China - 12 a 26 de Septiembre de 1999

Antonio Fernandez Garcia

Después de casi quince horas de vuelo estaba preparado para descubrir una de las culturas más antiguas de la tierra y para ser transportado a través de los siglos.

Nada más llegar al hotel y sin apenas tiempo para dejar la maleta y cambiar unos cuantos yuanes (1 yuan = 20 pts), salí corriendo a la calle para perderme entre la multitud, no sin antes pedir en el hotel, que me dibujaran en un papel la dirección de una de las tres cosas que más me atraía y me apetecía conocer: la mítica plaza Tiananmen.

Tuve bastantes problemas para hacerme entender, ya que en china el idioma oficial es el chino con sus múltiples dialectos, y su segundo idioma... también el chino, por lo que si no sabes chino, la llevas clara. Con gran dificultad y con una buena dosis de buena voluntad de la gente, me monto en el autobús que se supone me llevara a una parada de metro que probablemente me situara próximo a la plaza. Entre parada y parada, me fijo en las fachadas grises y los muros a medio pintar, calles con firme de tierra y sobre todo muchas obras; Pekín viste como Madrid en pleno Agosto. El aire huele a gasolina mal refinada, a carbón, de vez en cuando te asalta un olor de aceite refrito de no-sé-qué... un motín de nuevas sensaciones.

Con un certero empujón hacia la puerta un paisano, me indica la parada en la que me debo de apear.

Ya he llegado. Doy un giro de 360 grados, pero no reconozco nada de lo que el mapa me indica. "Es igual sólo quiero dar un paseo. En un paseo por cualquier ciudad de china, lo que más me llama la atención es la muchedumbre que uno encuentra por todas partes. En bicicleta o a pie, hacinada en los autobuses que apenas pueden cerrar sus puertas, haciendo cola ante un cine, en el interior de las tiendas,... También me sorprende que no parecen irritados en medio de esa multitud: no llevan esa cara de angustia que yo llevo al meterme en una riada de gente que me aplasta y me empuja. Yo creo que el encontrarse pegados unos a otros constantemente, les lleva a refugiarse en el más recóndito rincón de su mente. Otro apunte que me llamo la atención es que el mucho-por-ciento del pueblo chino tiene un aspecto físico muy similar: son muy delgados y fibrosos, muy probablemente debido a la austera dieta de arroz y verduras que tuve tiempo de experimentar durante el viaje. Esta característica física, me comenta mi guía, les hace sentirse una raza superior, cosa que no me extraña nada contemplando las hordas de rechonchos turistas que transitan por sus calles vestidos de explorador.

Según iba avanzando entre el gentío cada vez me sentía más cómodo, más anónimo y sobre todo mas ignorante. Parecía un decorado de una película. Todo era ininteligible para mí. Desde los letreros hasta los McDonald todo estaba en chino. ¡Qué placer no entender nada, ser inmune a la publicidad y a todo ese bombardeo continuo de información que nos vemos obligados a percibir inconscientemente en nuestro país.

A mi paso van surgiendo calles regadas de pequeños puestos y tenderetes que despliegan su mercancía con las mayores galas. Fruta, repuestos de bicicleta, comidas preparadas,... Cruzo con mucho cuidado y con más miedo que vergüenza entre centenares de ciclistas, que avanzan sin pudor en todas direcciones sin preocuparse ni de sus laterales ni su retaguardia, sólo tienen conciencia de su delantera la cual controlan a las mil maravillas haciendo sonar continuamente sus timbres y esquivando cualquier objeto que se les ponga por delante sin cambiar la expresión de la cara y sobre todo sin alterarse lo más mínimo. Después de varios días de pasear por las grandes ciudades llegué a la conclusión de que la mejor manera de cruzar era: arrojarse a la carretera, muy despacio, mirando al frente y sin preocuparte del resto. Ni te pitan ni te gritan,... sólo se preocupan de no pasarte por encima y ya está. Las señales de tráfico y los semáforos no suponen para los chinos ni prohibiciones ni ordenes, sino una mera información: respetarlas o no es asunto de cada uno. Por eso los que van detrás avisan continuamente de sus intenciones a los que van delante. Pero a pesar del aparente caos, los vehículos circulan tan lentamente que no parece posible que puedan existir accidentes graves.

Por fin encuentro la mayor plaza pública del mundo; si es un león me come. La plaza de la Paz Celestial con capacidad para un millón de personas está delimitada por unos edificios sin importancia: El Mausoleo de Mao, el Gran Casa del Pueblo con capacidad diez mil parlamentarios, Museos de la Revolución e Historia y La Ciudad Prohibida; casi nada.

El recinto es majestuoso, imagino que con ese propósito la concibieron y esta tarde está abarrotada de turistas, no sólo extranjeros, sino también nativos que circulan en grupo y contemplan los centenares de cometas que ancianos ociosos hacen volar sobre sus cabezas, contemplan el reloj electrónico en el que van cayendo los segundos para que Macao (todavía colonia Portuguesa) regrese a la patria y visitan el Mausoleo del "Libertador de China - El Gran Timonel" ese que quemo libros y templos, paralizo universidades y purgó profesorado, promovió juicios y linchamientos públicos, sustituyo médicos de los hospitales por niños carniceros...

