Namibia en avioneta

Te gustará

- Sobrevolar las dunas rojas del Namib en avioneta.

- Observar por la noche el limpísimo cielo del desierto.

- Acechar al amanecer la llegada de las gacelas y los elefantes que se acercan a beber en Etosha.

- Recorrer Walwis Bay, donde las dunas caen hasta el mar y viven grandes colonias de flamencos.

 

Día 1º. Salida de Madrid con destino final a Johannesburgo. Noche a bordo.



Día 2º. Llegada a Johannesburgo y salida en avión hacia a Windhoek a donde se llega a primera hora de la tarde. La capital de Namibia es como una aparición en mitad del paisaje. Es una ciudad cosmopolita, moderna, de sabor europeo, plantada en un entorno casi desértico. Lo que queda del día servirá para descansar del viaje, tomar contacto con la gente, pasear... Noche en la capital.



Día 3º. Una avioneta llevará desde la capital hasta el desierto del Namib, sobrevolando un entorno de intensa aridez. El Namib es uno de los desiertos más antiguos de la tierra y sus condiciones climáticas muy particulares. El mar le proporciona cierta humedad y las lluvias esporádicas crean lagos que pueden permanecer secos durante decenas de años. Sossusvlei es un gran salar desecado y convertido en un mar de arena. Las dunas lo invaden y sobre el suelo llano crean un llamativo relieve de formas onduladas. Alojamiento en el camp.
La tarde se dedicará a diversas actividades para familiarizarse con el lugar y con los paisajes que le dan su carácter. Por la noche, y con una atmósfera limpísima, será el momento de gozar del cielo, convertido en un auténtico espectáculo de estrellas.



Día 4º. Conviene madrugar y estar en pie con el sol todavía bajo. Con sus extraordinarias dunas de arena, las más altas del mundo, y en medio de un entorno absolutamente virgen, el espectáculo no tiene comparación. Habrá que caminar entre ellas, aprovechar las horas en que adquieren su color rojo intenso, y alcanzar su cima para disfrutar del inigualable panorama. Las actividades previstas por el campamento permitirán recorrer los alrededores y acercarse a esos paisajes de arena y de tierra fuertemente erosionados por el agua que hacen única a la región. Noche en el Namib.



Día 5º. Nuevamente en avioneta, se llega a Swakopmund tras haber sobrevolado las dunas del Namib y la dura Costa de los Esqueletos. La segunda ciudad de Namibia, aislada a orillas del océano Atlántico mantiene su inconfundible sabor germano. Es una ciudad moderna y agradable que guarda las huellas del pasado colonial. Noche en Swakopmund.



Día 6º. Nada mejor que dedicar el día a conocer la costa que mira al Atlántico. para ello se emprenderá una excursión –en grupo- que conducirá a Walwis Bay. Una vez allí se podrán contemplar grandes colonias de flamencos y enormes dunas que caen al mar. También habrá posibilidad de realizar un paseo en barco para el avistamiento de delfines. Alojamiento en Swakopmund.



Día 7º. Un vuelo más en avioneta, lleva hasta el Parque Nacional de Etosha. Llegada y alojamiento en el lodge.
Por la tarde, para empezar a conocer el parque habrá que participar en un safari fotográfico. 
Etosha conserva una extraordinaria variedad animal. Además de ser el principal parque de Namibia, es una de las más importantes reservas de África. La parte occidental se caracteriza por una sabana cubierta de maleza, dando paso -en dirección Este- a un bosque mixto. El alma de Etosha lo forma el Etosha Pan, una inmensa depresión de fondo salado que, únicamente en ocasiones, contiene agua. En los meses invernales, los perennes manantiales atraen grandes concentraciones de aves, elefantes, jirafas, leones, cebras y algunos guepardos y leopardos. Entre otros animales, también aparecen especies muy singulares como el impala de cara negra y el rinoceronte negro. Después de períodos excepcionalmente lluviosos, el Etosha Pan eleva su nivel de agua hasta un metro y es visitado por enormes cantidades de flamencos y pelícanos que buscan alimentar a sus crías y reproducirse. Noche en Etosha.



Día 8º. Para disfrutar del parque nada mejor que emplear el tiempo en recorrer sus caminos, sobre todo cuando el sol está bajo y la temperatura es templada. Y en aguardar en los alrededores del lago o las charcas de agua, para gozar del espectáculo de las gacelas springbooks o de los elefantes, pasando por toda una amplia variedad de especies. Dos excursiones por el parque, una por la mañana y otra por la tarde, a las horas en que mejor se deja ver la fauna ocuparán el día. Noche en Etosha.



Día 9º. Un nuevo salto en avioneta llevará de regreso a Windhoek, punto final del recorrido por Namibia. Pero antes de que termine el día quedará la tarde para descansar un rato, entretenerse por la ciudad y dar el último paseo. Noche.



Día 10º. Desde Windhoek habrá que volar a Johannesburgo para emprender el regreso. Y tras una escala en una capital europea se llegará de vuelta a Madrid a primera hora del día 11º.

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