Un Marruecos diferente

Sugerencias

Te proponemos una ruta por el Atlas marroquí, una región distinta. Sus imágenes contrastan con muchas de las que tenemos de Marruecos. Los valles del Alto Atlas, poblados por bereberes, son una barrera entre las llanuras del norte y el Sáhara, y ofrecen un estilo de vida y una cultura muy diferentes de las del resto del país. 

Desde hace miles de años, Marruecos habita en nuestra imaginación como un lugar lejano y exótico, un país esculpido por sus míticas ciudades, como Fez o Marrakech, y por el eterno desierto que aguarda a sus puertas. Marruecos es los zocos laberínticos, el barullo de los mercados, los vendedores de alfombras, el calor que se aferra a las suelas de los zapatos y la llamada a la oración retumbando entre callejones solitarios.

Efectivamente, Marruecos es todo eso. Pero también es mucho más que la suma de estas postales, es menos simple y de mucha mayor riqueza que esas pinceladas típicas. Cuando uno se sumerge en la realidad del país, descubre la inmensa variedad de tradiciones y paisajes que se esconden entre sus laderas, y que reciben con sonrisa acogedora y brazos abiertos a aquellos que se quieran adentrar en sus entrañas menos transitadas.

1puerta.jpg

En esta sugerencia de viaje, te proponemos una ruta por la región del Atlas marroquí, una zona distinta de todas las demás. El Atlas son, en realidad, tres cordilleras (el Altas Medio, el Alto Atlas y el Anti-Atlas) que dividen el interior de Marruecos en franjas de tierras bajas. El Alto Atlas, al que se puede acceder fácilmente en menos de una hora desde Marrakech, es la más dramática de estas cordilleras, y también cuenta con el pico más alto de todo el norte de África, el Jebel Toubkal (4.167 metros), y la mayor estación de esquí del continente africano.

Los valles del Alto Atlas, poblados por bereberes, forman una barrera física e histórica entre las llanuras del norte y el pre-Sáhara, y presentan una cultura muy diferente de la del resto del país. La población bereber es, además, muy diferente de la que uno se puede encontrar en el mundo urbano marroquí, como también se distingue profundamente de las regiones de tradición árabe, localizadas sobre todo en la costa y el oeste de los Atlas.

2.Sonrisa.jpg


Marrakech

Empezamos la ruta en Marrakech, la Ciudad Roja. Con sus mil años de historia, Marrakech debe su origen más a los bereberes que a los árabes, pues se conformó como lugar de encuentro e intercambio entre distintas tribus del Atlas y las caravanas procedentes de los antiguos imperios de Mali y Songhai. Aún hoy podemos observar, en el corazón de la medina, la gran plaza de Yamaa el Fna, un amplio espacio abierto que lleva siglos siendo el escenario de mercaderes, acróbatas, músicos, bailarines y cuentacuentos. No nos detendremos en este espectáculo de ciudad, pues de ella el lector ya tendrá una imagen formada, y lo que aquí nos proponemos es mostrar un Marruecos diferente.

3.Marrakech.jpg


Toubkal

Saliendo desde Marrakech, nos dirigimos hacia Toubkal, la región estrella de cualquier senderista que se precie en Marruecos. En el Macizo Toubkal se encuentran los picos más altos del Atlas, y los paisajes más dramáticos. Excepto en invierno, cuando el área entera se cubre bajo un manto profundo de nieve, se puede hacer senderismo durante todo el año, y viendo paisajes que cuesta creer sean los mismos de una estación a otra. En primavera, los montes del Atlas resuenan cargados del agua deshelada de las montañas, y el paisaje se vuelve verde y lleno de vida. El verano trae consigo un sol abrasador, pero debido a la altura las temperaturas permanecen tolerables. El otoño, por su parte, viste los bosques con su paleta de rojos, naranjas y ocres.

4.Toubkal.jpg

Los pueblos de esta región montañosa presentan un contraste profundo con los de carretera que habremos pasado al salir de Marrakech. Aquí, los asentamientos bereberes parecieran colgar de las montañas, mostrando un crecimiento orgánico de construcción en terrazas, como si las casas brotaran de la roca. La población local también es fácilmente distinguible de la de la ciudad.

El tiempo a pasar en Toubkal deberá depender de los paseos que se quieran hacer. Hay todo tipo de excursiones, desde las más sencillas y de unas pocas horas, hasta trekkings de mucho nivel y varios días de duración.

5toubkaltrek.jpg


Ouarzazate

Tras experimentar el Toubkal en su mayor esplendor, nos dirigiremos hacia Ouarzazate, una ciudad de gran importancia histórica y localizada en un estratégico cruce de caminos, lo que le concedió su poderío. Lamentablemente, nada queda de esta ciudad histórica, y el visitante no deberá esperar más que arquitectura contemporánea y la gran Meca del cine marroquí: Ouallywood. Sin embargo, Ouarzazate sigue siendo un lugar excelente para la exploración de la región, con sus kasbahs y ksour, sus valles y el gran desierto al sur. 

6Ouarzazate.jpg

De camino a Ouarzazate, pasamos por la Kasbah de Ait Ben Haddou y la de Telouet, dos grandes exponentes de esta arquitectura defensiva de adobe en Marruecos, tras cuyos muros la población se ha protegido de los enemigos durante siglos. La Kasbah de Ait Ben Haddou es una de las mejor conservadas de todo el país, aunque a lo largo de nuestro viaje veremos otras no menos impresionantes. 

7Ait Ben Haddou.jpg


Skoura

Antiguamente, para cuando las caravanas llegaban a Skoura los camellos debían de estar ya muy faltos de agua tras dos meses cruzando el desierto. Aquí, los mercaderes tuareg del desierto descargaban sus mercancías, que luego habrían de continuar su ruta a través del Atlas Medio hasta llegar a la capital imperial de Fez.