En el extremo norte de la plaza es el lugar preferido por los visitantes para inmortalizarse con en gran retrato de "Papa Mao" que preside la entrada de La Ciudad Prohibida. Desde allí me paro a leer mi guía, cuando de repente se acerca una china con unas fotos en la mano. Susurrando algo ininteligible para mí, nos extiende a un grupo de occidentales el montoncito de fotos, que resultan ser una autopsia de un chaval de no más de veinte años con su cuerpo agujereado por mas de diez proyectiles de bala, posiblemente víctima de los sucesos del año 1989 en esa misma plaza. Un soldado que solemnemente vigilaba la entrada, y que no había quitado ojo a la señora, le empieza a increpar, haciendo ostensibles gestos con la mano para que se marchara y no molestara a los intocables. Con un nudo en la garganta, le devuelvo las fotos en el mismo instante en que el soldado junto con otro colega, se la introducen casi en volandas, al interior de las dependencias en medio de un ensordecedor griterío.

Al día siguiente y como homenaje a los 50 años de la República Popular China, la CNN para Asia emitió un reportaje con las imágenes más importantes acaecidas en este medio siglo. Yo ya no lo recordaba, pero el programa me refrescó la memoria acerca del día que Deng Xiaopin dio la orden de acabar con la revuelta estudiantil. En ese momento recordé la escalofriante imagen de la columna de tanques avanzando por una de las calles cuando de la nada apareció un hombrecillo con camisa blanca que se pone delante del tanque: ¡freno una columna de dieciocho mastodontes que avanzaban hacia la plaza con paso firme y ruido ensordecedor!. Y ahí los tuvo e tío increpándolos, moviéndose de un lado a otro y forzándoles a elegir entre desviarse o atropellarlo. Esta heroica imagen que para nosotros los occidentales ejemplifica la desmesurada brutalidad de la reacción gubernamental, en cambio para los chinos, es un ejemplo de la tolerancia y la paciencia del Gobierno que fue muy comprensivo con los estudiantes, pues aguanto una protesta que duro siete semanas y a fin evitar una guerra civil que podía haberse prolongado durante años retrasando el progreso del país, "no tuvo mas remedio que hacerlos ceder de una manera rápida en una noche de forma contundente".

Sí, pero ¿qué era lo que había originado esta catástrofe? ; la respuesta la encontré cuando llegue a Madrid y pude leer un reportaje en El País que trataba sobre "La matanza de Tiananmen" que decía mas o menos así:

"En 1989 los estudiantes se habían reunido en la plaza para honrar la memoria de Hu Yaobang, un reformista caído en desgracia en el partido, pero que contaba con las simpatías de los estudiantes. Estos se concentraron en la plaza y se quedaron allí durante semanas exigiendo el cese de la corrupción y la dimisión de los dirigentes de más de setenta y cinco años y así dejar paso a la nueva sabia reformista. El burócrata asesino Li Peng veía en estas acciones una amenaza para el socialismo. Estas largas marchas hacia la plaza fueron aprovechadas para demostrar que tras los reformistas, venia el liberalismo burgués y el fin del orden socialista. En lugar de hablar con los estudiantes, los ignoraron e hicieron todo lo posible por irritarles. Secretamente fomentaron el descontento hasta que comenzaron también a pedir la dimisión de Deng Xiaoping. Entonces cuando quedo claro que los estudiantes estaban manipulados por oscuras fuerzas extranjeras; no quedo más remedio que relegar a los reformistas que querían pactar con ellos, y recurrir a medidas drásticas. El llamado Ejercito de Liberación Popular recibió ordenes de arremeter contra los estudiantes, disparando a todo lo que encontrasen en el camino, y a los tanques de recorrer la plaza sin desviarse. Los chicos que se habían atado a una replica de la Estatua de la Libertad probablemente no acabaron de creerse que los tanques no frenarían ni cambiarían de rumbo, que seguirían hacia ellos con su rostro inexpresivo y continuarían indiferentes su camino mezclando bajo sus ruedas el yeso de la estatua y sus propios cuerpos aplastados. Después de la sangrienta masacre en la plaza de la Paz Celestial llegó una sórdida cacería de los lideres estudiantes huidos, que cuando tenia éxito, acababa a menudo con un disparo en la nuca. Por cierto el valor de la bala, más o menos un dólar, ha de pagarlo la familia del ejecutado por el gasto que supone al ejercito y por tanto a la sociedad, la supresión del elemento subversivo".

Una de las mayores decepciones del viaje, probablemente también influido por un día asquerosamente lluvioso, fue la visita a LA CICUDAD PROHIBIDA.

Donde yo suponía que debía de haber lujo y ostentosidad sólo había edificios restaurados (ni siquiera son los originales); los objetos que decoran las habitaciones han sido traídos de todas los rincones de China para sustituir a los robados por el Kuomintang, régimen nacionalista anterior al comunista. Con esta perspectiva, no me puedo hacer una idea de como vivían los sucesivos Hijos del Cielo, sus tres esposas, sus cuarenta y cinco concubinas, sus doscientos eunucos, sus 30 ministros,... y así hasta las tres mil personas que moraban en la ciudad.

A menudo, al acercarme a un edificio imperial chino encuentro que su exterior me agrada y me invita a su contemplación, mientras que apenas aguanto unos segundos en su interior. La Ciudad Prohibida no es una excepción: Al entrar en cualquiera de sus habitaciones y salas, se siente uno agobiado por la decoración abigarrada, oropeles, brocados y complicadísimos trabajos de marquetería policroma. Excesivo para los ojos de un occidental. Se percibe demasiado claramente el deseo de apabullar al visitante con su decoración interiores. La afluencia de publico - gran numero de turistas chinos - hace aun más opresivo los interiores. Aquí el rojo de los muros, el amarillo y azul de los tejados, el verde de algunos frisos, resultan armónicos casi relajantes.

