Viaje al sur de África

Joaquín

Este es el diario de un viaje que he realizado en agosto de 1999 junto con mi amigo Javier de Cádiz. Volamos de Madrid a Ciudad del Cabo, desde allí cogimos un autobús a Windhoek y allí nos unimos a un safari en camión por Namibia y parte de Botswana, acabando en las cataratas Victoria. Desde allí nos movimos en autobús por Zimbabawe y pasamos de nuevo a Sudáfrica para acabar en Johannesburg, desde donde cogimos el vuelo de vuelta a España. Todo ello en 20 días.

Espero que sirva de ayuda a los que planeéis hacer algo similar y de entretenimiento a los que no lo hagáis.

30.VII.1999. Viernes Viaje de ida

Salimos de Madrid (Barajas) a las 14,40, con solo 20' de retraso. El vuelo, con Turkish Airlines (106.000 ptas. i/v con Viajes Zeppelin) dura más de 4 horas hasta Estambul. Hemos facturado las maletas a Estambul por si se pierden o algo. Pronto nos damos cuenta de nuestro error: al llegar a Estambul, tenemos que salir de la zona internacional para ir a recoger las maletas y facturarlas otra vez a Capetown. Para eso, técnicamente, tenemos que "entrar en Turquía", o sea, que nos hacen sacar el visado de entrada (10 USD), aunque solo sea para estar 2 horas.

Moraleja: factura directo y confia en el destino. Salimos, recogemos las maletas y esperamos en el aeropuerto. Hay un par de cafeterías, tiendas de recuerdos (delicias turcas, te de manzana...) y mucha gente. Hace calor. A las 23.45 sale nuestro vuelo a Capetown.

31.VII.1999. Sábado Ciudad del Cabo

Aterrizamos en JBG (Johannesburg) a las 9.00 (misma hora que en España). Estamos una hora en el aeropuerto para que bajen algunos pasajeros. Quedan asientos libres y podemos tumbarnos a dormir un rato, ya que durante la noche ha sido dificil. A las 10.00 despegamos hacia CPT (Ciudad del Cabo / Capetown). Vuelvo a ver la tierra roja de Africa. De JBG a CPT es todo plano, no se ve una sola montaña y está poco poblado.

La llegada a CPT es espectacular. Se ve toda la Table Mountain, el mar, las playas... Al pasar por aduanas me dicen que mi billete de vuelta no es válido, que le falta una de las hojas autocopiativas. Resulta que en Estambul, al ir a facturar, me han arrancado una hoja de más. Afortunadamente, nada más pasar aduanas hay un empleado de Turkish Airlines esperándonos. Le han comunicado ya el problema desde Estambul y dice que no me preocupe, que está todo controlado. Yo, por si acaso, había hecho fotocopias de todos los billetes, así que por lo menos tengo la fotocopia. Espero que pueda volver... En la sala de llegadas del aeropuerto nos espera el del albergue que habíamos reservado (Ambler's Backpackers) Lo había reservado desde Madrid por e-mail, y quedé con el para que fuera a recogernos. Siempre es agradable tener a alguien esperándote a la llegada. Nos montamos en la furgoneta y nos lleva al centro, donde está el albergue. Por el camino nos va contando cosas sobre la ciudad, qué ver, seguridad... Llegamos sobre las 13,30. Al ser sábado no se ve mucha gente por la calle en el centro de CPT. Es una zona de oficinas y los fines de semana no hay mucho movimiento. Curiosamente, no se ve gente blanca andando por la calle, solo en coche. La poca gente que se ve andando son negros.

Dejamos las cosas en el albergue y salimos a dar una vuelta. Ya es algo tarde para comer (13.30), así que cogemos un taxi colectivo para ir hasta el pie de la Table Mountain, a coger el teleférico que lleva a la cima. El taxi (pequeña furgoneta monovolumen) va parando por el camino, así que vemos los barrios de los alrededores. Nos cobra 7 rands (1 rand = 25 ptas. Cambiador de Moneda) El centro es pequeño (7x7 manzanas aprox) y casi todo es moderno, salvo algún edificio del siglo XIX; la gente suele vivir en las afueras, en barrios residenciales. La ciudad se extiende por las faldas de la montaña, y parece que el nivel social es proporcional a la altura en la que vives. Primero pasamos por Bo-Kaap, un barrio musulman-asiático con casitas pintadas de colores, de 1 planta. Más arriba se ven casas residenciales, aunque no se ve mucho, porque tienen unas vallas muy altas y, a veces, alambradas. En todas hay bien visible una alarma y un cartel indicando la agenccia de seguridad que vigila la casa. El minibus que nos lleva se queda tirado a la mitad, y tenemos que seguir andando unos 15 minutos hasta la estación del funicular. El paisaje es muy mediterráneo. Se ven pinos, geranios... El funicular tarda unos 5 minutos y cuesta 45 rand. La cabina es redonda y el suelo giratorio, así se puede ver todo alrededor sin moverse. La subida es espectacular, unas vistas increibles. Arriba hay una tienda de souvenirs y un bar. Normalmente hay niebla y no se ve mucho, pero ese día estaba totalmente despejado. Se ve toda la península de CapeTown al sur (al fondo el Cabo de Buena Esperanza y, más allá, la Antártida; esto último no llega a verse, claro) y toda la Bahía al norte La llanura que hay arriba es enorme, con poca vegetación, tipo "tundra". Se ven por todos lados unos roedores pequeños, los Rock Dassies, que comen de la mano de los turistas. Me siento al borde de la Table Mountain mirando al norte y contemplo todo Africa a mis pies. Mentalmente imagino el viaje que nos queda por delante. Me pongo los cascos del walkman, me subo el cuello del forro polar (hace frío aquí arriba) y se me olvida el tiempo.

