Embajada a Tamerlán. La ruta de Samarcanda

Embajada a Tamerlán. La ruta de Samarcanda

Editorial Miraguano
Año de edición 2016
ISBN 978-84-7813-442-7
Tipo Literatura de viajes y relatos
Páginas 259

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Ruy González de Clavijo (? - 2 de abril de 1412) fue uno de los primeros madrileños ilustres de la historia. Fue camarero del rey castellano Enrique III quien le encomendó la tarea de establecer una embajada con la corte de Tamerlán con la intención de crear una alianza para guerrear contra los turcos. González de Clavijo partió del Puerto de Santa María (Cádiz, España) el 22 de mayo de 1403 en compañía de un fraile y un escudero y luego de pasar por Rodas, Constantinopla y Trebisonda, desembarcó allí para proseguir su viaje por tierra a través de las tierras que hoy día pertenecen a Turquía, Iraq e Irán, para terminar penetrando en la Gran Bukaria (actual Uzbekistán) cuya capital, Samarcanda, albergaba la corte del famoso conquistador turco-mongol. Tras su llegada a la corte de Tamerlán en septiembre de 1404, González de Clavijo presenció la partida del guerrero en su campaña contra China, pero Tamurbec (como el castellano llama al mongol) murió en febrero de 1405 antes de entrar en China, y su muerte puso fin prematuro a su viaje con la incautación de los bienes y presentes que González de Clavijo había llevado para agasajar al mongol durante las purgas posteriores a la muerte de Tamerlán; así que, en la práctica, la embajada de los castellanos fue un fracaso. Decepcionado, González de Clavijo, regresaría a Castilla donde arribó en marzo de 1406. Tras su viaje González de Clavijo siguió al servicio de su rey, aunque más tarde volvió a su patria chica donde murió, siendo enterrado en la iglesia de San Francisco el Grande. La casa de González de Clavijo en Madrid se ubicaba cerca de la Plaza de la Paja y con el tiempo pasaría a formar parte de la familia Vargas y actualmente todavía lleva el nombre de estos últimos. El relato de los viajes de González de Clavijo hasta Samarcanda entre los años 1403 y 1406, escrito por el propio viajero y recogido bajo el título Embajada a Tamerlán es una de las joyas de la literatura medieval castellana, y es en muchos aspectos comparable al célebre "Libro de las Maravillas del veneciano Marco Polo escrito casi un siglo antes.