Vuelta a España: Mallorca y Menorca

Macarena Mena

10-6-2013

¿En Barcelona hay césped? Pregunta Romeo de camino en la Marchenera. Quiero sentarme en ese banco rojo, dice Romeo, en una gasolinera donde paramos a comer. La siguiente parada tenía columpios, pero tan incómodo estaba con la tripa que no los disfrutó. “Pedito, no bebas agua”, le decía a un perro. Vio molinos y túneles pero el último tramo se hizo pesado. Con Pacho y Hugo tampoco interactuó demasiado con sus botas de agua en la playa, y luego una película Felliniana con la cena en casa de Betty: que si la tía se fue de paseo a buscarnos, que si Margarita llegaba a cinco minutos de irnos, que si los niños se iban con el abuelo a una Creperie (Hugo con dos amigos ingleses), Betty contándonos a matacaballo cosas de Menorca y sus planes para mañana con una monja… Ya en el barco Romeo preguntaba que si teníamos cama, el pobre, ya muy cansado. Y aquí está en su carrito dormido entre nosotros.

 

11-6-2013

Mahón

¡Casas de barco! Dice Romeo al llegar al puerto de Mahón. En la terraza donde tomamos café se entretiene con un loro al que luego dan de comer. En los Mercados del pescado y de todo la gente le dice cosas, le canta y hasta le regañan por dar vueltas a un muestrario de gafas. También le ofrecen queso típico que no quiere.

 

En el de pescado hace caca y luego, aunque cansado, cambia de carácter. Se queda dormido de camino a la Explanada y no ve los columpios ni los ponis. Nos regala un momento de aperitivo cervecero antes de ir a ver la casa de la tía María donde ya se despierta. “Mira como yo”, dice de un hombre que va en pantalón corto y manga corta en el Museo de Menorca. Luego nos recorremos la parte antigua y en el Portal de Son Roc, Romeo se divierte a pleno sol en unos columpios. Me gustan las casitas con ventanas verdes como me había dicho mi tía. A Romeo le gusta ver barcos desde los distintos miradores y bajar todas las cuestas que encuentra. Cerca del mercado de nuevo nos compramos un helado que Romeo come con afán. Se monta en los columpios mientras preparamos la cena, pero ya está muy cansado. De paseo por el puerto cae después de la foto con la sirenita. Aunque se vuelve a despertar con la música en las plazas y el ajetreo del coche en Sa Mestide, que lo hacemos fatal.

 

12-6-13

Sa Mestide. Precioso el pueblo y la calita, sitio muy recomendable de furgoperfecto. Y además con columpios donde enseguida Romeo quiso ir. Desayuno de banquito de cara al mar aunque Romeo está algo inapetente, creemos que por muelas. Es Grau, paseo por el Parque Natural de la Albufera cantando canciones de animales y luego nos mojamos los pies en la playa. Romeo cae y nosotros aprovechamos para comer y descansar.

En el Faro Fauritz Romeo dijo que quería ver el farol, y en la laguna temporal vio un “palo barco”. Paseamos con elcoche por San Lluis que Romeo dormía, con ventanitas verdes y en Punta Prima un helado que Romeo devolvió, sigue raro con el tema dientes. En Biniveca, un acierto recordando tiempos de cena con las primasen el Restaurante piscina “Es Furat”.Buscamos el sitio de David en Binifuller, pero como no lo encontramos continuamos en coche a San Clemente. Otro paseo desde la Marchenera para acabar en Cala en Porter, calita tranquila, donde cenamos con luna pequeñita, creciente, mientras Romeo dormía. Muy recomendable furgoperfecto con columpios y buena calita.

 