A eso de las 4 bajamos otra vez. Cogemos un minibus colectivo que nos lleva al Victoria & Albert Waterfront, que es un reciente centro comercial y de ocio que han hecho restaurando un antiguo muelle comercial. De hecho, aun entran y salen barcos en el muelle, lo cual le añade mucho atractivo. Es como un típico "Mall" americano, con restaurantes (especialmente de marisco), tiendas de ropa, de comida, cafés. En una agencia de viajes reservamos un crucero de 1 hora en velero por la bahía para mañana domingo. Volvemos al centro. En la puerta del waterfront hay unos minibuses que te llevan por muy poco dinero hasta la estación de autobuses del centro. Volvemos andando desde allí al albergue. Allí nos recomiendan un sitio para cenar, The Africa Café. Es un restaurante pequeñito, decorado muy africano, en tonos tierra... donde te ponen un buffé libre africano. Consiste en pequeños platos de distintas partes de Africa, cuya composición y origen te explican al servírtelos. Puedes repetir tantas veces como quieras. Sale por unas 2.000 ptas y es una buena manera de empezar a conocer Africa.

1.VIII.99. Domingo Intercape Mainliner

Amanece nublado y un poco más fresco. Hace viento; al fin y al cabo, aquí es invierno. Vamos andando a la estación de autobús, que está a 5 minutos. Está todo desierto, pero no se siente uno inseguro. En la estación cogemos el shuttle que nos lleva otra vez al waterfront. Allí nos dicen que, debido al mal tiempo, han quitado el barco de las 11 y saldrá otro a las 12.30. Como vamos un poco pillados de tiempo, nos sentamos a desayunar allí y pasamos de barco. A las 11.30 volvemos al albergue, pagamos (130R por la doble y 40 R c/u por el transfer desde el aeropuerto). Vamos andando a la estación de bus y allí cogemos el bus Intercape Mailiner. Esta es la única forma directa de ir de CPT a Windhoek por tierra en transporte público, ya que el tren no une estas dos ciudades. Es un bus de 2 pisos, cómodo y con una tripulación de 6 ó 7 personas. El equipaje lo facturas como en los aviones y va en un remolque aparte. Los asientos son cómodos, aunque no hay mucho espacio para las piernas. El paisaje a la salida de CPT es muy bonito, verdes prados con vaquitas, granjas... A las 2 horas se suben unas montañas y se entra en un valle con naranjos y otros frutales. Allí se para unos 15 minutos en una gasolinera. Compramos agua, frutos secos (melocotones, albaricoques...) y biltong (carne seca, parecido a nuestro jamón serrano, aunque más seca) en bolsas. Es ideal para picar cuando te aburres. Durante el trayecto del Intercape van pasando las azafatas ofreciendote te y cafe gratis. Hay bebidas frias tambien, pero de pago.

Al salir del valle se entraya en un páramo con matorrales bajos y grandes extensiones. No hay casi tráfico. Volvemos a parar en otra gasolinera. Anochece a eso de las 18.00. A las 20.30 se estropea el bus en Springbok. Por lo visto, pierde aceite. Hace viento y mucho frío. Como no sabemos cuánto tardarán en arreglarlo, no nos atrevemos a sentarnos a cenar ni nada. Empieza a llover. Nos ponemos en marcha otra vez a las 22.00. A las 22.40 llegamos a la frontera. Los trámites son rápidos. No hace falta visado (para españoles). De vuelta al bus dormimos un rato. Llegamos a las 7.00 (6.00 hora local). Amanece.

2.VIII.99. Lunes Windhoek

Se supone que deberían recogernos del albergue Rivendell en la estación de bus, ya que al hacer la reserva se lo especificamos, pero allí no hay nadie. Llamamos por teléfono, pero no lo cogen. Depués de 1/2 hora cogemos un taxi hasta el albergue Rivendell. Llamamos al timbre, pero no contestan (son las 7.30). A 3 manzanas de allí hay otro albergue, el Chameleon. Probamos suerte llamando allí. Es un chalet de 1 planta con un patio trasero. Nos abren y nos dicen que aunque no abren hasta las 8, podemos esperar en una sala. Entramos y vemos que hay más gente esperando. Resulta que venían tambien en el Intercape y a ellos sí que los han recogido. Nos ponemos un té en la cocina. Allí puedes cocinar los alimentos que compres y guardarlos en la nevera. Tienen siempre agua caliente y bolsitas de te y nescafé para el que quiera. Cogemos 2 camas (literas) en un dormitorio, que son 30 dolares namibios (1 N$ = 25 ptas. Cambiador de Moneda). En el patio hay 2 comadrejas sueltas que corretean por ahí, y un perro blanco. Hace viento en Windhoek (se pronuncia vantuk). De hecho, el nombre de la ciudad significa "lugar con viento".

