Países Balcánicos

Sugerencias

Reconozco que mi idea de los países Balcánicos, como la de mucha gente, se basaba en referencias negativas: el aislamiento de la época comunista o la posterior guerra de los Balcanes. Sin embargo este viaje por Albania, Macedonia, Kosovo y Montenegro me ha permitido cambiar esta idea y comprobar que estos países tienen una situación estable sin perder la pureza y frescura que busca el viajero.

La herencia cultural, junto al clima y a la posibilidad de recorrer cuatro países vecinos parecidos y a la vez distintos me animaron a conocer los Balcanes, y sin duda ha sido una gran experiencia.

Albania

Fue el primer país que visitamos, al que llegué sin saber muy bien qué esperar. Conocimos la capital, Tirana, para mi sorprendente por la convivencia entre religiones (igual que en todo el país). Mezquitas, iglesias y museos se alternan sin mayor problema en una ciudad de sensible mayoría musulmana.

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Después, recorrimos el litoral Adriático haciendo paradas de una jornada en las localidades costeras de Durres y Vlore, y más tarde nos adentramos en el interior para conocer Berat y Gjirokaster. 

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De fundación griega, Durres es considerada la ciudad más antigua de Albania. Su puerto es uno de los más grandes del Adriático y atrae un importante turismo ruso y polaco. No pudimos resistirnos, de camino a Vlore, a conocer la antigua ciudad corintia de Apollonia. La visita aunque breve mereció la pena.

Berat fue conocida como “la ciudad museo” y no es de extrañar, por tanto, que la Unesco declarara su centro histórico Patrimonio de la Humanidad. En ella pudimos disfrutar de un agradable paseo por los márgenes del río Osum y subir al castillo amurallado, muy bien conservado.

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Una de las curiosidades de este recorrido por Albania fue saber que el kanún, antiguo código de honor, aún sigue en vigor en las zonas remotas del norte, como el Valle de Valbona, para fijar cómo proceder en caso de afrenta. 

Macedonia

Continuamos el viaje cruzando la frontera de Macedonia, mucho más pequeña que Albania, con una población de cultura y origen muy mezclada. El 30% son albaneses.

Dedicamos un día a conocer la ciudad de Ohrid, donde nos quedamos asombrados por la belleza del inmenso lago a cuyas orillas se asienta y que comparte con Albania. Desde la iglesia de Sant Jovan Bgoslov Kaneo disfrutamos de unas vistas increíbles del lago y los paisajes de bosque mediterráneo de la región.

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La siguiente parada fue la capital macedonia, Skopie (ciudad natal de la Madre Teresa de Calcuta). Enseguida se aprecia a simple vista la división entre la parte más moderna, dudosamente “decorada” con monumentos y estatuas grandilocuentes de Alejandro Magno o su padre Filipo, y la antigua.

Nos dejamos llevar por las calles de esta última mayoritariamente musulmana, donde la protagonista es la animada vida callejera, con la gente bebiendo té en las terrazas.

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Kosovo

País relativamente joven, pues su independencia de Serbia fue en 2008, su historia sin embargo se remonta tiempo atrás y prueba de ello se halla en el distrito de Peć, donde visitamos dos monasterios que por sí solos justifican el viaje.

La primera visita es al Monasterio de Visoki Dechani, protegido aún por fuerzas internacionales. Se encuentra en un lugar sagrado para los serbios, que en alguna ocasión ha sido objeto de ataques. Habitado por monjes cristianos ortodoxos, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la calidad de sus frescos y como valioso ejemplo del renacimiento de la pintura bizantina.

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También declarado monumento medieval histórico, el Monasterio ortodoxo serbio de Grachanitsa acoge a 24 monjas que llevan a cabo en él trabajos de pintura de iconos, costura y otros quehaceres.

Montenegro

El último país que visitamos, independiente desde 2006, es el más desarrollado turísticamente, con una importante oferta hotelera en la costa adriática.

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En los alrededores de su capital, Podgorica, se encuentra uno de los viñedos más extensos de toda Europa, con uva autóctona. Allí visitamos una bodega de vino emplazada en un antiguo hangar de aviones de la época yugoslava.

El final de nuestro viaje fue Kotor, una ciudad amurallada a orillas del mar poblada de edificios de estilo veneciano y múltiples iglesias y castillos. Sus paisajes montañosos nos deslumbran y nos invitan a volver algún día para descubrir sus secretos.

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Los paisajes, la gastronomía y la sensación de seguridad que nos acompañó durante todo el trayecto son los puntos fuertes de este viaje, que nos ha permitido descubrir y saborear la historia, cultura y cercanía de las gentes de Albania, Macedonia, Kosovo y Montenegro.

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Viajes a medida a Montenegro
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Descansar, tomar el sol y recorrer en pequeñas etapas el litoral de Montenegro es el propósito de este viaje con fuerte sabor a Mediterráneo.

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