13-6-13

Romeo nos buscaba a uno y otro y no terminaba de amanecer, no sabemos si por la noche medio toledana o porque sigue medio malo con las muelas de arriba. Hasta las 11 no nos pusimos en marcha. Alaior, Romeo quería columpios, así es que se quedó con Carlos en ellos, mientras yo la pateaba: catedral barroca y calles con ventanitas verdes, pastelerías y la Escuela de Grabado donde poder mear. Aparcamos cerca del mercadillo de las huertas urbanas. Es Mercadell, comimos muy agusto en el Restaurante Las Vegas mientras Romeo dormía. Fábricas de queso a las afueras. Nos dio tiempo incluso a recorrer el casco antiguo con su afluente de río seco, tres pequeños puentes y callecitas techadas que lo atravesaban, el aljibe donde los vecinos pueden recoger 10 litros de agua, la iglesia y los huertos vecinales. Aparte de la pastelería Sucrer donde la gente compra ensaimadas a tutiplén y Romeo quiso un pastel (perra). Subaida nos encantó, el proceso de elaboración del queso, con los terneritos, vacas y gatos que Romeo llamaba, la sobrasada que probó. Producen queso de 9-11, ordeñan vacas a las 5, y en la tienda se puede comer queso y embutido con botella de vino desde 3 euros a 6.Dormimos en Faro Cavallería y allí también nos remojamos en una calita. Romeo no, que estaba fría, decía. Cuando se escondió el faro dijo que el “cielo también se movía” por el haz de luz del faro sobre el mismo. Contando estrellas, vimos aviones, cenamos… y noche toledana no sabemos si por la gran siesta.

 

14-6-13

Cala Pregonda. Romeo no quería cambiarse como siempre y nos ha costado salir. Pero en la cala recomendada, que aunque temprano ya había un par de personajes meditando, nos hemos dado un baño reparador en aguas cristalinas. Luego en el bar restaurante con vistas al paisaje el café tras las ensaimadas. Fornells no nos asombró tanto como esperábamos: Romeo jugó por fin en un parque como quería y yo me di un baño desnuda en una piscina de mar con su escalerita y todo y un agua cristalina que me llamaba a bañar.Ideal. San Boues muy turístico. Paseando a Romeo para dormirle, en un coche, he visto a una guiri de videoconferencia con su “amado”?¿ Romeo me ha dicho que “los abuelos se cansan mucho porque los niños juegan solitos” ¿¡ Estamos de media pensión en un Hotel de la Cadena Barceló con muchos guiris y decoración de los Picapiedra.

 

15-6-13

Después de descansar de hotel y media pensión muy satisfactoria, continuamos ruta para visitar Torre d´en Gaumes, que en contra de lo que decía la guía cerraban a las 2 y costaba 3 euros. El lunes es gratis. No tenía muchas taulas pero a Romeo le ha gustado meterse en las cuevas. Es Mitjorn Gran desde el coche no es muy bonito.
Ferreries tiene calles y casas típicas que Romeo recorre pasito adelante, pasito atrás imitando a los lugareños. Me gustan los visillos en las ventanas. Lo siguiente sería Cala Mitjana donde pensábamos dormir, aunque el parking del fugoperfecto estaba cerrado y lo tuvimos que dejar en otro a 1 km. Eso sí, había como decía, dos zonas de mesas de picnicantes de llegar, pero no encontramos los servicios. Había parque infantil cerca con sombra.Romeo disfrutaba en la mochila con papá y con la arena, “arenar” decía, de la playa. Se lo pasó pipa. Había un personaje buscando tesoros de la gente olvidadiza con buzo y un aparato. Cenamos y dormimos en el parking con luna media. El acostado muy trágico. Carlos dijo que eran las últimas vacaciones en furgo.

 

16-6-13

Decidimos ir a Cala Macarella antes de que empezaran a llegar los domingueros. Unos ciclistas del lugar nos indican el Camino de Caballos. El agua sucia y con algas. No nos bañamos, pero Romeo disfrutó con la arena y nosotros del paisaje y tranquilidad. De regreso paramos a tomar café aprovechando el sueño de Romeo en el “Restaurante Mirador” de Cala Galdana (coca 2,40, café 2,10) y luego baño: yo en las rocas de detrás (idílico) y Carlos en la playa bajando por los escalones del restaurante. Torrellafuda y Torretrencada (ésta última tiene una taula espectacular y un merendero actual donde cenar o comer, ideal). Sa Caleta, lugar de furgoperfecto pegando a Ciudadela que nos cuesta encontrar, pues lo que pone como playa Sa Caleta no es playa como tal sino acantilado. Así es que acabamos en un par de playitas urbanas con 3 restaurantes y cenamos en uno de ellos, “Can Carrió”, donde Romeo obtiene su primer chupachús que le regalan.

Creo que la playa urbana donde hemos estado se llama “Santandria” tiene wc, ducha y hasta patos, ideal para niños y para darte un baño mañanero.