Es una ciudad moderna, de casas bajas, casi todas chalets, algunos de estilo colonial aleman. Tiene un centro "moderno" con edificios altos y una sola calle principal (Independence Av.) donde se encuentra todo (bancos, tiendas, restaurantes...). Se puede ver todo en una hora o dos. Los semáforos para peatones son curiosos; duran en verde unos 5 segundos, así que tienes que cruzarlos corriendo. Al final ya pasábamos de ellos y cruzábamos a la aventura (como le gente de allí).

A media mañana volvemos al albergue a descansar un poco. A las 14.00 nos va,os a comer al "Joe's Beer House", que está en Independence Ave, pasada la estación de tren hacia las afueras, a unos 700 metros. Tiene un jardin decorado en plan cabañas de madera y sirven buffet de carnes y alguna ensalada. Hay avestruz, springbok, kudu... Se puede comer todo lo que quieras. Nos sale por unas 1.700 pelas, incluida bebida. Luego vamos a dar un paseo por la parte alta de WHK (Christuskirche, Alte Feste, Tintenpalast...) El sol se pone a las 17.00, así que nos vamos pronto a dormir. En el albergue nos dicen que ha habido disturbios en Katima Mulilo (franja del Caprivi), así que han cerrado la carretera hacia Victoria Falls. Hace bastante frio por la noche.

3.VIII.99. Martes Namib Naukluft

Nos levantamos a las 6.15 para ir al Safari Hotel a reunirnos con el grupo del viaje de 12 días que hemos contratado con Karibu Travel. Somos 14 personas en total; es un grupo de habla inglesa, aunque vamos 4 españoles y una italiana que vive en Nueva Zelanda pero habla español porque ha vivido en Uruguay (Gabriella). Hay un guía, Jimmy, y un cocinero, Paulus (Poli). Salimos a las 8.00 hacia Sossusvlei, en el Parque del Namib-Naukluft, en pleno desierto del Namib. Por el camino se ve mucho desierto montañoso. Aparte de un par de carreteras, todo en Namibia son pistas de arena, aunque en bastante buen estado. No vemos casi ningún coche durante las 5 horas que dura el viaje. El camión es un Mercedes algo antiguo, pero muy cómodo por dentro con 4 filas de 4 asientos. No hace mucho calor.

A las 13.30 llegamos a Sesriem, el camping desde el que se visita Sossusvlei. Está enmedio del desierto. Hay varios cercados de piedra, cada uno alrededor de un arbol, donde se acampa. Comemos al llegar unos sandwiches y ensalada. Cada uno ayuda algo a hacer la comida y friega sus platos después. El guía nos enseña cómo montar las tiendas y luego montamos cada uno la nuestra, por parejas. Son tiendas grandes para 2 personas donde se cabe de pie incluso. Nos dan también colchonetas donde poner los sacos de dormir que llevamos.

A las 17.00 salimos en camión hacia la duna de Elm, que está muy cerca del camping. El camión nos deja al pie de la duna, y desde allí subimos andando. La mejor forma de subir, al menos a esa hora, es descalzo, ya que la arena no quema y es muy agradable cómo se te hunden los pies en tanta arena. La subida dura unos 40 minutos. La vista desde arriba merece la pena, ves toda la inmensidad del desierto a tus pies, estás como enmedio de la nada. La arena es de color naranja rojizo y la cálida luz del atardecer la hace aún más rojiza. Vemos la puesta de sol desde arriba. Anochece enseguida, así que volvemos al camping y cenamos unos chuletones a la parrilla. Hace frio. Nos acostamos pronto.

4.VIII.99. Miércoles Sossusvlei

Nos levantamos a las 4.30 (sí, DE NOCHE). Vamos a ver la salida del sol desde la Duna 45, la más famosa de Sossusvlei. Al llegar, nos encontramos con mucha gente que ha tenido la misma idea que nosotros, por lo visto esto es una atracción turística típica y todo el mundo viene a la misma hora. Subo descalzo como ayer, pero a las 5.15 de la madrugada hace un frío que pela. Al llegar arriba hundo los pies en la arena, que está más calentita. Al bajar, lo hago corriendo en plan kamikaze por la pendiente más empinada. Es una gozada, se te hunden los pies hasta la rodilla. Lo malo es que se baja en 10 segundos lo que has tardado 15 minutos en subir. Volvemos al camión y tomamos un te para entrar en calor. Luego vamos al final del valle, a Sossusvlei. Llegamos sólo hasta el parking de 2x4, ya que el camión no es 4x4 y no podemos pasar por las pistas de arena. El resto del camino (5 kms) hay que hacerlo andando. Tardamos 1 hora y media porque es un camino de arena, y es muy pesado andar por él. El paisaje es como un mar de arena roja, de vez en cuando se ven orix a lo lejos. Al volver hacemos auto-stop y nos coge un todo-terreno, con el que llegamos en 15 minutos, pero dando tantos botes que no sé si es mejor ir a pie. Volvemos y comemos a las 13.00.

Después hay tiempo libre, así que me ducho, me afeito, me voy a la piscina y me tomo una birra. Hace calor fuera, mucho calor, pero el agua está helada (debe venir de un manantial subterráneo o algo así). A las 16.30 vamos a ver el Cañón de Sesriem. Es pequeñito, se ve en media hora. Volvemos a las17.30. A las 19 cenamos. Hay mucho tiempo libre entre actividades. Lo dedico a leer, dibujar, ducharme, beber cerveza viendo el atardecer sobre las dunas...cosas que no se hacen cotidianamente, pero que son importantes. El cielo está aún más estrellado que ayer. Nos acostamos a las 20.30. Estamos cansados después del madrugón.