Me siento junto a uno de los muros para sacar una foto, cierro los ojos e intento recordar la película de Betolucci que hábilmente vi antes de emprender el viaje. La Ciudad Prohibida hoy es un lugar irreal. Sus calles y edificios no tienen otra función que ilustrar la historia de un imperio desaparecido, pero solo me parece un decorado.

Algo similar ocurre con EL TEMPLO DEL CIELO, aunque en este caso el edificio si es original. A este lugar venía el emperador cada solsticio de invierno a ofrecer al Cielo Imperial sacrificios en favor de su pueblo...; PUEBLO: palabra vital por la que fue respetado el recinto por los comunistas.

Después de un gran pasillo de arboles se yergue un edificio circular de tejado azul, de bellísimas proporciones, sobre una gran terraza de mármol de tres pisos unidos por tres escaleras de nueve escalones. Sobre la última terraza hay nueve círculos concéntricos de nueve baldosas o múltiplo de nueve. Aquí se refleja la gran importancia que los chinos dan a los símbolos y a las representaciones alegóricas. Todos los edificios rezuman detalles de este calibre, donde el dragón y el numero nueve son las estrellas, ya que son las representaciones del emperador.

Actualmente y debido a que en los últimos cincuenta años la única deidad existente se llamaba Mao, el ochenta por ciento de la población china es atea, por lo que los dioses y la religión han quedado muy apartados de la vida cotidiana; pero un veinte por ciento en China es mucha gente, más o menos doscientos cincuenta millones de persona, por lo que frente a los altares se apiñan numerosos devotos que vienen a cumplir con sus ídolos. Algunos fieles encienden velas, otros bastoncillos de incienso, y otros unos fajos de papel de colores de bordes recortados, parecido a papel moneda. La incineración de objetos durante ceremonias religiosas tiene una larga tradición en China; y hasta hoy en día se mantiene la creencia de que quemando un objeto se lo transfieren al más allá. Por eso los fieles queman Billetes del Banco del Cielo como ofrenda a los dioses de ultratumba, para que sus antepasados puedan comprar su bienestar en la otra vida. Unos no pueden comer cerdo, otros se dan de cabezazos contra un muro, algunos no se les permite convivir con ningún aparato eléctrico, una gran mayoría dicen lo de "Uno y Trino"... ¿por qué los chinos no van a quemar billetes del Monopoli?.

Otra de las visitas más atrayente es a LA GRAN MURALLA. Según nos vamos acercando al punto de exhibición preparado para "guiris", voy viendo serpentear la interminable pared sobre las montañas. Es increíble que un trabajo tan artificial, se acople perfectamente al entorno. Es más, no sólo no desentona, sino que realza el perfil de su recorrido. Mientras nos aproximamos, el guía local nos instruye con unas breves pinceladas sobre la historia de la fortificación mayor del planeta: "Hace unos dos mil quinientos años - nos comenta - el primer emperador de la dinastía Qin que unificó toda China publico un edicto: Uno de cada familia debe contribuir con su trabajo en la construcción de una fortificación defensiva contra los enemigos de los pueblos del norte. Se calcula que al llamamiento acudieron mas o menos un millón de personas, que en ese tiempo significaba un quinto de la población. Todas las regiones fronterizas, antiguos reinos ahora unificados, desmantelaron sus fortificaciones defensivas de dirección norte-sur ya sin sentido, para acoplarlos a la que iba a ser la mayor muralla jamás construida. De poco les sirvió, porque al final, los Manchúes lograron atravesarla y conquistar todo el territorio instaurando la Dinastía Qing".

Esta breve introducción me transportó a la época en la que se construyo la brutal pared de unos siete mil kilómetros contando todos sus tramos, o sea, más o menos de Madrid a Nueva York; la única construcción artificial que es posible distinguir desde el espacio. En 1952 viendo su potencial turístico, Mao que no era tonto, aunque lo consideraba como un modelo de opresión feudal, se restauraron varios tramos para el uso y disfrute del símbolo nacional del patriotismo y una de las maravillas del mundo moderno.

Al igual que en cualquier sitio masivamente visitado, aquí no faltan los "Pepe quiere a Manoli" o "Luisito estuvo aquí". En todos los sitios hay bandalos que escriben en los sitios públicos y en este caso en concreto, no son occidentales ya que está escrito en una perfecta caligrafía con caracteres chinos y por supuesto yo no entiendo nada. Hay muchísimos países cuya lengua desconozco, pero en la mayoría de ellos existe una segunda lengua en la que hacerse entender. En todo el viaje rara vez he conseguido, fuera del hotel, que me entendieran en otro idioma que no sea mi chino, que se limita a decir con gran dificultad hola, adiós, gracias y los números, o sea inservible hasta para resolver las cuestiones, más básicas. La mayor dificultad del idioma no esta en su gramática - no existen ni tiempos verbales ni modos ni artículos - sino en la cadencia y la entonación. El chino se canta, y para eso hay que tener un oído entrenado para distinguir su gran variedad de tonos.