 

17-6-13

Ciutadella recuerda un poco a la parte medieval de Barcelona con el Ayuntamiento, Castillo, Casa del Governador,“Ses Voltes” (una calle porticada donde se hacía antes el mercado), el pequeño mercado en la Plaza Libertad con los embutidos y quesos. Luego tiene una Avenida Comercial rodeando la antigua y el puerto antiguo con muchos restaurantes demasiado turísticos. Me gustó las casas de colores y las ventanas típicas. Comimos de empanadas y cocas (yo el guixols de queso) en la Plaza de la Explanada donde Romeo cuando se despertó pudo jugar con columpios. En “Montaner” habíamos comprado para desayunar unas deliciosas ensaimadas. De camino a casa de Silvia, en Algaraiens, paramos en Punta Nati, y al comprar agua tuvimos un percance pues al aparcar estalló el cristal posterior. La casa de Silvia pertenece a un conjunto de tres casas cuyo dueño es un mahonés que veranea allí. Ahora le ha salido trabajo en Tarifa a Silvia de profe de un colegio alternativo y combinarán el verano aquí vendiendo fotos en los mercadillos con el invierno allí en el cole. Es una casa blanca baja con chimenea en salón y cocina, donde Roberto juega a sus anchas por el campo y Romeo jugó con su cama elástica y sus perros.

 

18-6-13

El desayuno esta mañana ha estado espectacular, en la terraza, charlando con Silvia que llegó de un mercadillo de 12 horas en Fornells.

Tras el agobio de no encontrar el puerto de los ferries y la pena de Romeo por irnos de casa de Silvia embarcamos. Romeo comió gusanitos, paseó por la cubierta con su padre y yo me mareé. Luego se enfadó muchísimo porque no fuimos a ver una grúa que había en el puerto o qué se yo. Claro que cayó dormido nada más meterle en el coche y nosotros aprovechamos para hacer la compra, gasolina y pasar por Alcudia.

Nos gustó sus calles impolutas, con casas y ventanas típicas y la muralla medieval. Muchas tiendas de artesanía y guiris. En la oficina de turismo se puede descansar en mesas con aire acondicionado. Y en la Biblioteca Pública de la calle Torre entrar en los baños y descansar también en el bonito patio. Nos tomamos un helado de almendra, de la 

Mallorquina del Mercadona. Faro Formentor nos gustó por ver delfines y el paisaje montañoso. Romeo iba a ver las cabras. Pollença lo vimos desde el coche: puente romano chiquitito y alguna casa. Acabamos en Cala San Vicens (Cala Molins) una zona de veraneo con un hotel grande que nos obsequió con música en directo; baños, duchas y algún barecillo donde tomar una copa. El furgoperfecto también lo ocupan otras furgos.

 

19-6-13

Por la noche dijo Romeo que los barcos de vela bailaban al son de la música.

Inca, para dejar arreglando la Marchenera. Calle peatonal comercial y una iglesia grande más mercado renovado. Romeo se lo pasa pipa bajando y subiendo por las escaleras mecánicas. Encontramos sitio de menú, “Ca´s Metge Nou”, 8,50,cuando se duerme. Un lujo rico, rico en la calle Alcudia. Arroz de pescado y lomo tombet. La torta de queso un poco sosa. Fornalutx, pueblo montañero para acabar el largo recorrido de curvas y paisaje de montaña. Un ciclista australiano le regala a Romeo 3 euros si los coge de una fuente. Carlos le alza para que los coja. Monedas que se ha sacado de una bolsa de plástico¿¡ Con esto se comprará luego un helado (su primera compra). Elige uno de chocolate pero no hay. Acaba con un sándwich de nata y chocolate que le elijo yo. Todo esto en Bunyol, pueblo al que llegamos con el tren de Sóller, donde compramos también la famosa coca de patata. Romeo se divierte con los túneles del tren, aunque su difícil etapa nos hace desesperar por momentos. Ej: no quiere ponerse los zapatos cuando llegamos, no cambio, no lavarse los dientes… Ahora duerme mientras vemos el baloncesto en un hotel.

El Puerto de Sóller de mañana no es tan espectacular como de noche, dice Carlos. Romeo se lo pasa bien en los columpios con mamá mientras papá recoge. Romeo ha aprendido a pedir deseos cuando se le cae la pestañas. Le encanta escuchar Duncan-Dhu en el coche. Perra porque quería helado para desayunar. Sóller lleno de turistas, café caro en la Plaza de la Constitución. Casas modernitas y una luna que le gusta a Romeo tallada en piedra. Difíciles de aparcar todos estos pueblos de la tramontana con muchas curvas. Veo “Un paseo por Mallorca” en una librería.

