Birmania, país de pagodas milenarias

Te gustará

Pasear al atardecer entre las miles de pagodas de Bagan, que brillan bajo la luz dorada.

Navegar por el lago Inle y observar a la gente cultivar sus pequeñas parcelas flotantes.

Conocer a los birmanos, sonrientes y acogedores.

 

Día 1. Salida de Madrid con destino Bangkok. Noche a bordo.



Día 2. Llegada a Bangkok y conexión con el vuelo a Yangon. Recepción, traslado y alojamiento en el hotel.
Yangon es una ciudad parada en el tiempo. Su centro, de trazado colonial y con nobles edificios de ladrillo, ha quedado tal como lo dejaron los ingleses. Tras un descanso, se visitará la ciudad y habrá ocasión de detenerse en el lugar más señalado: la pagoda de Shwedagoon, uno de los templos más venerados del budismo, al que acuden en peregrinación desde todos los confines de Asia. Noche en Yangon.



Día 3. Un vuelo por la mañana conducirá hasta Bagan.
A orillas del río Ayeyarwadi, Bagan se extiende por una superficie de 42 kilómetros cuadrados sembrada de ruinas que forman uno de los conjuntos arqueológicos más impresionantes del mundo. Sus más de dos mil templos, dispersos entre el río y las colinas, y los cambios de luz producidos por el declinar del sol a medida que avanza el día, causan una gran impresión. Un recorrido por la ciudad y por sus inmediaciones para visitar alguna de las aldeas que la circundan ocupará el día. Noche en Bagan.



Día 4. El recinto arqueológico que da fama a Bagan será objeto de una visita en la que habrá que elegir los templos y los lugares más atractivos. Tras ella, por la tarde, se efectuará una navegación por el río Ayeyarwadi para conocer el paisaje de las orillas y la vida de los campesinos que viven en ellas. Noche en Bagan.



Día 5. Traslado al aeropuerto y salida en vuelo regular con destino Mandalay.
La Mandalay actual se construyó para servir de capital al imperio. A su alrededor se hallan otras poblaciones que fueron también capitales antes de Mandalay y que conservan todo el atractivo. Se empleará el día para visitar Amarapura, con su larguísimo puente de teca y su monasterio -el mayor de Birmania- , las colinas de Sagaing, con sus templetes blancos dispersos por las laderas, y Ava, con su impresionante monasterio Bagayar y sus típicos paisajes de arrozales y palmeras. Noche en Mandalay.



Día 6. No sería completa la visita a Mandalay sin haber navegado por el río Ayeyarwadi hasta llegar a Mingun, donde se encuentra una impresionante pagoda que pretendió ser la mayor de la tierra, aunque nunca llegó a terminarse. Entretanto, presume de un curioso récord: dice poseer la mayor campana sin fisuras del mundo.

Tras la excursión en barco, por la tarde se visitarán en la ciudad la pagoda de Kuthodaw y el monasterio de Swenandaw para terminar el día viendo el atardecer desde las colinas que bordean la ciudad y desde las que se divisa el valle del río. Alojamiento en Mandalay.



Día 7. En avión se llegará a Heho, desde donde emprender el camino al lago Inle. En sus aguas se han construido aldeas y casas, se han creado huertos, se celebran mercados... Tomando un barco, se disfrutará de la navegación y se contemplará la actividad de las gentes que hacen del lago un lugar de vida. Alojamiento en el lago Inle.



Día 8. Estancia en el lago Inle.
El mercado flotante es un espectáculo lleno de animación. A él acuden quienes viven en las inmediaciones del lago. Habrá que visitarlo, lo mismo que los pueblos que se asientan en las orillas y que ofrecen al visitante un panorama lleno de peculiaridades.



Día 9. Después del lago, es hora de regresar a Yangon. Habrá que volver al aeropuerto de Heho y salir hacia la capital, a donde se llega a media mañana. Yangon será el lugar de despedida de Birmania. Hasta la tarde, se dispondrá de coche y conductor para aprovechar el tiempo y visitar lo que pudo quedar pendiente al principio del viaje. Luego, un avión llevará a Bangkok y allí se hará conexión con el vuelo hacia Madrid, que tiene su llegada el día 10 a primera hora de la mañana.

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