Por otra parte sus símbolos conllevan otra gran dificultad ya que existen mas de seis mil caracteres distintos, aunque sabiendo poco menos de la mitad ya uno puede leer el periódico; es un consuelo. La escritura China es motivo de orgullo nacional. Su gran antigüedad y su origen religioso le dan una aureola casi sagrada. Los actuales caracteres chinos derivan de inscripciones realizadas por los reyes de la dinastía Shang durante las ceremonias adivinatorias hace mas de tres mil años sobre huesos y caparazones de tortuga; Por aquel entonces los caracteres eran pictogramas, que fueron evolucionando hasta convertirse en la actual mezcla de ideogramas y fonogramas (representan un sonido, una idea o ambas). Esta escritura sólo estaba al alcance de los que podían permitir años de aprendizaje debido a su gran dificultad; sin embargo cuando Mao, consciente de la dificultad de lograr la alfabetización de los trabajadores y campesinos con un sistema tan complejo de escritura, intento que se utilizase alfabeto latino, la oposición entre la gente de letras fue tan firme y tan feroz su defensa que tuvo que llegar a un compromiso: simplificar los caracteres parra facilitar la enseñanza, e introducir una escritura fonética - el pinyin - como sistema oficial para escribir los sonidos chinos y transcribir los caracteres a un alfabeto latino. Aunque durante la Revolución Cultural todo cartel escrito en pinyin era arrancado y quemado, este lenguaje ha sabido salir a flote debido a su gran utilidad, ya que yo siempre me he preguntado ¿cómo escribiran lo chinos en el ordenador?, ¿qué teclado utilizan?,... pues la respuesta es fácil. El chino que escribe sobre un teclado de PC debe saber tanto el alfabeto latino, como su fonética, para intentar convertir sus símbolos en pinyin; combinación que poca gente domina.

Las tecnologías occidentales no lo tienen muy fácil para implantarse en China, un país donde se sigue utilizando el ábaco como maquina de calculo frente a las calculadoras electrónicas que solo se utilizan en el caso en que exista un consumidor extranjero por medio y únicamente es para regatear. Con los ordenadores pasa algo similar, al no existir alfabeto, es imposible hacer un teclado que se ajuste a su lenguaje porque resultaría absurdo que tuviera seis mil caracteres. De momento existen distintos programas, bastante burdos y poco logrados que adaptan la fonética al carácter, pero que presentan enormes dificultades. Por ejemplo a la hora de poner LI te aparecen en pantalla 122 posibilidade de elección. Una pasada, pero quizá la informática consiga lo que Mao no pudo introducir el pinyin como lenguaje de uso común.

Una de las cosas que más me gusta de los viajes es sacar fotos y no me importa cargar día tras día de mis vacaciones con kilo y medio de cámara, ya que una imagen vale mas que mil palabras y yo seria incapaz de describir un paisaje y menos la cara de los niños por los que siento debilidad.

De los niños chinos hay algo que me llama mucho la atención; se pueden pasar horas sentados, sin decir nada (como comprobé en uno de los desplazamientos en tren) y raras veces se les ve jugar, ¿acaso porque son hijos únicos están acostumbrados a entretenerse solos?. La política del hijo único, apoyada por fuertes sanciones, se aplica sobre todo en las ciudades, para que las mujeres que ya han tenido un hijo aborten en el caso de quedar embarazadas nuevamente (por el segundo la multa asciende a unos 20.000 yuanes, más o menos 400.000 pesetas, el sueldo de cinco años). Los gobernantes chinos están muy preocupados por el rápido crecimiento demográfico de las ultimas décadas (actualmente mil doscientos ochenta millones de habitantes); en treinta años la población se ha duplicado. Si volviese a producirse esta situación en los años venideros una gran catástrofe se avecinaría sobre china ante la imposibilidad de mantener a tal cantidad de población. En el campo la situación es distinta ya que los agricultores carecen de pensión de jubilación; conformarse con una hija es condenar a los progenitores a pasar hambre en su vejez. Esta tranquilidad la da un hijo varón y no por trabajar mas o mejor los hombres en el campo (demostrado infinidad de veces que brigadas de mujeres a menudo rinden mas que los hombres), la razón es que cuando un varón contrae matrimonio se queda en la casa de sus padres, a la que se muda su esposa y donde se perpetua la descendencia. Cuando los padres no pueden trabajar, los hijos se ocupan de ellos y después los nietos, mientras que teniendo hijas, cuando se casen se quedaran solos y nadie se ocupara de ellos en la enfermedad, ni en la vejez. Aquí el estado permite una segunda oportunidad que curiosamente siempre suele ser varón, porque si no ha habido suerte se recurre a la drástica solución de matar a la niña recién nacida o de dejarla abandonada, que no sé que será peor.

Las parejas a la hora de casarse ya saben a lo que se enfrentan a la hora de tener descendencia y sobre todo los matrimonios a la antigua que siguen siendo hoy la norma en las zonas rurales. Hoy en día, es triste pero siguen existiendo hasta cuatro tipos de bodas tradicionales o como vulgarmente se conocen "de conveniencia" donde la parte femenina es un mero producto de trueque. La más común es el matrimonio por dinero, donde se valora mas la fuerza física o la capacidad de trabajo que la belleza, igual que vender un cerdo en un mercado,... diez yuanes por libra para las hijas bonitas, de buena salud y algo cultivada. Gracias a la cordura, desde 1950 se acabo con el derecho a repudiar a la esposa y se reconoce el divorcio. Ahora para contraer nupcias, a parte del permiso paterno, necesitan la aprobación del partido que sopesa las circunstancias y tras una firma en el registro civil queda sellada la relación sin mayor festividad. Muchas de las parejas al cabo de los años acuden a casas especializadas en convertir aquel tramite en todo un acontecimiento de cine; alquilan vestidos, peinan, maquillan y buscan el lugar mas apropiado, siempre dependiente del presupuesto, para inmortalizar a la pareja en una imagen de fantasía.