5.VIII.99. Jueves Welwitschias

Nos levantamos a las 7. Desayunamos y desmontamos las tiendas, ya que salimos hacia el Valle de la Luna. A la hora de salir paramos en Solitaire. Como su nombre indica, está en medio de la nada más absoluta. En el mapa lo ponen como un pueblo, pero es sólo una gasolinera con 4 casas y un restaurante. Pedimos tarta de manzana, que está muy buena. El resto del día, hasta las 19.00, lo pasamos en la carretera, por un paisaje casi desértico. De vez en cuando vemos avestruces y orix. Paramos a comer a las 12.00, y luego en Valle de la Luna para ver el paisaje, un desierto de rocas y montes sin fin. Me recuerda algo a Lanzarote. Por la tarde acampamos en medio del desierto, en una hondonada entre colinas, en plan salvaje. Después de montar las tiendas vamos a ver la Welwitschia Mirabillis, una planta que parece un estropajo sucio, pero que dicen que es muy antigua (más de 2.000 años las más antiguas). Toman el agua del rocío de la mañana. Son tan sensibles sus raíces que si pisas el suelo a menos de 2 metros se estropean las raíces.

A las 18.00 volvemos al campamento. Cenamos a las 19.00 y luego hacemos un fuego de campamento. Aquí no hay duchas ni agua y el servicio está a 30 metros, en una cabina con una fosa séptica. Por los alrededores se ven huellas de animales. El guía nos recomienda que si necesitamos ir al servicio por la noche y alumbramos con la linterna un par de ojos rojos en la noche, nos volvamos. ¡Creo que no haré la prueba!

6.VIII.99 Swakopmund

A las 8 salimos hacia Swakopmund, que está a unos 20 kms. Por la mañana temprano hay mucha niebla. WK es una ciudad de veraneo con chalets de 1 sola planta con palmeras y casas de estilo colonial alemán. En invierno hace mucho frío, pero es agradable y tranquilo. Tiene encanto, dicen que en verano es muy popular y viene gente de todo el pais. Damos una vuelta y subimos al Torre de la Biblioteca, desde donde se ve toda la ciudad: a un lado el Océano Atlántico, al otro el desierto del Namib con sus dunas. Aquí se nota aun más que en Windhoek la influencia alemana. Se habla alemán en todos lados, hay tiendas de antigüedades de la época colonial... Nos metemos en una cervecería y parece que estemos en Munich. Tomamos Leberkäse y Bratwürste con Sauerkraut. A las 13.00 cogemos una avioneta (una CEESNA para 4 personas, para ir a ver la Costa de los Esqueletos hacia el Norte hasta Kaokoland y volver (3 horas y media en total). El día está nublado, se ve todo muy gris, pero bien porque volamos bajo. De vez en cuando se ven pescadores de caña que llegan a las playas desiertas en Todo-Terreno y pasan allí el día pescando. También se ven, aunque menos, barcos pesqueros varados en la playa. El paisaje es algo monótono. Se vuela sobre Cape Cross y se ve desde el aire la colonia de leones marinos, que es inmensa. A la altura de Kaokoland entramos hacia el interior, sobrevolando un paisaje desértico muy bonito, surcado por lechos secos de ríos. Nos dice el piloto que de vez en cuando se ven elefantes, jirafas ... Nosotros solo vemos Orix. Luego tomamos más altura, sobrevolamos Damaraland y pasamos por encima de Spitzkoppe, una gran formación rocosa de 1.829 metros que surge como de la nada en medio del desierto. Aterrizamos al atardecer. Volvemos al Camping y nos damos una ducha.

Salimos a dar una vuelta por Swakopmund. A pesar de ser viernes por la noche las calles están desiertas. Hay 3 bares y 4 restaurantes. Todo cierra a las 18.00h (abren a las 8.00h de la mañana). Vamos a recoger la ropa que dejamos por la mañana en la lavandería. A las 19.00h vamos todo el grupo a cenar a un restaurante de la playa que se llama “Lighthouse Pub” (está al lado del faro, claro). Está decorado en estilo marinero, con mucha madera, y tiene grandes cristaleras que dan al mar. Los mejillones están muy buenos, y el pescado (una especie de bacalao) también.

7.VIII.99 Cape Cross

El “concierto de cremalleras” empieza a las 7.30h. Ya no necesitamos poner el despertador: como nos acostamos a las 20.30-21h, dormimos 8-9 horas y nos despertamos a las 6-7. Desayunamos en la cabaña del guía. Salimos de Swakopmund por la carretera de la costa hacia el norte. Vamos primero a Cape Cross.

En este lugar desembarcó en 1846 el primer portugués (Diego Cao) que llegó a estas costas y hay una cruz (padrao) que lo conmemora, en honor al rey Joao II de Portugal. Hay miles de leones marinos, que hacen un ruido ensordecedor. El olor es insoportable, como si entraras en un urinario gigante, todo muy concentrado. Te puedes acercar bastante a las focas por los trozos donde la valla está rota, pero si intentas tocarlas se defienden.

