Nueva Zelanda y Fiji

Amor a primera vista

NUEVA ZELANDA

Las islas que forman Nueva Zelanda son un territorio casi virgen, un verdadero paraíso natural. Tierra de contrastes, ofrecen al viajero paisajes de lo más diverso: volcanes, lagos glaciares, fiordos, largas playas de arena y altos picos nevados. Esta riqueza natural se conserva gracias a una escasa población y a la pasión de los neozelandeses por cuidar la naturaleza.

País seguro, limpio, con muy alto nivel de vida, es el lugar perfecto para conducir por carreteras solitarias y disfrutar de la vida al aire libre. Aquí se puede hacer un trekking espectacular, pasear por bosques de gigantescos kauris, esquiar en el glaciar Franz Josef, descubrir la tierra en formación en Rotorúa, visitar cuevas iluminadas por luciérnagas y hacer rafting subterráneo en Waitomo, navegar por tranquilos fiordos, avistar ballenas en Kaikura...

El país está perfectamente preparado para el disfrute de todas estas actividades en lugares increíbles, eso sí, cumpliendo con todas las normas para evitar que se dañe el medio ambiente.

El clima favorece los paisajes verdes y la rica vegetación, pero las ciudades también tienen interés. Ciudades como Auckland, Wellington y Christchurch son tranquilas y conservan su aire anglosajón, aunque esta tradición británica no es única. Se combina con la excepcional cultura maorí, que se mantiene con fuerza especialmente en áreas como Rotorúa, en la isla Norte.

FIJI

Playas bañadas por el sol, lagunas turquesas y palmeras que se mecen con la brisa marina: Fiji ofrece la imagen más idílica del paraíso. Este diverso archipiélago de la Melanesia está formado por 320 islas, de las cuales sólo un tercio están pobladas. Es famoso por sus playas paradisíacas y por sus coloridos arrecifes de coral.

Con un clima tropical ideal, los planes al alcance de la mano en Fiji son casi inabarcables: desde playas kilométricas de arena fina, pasando por algunos de los mejores lugares del mundo para el snorkel con delfines y el submarinismo en coloridos y resguardados arrecifes de coral, hasta algunas de las mejores olas para el surf del planeta. También los amantes de la naturaleza podrán disfrutar tanto en tierra firme como en el mar, buscando tortugas marinas, aves exóticas o inmensos tiburones tigre.

Las islas mayores, de origen volcánico, tienen un interior montañoso con frondosos bosques. Los lagos volcánicos de aguas transparentes compiten en belleza con las aguas turquesas de las barreras de arrecife. La mezcla de cultura polinesia, hindú y europea hace que Fiji cuente con una peculiar arquitectura, lengua, cocina y religión. Las islas se caracterizan por sus paisajes, con impresionantes cordilleras, selvas tropicales y pueblos remotos donde habitan gentes hospitalarias que mantienen un estilo de vida muy similar al de sus ancestros.

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