Un viaje a otra India

Ana María Llopis

La semana pasada regresé de la India. Ha sido un viaje muy especial. Durante una semana he visto de cerca la labor de la Fundación Vicente Ferrer con los Dalits, los descastados, los intocables quienes, a través de la labor de acompañarles en los últimos 50 años, se han integrado poco a poco en la sociedad. En Anantapur, que es el estado donde actúa la Fundacion desde hace mas de 40 años, hay 18 millones de Dalits en medio de una población de 75 millones...

He visto dos hospitales, tres escuelas, centros de sordomudos, centros de discapacitadas, centros de acogida de mujeres maltratadas y cómo las ayudan a salir del agujero, un hospital de enfermos de SIDA con un médico español de Oviedo, Gerardo, que lo dirige, donde recibe enfermos de otras regiones de la India porque no les atienden porque la enfermedad es tabú.

Un centro de urgencias donde las mujeres con intento de suicido, o que ya no pueden más, llegan solas porque las familias sólo acompañan a los hombres a los hospitales cuando enferman según nos contó la médico española mujer de Gerardo. Un programa de prevención de partos y educación materno post parto, un grupo de comadronas y de asistentes sanitarias y de nutrición, incluso alguna analfabeta, que nos explicaba abriendo su botiquín portátil para qué era cada medicina por el color de las pastillas. Una señora que decía:  antes estaba encerrada en mi casa y sólo me llamaban para los partos, ahora ayudo a la salud preventiva de mi pueblo pero también puedo entrar en las casas de los de las castas altas cuando están enfermos porque me respetan y me he ganado su confianza y dices wow... Un Hospital donde hablamos con la médico jefa que nos hizo una presentación en ppt sobre el espectacular descenso de las muertes por parto de madre e hijos debido a los programas educativos, donde se atienden 500 partos a la semana una locura, de trabajo 

He visto la vocación de los voluntarios enfermeras, trabajadoras sociales, diseñadoras de artesanía que enseñan a discapacitadas, payasas... traductoras indias que se han formado en la Fundacion como Sheeba que estudio historia o Sujata, dos hermanas que hablan Telugu, inglés, español y catalán perfectamente y que nos acompañaron todo el tiempo; en fin en el viaje como estábamos ocupados de sol a más que sol no daba apenas tiempo de poner orden las notas...

Hemos estado en tres ocasiones con Ana Ferrer y con su hijo Moncho dos veces, quien nos invitó a una cena barbacoa maravillosa en su casa... 

Y lo más importante y lo que me hizo llorar fue saber que Swetha la niña que apadrinamos hace años y que casaron a los doce años, pero nos empeñamos en seguir enviando el dinero para que a pesar de casarse siguiera con su bachillerato, es hoy maestra en una escuela de la Fundación, os imagináis haber sacado del analfabetismo y de la ignorancia a una niña ayer para que hoy, ya mujer, enseñe a otras.

Lo otro ha sido ver a mujeres emprendedoras con los microcréditos que sostienen a sus familias o son las más ricas del poblado porque han comprado vacas y búfalas y hoy educan, por ejemplo, a su hijo a quien le falta un año para acabar la carrera de medicina, otra tiene un negocio de saris y además es comadrona y auxiliar sanitaria, otras tienen negocios de cesterías, o un restaurante, o ver mujeres enfermeras y maestras. También fuimos a un pueblo de menos de 100 habitantes, donde ese fin de semana era fiesta nacional de los Dioses y de Gandhi, y encontamos de visita a las cuatro universitarias del pueblo, todas mujeres, y charlamos con ellas, dos ingenieras, una trabajando en Infosis, la otra en TATA, una médico que trabaja en Anantapur en uno de los hospitales y otra biotech pero que se decidió por entrar en la administración como funcionaria...

