la iglesia era la "máquina de la muerte", hecha de varias armas que podían disparar simultáneamente, causando graves pérdidas al enemigo. Como dato curioso destaca el hecho de que cada familia de la aldea tenía una asignada una habitación en la fortaleza como refugio en caso de ataque, con un total de 272 habitaciones.

Tras las excursiones del día, regresaremos a nuestro alojamiento, la casa rural en Brasov.


 

Día 16 de abril. Nos levantaremos muy temprano para desayunar, pues hoy tenemos que hacer un traslado largo hacia el Delta del Danubio. Continuaremos nuestro camino y pararemos para tomar un relajado almuerzo tipo picnic a la sombra, en la zona de los Volcanes de Muddy. Tras el picnic, continuaremos hacia Tulcea, donde llegaremos por la tarde. Desde ahí, tomaremos una lancha rápida para trasladarnos al pueblo de Crisan, un coqueto pueblo de pescadores en una de las islas del delta, y donde pasaremos los dos próximos días.

En el camino haremos una parada para intentar localizar a las familias de castores y para ver el atardecer en el hermoso Delta del Danubio. Cenaremos a las 20:30 en nuestro alojamiento de casa rural de Delta.


 

Día 17 de abril. Después de desayunar, saldremos muy temprano preparados para un día de intensa observación de aves. Nos dirigiremos a nuestra embarcación e iniciaremos el primer itinerario propuesto para recorrer el Delta.

El Delta del Danubio, situado entre Dobrogea (Rumanía) y Odesa (Ucrania), constituye el mayor y mejor conservado de los deltas fluviales europeos. Ocupa una superficie de 3.446 km². Actualmente, el Delta del Danubio ha sido incluido en el listado de la UNESCO de lugares calificados como Reserva de la Biosfera, con el nombre de “Reserva de la Biosfera Transfronteriza del Delta del Danubio”. Cuenta con unos 2.733 km² de superficie estrictamente protegida repartida entre 18 zonas. Es la tierra más joven de Europa y crece 40 m. por año, por lo que conoceremos un paisaje nuevo y cambiante.

Las riberas del Danubio en esta parte de su recorrido hacia el Mar Negro presentan una vegetación palustre entre la que destaca el sauce (Salix cinerea), carrizos (Phragmites australis), eneas (Typha latifolia y Thifa angustipholia) y lirios amarillos (Iris pseudacorus). Las plantas puramente acuáticas se hallan bien representadas por el nenúfar blanco (Nymphaea alba), el nenúfar amarillo (Nymphaea luteum), el falso nenúfar (Nymphoides peltata), la castaña de agua (Trapa natans) y la pita de agua (Stratiotes aloides). En las zonas más altas y menos inundables, encontramos fresnedas (Fraxinus angustifolia y F. pallisiae), alamedas (Populus alba y P. canescens) y sauces blancos (Salix alba). 

Podremos observar morito común, garzas y cormoranes que se reúnen en cantidades impresionantes donde los niveles de agua son bajos, grandes bandadas de pelícanos blancos se deslizarán tranquilamente sobre sus cabezas mientras que en las menos profundas de los canales se encuentran los martín pescador, los limícolas que están por todas partes. En las franjas de cañas en los cursos de agua se pueden ver verdines y avetorillos y otras especies aunque las aves más pequeñas pueden ser muy difíciles de ver en esta época del año.

Después de las visitas, regresaremos a nuestra casa rural, donde cenaremos y pasaremos la noche.


 

Día 18 de abril. Después de desayunar, regresaremos a Bucarest, y en el trayecto podremos llevar a cabo un avistamiento de aves. Llegaremos a media tarde a la bella capital rumana y nos recogerán para llevarnos al aeropuerto, donde tomaremos nuestro vuelo de regreso a España.  

Desde 1.350€ por persona

Suplemento individual: 162€

El precio incluye:

-          Transfers desde y hacia Bucarest.

-          Transporte durante el viaje para la observación de vida salvaje y para las visitas.

-          Acompañante naturalista español durante todo el viaje.

-          Guía local de habla inglesa.

-          Alojamiento en casas rurales dentro de los parques nacionales.

-          Alojamiento con desayuno en Bucarest

-          Desayuno y cena durante el programa.

-          Caja de comida tipo picnic en las visitas a los parques.

-          Visita turística al Castillo de Bran y a la ciudad de Brasov.

-          Tasa del hide del oso pardo.

-          Seguro básico de viaje.

El precio no incluye:

-          Vuelos y tasas.

-          Gastos personales.

-          Propinas para guías.

-          Todos los gastos por cancelación o por causas ajenas a Ecowildlife.