Para desplazarse dentro de este país, que es como diez veces España, los chinos utilizan el tren. Yo me imaginaba que eran trenes con asientos de madera parecidos a los indios, rebosantes de humanidad, con maquinas de vapor,... vamos como en las películas. Pues no, a partir de 1955 se creo una red de ferrocarril que abarcaba todo el país y se renovaron todo el parque ferroviario.

Otra cosa es la puntualidad, frecuencia o la comodidad que por supuesto para el visitante es excelente, pero para el chino del pueblo llano deja mucho que desear. El tren es un claro exponente de las diferentes representaciones de lo que puede ser este país; es el fiel reflejo del fracaso del socialismo, porque ni en su fulgurante principio a finales los cuarenta, ni ahora han dejado de existir las clases. Aunque en este país todos son iguales y tienen los mismos derechos y deberes existe una clamorosa primera y segunda clase, camufladas por con eufemismo de los asientos blandos y asientos duros, e incluso literas para los pudientes y el suelo para los más humildes. El trato se prodiga amable en la primera donde viajamos todos los extranjeros mientras que en segunda lo que impera son los empujones y ordenes destempladas. En muchos casos y debido a la brutal demografía, coger el tren es una odisea. Para poder comprar un billete deben de sufrir interminables esperas, que llegan a durar días si no es posible coger el primer transporte saliente. Una vez superado el primer escollo las condiciones del viaje no son mas que un puro tramite, por lo que a pesar de la incomodidad los viajeros no se muestran enfadados, sino que sonríen con resignación, cosa absolutamente impensable en occidente que si tienes que esperar una mínima cola se te tuerce el gesto para el resto del día y no te digo nada si un revisor te da un empujón; "montas un pollo de cuidao".

La paciencia es una virtud que este pueblo tiene muy desarrollada después de tantos siglos de régimen feudal y de años de represión y miedo. Hasta el siglo pasado uno de los apoyos para poseer esa tranquilidad era el opio, que fue erradicada de toda China a costa de perder Hong Kong durante 156 años a manos de los ingleses. En estos momentos el sustitutivo que utilizan constantemente es el TÉ. Los famosos fumaderos de opio han sido reemplazados por un tarro con un liquido amarillo-verdoso y unas hojas de té verde en su interior que transportan de un lado a otro con pinta de ir a hacerse un análisis al medico. El aspecto es... bastante asqueroso, sobre todo cuando tienen un frasco comunitario, pero gracias al cielo, tu no tienes por qué beber de él, pero hay otras cosas que no te queda mas remedio que hacer donde ellos y sobre todo con ellos, porque cuando te entra la urgencia...

Yo comprendo que China es otro país, otra cultura, otras tradiciones, otros hábitos de higiene,... pero para un occidental es algo bastante chocante. La gran mayoría de los servicios públicos son un foco de infección de órdago a la grande que pueden echar para atrás a al menos melindroso. Aunque existe separación para mujeres y hombres, una vez que cruzas el umbral, tienes que desinhibirte, despojarte de todos los complejos y...

Existen algunos lavabos en los que a parte de hacerlo en cuclillas, puede que tengas un tío delante y otro detrás, todos en fila india, con un pie a cada lado de un canal donde corre el agua, a veces coloreada por un regalo del camarada vecino. Quizá este hábito explique él magnifico equilibrio que tienen los chinos en esa posición.

Otra variante del mismo sistema es que en vez de un canal comunitario existe un agujerito para ti sólo con un tabique de separación; algo hemos ganado. Lo divertido de esta modalidad es que el tabique mide mas o menos setenta y cinco centímetro, lo justo para que cuando te agaches, puedas mantener una amena conversación cara a cara con el vecino, mientras te fumas un cigarrito.

Los chinos no lo consideran un acto tan privado como o la mayoría de nosotros, pobres occidentales muchas veces después de acercarte al recinto, decides aguantar un poco mas hasta el hotel.

Pero lo peor no es eso; tanto en el de las mujeres como en el de los hombres existen una palanganas a manera de escupidera donde tanto chinos como chinas ejercitan su puntería.

Escupir es una practica nacional que nos acompañara durante todo el viaje y que tiene una técnica precisa que empieza con respiraciones profundas acompañadas de garraspeos con liberación de moco y proyección del susodicho acompañado de un ruido seco seguido de una trayectoria silbante hasta culminar en una caída pastosa.

Recuerdo la repugnancia que sentía por el constante garraspeo de algún paisano o paisana que caminando a tu altura y escupían sin ningún pudor delante de tus zapatos. Luego la guía me explicó que antiguamente los chinos llamaban a la saliva "manantial de jade", o "jugo de jade" ¿por qué sería? y que lo mismo que un escupitajo podían sonarse los mocos con un fuerte soplido proyectado hacia el suelo para alejar a los malos espíritus y a la desgracia, Un hábito bastante desagradable. Algo parecido les pasa a ellos con nuestra costumbre de depositar los mocos en un pañuelo que luego nos guardamos cuidadosamente en el bolsillo.

La tercera cosa que tenía muchas ganas de conocer era Xian y su famoso Ejercito de Terracota.