El camino hacia Damaraland sigue siendo desértico, árido. Comemos en Uis, un poblado minero semiabandonado, con un bar en el que ponen música country y hay mineros en la barra ahogando sus penas en cerveza. Por la calle los niños te venden piedras que encuentran por ahí, tipo cuarzo... No son buenas pero, bueno, pues les das veinte duros y ya está, un recuerdo para tu sobrino. Seguimos camino hacia Khorixas. Antes de llegar al camping, vemos unos elefantes del desierto, que se han acercado a beber agua en una granja del camino. Son 3 y no parecen asustarse de nuestra presencia; son gris pardo y casi se confunden con el paisaje.

Acampamos en el camping “Aba-Huab Camp Park”, cerca del lecho seco del rio Huab. Realmente es sólo un kiosco de bebidas y unas duchas (aunque no siempre hay agua) en medio de la nada. Al llegar hace mucho viento, nos cuesta más poner las tiendas. Tras la cena, nos tomamos una cerveza en el bar y nos vamos a dormir.

8.VIII.99 Damaraland

Nos levantamos a las 6. No hay agua. Desayunamos, recogemos y vamos a ver los “Organ Pipes”. Son unas estructuras de basalto en forma de columnas, que recuerdan a los tubos de un órgano (de ahí su nombre). Son como la “Calzada de los Gigantes” de Irlanda, pero en pequeñito. Luego nos dirigimos a Twyfelfontein, donde hay pinturas y grabados de bosquimanos. El paisaje es muy bonito, con grandes rocas rojizas. Hay una fuente natural de la que no siempre sale agua (de ahí su nombre, Fuente de la Duda).

De ahí vamos al Bosque Petrificado, una llanura donde se ven troncos de árboles (pinos...) petrificados y algunas welwitschias. A 25 km. de Outjo nos quedamos sin gasolina. El guía tiene que hacer auto-stop hasta la gasolinera más próxima, que está en Outjo. Tarda una media hora. Aprovechamos para hacernos una foto de grupo. A las 17.00h entramos en el Parque de Etosha. El parque lo cierran a la puesta del sol (18.00h), así que nos quedamos en el camping de Okaukuejo, el más occidental. Esto ya sí es un camping en condiciones, con piscina, supermercado, bares, lavanderías... Al lado de donde acampamos hay una charca que iluminan por la noche adonde van los animales a beber. Está montado un poco en plan circo, con gradas, focos... pero es interesante ver cómo se acercan a beber todo tipo de bichos y como se interrelacionan en medio “natural”. Cenamos chuletas y salchichas a la parrilla. Luego pedimos un cubata en el bar de la piscina y nos sentamos a ver bichos. Llegan elefantes, oryx y rinocerontes. Hay gente que se queda toda la noche viendo bichos. Me voy a dormir a las 21,00h. Ya no hace tanto frío por la noche.

9.VIII.99 Etosha

Tras desayunar dejamos el camping de Okaukuejo y salimos a ver animales desde el camión. Se ven springboks, kudus, impalas, cebras, jirafas, ñus y hasta leones. El parque es muy árido y hay poco tráfico (comparado con los parques de Kenya, donde hasta hay atascos). A las 13.00 h comemos en el camping de Halali, el central. Es un poco peor que los otros, aunque también tiene piscina y charca de animales. Me doy un baño antes de comer. En la zona de la comida nos encontramos con un grupo de Katanga Travels. El camión es algo peor y la comida es más “de batalla”, pero la media de edad del grupo es muy inferior y parece que tienen más marcha. A veces se echa de menos algo de cachondeo en un grupo tan “anglosajón”. Seguimos dando vueltas por el parque hasta las 14.00h, cuando llegamos al camping de Matunomi, al este del parque. Algunos del grupo vuelven a salir con el camión a ver más bichos. Yo me quedo en la piscina, leo y pinto un poco. La piscina es pequeñita, pero muy agradable, con cesped y una barra de bebidas.

A las 18.00h voy a ver la puesta de sol desde la charca de los animales. Hay solo jirafas y algún chacal, pero de vez en cuando salen de los juncos bandadas de pájaros, que forman grandes nubes. Javier ha ido a ver la puesta de sol desde la torre que hay a la entrada del camping, que creo que tiene una vista preciosa. Nos acostamos a las 20.30h

10.VIII.99 Popa Falls

Hoy salimos de Etosha. Vamos hacia el Este via Tsintsabis y Rundu. No es el camino con mejores carreteras, pero vamos algo retrasados y cogeremos este atajo por pistas para llegar antes. Hemos oido que hay disturbios en la franja del Caprivi y no sabemos si nos dejarán pasar por allí o tendremos que dar un rodeo por Botswana.

En Rundu, cerca de la frontera de Angola, me compro una mochila nueva (la mía naranja no aguanta más remiendos ni imperdibles). Me cuesta unas 1.000 pelas. Cambiamos los dólares namibios, que fuera del pais no sirven para nada. El único dinero que se puede usar por todo el sur de Africa son los dólares USA y los rand de Sudáfrica. Rundu es un pueblo pequeño en la frontera, pero tiene bancos, gasolineras, supermercados... Comemos por el camino, bajo un árbol a un lado de la carretera. A las 15.45h llegamos a Popa Falls. Lo de Falls (Cataratas) es un decir, no son más que rápidos muy suavecitos. Pero es un cambio agradable ver agua, vegetación y hasta cesped después de tanto desierto. La zona del camping es agradable, al lado de las “cataratas”. Hay mucho riachuelo y si vas hasta el rio puedes encontrar algún nativo que te de una vuelta en “mokoro”.

