Los horizontes de Namibia

Te gustará

- Conducir por carreteras desérticas que atraviesan paisajes duros y áridos.

- Recorrer la Costa de los Esqueletos y descubrir las inmensas enormes manadas de leones marinos en Cape Cross.

- Explorar las gigantescas dunas rojas del desierto de Namib.

 

Día 1º. Salida de Madrid con destino final Windhoek. Noche a bordo.



Día 2º. Se llega a Windhoek a primera hora de la mañana. La capital de Namibia es como una aparición en mitad del paisaje. Es una ciudad cosmopolita, moderna, de sabor europeo, plantada en un entorno casi desértico. El día entero servirá para descansar del viaje, tomar contacto con la gente, pasear ... y para recoger el coche con el que viajar al día siguiente. Noche en Windhoek.



Día 3º. La etapa del día consistirá en atravesar el país en dirección norte, y dejarse envolver por el paisaje desierto. Como el camino hasta Etosha es muy largo, no estará de más hacer una parada para disfrutarlo con tranquilidad y poderse, así, acercar al Plateau Waterbarg. Su perfil destaca en forma de una gran meseta y su estructura, rocosa y verde durante la estación húmeda, alberga plantas y animales que viven del agua que recoge en época de lluvias. 
Noche en el Plateau Waterberg.



Día 4º. Etosha conserva una extraordinaria variedad animal. Además de ser el principal parque de Namibia, es una de las más importantes reservas de África. Por ello, nada mejor que emplear el día en recorrerlo, solos o contratando el servicio de un guía conocedor de lugar y de su fauna. Sobre todo en las primeras horas de la mañana y en las últimas de tarde, y en los alrededores del lago o las charcas de agua, se podrá gozar del espectáculo de las gacelas springbooks o de los elefantes, pasando por toda una amplia variedad de especies. Noche en el entorno de Namutoni.



Día 5º. Moverse por el parque dará la ocasión de familiarizarse con él y con su naturaleza. Por eso, habrá que dedicar el día a recorrer en coche sus caminos y cambiar de emplazamiento donde dormir, a fin de conocer otro entorno. Noche en Halali.




Día 6º. Sin salirse de los 22.000 km2 que ocupa el parque, valdrá la pena volver a cambiar de emplazamiento para conocer la región occidental del Etosha Pan. La carretera discurre cerca de la orilla de ese lago, seco la mayor parte del año, y que se inunda con las lluvias para mantener con vida, durante los meses de sequía, a los animales y plantas que componen la reserva. En Okaukeujo, a la entrada sudoeste del Parque, se encuentran los bungalows donde pasar la noche.



Día 7º. Namibia tiene paisajes que sobrecogen. Saliendo en dirección oeste y por carreteras absolutamente desoladas, sin vestigios de vida, se llega al pequeño oasis de Palmwag. Situado a orillas de un acuífero, rodeado de palmeras, atrae, todos los días, a grupos de elefantes y, a veces, de rinocerontes que se aproximan a beber y a comer a última hora de la tarde y primera hora de la mañana. Noche en Khorixas.



Día 8º. El viaje continúa hacia el sur por paisajes de gran dureza. En el camino se visitan las célebres pinturas rupestres de Twyfelfontein, antes de llegar a Swakopmund, aislada a orillas del océano Atlántico, y de inconfundible sabor germano. Noche en Swakopmund.



Día 9º. La orilla del Atlántico forma un mundo especial. Para conocerlo, habrá que recorrer la Costa de los Esqueletos hasta Cape Cross. Aquí se halla una de las mayores colonias de leones marinos de la tierra. Y siguiendo la excursión hasta llegar a Walwis Bay se podrán contemplar grandes colonias de flamencos y enormes dunas que caen al mar. Alojamiento en Swakopmund.




Día 10º. Rumbo hacia el sudeste, el camino atraviesa una enorme planicie poblada por una planta única en el mundo: la famosa y extravagante welwitschia. La carretera, impresionante por su soledad, continúa hasta el desierto del Namib, uno de los más antiguos de la tierra. De noche, en el lodge, el cielo se convierte en un auténtico espectáculo de estrellas.



Día 11º. Conviene madrugar y estar en pie con el sol todavía bajo. Con sus extraordinarias dunas de arena, las más altas del mundo, y en medio de un entorno absolutamente virgen, el espectáculo no tiene comparación. Habrá que caminar entre las dunas, aprovechar las horas en que adquieren su color rojo intenso, y alcanzar su cima para disfrutar del inigualable panorama. Siguiendo el recorrido, el cañón de Sesriem formado por la erosión del agua es un episodio más de la serie de paisajes espectaculares que da carácter a la región. Noche en el Namib.



Día 12º. Tras la estancia en el Namib, será hora de volver a Windhoek. Por carretera se tomará rumbo a la capital donde habrá tiempo para tomarse un poco de descanso, de regreso a la civilización. Noche en Windhoek.



Día 13º. Por la mañana podrán realizarse aún las últimas compras, antes de salir para el aeropuerto y rehacer el camino de vuelta a Madrid. Noche a bordo y llegada el día 14º.

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