Xian, que se traduce como "la paz de occidente", ha sido durante siglos una ciudad importante por distintas razones.

Hacia el 220 a.C. Xian fue la primera capital de la nueva China unificada y el primer emperador de la dinastía Qin unificador también la simbología y la caligrafía, del sistema de pesos y medidas, del calendario lunar,... mando construir la mayor tumba jamas encontrada, e inmortalizo en estatuas a tamaño natural uno a uno a todo su ejercito completamente equipado para que fuera su guarnición en la otra vida.

Toda esta ostentosidad a lo largo de los años y las dinastías fue olvidado, hasta que en 1974 un campesino llamado Yian al excavar un pozo encontró la primera pieza de esta colosal tumba.

Hasta el momento se han desenterrado mas de seis mil guerreros totalmente equipados excepto el mango de madera de sus armas, desmoronadas por el paso de los años, aunque las hojas de bronce aun siguen afiladas. Cada uno de los soldados tiene sus propios rasgos físicos, incluyendo su peinado que delata su rango dentro del ejercito.

En mayo de este año se encontró otro xxxx del ejercito: la caballería. Los caballos son de raza Mongola ya que no tuvieron caballos Arabes hasta que no se introdujeron mediante la ruta de la plata. Todavía no se ha encontrado la tumba, el paraíso de los arqueólogos sigue abierto. Por tal descubrimiento el gobierno agradeció al campesino Yian a trabajar en el museo firmando libros. Todo un detalle.

Otra de las razones por las que Xian fue importante porque era principio y fin para las caravanas de la ruta de la seda. De ahí que exista una importante comunidad musulmana muy distintos a las otras etnias musulmanas que viven en la parte más occidental de China haciendo frontera con Tayikistán, Afganistán, Kazajistán,... donde el noventa por ciento de la población profesa los ritos y costumbres islámicas. Los musulmanes de Xian son físicamente chinos y sólo se distinguen externamente por llevar la cabeza cubierta ellas con un velo, ellos con un casquete de tela blanca. Otra diferencia es la culinaria dominada por la presencia en sus mercados y restaurantes del comino, de los pinchitos de cordero y las tortas. Hoy en día viven en una semipobreza y una completa marginación que arrastran desde que Mao prohibió cualquier creencia religiosa y castigo a este pueblo a convivir y criar cerdos. Todo un ejemplo de permisividad al culto religioso.

La comida es otro punto a destacar en este país. No entiendo como un país tan inmenso, que tiene una gran riqueza natural y animal, siempre come lo mismo. Yo casi nunca voy a los restaurantes chinos, porque no acabo de encontrar el gusto a todas esas salsas, esas verduras mustias y esa carne blandengue; bueno, pues esta comida es pura anécdota en comparación con la que se come allí. La cocina china es una cocina para pobres; mucho picante, mucha verdura cocida, muchas especias, y acompañada de gran cantidad de arroz o pasta, para llenar el estomago.

La carne y la verdura, se cortan en trozos pequeños para ahorrar combustible a la hora de cocinarlos y se echa al puchero " o al wok " todo lo que ande, vuele o se arrastre sin excepción. Nada se tira: tripa, sesos, garras de ave, lenguas y membranas de pato, manos de cerdo, mollejas, tendones de vaca, a parte de culebras, serpientes, orugas,... pero lo que sobrepaso el borde mis escrúpulos, y mira que lo tengo alto, fue una visión que no me permitió meterme nada en el estomago hasta el día siguiente. Dentro de una hoya humeante se agitaban acompasadamente un montón de algo parecido a huevos en estado de cocción que desde la distancia y gracias a mi astigmatismo no conseguía diferenciar; pero ni corto ni perezoso me acerque al enorme caldero, donde pude distinguir que los que bailaba al compás de la ebullición realmente eran huevos, el problema es que en su interior los pollitos se debatían por romper la cascara y salir para no ser escaldados. Claro está que no pasaba de ser un mero intento, quedándose más tiesos que la mojama en breves instantes. Esta visión me dio un poco de asco y como siempre pregunte a la guía que "qué hacían con ellos" y ella un poco avergonzada me dijo que comérselos con plumas, patas, pico,... etc.; no tengo palabras.

Lo interesante de estos sitios de comida callejera es que siempre están situados en un mercadillo y la visión de los productos que se ofrecen y la mezcla de olores para mi desconocidos, resulta sumamente fascinante. Vemos carritos, en los que se exponen manos y morro de cerdo cocinados, amén de patas y cuellos de gallina, muslos de pato, cuellos de gallina, tripas hervidas,... puestos con saquitos de especias, raíces, champiñones secos, pescados desecados, cacahuetes fritos y hervidos... barreños donde nadan anguilas y carpas, jaulas con palomos y pájaros extraños, sacos con ranas, sapos y serpientes que los vendedores agitan delante de mis narices, no se si para que les compre una pieza o para que salga corriendo.

Otro sitio en donde puedes encontrar mucha vidilla en los parques, ya que los chinos son grandes amantes de la naturaleza. Dando un paseo por uno de ellos a cualquier hora del día o de la noche, puedes encontrar grupos de hombres juegan pausadamente a las cartas junto a otros que frenéticamente lo hacen al ajedrez entre grandes voces, velocísimos movimientos de manos y violentos golpes con las fichas contra la mesa o el suelo.