Nos encontramos con un grupo de 8 catalanes que vienen haciendo nuestro itinerario en sentido inverso. Nos damos consejos mutuos sobre el camino ya recorrido. Ellos han alquilado 2 todo terrenos y lo hacen por libre. Nos dicen que el alquiler de coches es carísimo, y solo les compensa por ir en un grupo numeroso. Han estado en el Parque de Chobe, y nos dicen que atravesándolo en coche se ven muchos elefantes, y muy cerca. Después de la cena nos pasamos por sus tiendas y charlamos un poco alrededor del fuego.

11.VIII.99 Botswana

Nos confirman que no es recomendable pasar por el Caprivi y el guía decide ir dando un rodeo por Maun y Nata, en Botswana. En 15 minutos llegamos a la frontera con Botswana. Cambiamos la hora (+1 en Botswana). Pasamos la aduana de salida de Namibia. Al lado de la valla de la frontera hay un cráneo de elefante que es casi tan grande como yo. Hacemos los papeles para entrar en Botswana, pero parece que falta algún papel (al ser un camino no previsto, parece que la agencia Karibu no tenía muy controlados los papeles que hacen falta para pasar por esta aduana. Pasa una hora, otra, otra... y nuestra desesperación aumenta, sobre todo porque no sabemos exactamente qué pasa, qué falta, qué podemos hacer (creo que nada, esperar). Intentamos hacer una votación entre nosotros para ver si decidimos ir por la franja del Caprivi a pesar de todo, pero al ser un grupo poco cohesionado, de edades tan distintas y eso, no llegamos a ningún acuerdo. Al final pasamos, tras !7 HORAS¡ de espera. A las 16.30 salimos por fin de Namibia rumbo a Maun. A las 18.00h se pone el sol. Aunque las carretera son rectas y solitarias, es peligroso conducir de noche, porque se te cruzan animales (burros, vacas...) en la carretera. A las 21.00h llegamos a Maun. Vamos a un camping donde nos espera un delegado de Karibu Travels, que nos da disculpas sobre el retraso, aunque no nos convencen mucho. Nos tienen preparada una cena rápida y nos acostamos pronto, que mañana tendremos que madrugar.

12.VIII.99 Chobe

Nos levantamos muy pronto, a las 4 de la madrugada. Salimos hacia las 5 hacia Kasane vía Nata. Las carreteras son asfaltadas, rectas y solitarias. Se ven árboles sin hojas a los lados. Al principio parecen quemados, pero luego te das cuenta de que aquí es invierno y que por eso se les ha caído la hoja. Por el cielo tan azul y el tiempo templado cuesta creer que sea invierno. Llegamos a Kasane a las 12.30h (7 horas y media de viaje).

Comemos a las 14.00h, tras instalarnos en el Chobe Safari Lodge (en la zona del camping, no en los bungalows), La vegetación aquí ya es más selvática, es todo más húmedo. Por la tarde cogemos un bote por el río Chobe durante 3 horas. Es un río amplio, con las orillas muy despejadas. Se ven búfalos pastando, hipopótamos, cocodrilos, elefantes y muchos pájaros. La puesta de sol es espectacular, se refleja por todos lados en el rio y es de un rojo muy intenso.

Cenamos a las 19. Vamos a tomar una cerveza en la terraza del Lodge y nos acostamos pronto para compensar el madrugón de hoy.

13.VIII.99 Victoria Falls - 1

Nos despierta los pájaros a las 6. Estamos en la jungla. A las 8.10h pasamos la frontera Botswana-Zimbabwe. Para entrar en Zimbabwe hay que pagar 30 US $. A las 9.30h llegamos al pueblo de Victoria Falls. Vamos a la calle principal, Parkway, donde está prácticamente todo (restaurantes, agencias multiaventura, bancos...). Cambiamos dinero (1$Zim = 4 ptas). Contratamos una excursión con canoa por el río Zambezi con Bundu Adventures (70US$). Vamos con el camión al Camping Inyathi, que está un poco a las afueras (10-15 minutos andando) pero es mucho más bonito que el Municipal, aunque éste es muy muy céntrico. Montamos las tiendas y a las 11.30 volvemos a Parkway para empezar la excursión con canoa. Incluye lunch que tomaremos por el camino. Nos llevan en un camión hasta Zambia (15 minutos) donde está el hangar donde tienen su base las excursiones de Bundu.

Las canoas son hinchables, para 2 personas, muy estables. Javier se monta con el guía y yo con otro del grupo. El paseo dura unas 2 horas y media. Paramos a la hora de empezar para tomar la comida en una isla de arena en medio del río. Es fácil remar una vez que se coordinan los 2 ocupantes de la barca. El sol pega fuerte, conviene llevar una gorra. Después de comer pasamos algunos rápidos, pero son muy pequeñitos. Te mueves un poco, pero no hay ningún riesgo. Vemos jirafas, hipopótamos y algún elefante a lo lejos. Al acabar nos recoge el camión otra vez y volvemos a través del Mosi-Oa-Tunya National Park. “Mosi-Oa-Tunya” (El humo que truena) es el nombre que los nativos daban a las cataratas antes de que viniera Livingstone y decidiera que era más apropiado ponerle el nombre de su querida reina. En el parque se ven rinocerontes, jirafas y muchos impalas. Es agradable porque no hay casi nadie. Como somos solo 6 en el camión, nos subimos al techo y vamos sentados fuera viéndolo todo.