En la actualidad, Ouarzazate es el corazón económico de la región, pero Skoura mantiene sus trazas de un pasado diferente. Aquí se encuentra la Kasbah Amridil, posiblemente la más completa y bella del país, y símbolo ilustre de las fortificaciones en adobe de esta región.

8.Skoura.jpg


Boulmene du Dades

Tras una incursión en la kasbah de Skoura, seguimos camino a través del valle de Dades, la ruta histórica principal entre el desierto y los centros de intercambio del Tifilalt en los oasis. La Garganta de Dades presenta un escenario dramático e impresionante, con sus altos acantilados de caliza y sus extrañísimas formas, resultado de milenios de erosión. Aquí, las casas contemporáneas se mezclan con los ksour, los “castillos” de los bereberes, y según se sigue la ruta, el paisaje de campos y valles voluptuosos y ondeantes se va convirtiendo en caídas repentinas y precipicios profundos.

9.Dades.jpg


Tinerhir

Nuestro camino continúa hasta Tinerhir, una ciudad de paso que ha crecido mucho en los últimos años con arquitectura funcional y poco bonita. Sin embargo, si uno necesita un descanso después de los más de 50 km desde Boulmene du Dades, deberá dirigirse al extremo oriental de la población, en el que se encuentra un palmeral de oasis que se despliega como un abanico verde sobre la arena. A su alrededor, encontraremos kasbahs semiderruidas y  la Madrasa Ikelane, construida en el siglo XIX y con una bella cúpula encalada que aún se puede atisbar. Al norte del pueblo, también podremos ver el Ksar Asfalou, en el que una vez estudiaron judíos y musulmanes bajo el mismo techo.

10.Tinerhir.jpg


Erfoud

Nuestra siguiente parada será Erfoud, donde uno siente por primera vez la verdadera proximidad del desierto, con ráfagas de viento cargadas de arena adentrándose por las calles, y la más absoluta oscuridad en el caso (bastante frecuente) de que haya cortes de luz. En octubre, se celebra en Erfoud el festival de los dátiles, y el lugar se convierte en un espacio de negocios y festividades verdaderamente frenético, con música y bailes tradicionales.

A cinco kilómetros de Erfoud se encuentra asimismo el Ksar M’aadid, y otro punto de interés del pueblo será su magnífica industria de mármol – una piedra negra de muy alta calidad y llena de fósiles (especialmente nautilinos y orthoceras de forma cónica).

11. Erfoud2.jpg


Merzouga

Las dunas de Erg Chebbi, en Merzouga, son una de las míticas imágenes de Marruecos. Estas dunas se extienden de norte a sur a lo largo de 28 kilómetros, con 7 de ancho en su punto más extenso. Alzándose hasta alturas de 150 metros, estas inmensas colinas de arena junto a la frontera con Argelia son las mayores del país, y satisfacen con creces nuestras expectativas de cómo debe ser el desierto de verdad. El resultado, sin embargo, puede ser que Merzouga se sienta menos como el “desierto profundo” y más como un circo sahariano, con turistas occidentales tocados con turbantes haciéndose fotos con los “hombres azules” del desierto junto a sus camellos. Para evitar esto, es recomendable ir en los meses de menor flujo turístico, especialmente en enero y febrero.

12.Merzouga.jpg


Zagora

Zagora está situada en los confines del exuberante valle de Drâa, en el camino de las caravanas que se dirigían a Tombuctú. Éste es el último asentamiento antes del desierto y las primeras dunas, las de Tinfou, y será un buen punto de salida para explorar este inmenso mar de arena. 

13.Zagora.jpg


 

Viajes a medida a Marruecos
De Fez a Marrakech por el Atlas >

Un viaje que propone la visita a dos ciudades imprescindibles - Fez y Marrakech- y un largo recorrido en coche por el Atlas, para disfrutar sus paisajes y pueblos y conocer el desierto.

9 días / pedir presupuesto
Del corazón de Marruecos al mar >

Este viaje propone un recorrido en coche para visitar Marrakech y otros lugares llenos de encanto: Essaouira, en la costa y Taroudant, junto al Atlas.

7 días / pedir presupuesto
Fez y Marrakech >

Un viaje breve, con estancias en las dos ciudades más interesantes del país: Fez y Marrakech. Traslados interior en coche.

 

5 días / pedir presupuesto
Fin de semana en Marrakech >

Una estancia en Marrakech para explorar con calma la ciudad, un paraíso que mantiene la vida tradicional llena de sabor y ofrece arquitectura espléndida, mercados llenos de interés y una gastronomía refinada.

 

4 días / pedir presupuesto
Marruecos, con niños >

Un viaje tranquilo pero lleno de sorpresas y emoción para hacer en familia conduciendo un coche de alquiler, tocando algunas ciudades imperiales, pero sobre todo llegando hasta el desierto para ver dunas, oasis y montañas y alcanzando el mar para que nada resulte aburrido.

10 días / pedir presupuesto
Cómo hacer un viaje a medida
+

Todos nuestros viajes son a medida y están pensados para viajar con la máxima libertad. Son viajes individuales, que puedes hacer en pareja, en familia o con un pequeño grupo que organices.
Te proponemos una colección de viajes para que tu elijas uno y lo adaptes a tus deseos. Puedes modificar a tu elección la duración total, el tiempo que quieres estar en cada lugar del itinerario, el medio de transporte, el tipo de hotel... Tú lo decides todo.

Si tienes un proyecto de viaje diferente y no encuentras en nuestro catálogo nada que te encaje, consúltanos y lo organizaremos para ti. Pídenos un presupuesto con total libertad.