 

Deià,  antes de llegar para gran sorpresa mía vemos la Casa de Robert Graves con jornada de puertas abiertas hasta las 2, así es que nos da tiempo a entrar gratis. Un regalo caído del cielo. Un video muy ilustrativo al inicio y luego la Casa, donde además Romeo hace por fín caca, y luego la recorre divertido. Leo detalles curiosos. Le gusta tocar objetos como cajitas, puntas de flechas, canicas… mientras escribe. En un cuarto aloja su imprenta donde edita sus litros y le pasan a máquina los borradores. Necesita silencio total para escribir. Veo la papelera con tachones y una botella de wisky. Un espejo a la entrada donde su mujer hacia el último repaso antes de salir. Naranjos, limoneros en el jardín…. En Deia no encontramos restaurante para comer y acabamos con una de nuestras ensaladas en la puerta del Ayuntamiento.Luego descubriría un parquecito ideal con dos bancos y un tobogán. Acceso de escalera desde la carretera (al lado de un edificio municipal) y desde el interior del pueblo (al lado de una señora que vendía zumo de naranja). De Sóller por lo visto, famosos los zumos, Romeo se bebió uno. Los calles adornadas con banderines de San Juan y farolillos hechos con botellas de plástico. En el cementerio la tumba del escritor. Romeo se divertía pisando las lápidas que no tenían nombre como le había dicho su padre. Al lado del parquecito un gallinero donde Romeo se lo pasó en grande llamando y observando a gallinas, patos y pollitos. “¿Qué era lo rojo que tenían debajo del pico?” Que si con eso hacía ki-ki-ki-ki… Valldemossa demasiado turístico. Unos guiris nos regalaron un ticket de aparcamiento y nos salió gratis. Cambiamos el granizado de almendra con coca de patata por horchata de chufa del supermercado con palmera (grande y redonda) de choco blanco que nos supo a gloria en la Plaza de la Cartuja. Era una buena palmera con masa azucarada y muy grande y redonda. Romeo seguía divertido recorriendo las calles, descubriendo cosas. Se le antojó un bolsito que ponía Mallorca pero salimos del paso sin perra. Como había hecho caca estaba mucho mejor, ni siesta durmió de lo divertido que iba. Bonita vista del pueblo desde la carretera. Curvas y más curvas para bajar a Port des Canonges, calita de barquitos y piragüitas, con maderas trenzadas entre las piedras que hacen de apeaderos de barcos. Los restaurantes que nos habían recomendado,“Can Toni Moreno”, “Can Madó”, ahora en junio no hacencenas, así es que nos tuvimos que conformar con lo que nos queda de víveres en las banquitos del mirador. Romeo se lo pasa en grande tirando piedras en el mar, llenando el cubo de agua, bailando al anochecer, dando de “comer“ a su mamaíta, como me llama ahora. Luna más que media.


21-6-13

Romeo nos despierta con una pesadilla: que no le quitáramos el nudo, decía. Luego hemos hecho la “Ruta des Voltes de General” con él en la mochila y a ratos andando y corriendo. Nos decía que había que mirar la montaña porque era muy grande y si no lamirabas desaparecía¿? También dijo que la bici de mamá tiene asiento para Romeo porque tiene tetas. Banyalbufer lo vemos desde lo alto, así como los peñones salientes a la mar. Yo me baño en una playa de piedras a la vuelta. Comemos en “Can Mado” arroz brut que es con verdura, carne y caracoles caldoso. A

 Romeo le gusta el arroz y el pollo.

La Granja, dormimos (leo) hasta que es la hora de la doma de caballos que Romeo despierta entre animales. Caballos, lechuzas y burros donde monta su padre y le regalan una botella de vino. La visita nos duró 3 horas y eso que no paseamos por el recinto forestal de más de 1 km. Eso sí nos inflamos a queso, sobrasada y buñuelos de la degustación. Romeo preguntaba por cada instrumento y juguete. A mí me gustó el baño y el horno de ensaimadas. En Can Picafort dormimos y mojito en el Restaurante-Hotel Dune´s Playa justo al final/principio del paseo marítimo con todos los chiringuitos. Ideal.