Antes de pasar otra vez a Zimbabwe paramos en el lado de Zambia de las Cataratas para verlas desde allí. Se ve una puesta de sol preciosa. El ruido del agua es fuerte y el agua que se levanta es tanta que parece que estés dentro de una nube; te empapas. Desde Zambia se pueden ver las cataratas desde más cerca, pero no se ven completas, solo la parte “derecha”. El parque lo cierran a las 18.00h, así que tenemos que verlo muy deprisa. La frontera la cierran a las 20.00h. Tras pasar la frontera (teníamos visado de 1 dia, que no te cobran) vamos a ver el hotel “The Kingdom”, uno nuevo recién construido, muy “yanqui”, imitando una construcción de piedra tipo ruinas del Gran Zimbabwe. Dentro hay centro comercial y máquinas tragaperras. Sacamos 2 billetes de 1ª clase para el tren que va hasta Bulawayo mañana por la noche (9 US$).Vamos a cenar al Hotel Sparyview. Tomamos cola de cocodrilo empanada. Tiene aspecto de rodaja de merluza, pero sabe a pollo.

14.VIII.99 Victoria Falls - 2

Nos levantamos a las 7, desayunamos, nos despedimos del grupo (nuestro safari en grupo acaba hoy) y nos vamos al centro a dar una vuelta. Dejamos las mochilas en la consigna de la estación (15Z$), que es un contenedor habilitado para consigna. La estación es bonita, pequeñita y con sabor colonial. Está al lado del Hotel Victoria Falls. De hecho, tienen comunicación directa a través de una puerta que hay a la mitad del andén.

Volvemos a desayunar en el Pink Baobab, capuccino y muffin. Vamos luego a echar un vistazo por las tiendas de souvenirs y comprar regalos. Le compro a paloma un collar de huesos de avestruz. en Parkway. Luego vamos al centro comercial “Elephant Walk”, cerca de Livingstone Way, por detrás del Ilala Lodge. Es un centro comercial pequeñito, con un patio en el centro, muy agradable para tomar un café y curiosear por tiendas “étnicas”. Comemos allí, en el “Croc & Paddle”, un restaurante muy sencillito y muy moderno (tienen e-mail e internet), donde tomamos cocktail de cocodrilo, filete de kudu y brocheta de impala. Por la tarde vamos a ver las cataratas desde el lado de Zimbabawe. Cuesta 20US$ entrar en el parque. Es caro, pero merece la pena, es impresionante. Se pueden ver las cataratas en toda su anchura, la estatua de Livingstone y el salto del Bungi Jumping desde el Zambezi Bridge. A las 16.30h me voy a tomar el “5 o’clock tea” en el Hotel Victoria Falls. Es como trasladarse a principio de siglo, a la época colonial. El hotel es precioso, un edificio de madera blanca con varios pabellones, todo rodeado de impecable cesped británico, con una magníficas vistas (al fondo se ve un trozo de las cataratas, con el puente). El té es muy completo (té, agua caliente, leche, nata, sandwiches, pastas, bollos, mantequillas, mermeladas...) y vale 160Z$(unas 500 pelas). Merece la pena, porque con eso ya cenas. Del hotel voy a la estación de tren, donde me espera Javier, que se quedó un poco más de tiempo viendo las cataratas. Compramos en el andén agua, pan y huevos duros, por si acaso. El compartimento no tiene mucho encanto, pero al menos son sólo 4 literas y te ponen sábanas, mantas, almohada... Compartimos viaje con un personaje muy curioso. Es un canadiense de 76 años, casado con una española (hablaba perfectamente español) que, desde que se jubiló, viaja todos los años 4 ó 5 meses por el mundo en autobuses, trenes,,, Este año está haciendo Africa y lleva 2 meses, desde Kenya hasta Sudáfrica. Viaja solo y se conoce ya medio mundo. Cenamos a las 21.40h en el vagón restaurante. Cuesta unas 500 pelas, 2 platos, postre y café. No es una comida excelente, pero el camarero-cocinero es muy simpático y echamos un buen rato allí. Este es un tren viejo más que antiguo, no conserva el encanto que tiene el tren de Mombassa a Nairobi.

15.VIII.99 Bulawayo

Llegamos tarde a Bulawayo, a las 10.00h, tras un retraso de 3 horas, ya que el tren está parado un buen rato a la entrada de Bulawayo, sin que nadie sepa explicar el por qué. Nos recoge una furgoneta del Africa Sun Lodge, el albergue donde dormiremos hoy. Cogemos un dormitorio doble, aunque también hay dormitorios comunes, para poder descansar bien. Dejamos las mochilas y desayunamos por segunda vez (en el tren tomamos unos sandwiches de atún y quesitos El Caserío que traía yo en la mochila.

Como hemos llegado con retraso, no hemos podido contratar ninguna excursión de las de día entero al Parque Nacional de Rhodes Matopos, así que contratamos una para nosotros 2 solos con el Sr. Kruger, el boss del albergue. Es de ½ día y nos cuesta 40US$. Salimos a las 12 con un LandRover del albergue, de techo descubierto. Comemos por el camino unas empanadas y zumo de fruta. El parque es muy bonito, con unas rocas enormes redondeadas por la erosión, pero no es nada espectacular. Vemos pinturas rupestres y la tumba de Cecil Rhodes. Está en una colina de piedra que domina todo el parque, a la que él mismo llamó “World’s View” y que escogió para que fuera su tumba, ignorando las tradiciones nativas que tenían esa colina como sagrada y arrebatándosela a sus genuinos propietarios para erigir ese monumento en su honor. Junto a su tumba, aunque lo suficientemente separadas para que no le hagan sombra, están las tumbas de su amigo/amante el Dr. Leander Starr Jameson y del Primer Ministro de Rodhesia Charles Patrick J. Coghlen. Hay también un monumento a los 34 soldados caidos con Allan Wilson y la “Shangani River Patrol”.