A primera hora de la mañana gran cantidad de personas se ejercitan, solos o en grupo, en el TAI CHI indiferentes a cuanto sucede alrededor. Son ejercicios suaves adaptados a las posibilidades de cada uno, practicables a cualquier edad, ejercicios que combinan la concentración y la relajación de la mente con el movimiento físico. En uno de los rincones de los múltiples parques, un nutrido grupo de personas esta practicando la lentísima danza, con rostros relajados y concentrados a un tiempo, ajenos al mundo, a la lluvia, al fuerte olor a gasoil mal quemado,... Ejercicios en que no se ve esfuerzo, ni el animo de competición, en cambio si se intuye la disciplina y el duro aprendizaje de la complicada a pero armónica sucesión de movimientos.

Pero el detalle más enternecedor, me los amantes de los pájaros que aquí son numerorsisimos. Llegan con sus jaulas tapadas con una tela y las van colgando en los arboles. Una vez que los pájaros se han habituado al cambio de entorno, se sumergen en melodiosos conciertos, mientras sus dueños charlan tranquilamente disfrutando del entorno. Pero de pronto me asalta una pregunta con la que luego interrogo, esta vez al guía local de Nanjing que debe de tener unos cincuenta y muchos años, y ha sufrido en sus carnes la gloriosa Revolución Cultural. Busco el momento propicio y.. : "¿qué hiciste tú en 1958 cuando Mao decidió que había que matar a todos los pájaros del país, porque se comían las cosechas?. Mao dio la orden y no quedo ni un pájaro. Fue un periodo bastante oscuro de su reciente historia en el que China decidió desligarse de la Unión Soviética y del movimiento comunista internacional. Este termino con una catastrófica hambruna que se llevo por delante entre veinte y treinta millones de chinos. Por eso decidieron matar a los pájaros, ya que se comían las cosechas, mientras que los campesinos se dedicaban a recoger hierro para lograr el acero que Mao necesitaba para su movimiento llamado "Gran Paso Adelante". Siempre hay alguien que debe pagar los platos rotos de los devastadores errores. La respuesta, como siempre, me dejó impactado: "Eran pájaros malos que nos robaban el pan".

Allí mismo en Nanjing pude contemplar el monumento al orgullo y la obstinación: EL PUENTE DE NANJING. El puente que cruza el Yang Tse, tercer río más largo del mundo después del Nilo y del

Amazonas, marcó el inicio simbólico de la independencia del socialismo chino frente a la tutela soviética. Se había iniciado la construcción bajo la supervisión de ingenieros soviéticos, pero cuando las relaciones se enfriaron entre los dos piases, Krutschev ordeno la retirada de los asesores soviéticos. Mao, en un arranque de orgullo patriótico, decidió continuar con la construcción de este puente de dos pisos (arriba automóviles y abajo ferrocarril) de más de seis

Km. de largo a costa de que el pueblo chino se volviera a apretar el cinturón. Su finalización se celebro en 1968 como un gran triunfo del socialismo que podía hacer el puente más grande del mundo, y que aun sigue ostentando ese récord. Por primera vez y gracias a ese logro era posible comunicar Pekín, capital del norte, con Nanjing, capital del sur por ferrocarril.

Esta ilustre ciudad fue cuna de SUN YATSEN del que los chinos lo consideran el padre de su revolución, y quizá no les falte razón porque es probablemente uno de los revolucionarios mas lucido y más ambiciosos de la historia. A principios de este siglo organiza una rebelión contra la dinastía manchú, que se había estancado en el pasado y había vendido el país a las potencias extranjeras. Sun Yatsen hace suya la idea de que la tierra es para quien la trabaja y concibe una verdadera revolución social. Por supuesto, no consiguió su propósito, pero si consiguió sembrar un espíritu de lucha sobre un pueblo atado y anclado en tradiciones milenarias. Ese testigo será el que luego recogerá Mao devolviendo el orgullo al pueblo chino, pero arrojándoles al aislamiento.

El mausoleo de Sun Yatsen, que hoy celebra el 50 aniversario de su régimen, no rinde homenaje a una persona, sino a la idea de libertad. Este hombre se adelantó casi un siglo a los acontecimientos, proyectando en 1919 la mayor presa del mundo, que ha recibido luz verde estos últimos años. La presa deberá concluir en el 2008 y creara un lago artificial de 550 Km. con un muro de dos kilómetros de ancho y 185 de alto. El colosal proyecto hará subir el agua hasta 100 metros en el dique de la presa; esto significa que inundara 19 ciudades y 4500 pueblos. Esta mejorará la navegación, el crecimiento, la comunicación con el interior y prevendrá las inundaciones que tantas masacres provocan anualmente aunque esta previsto desplazar a mas de dos millones de personas; todo a lo grande.

De una visita a la China no puedes regresar sin haber ido a la famosa Opera de Pekín y al teatro Chino.

