La selva amazónica y el Pantanal brasileño

Te gustará

Nadar en la playa de Ipanema y cenar en uno de los excelentes restaurantes de Río.

Recorrer las cataratas de Iguazú, y sus 275 saltos de agua.

Alojarte en una hacienda ganadera en el Pantanal y avistar miles de aves de todos los colores.

Explorar la selva amazónica desde Manaos.

 

Día 1º. Salida de Madrid con destino a Río de Janeiro. Recepción, traslado y alojamiento en la ciudad.



Días 2º a 4º. Estancia en Río de Janeiro.
Río está edificada entre las montañas y el mar, en medio de un espectacular paisaje. Su magnífica costa incluye excelentes playas y bahías, salpicadas de islas. Pasear por las famosas playas de Flamengo, Copacabana e Ipanema y tomar el sol o remojarse en ellas, se convierte en un continuo espectáculo al que el paisaje y las gentes contribuyen a partes iguales.
Dos visitas están previstas y en ningún caso pueden faltar. Una es al famoso Pan de Azúcar para contemplar desde lo alto el panorama inigualable de la bahía. La otra será al pico del Corcovado, verdadero símbolo de la ciudad, en cuya cima se encuentra la famosa estatua del Cristo Redentor, desde donde se divisan las más espectaculares panorámicas.  



Día 5º. Traslado al aeropuerto y salida en vuelo hacia Iguazú. Recepción y traslado al hotel.
Las cataratas de Iguazú, declaradas Patrimonio de la Humanidad, son casi un mito. El río arroja su imponente caudal desde 70 metros de altura a través de 275 saltos y a lo largo de casi 3 kilómetros. El límite con Brasil pasa por la Garganta del Diablo. En ella la caída de las aguas crea una nube que se mantiene en el aire y que los rayos del sol adornan con múltiples arco iris. El Parque Nacional protege la exuberante vegetación subtropical que rodea las cataratas: se trata de la selva de las Aguas Grandes, donde se concentran más de 2.000 especies de plantas -árboles gigantes, helechos y orquídeas.



Día 6º. Estancia en Iguazú.
La extensión de las cataratas da lugar a variados rincones y lugares desde los que admirarlas. Merecerá la pena la visita del lado argentino, para disfrutar de nuevas perspectivas de los saltos de agua y par conocer también una muestra mínima del país vecino.



Día 7º. Salida en avión con destino a Cuiabá, la capital del estado de Mato Grosso. Recepción y traslado por carretera al lodge que servirá de centro a la visita a El Pantanal. Noche.



Días 8º y 9º. Estancia en El Pantanal.
El Pantanal es una extensa región de vegetación dispersa, atravesada por numerosos cursos de agua que acaban formando lagunas y marismas. Aquí la vegetación desarrolla especies particulares y, sobre todo, la fauna aparece con una extraordinaria riqueza y variedad: aves numerosas y de muy distintas clases, caimanes, pirañas... Durante la estancia, se realizarán diversas excursiones para disfrutar del contacto de la naturaleza y observar como se desenvuelve libremente, lejos del contacto con el hombre.



Día 10º. Por tierra, se regresa a Cuiabá, para salir en avión, hacia Manaos, en el centro de la Amazonia. Recepción y traslado al hotel.
Desarrollada como una isla de civilización en medio de la naturaleza, Manaos sigue teniendo aún muchos de los rasgos de una ciudad fronteriza. No deberá faltar la visita a su famoso teatro de la ópera, construido en la época dorada del negocio del caucho, ni a los barrios comerciales donde se concentran las tiendas libres de impuestos. Noche en Manaos.



Días 11º y 12º. Traslado al lodge, situado en plena selva, donde se desarrollarán diversas actividades que permitirán disfrutar del espectacular entorno natural de la Amazonia.



Día 13º. Regreso a Manaos y salida en vuelo hacia Salvador de Bahía. Recepción, traslado y alojamiento en la ciudad.



Días 14º y 15º. Estancia en Salvador de Bahía.
La ciudad de Salvador de Bahía tiene una atmósfera especial y es la más africana de las ciudades de Brasil. Después de efectuar una visita de medio día a la ciudad, quedarán todavía muchas cosas por ver y muchos lugares donde entretenerse. Según el gusto de cada cual habrá que andar por las calles, comprar artesanía en el Mercado Modelo, visitar el fuerte San Marcelo, los museos, la catedral...y la iglesia del venerado Senhor do Bonfim. Y, claro está, ir a cualquiera de las playas que se encuentran en los alrededores.



Día 16º. El viaje termina y es hora de regresar. Desde Bahía salida en avión hacia Río, donde conectar con el vuelo a Madrid, que llega a destino en la mañana del día 17º.

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