En fin, ver como las mujeres ya no casan a sus hijas a los doce años porque se apoyan entre ellas en los Sanghams, hoy con más de 120.000 mujeres. Hablamos con una de ellas que estudia para ser una buena enfermera que es lo que quiere ser... Y en uno de estos Sanghams, como con 40 mujeres, preguntarles cuántas hoy ganan más que los maridos y levantar la mano casi todas, mujeres algunas analfabetas y mayores que han recuperado la dignidad, están orgullosas de su nueva contribución a la sociedad y además nos dijeron la Fundación Ferrer ha conseguido que ya no tengamos lágrimas.

Las cifras son espectaculares. Se han sacado de la pobreza a más de 3 millones de personas, se ha construido más de 1.800 escuelas complementarias, 7 hospitales que atienden a más de 3.000 personas diarias, más de 47.000 casas. Cerca de 50.000 ayudas de nutrición se reparten todos los días.  Y todo con el esfuerzo conjunto de las donaciones y el apoyo que reciben desde 1996 desde España y antes de USA, Holanda y Alemania. A través de fondos en alimentos, como cereales, se abordó el hambre primero, a continuación se comenzó con la educación, para después intentar que la cultura se modernizara según las leyes que ya existen y no se cumplen, sobre todo con las castas, las dotes de los matrimonios concertados, y la no consideración de la mujer que ahora, gracias a ellos, se incorpora al entramado educativo y económico.

Fundamentalmente, las poblaciones que reciben ayuda, situadas en una zona desértica, han conseguido a través de pozos y reformas agrarias que hizo Indira Gandhi emprender cultivos rentables. Antes eran sólo de cacahuetes y Vicente Ferrer les convenció de plantar maíz, y plátanos y ahora también papayas, diversificando y subiendo el nivel económico considerablemente. A la vez, se les ha dado a los agricultores más de 8 millones de árboles frutales para plantar.

Pero lo más emocionante ha sido entender que ya el 100% de los niños en esta región están escolarizados. Unos niños a quienes ves con esos ojos negros grandes bellos sonriendo, algunos con un móvil haciéndote fotos. Y piensas que el futuro será diferente para los Dalits y los indios en general. Cuando preguntabas a los niños qué querían ser de mayores te contestaban en la mayoría de los casos que ingenieros y la minoría policías, y las niñas contestaban ingenieras de software la mayor parte, y a continuación maestras y luego médicos...

Hay dos libros magníficos que he leído por si queréis leerlos Manuel Rivas: Vicente Ferrer, rumbo a las estrellas, con dificultades, que es muy poético y el de Anna Perry su compañera y viuda Un pacto de amor.

Bueno espero que os animéis, porque por primera vez me he animado yo a hacer proselitismo de esta labor tan encomiable y que nos ha dado tanto.

Hay que rellenar un formulario para apadrinar a un niño o una niña. Cuesta 18 euros al mes

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Antes de terminar, deseo aclarar que un viaje así no se hace sola, ni sin la ayuda y la compañía de otras personas. Por ello, quisiera recordarlas a todas y agradecerles que pudiéramos compartir juntas esta experiencia.

A las chicas Angels Barceló (periodista y Dra. de Hora 25), Irene Cano (Country Manager Facebook España), Silvia Abascal (actriz, artista de baile interpretación y Embajadora Unicef), Cristina Pardo (periodista política en la Sexta y la Ser), Sofía Moro (bióloga y fotógrafa), Maite Gascó (FVF Empresas España), Marta Espasa (FVF Prensa España), y nuestras traductoras las hermanas Sujetha y Sheeba. Y last but not least los chicos de la radio, Marçal Sarrats (periodista de Hora 25), Niko Castellano (periodista en la Ser y Hora25), Emilio Arellano (Hora 25 y Ser), y después los creativos y la productora, Jorge Martínez Pardo (Dtr. Creativo), Alex Rius (productor), Pau Monrás (Dtr. Fotografía) y Javier Urosas (Dtr. de Realización)