En el apretado programa, también no habían reservado un huequecillo para estos menesteres. Nos llevaron a una sala de espectáculos preparada expresamente para acoger a guiris. Como ovejas entramos y acompañados por una acomodadora muy sonriente que no hacia mas que saludar en un correcto "Gelou, gelou" como ovejas nos sentamos. En la platea no había hileras de butacas, sino mesas redondas con varias sillas en derredor. El occidental que asiste a una opera en Pekín sin informarse previamente de lo que va a ver, como es mi caso, se siente perdido y carece de claves para interpretar lo que esta sucediendo ante él. En algunos momentos crees que vas a comprender parte de alguna de las escenas, pero enseguida esa comprensión se desvanece: evidentemente lo que está sucediendo allí se desarrolla en un lenguaje misterioso plagado de signos, falsetes, ruidos secos y estridentes sin ritmo alguno, que sólo a los iniciados esta permitido interpretar. La denominación de opera tiene muy poco que ver con la opera occidental. En realidad es una mezcla de canto, acrobacia, pantomima, teatro y música, todo ello condimentado con kilos y kilos de maquillaje. El escenario suele ser muy simple, casi carente de decorados; la iluminación tampoco es protagonista; los protagonistas son los actores, en mucho mayor medida que en los espectáculos occidentales. Aquí los protagonistas están abandonados a su propia habilidad y sobre sus espaldas recae el éxito o fracaso de la representación.

Algo parecido ocurre con EL CIRCO CHINO. En este caso la edad de los interpretes baja considerablemente rondando una media de ocho o nueve años, que a ritmo de marchas militares danzan y bailan manteniendo equilibrios imposibles todos perfectisimamente coordinados ensalzando su grandiosa Revolución. Según lo estaba viendo me hacia recordar esos fragmentos de NODO donde la Sección Femenina o los Chicos de la Falange interpretaban tablas de gimnasia.

Al ver a las niñas y niños de corta edad, y sobre todo la niña que tiene el pelo mal rapado, recordé un reportaje que emitió la televisión contando que el camino hacia esa perfección de movimientos era los castigos físicos y los durísimos castigos psicológicos, haciendo que criaturas de cinco y seis años se sintieran la última escoria del mundo y como marca les vestían de un color especifico, les plantaban un enorme cartel en su indumentaria o les cortaban el pelo, que era su mayor humillación.

El viaje se estaba acabando solo nos quedaban tres ciudades que visitar, en las que no nos iba a faltar una visitita a los ALMACENES DEL ESTADO. Cada ciudad presume de tener un articulo de mejor calidad que en el resto: en Suzhou la seda, en Hangzhou el jade, en Luoyang el té, en Xian la porcelana, en Beijing el Caolín,... y por supuesto en cada uno de ellos existe una modélica fabrica artesanal donde a parte de enseñarnos los pequeños talleres donde un par de trabajadores realiza su labor con gran minuciosidad y paciencia, y por el mismo precio nos dan un extenso paseo por su tienda. Intrigado, como siempre, por ese afán de llevarnos a sitios donde cada articulo te sale a riñón, pregunto a mi sufrida guía, y me susurra entre dientes que por cada grupo existe una especie de carnet, parecido al de la Expo de Sevilla, en el que deben de ir coleccionando sellos de cada una de las fabricas. Si al final del recorrido les falta algún sello de los obligados, los guías deberán de pagar una multa que saldrá de su propio bolsillo. A partir de ese momento, me visto de "guiri sin cerebro" y me trago con gran interés cada una de las explicaciones de las modélicas unidades de producción socialista.

Antes de llegar a la última etapa de la peregrinación visitamos SUZHOU famosa por ser el extremo inferior del canal artificial más largo del mundo con unos seis mil kilómetros. Se dice que Marco Polo llegó aquí y la llamó la Venecia de Oriente debido a la gran cantidad de canales que la atraviesas y la armonía de los puentes que la unen, observatorios privilegiados de la vida cotidiana. Aprovecho esta circunstancia y elijo el que parece ser más antiguo y contemplo un montón de espaldas de casas desconchadas por la humedad en los bajos, escaleras que descienden a ras del agua donde se acuclillan algunas mujeres para lavar la ropa o aclarar los cacharros de la cocina en las turbias aguas. Hay un incesante ir y venir de barcas cargadas con los más peregrinos enseres como cestos de hortalizas o repuestos de bicicletas.

Y por fin llegamos a la ultima ciudad: SHANGHAI, literalmente "Ciudad sobre el Mar". Aquí mueren los 5500 Km. del Yang Tsé sobre el Pacifico y es aquí donde al final de la guerra del opio las grandes potencias convirtieron en su centro de negocios de oriente; y así me lo imaginaba yo, con arquitectura colonial, muy cosmopolita, salones de baile, ostentosos restaurantes, prostibulos, casas de juego, fumaderos de opio,... ¡vaya! como un foco de vicio y desenfreno, muy parecido al ambiente que Hollywood, pero... sí, sí. dieron. En la actualidad es la ciudad más industrializada de China después de Hong-Kong, donde conviven 13 millones de habitantes con siete millones de bicicletas y un intensísimo tráfico para el que han construido una autopista elevada sobre la ciudad de unos 100 km. Donde esta segundo edificio más grande del mundo después del de Kuala Lunpur, situado en la zona destinada a ser el centro financiero, económico y comercial del siglo XXI, y donde las constructoras se afanan en construir rascacielos tras rascacielos, mas de 1500, con diseños cada vez mas imaginativos; se dice que un 5% de todas las grúas del mundo están aquí. Todo este anormal desarrollo urbano que ha desembocado en grandes contrastes urbanísticos, y unas grandes desigualdades sociales.

Después recorrer una mínima parte de un país casi veinte veces más grande que España, ver murallas y canales artificiales de más de 4000 kilómetros, convivir en ciudades de más de diez millones de habitantes entre más de cinco millones de bicicletas, navegar por uno de los ríos más largos del mundo hacia una presa de unos doscientos metros de altura, ... sólo puedo estar de acuerdo con la tan manida frase: "CUANDO CHINA DSPIERTE".