Volvemos al albergue y descansamos un rato. Intentamos ir a cenar al restaurante “Cape to Cairo”, pero está cerrado los domingos. Acabamos comiéndonos una pizza en el albergue (600 pelas). Hace fresco por las noches.

16.VIII.99 Great Zimbabwe

Me levanto a las 6.30. Tomo un té y salgo a las 7.45h hacia Masvingo, para ver las ruinas del Gran Zimbabwe. Javier se queda hoy en Bulawayo para reservar el autobús o avión a Johannesburg. A ver cómo se defiende él sólo en inglés. Cojo un “chicken bus” (autobús local) que tarda 3 horas y media a Masvingo (400 ptas.) La estación de bus es muy auténtica, repleta de gente, minibuses, buses con las maletas en el techo, vendedores de huevos duros, plátanos, naranjas, maíz... Allí mismo cojo un minibús que va lleno hasta los topes hacia las ruinas. Me toca ir de pie los 45 minutos (unas 40 ptas.) que dura el viaje. Me dejan a 2 km. de las ruinas, en un cruce de caminos. Me meto por una carretera que sale a la derecha, atravesando el “Great Zimbabwe Lodge” y llego a la entrada del recinro. Cuesta 5US$ entrar. Las ruinas son impresionantes, todo muros de piedra de aproximadamente metro y medio de ancho por 5 ó 6 de alto. Me recuerda a Micenas, en Grecia. Hay puertas, pasadizos, recintos amurallados, acrópolis... El paisaje es muy bonito, con plantas de aloe por todos lado. En el Museo pueden verse los totems con pájaros con pies de mamíferos (una especie de esfinges de 1 metro de alto), que son ahora el símbolo de Zimbabwe. A la acrópolis no subo, porque voy un poco pillado de tiempo. Al “pueblo típico” que hay al fondo no voy porque me parece una turistada. Hago auto-stop para salir del recinto y me llevan hasta la parada del minibus.

Cojo el primero que pasa (lleno hasta arriba, claro) y llego a Masvingo a las 14.00h. Me meto en el bus hacia Bulawayo, pero, como es normal en Africa, éste no sale hasta que no se llene, así que tengo que estar sentado dentro casi 2 horas. Para colmo, se me acerca un borracho ofreciéndome drogas y empeñado en que conozca a su hermana (ya me puedo imaginar para qué) y tengo que acabar invitándole a una cerveza. Compro plátanos, aguacates y naranjas en puestos de la estación.. A las 15.45h salimos. Va tan lleno que hay gente de pie en los pasillos. Tarda 4 horas y llega ya de noche. Cojo un taxi y me voy al albergue. Javier me cuenta lo que ha hecho durante el día: tenemos ticket para el bus de Translux (unas 4.000 ptas.) que sale esta misma noche a las 23.55 hacia Pretoria. Cenamos algo (quesitos, fruta...) y a las 23,40h nos acompaña el Sr. Kruger en su furgoneta a coger el bus. El Sr. Kruger trata a todos sus huéspedes como a sus propios hijos (“Si yo fuera a España, me gustaría que hicierais lo mismo por mí”, dice), es un encanto. El bus es grande, pero no tan bueno como el Intercape Mainliner. Hace frío.

17.VIII.99 Johannesburg

Amanecemos a las 6 en Beitsbridge, en la frontera de Sudáfrica. Tardamos 1 hora y cuarto en pasar la aduana, entre sellar pasaportes y revisar las maletas. El paisaje es muy verde aquí, con granjas, cultivos... A las 9.30h paramos media hora en Pietersburg para desayunar. Se ve todo mucho más “occidental” por aquí. A las 12.35 llegamos a Pretoria. Nos bajamos allí y cogemos un taxi al aeropuerto, que está a 52 km. El aeropuerto de Johannesburg es pequeño, del tamaño de Barajas más o menos, y no hay muchos asientos ni sitio donde esperar. Cambiamos dinero, dejamos las mochilas en consigna y esperamos hasta las 18.20h, a que se pueda facturar el equipaje. Esta vez facturamos directo a Madrid, para evitar sorpresas. Una vez pasado el control de pasaportes hay un montón de tiendas de Duty-Free. Hay mucha gente. Aprovecho para hacer las compras de última hora. Tomamos un café con leche en una cafetería “italiana”(el único café decente que hemos tomado en todo el viaje) y embarcamos a las 19.40h.

18.VIII.99 Viaje de vuelta

A las 6 (7.00h en Turquía) llegamos a Estambul. Allí vamos al mostrador de tránsito y, tras esperar más de media hora, nos dan la tarjeta de embarque. Hay mucha gente y hace mucho mucho calor. El vuelo lleva retraso, embarcamos a las 10.20h en vez de a las 9.50h. Tras 4 horas y pico llegamos a Barajas (Madrid), donde acaba nuestro viaje.