 

22-6-13

La playa al ladito con ducha ya llena de personas mayores nos sirvió para asearnos y duchar a regañadientes a Romeo. De camino a casa de Isabel paramos en Artá (compramos un café del Mercadona y Romeo quiere “huelerlo”) donde visitamos la Iglesia en lo alto y tuvimos la suerte de presenciar un ensayo de canto. Romeo alucinaba. Muchas tiendecitas cucas y calles con casas típicas.

En Port Verd, una urbanización de casas de piedra modernas encabezadas a la entrada por un torreón, encontramos a Isabel, que nos había preparado ensalada de cus-cús para comer. Javi hijo, nervioso ante nuestra presencia quizás, no paraba. En la siesta pudimos contarnos nuestras cosas. Por la tarde nos llevaron a un mirador lleno de candados, un hotel con un parquecito para los niños (Eurotel), ver los barcos y por último hicimos picnic en la playa que era noche de luna llena y según Isabel era muy bueno darse un baño de luna. Así es que encendimos una velita y todos encantados. Romeo no soltaba las galletitas. Al final dormimos en su casa.

 

23-6-13

Después del desayuno continuamos ruta: Son Servera, pequeño y algo auténtico, Portocristo con mercadillo dominical y un puerto, muy turístico, Manacor donde comimos en un parque, Felanitx lo vimos desde el coche y dormimos siesta y por último furgoperfecto de Cala Santanyí, donde unos guiris se preparan por la noche de S. Juan.

Cenamos tan ricamente con las sillas y haciendo de mesa un banco de piedra, él único que había. Por la noche nos despertaron con música a todo volumen las pandillas de marchosos que hacían veleda de S. Juan.

 

24-6-13

Antes de marcharnos de la zona nos acercamos por turnos a ver Es Pontas, un monumento natural en forma de puente donde un alemán había hecho otro como parte de un proyecto para llamar la atención a la humanidad sobre la paz y el respeto a la naturaleza. En Campos compramos una coca de S. Juan y desayunamos. A Palma llegamos para ver la Fundación Pilar i Joan Miró que era gratis por ser S. Juan y además había actividades para niños. Romeo se lo pasó en grande haciendo música en el patio y dibujando. Los talleres los vimos desde fuera. Comimos en casa de Javi y Alberto paella y helado en la terraza que Romeo disfrutó como un enano. Luego nos llevaron de tour turístico por todo el centro empezando por Plaza de España y acabando por la zona de la Catedral donde ya acabamos nosotros tapeando. Dormimos en su casa. Nos dijeron que por San Juan se saltan 7 olas, que se posa una vela en el agua para desechar las cosas malas; que hay muchas iglesias; zapatos de lona (yo los he visto de colores) tradicionales; que el arroz se acompaña de pimiento; que aquí no hay ríos, sino torrentes.

 

25-6-13

Desayunamos de camino al centro un cremadillo y una palmera de chocolate que nos supo a gloria. Bueno, el cremadillo fue el complemento al menú que de tan tarde que llegamos esperando aque se durmiera Romeo se habían acabado los flanes y todo.

“La Llubienense”. C/Pedro Llobera, 16 junto a Perez Grau, 7,95 euros. Bord´es Mercat.

Por la mañana fueron los parques para Romeo que los de Plaza de España con el tren de las islas y los toboganes eran muy divertidos. Aunque una vez arriba no sabía bajarse. Mercado del Olivar antes de cenar con pescaderías muy ricas, y por la tarde callejeo por el centro en busca de patios, colmados antiguos, heladerías y Forns, que se me ocurrió una ruta: la ruta del Forn. Romeo estaba muy perreoso y el tránsito por las calles palmenses llenas de coches y personas se hacía difícil. En la Plaza Mayor se estaban preparando para concierto. Llegamos a casa casi con la mesa puesta, quenos esperaban a cenar: pa amb oli. Se pone el pan negro o blanco cortado en rodajas y una fuente con embutidos y queso, tomate y aceite. Se unta el tomate, se echa aceite y luego lo que quieras. Delicioso. A Romeo le costó dormirse. No paraba de hablar y Alberto le puso una vela en su plato de helado de choco.

 

26-6-13

 

Ahora vamos de travesía a Valencia en el barco. Fin.